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Tabula Rasa

Todo comienza ahora

Conferencias del Guía (1-20)d

Conferencia 1. El mar de la vida

Saludos, queridos míos. Les traigo las bendiciones de Dios.

Desde la perspectiva más amplia del espíritu, la vida humana aparece como un retablo que representa la forma y la sustancia de la vida terrenal como un mar, un océano, en el que cada vida es un barco. A menudo experimentan ustedes esta analogía en sueños. El cuadro presenta diversos aspectos de la vida: el mar puede ser tormentoso, el cielo, gris, y luego de nuevo brilla el Sol y las aguas se calman hasta que surge la siguiente tormenta. Y así se alterna hasta que el viaje llega a su destino. Ese destino es la tierra firme, el mundo del espíritu, su verdadero hogar. Así, todo depende de lo bien o mal que puedan dirigir su vida.

Una persona es un capitán capacitado, experimentado y hábil, y, como tal, no teme al peligro; dirige bien su pequeño barco a través de los elementos, y en los periodos buenos y de calma hace acopio de fuerzas para enfrentar la siguiente tormenta. Otra persona se pone nerviosa y pierde el control interno cuando se avecina una tormenta. Otra más se asusta tanto que, en su miedo extremo, no gobierna su barco en absoluto, sino que lo deja navegar sin rumbo por la tormenta de la vida... y por lo tanto no gana nada. Ustedes saben, desde luego, que las perturbaciones atmosféricas, las tormentas eléctricas, los huracanes, los nubarrones que se forman, son las pruebas que la vida les presenta. Los seres humanos que ya han tenido algunas enseñanzas espirituales y son un poco más sensibles pueden usar su intuición para reconocer dónde se encuentra su pequeño barco en un momento determinado.

Me gustaría hablar de las pruebas. Casi no existe un grupo de personas, sea éste una familia o cualquier otra comunidad, en el que por lo menos un alma humana no se halle todavía en un grado tan bajo en su desarrollo que esa persona se convierta en el juguete de las fuerzas de la oscuridad. Esto no significa que ella sea necesariamente una persona malvada. No, basta con que estas personas no acepten la validez de ciertas leyes espirituales en su vida, que no las apliquen a sí mismas, o que, pese a ciertas cualidades muy buenas, no cultiven la honestidad consigo mismas. Esto, por sí solo, es suficiente para convertirse en el juguete de las fuerzas de la oscuridad. El mundo de la oscuridad toma su material de estas corrientes, de la falta de autodisciplina y de conciencia de sí mismo, de todas las formaciones que se manifiestan cuando un ser humano no observa la ley divina.

El material espiritual semeja hilos finos parecidos a rayos —en este caso de color y textura sombríos— que se tejen, se anudan y se enredan hasta que se produce una bola tan apretada de confusión que sólo puede desenredarse con la mayor de las dificultades. Sin embargo, no sólo esta persona provee el material para las confusiones, sino que todas las demás personas involucradas en el grupo contribuyen también, debido a sus propios errores y debilidades en aquellas áreas en las que violan la ley espiritual. Así, se teje una parte mayor del mismo tipo de estambre, hasta que la verdad ya no es discernible —al menos no fácilmente—, incluso para aquellos cuya visión ya es más aguda, y muchas veces debe hacerse un gran trabajo para encontrar la verdad.

Para la persona que se esfuerza por alcanzar mayor conciencia espiritual suele ser extremadamente difícil saber cómo comportarse cuando estas pruebas le llegan, ya que las fuerzas oscuras saben muy bien cómo hacer que la falsedad parezca verdad; la verdad, falsedad; el bien parezca mal; el mal, bien. Y así es como los humanos se confunden; ellos, que en realidad desean tanto estar en la verdad. Ya no saben cómo actuar de manera correcta. Con frecuencia, sus propias corrientes internas enfermas, de las que no son conscientes, contribuyen no sólo a oscurecer aún más la situación, sino que también les impiden percibirla con claridad y, por lo tanto, saber cómo lidiar con ella.

Con el fin de apartar los nubarrones y ver la verdad es importante que todos ustedes estén instruidos en conciencia espiritual y, de acuerdo con su nivel, emprendan su propio desarrollo hasta el máximo de su capacidad. De lo contrario, también, de una manera diferente y otra vez en la inconsciencia, se convierten en juguete de las fuerzas de la oscuridad, su barco es empujado de acá para allá, y ya no pueden gobernarlo, o gobernarlo de la mejor manera posible. Tampoco pueden, cuando tratan de ver la verdad y percibir el núcleo del problema, disipar por sí mismos los nubarrones.

Ustedes son capaces de saber qué hacer o qué no hacer para poner su energía al servicio del bien sólo cuando emprenden un camino como éste, el Pathwork. Entonces pueden aprender la disciplina de entrar en su quietud interior en cualquier momento —especialmente cuando las tempestades desatan su furia— y establecer contacto con Dios y Sus espíritus divinos. Entonces pueden abrirse a la inspiración de la verdad y observarse con todas sus fallas, conquistar todas sus resistencias.

Las leyes espirituales pueden, y deben, convertirse en una realidad viva en tres distintos niveles; y cuanto más alto es el desarrollo de la persona, más profundamente le es posible penetrar en estos niveles. Ellos son: Hacer, pensar y sentir.

La tarea más difícil se presenta en el nivel emocional. Éste es el nivel más alto, porque, en primer lugar, muchos sentimientos son inconscientes y se necesita trabajo, fuerza de voluntad y paciencia para hacerlos conscientes, y además, uno no puede controlar sus sentimientos de manera tan inmediata y directa como sus pensamientos o sus acciones. Esto exige un trabajo laborioso en el nivel espiritual, un autoanálisis y la absorción rigurosa de las leyes espirituales antes de que las emociones puedan siquiera empezar a cambiar.

Cuanto menos desarrollada está una persona, más superficial es necesariamente su comprensión de las leyes espirituales y su adhesión a ellas. Por esta razón, Dios dio a la Humanidad primero los Diez Mandamientos. Éstos tienen que ver con acciones. “No robarás”. “No mentirás”, y los demás. Para la persona promedio de ese tiempo, esto ya era mucho asimilar, y todavía lo es para ciertos grupos de personas que han encarnado de las esferas inferiores.

La siguiente etapa consiste en cutivar los propios pensamientos. Muy a menudo un individuo actúa correctamente, pero sus pensamientos toman otro rumbo; las personas actúan de manera correcta porque comprenden que, si no lo hicieran, se meterían en problemas con el mundo exterior, pero todavía les resulta difícil controlar sus pensamientos, y frecuentemente desean cosas que no van de acuerdo con las leyes divinas. No han entendido aún que los pensamientos y sentimientos impuros las conducen inevitablemente al mismo conflicto interior, ya que todos los pensamientos y sentimientos tienen una forma y una sustancia en espíritu, y, por lo tanto, producen efectos externos y reacciones en cadena, aunque esas personas son incapaces de percibirlos como tales de inmediato.

Semejante perspectiva general requiere una conciencia espiritual que sólo puede adquirirse por medio de un mayor desarrollo. Es así que Cristo les trajo a ustedes una comprensión amplia de las leyes y los mandamientos divinos, y les enseñó que pueden pecar también de pensamiento. En Su tiempo la Humanidad empezaba a prepararse para esta conciencia expandida y esta profundidad de percepción. Y, hoy, la Humanidad empieza a ser receptiva a una comprensión espiritual incluso más profunda.

Las personas que se hallan en la segunda etapa, que se están esforzando al máximo para trabajar en el nivel de los pensamientos y los están purificando, van muy a la cabeza de aquellos que sólo han alcanzado la etapa de guardar las leyes en el ámbito de las acciones externas. Pero ustedes, mis queridos amigos, deben aprender a profundizar más hasta tocar sus sentimientos reales, aquellos que con tanta frecuencia permanecen en el inconsciente, que son tan fácilmente encubiertos por pretextos, y sobre los cuales es tan sencillo engañarse para no tener que ver lo realmente hay allí. Es inevitable que este autoengaño los haga entrar en conflicto con ustedes mismos y a menudo también con su ambiente; así es, aun cuando se nieguen a reconocer el verdadero origen de los conflictos. Ya es suficientemente difícil purificar los propios pensamientos. Por lo tanto, es muy doloroso tener que reconocer que muchos de sus sentimientos todavía se apartan en gran medida de sus pensamientos o de sus intenciones conscientes.

Es precisamente este esfuerzo extra el que Dios desea que todos hagan. La última etapa y profundización de la conciencia es, naturalmente, la más difícil de alcanzar, es la meta a la que todos ustedes aspiran: la verdadera purificación. Los que pueden hacer conscientes sus sentimientos más íntimos y están dispuestos a reconocer que estos sentimientos no siempre son paralelos a lo que han aceptado como correcto en sus pensamientos, ya han logrado mucho. Si ustedes trabajan en esto continuamente hasta que poco a poco lleguen a dominarlo, pueden penetrar no sólo en su propia verdad, sino que entonces encontrarán, en tiempos de tribulación, en situaciones difíciles, el núcleo de la verdad. Entonces pueden dispersar las nubes, entonces pueden desenredar la bola de hilos, nudo por nudo. Pues sólo aquellos que se enfrentan valerosamente a sí mismos una y otra vez —y aquí la vanidad es un obstáculo insuperable— pueden adquirir una perspectiva verdadera de otro ser humano o de cualquier situación externa. Sólo quienes son ciegos a su propia verdad son ciegos a la verdad de otros.

Los nudos y los enredos también son formas espirituales que constituyen una realidad, queridos míos. Siempre podemos observarlos alrededor de cada grupo de personas. Todos aportan su parte a la maraña de hilos, tejidos por las fuerzas oscuras; y a menudo una persona contribuye de manera especial a la creación de enredos y al surgimiento de una confusión cada vez mayor. Pero si hay una persona en un grupo que tome el camino directo y espiritual más seguro, que verdaderamente se confronte día a día, esa persona será la que finalmente —lo repito, no de un día para el otro— logre aflojar un nudo tras otro, hasta que no quede ninguno y todo se vuelva claro. Entonces la persona débil no podrá seguirse engañando tampoco, lo que de todas maneras era perjudicial para sí misma y había obstaculizado su progreso.

Desde luego, al principio ofrecerá resistencia, porque la confusión alimenta al Ser Inferior, que prefiere el camino de la vanidad y la menor resistencia, practica el autoengaño y se nutre de la discordia. Pero, a la larga, incluso una persona débil se sentirá liberada al disiparse las nubes de su vida. Cuando la verdad ilumina con su claridad una situación antes oscura, ya no quedarán dudas acerca de cuál es la actitud correcta, qué es justo y cuál es la acción apropiada.

Todo el mundo tiene suficientemente conocimiento de sí mismo —o debe esforzarse por alcanzar este punto— para preguntarse: “¿Qué puedo hacer para contribuir con mi parte al Plan de Salvación de Dios?” Muchos no tienen como tarea nada que llamaría la atención pública. Pero de una forma callada, en beneficio propio, todo el mundo puede y debe empezar a cumplir con su parte. Todos tienen su tarea dentro del plan, aun los más débiles. Para éstos puede bastar y tal vez significar el máximo logro deshacerse de una falta en particular, resolver un conflicto con otro ser humano con el que encarnaron con ese propósito, alinear sus acciones con las leyes de Dios y abstenerse de ceder a sus instintos más bajos. De otros se requiere más; de todos, siempre lo que les resulta más difícil, lo que necesita la mayor perseverancia; todos se purifican y se desarrollan dentro de la capacidad de su nivel y su fuerza.

Para quienes están más adelantados en su desarrollo, este proceso de purificación automáticamente conduce a la capacidad de desenredar los nudos que hay en su ambiente y llevar luz a las situaciones de confusión. Así logran algo que debían hacer y contribuyen al Plan de Salvación de Dios, en el que cada acto de cooperación cuenta tanto. Y luego encontrarán otras tareas que hacer.

Ustedes, los seres humanos, quieren ser felices, todos ustedes, y desde luego que entendemos esto. Sin el anhelo de felicidad y perfección en el alma humana, no habría desarrollo espiritual. Pero muy pocos preguntan: “¿Qué puedo dar? ¿Cómo puedo contribuir al Plan de Salvación de Dios?” Siempre están demandando algo, no necesariamente en una oración directa por la realización de este o aquel deseo, sino con su voluntarismo, sus sentimientos y muchas veces incluso en su pensamiento. Quieren lo mejor para ustedes mismos y se sienten infelices por las dificultades de la vida.

Alguna vez le han preguntado a Dios: “¿Qué puedo hacer por ti?” Los que reclaman su propia felicidad como meta última —lo que generalmente sucede, aunque ustedes no sean conscientes de ello— rompen el ciclo del flujo vivo de energía que es la base de todo lo espiritual. Y en el momento en que el ciclo se interrumpe, también se muere. Supongamos que un deseo particular de ustedes les ha sido concedido. Si el bien que han recibido tiene en ustedes su meta última, no puede permanecer vivo en su interior, y por lo tanto su felicidad será de corta duración. Sólo aquellos que permiten que el ciclo fluya activamente porque están siempre conscientes del deseo, e inspirados por él, de dar un uso espiritual y poner al servicio del Plan de Salvación de Dios todo lo que han recibido en términos de ayuda y gracia, de felicidad y realización, de intervención y guía divinas, y actúan y sienten en consecuencia, serán también capaces de preservar y mantener viva su propia felicidad.

Ustedes pueden y deben permitir que Dios los guíe, para que logren alcanzar esta meta. La persona que hace esto es, en efecto, una participante en el orden divino, y su felicidad nunca se agotará, ni se secará, ni morirá, sino que siempre estará viva, palpitante, en constante regeneración. Y sólo una persona con este tipo de intencionalidad merece una guía y una ayuda divina especiales.

Sí, queridos míos, pocas personas piensan de esta manera. Acuden a Dios y formulan deseos y demandas, pero no están dispuestos a dar nada al mundo de Dios, a la gran lucha que es tan decisiva. Piensen en esto todos ustedes. A los que se acercan a Dios de esta manera se les dará más luz y ayuda para desenredar los nudos y tener la fuerza para gobernar bien su pequeño barco, aun en medio de una tormenta, para que salgan de ella fortalecidos e iluminados, como es la voluntad de Dios.

Dictada el 11 de abril de 1958.

Conferencia 2. Decisiones y pruebas

Saludos en el nombre de Dios. Les traigo las bendiciones de Dios.

Mis queridos amigos, el amor de Dios penetra la creación entera. Es una fuerza viva, un rayo que se encuentra consigo mismo en un círculo eterno, ya que todo lo espiritual se mueve en una completitud circular. Todas las criaturas andan en busca de este poderoso rayo de amor, consciente o inconscientemente. El anhelo de sentir este amor impulsa, mueve, estimula a los humanos y a los espíritus. Ellos tendrán una comprensión de este anhelo de acuerdo con su estado de desarrollo, sacarán conclusiones y actuarán en concordancia con su voluntad y sus pensamientos. O bien no interpretarán correctamente estos sentimientos y permitirán que esta fuerza impulsora actúe a través de ellos e incluso los lleve a cometer errores. Al no darse cuenta de la naturaleza real de los sentimientos y de la búsqueda, la persona perseguirá metas falsas e irá en pos de una realización también falsa. No obstante, quienes alcanzan el estado de desarrollo en el que ya entienden lo que realmente significan estos sentimientos de añoranza, hasta entonces inexplicables, han dado un gran paso. También sabrán en qué dirección avanzar. Así, habrá menos errores y malentendidos acerca de las propias fuerzas del alma, y los mensajes de éstas se traducirán correctamente.

El amor de Dios, el anhelo de Dios, es la fuerza impulsora de todos los seres humanos. Incluso los que aún no encuentran a Dios, o los que creen que no creen en Dios, albergan estas poderosas corrientes en su alma. Aquellos que experimentan un giro completo en su desarrollo espiritual y reconocen a Dios en conciencia, entran en una vida nueva. Esto puede suceder dentro de una y la misma encarnación. Quien pasa por esta puerta vivirá en un mundo mucho más amable; sin embargo, todavía quedan muchas puertas por trasponer.

Para la mayoría de las personas, la vida en esta Tierra es incomprensible. No pueden reconocer su significado y propósito porque ven únicamente con sus ojos físicos. Todavía no han establecido contacto con sus ojos espirituales. Por lo tanto, todo parece carecer de sentido: sus penas, sus tribulaciones, su soledad. Pero cuando ustedes entiendan que esta vida es uno de muchos periodos de aprendizaje, un eslabón en una larga cadena, al principio intuirán y después comprenderán más y más plenamente las conexiones. Entonces su meta dejará de ser la felicidad inmediata por medio de la satisfacción de todos y cada uno de sus deseos en esta existencia. En vez de ello, dirigirán su mirada al todo. Así podrán soportar las privaciones de esta vida. Y así también podrán pasar las pruebas y satisfacer las condiciones necesarias para entrar en un estado más elevado de existencia, una felicidad permanente que no les puede ser arrebatada por ninguna fuerza exterior.

Ahora me gustaría hablar del grupo de personas que han pasado por las primeras puertas, que ya han reconocido estas verdades fundamentales. Es frecuente que estas personas no progresen tan bien como podrían hacerlo. Después de todo, lo rápido que cada individuo proceda depende de su libre albedrío. Una persona andará a la deriva y tendrá que reencarnar muchas, muchas veces para superar o realizar una cosa, por lo que la experimentará una y otra vez. Otras, que han reconocido estas verdades básicas, actuarán en forma diferente y dirigirán sus esfuerzos hacia el progreso espiritual, lo que no significa retirarse de los problemas terrenales, sino al contrario, ya que los problemas terrenales y espirituales están estrechamente conectados. Un problema terrenal es en realidad la expresión de un problema espiritual específico. La diferencia radica sólo en la manera en que se busca la solución a un problema, desde qué punto de vista. Sólo si resuelven ustedes el problema en el nivel espiritual podrán encontrar su verdadera solución terrenal.

Muchas veces vemos que las personas saben esto o aquello, pero todavía no perciben las conexiones con ellas mismas. Aún buscan a Dios y el conocimiento en algún lugar fuera de ellas; por ejemplo, mediante la acumulación de sus conocimientos externos... lo que en sí mismo es bueno, pero no basta. Debe existir un equilibrio continuo. El conocimiento adquirido siempre debe aplicarse en un nivel personal, digerirse y evaluarse dentro de sí, para que se establezca la armonía. Para lograr el verdadero progreso, tienen ustedes que crecer por ambos lados. El conocimiento externo nuevo tiene que adquirirse cuando el viejo se haya integrado y asimilado dentro de sí mismos. El conocimiento nunca debe permanecer teórico. Debe ponerse en práctica y echar raíces en su vida personal. Es así que todo el mundo necesita ampliar su conocimiento de la verdadera naturaleza de la creación y de las leyes espirituales. Pero el conocimiento externo es sólo una parte, que no debe confundirse con el todo. Sin la otra parte, la asimilación interna, no puede haber armonía en su progreso, ni una satisfacción real, y, por lo tanto, ningún progreso en realidad.

Tienen que familiarizarse con ustedes mismos, prestarse atención, examinarse y adquirir la disciplina necesaria para vencer la resistencia que resulta tan difícil al principio. Tienen que observar todos las ideas acerca de ustedes mismos que los halagan, y con las cuales es tan fácil engañarse. Luego tienen que desecharlas o revisarlas. Este trabajo es algo especial, algo diferente para cada uno de ustedes, y sin embargo la mayor parte de él es similar, o puede incluso ser el mismo. Cuando hablamos del progreso espiritual del ser humano entendemos algo muy individual para cada uno de ustedes. Y ustedes, queridos míos, deben buscar en su interior y preguntarse: “¿Qué parte oculta de mí todavía no reacciona de acuerdo con la única realidad, las leyes espirituales, así sea sólo en un nivel sutil, interno? ¿Dónde me falta claridad acerca de ciertas cosas mías?”

Semejante autoexamen debe tener lugar siempre. Entonces podrán ustedes eliminar lentamente aquello que todavía no esté bien en su interior, para que puedan ser más felices. Deben tener claridad acerca de qué obstáculos se encuentran, y para adquirir esa claridad necesitan una búsqueda interior y también voluntad interna y esfuerzo verdaderos. Pues si carecen de felicidad en cualquier área, pueden estar seguros de que esa carencia está directamente conectada con un bloqueo interno específico. Si sus deseos les fueran simplemente concedidos sin que primero eliminaran los bloqueos internos, eso jamás los haría felices en verdad. No podrían ustedes construir una felicidad duradera; ésta se disolvería por fuerza. Sólo cuando hayan establecido una armonía interior, una relación con Dios en la que Sus leyes se cumplan dentro de ustedes, será su alma lo suficientemente madura para abarcar la felicidad.

La gente reflexiona a menudo en la comunicación con el mundo de Dios. “Sí”, dicen, “puedo creer que esa comunicación es posible, pero ¿qué puede significar para mí? ¿Para qué la necesito?” Mi respuesta es que esta comunicación les puede brindar una de las partes necesarias para su mayor desarrollo; a saber, la ayuda del exterior. Además, les da pistas, asistencia y dirección para buscar, descubrir y aplicar el conocimiento externo a los problemas internos, que es la segunda parte necesaria del desarrollo. Para esto necesitan aliento, fuerza y bendiciones constantes, además de ayuda muy específica y concreta. Sin embargo, incluso ésta puede brindarse por medio de la comunicación con el mundo de los espíritus. Siempre ha habido algunos humanos excepcionales y sabios a quienes otros podrían ser guiados. En estos casos también, como en el de una médium, el mundo de Dios está directamente activo. Esa persona en particular es entonces un instrumento del mundo de Dios. En un caso, la influencia es a través de la inspiración, en el otro, opera directamente. Pero la ayuda del exterior, de cualquier manera que se presente, es un elemento importante sin el cual no pueden ustedes crecer. Pueden usar el conocimiento así adquirido como material, como los elementos integrantes con los que construirán su vida a su propia manera.

En mi última conferencia toqué brevemente el tema de la toma de decisiones. Me preguntaron cómo es posible saber siempre cuál es la acción correcta. Ésta es una de las cosas que tienen que aprender, aunque parezca difícil en ocasiones. Muchas personas pueden tomar decisiones en el nivel externo, aunque algunas no pueden hacer ni eso. Un gran número de personas, sin embargo, no pueden tomar las decisiones internas. Sus corrientes emocionales y sus reacciones emocionales internas los vuelven completamente incapaces de decidir por dentro, y ni siquiera lo saben ya que el proceso está encubierto. Sólo cuando empiezan a sopesar sus motivos y emociones más íntimos llegan a darse cuenta de lo que ha estado ocurriendo. Entonces pueden empezar a tomar decisiones internas. La incapacidad de tomar decisiones internas se expresa no sólo en problemas que parecen tener que ver directamente con otras personas, sino con más intensidad en las propias actitudes, sentimientos y reacciones internos.

Quienes no quieren tomar una decisión suelen ser los mismos que más sinceramente se esfuerzan por realizar el anhelo de su alma. Aunque verdaderamente desean hacer lo que es correcto y justo, se reprimen de hacer algo porque podría no agradar a Dios. Les da miedo hacer lo incorrecto, así que no hacen nada. No entienden que al no tomar una decisión también toman una decisión. El mundo, y lo que ustedes llaman tiempo, nunca está quieto. Todo fluye en el río de la vida, y cualquier cosa que hagan, hasta no hacer nada, debe tener una consecuencia. Cuando ustedes se reprimen de tomar una decisión, ello significa que aún no encuentran la llave de su alma. Viven, posiblemente sin ser conscientes de ello, con temor. No toman el timón de su barco, pues creen y esperan —otra vez inconscientemente— que Dios o el destino tomará la decisión por ustedes. De vez en cuando esto puede incluso suceder, pero, en general, no se permite al mundo de Dios interferir, ya que una de las cosas que ustedes tienen que aprender es a hacerse responsables de sus decisiones. Tienen que aprender a rasgar el nubarrón que oscurece la verdad y crea confusión. Y deben hacerlo mediante su propio esfuerzo, mediante su empeño espiritual personal, mediante su mayor conciencia de sí mismos.

Esforzarse por vencer su resistencia es la única manera de agudizar su visión espiritual. Sólo de esta manera podrán percibir lo que existe en su propia alma así como a su alrededor. Deben aprender a evaluar situaciones incluso muy complicadas, y a entender lo que está en juego tanto para ustedes como para otros. Tienen que aprender a lograr lo máximo para su desarrollo y purificación espirituales resolviendo problemas hasta ahora irresueltos. Necesitan confrontar un problema en vez de huir de él como el avestruz que esconde la cabeza en la arena.

Si, después de enfrentar un problema, llegan a la conclusión de que aún no son capaces de tomar una decisión porque todavía no pueden percibir qué dirección tomar, ya están en un estado totalmente diferente. Entonces pueden pedir a Dios inspiración y conocimiento, y así estar listos para recibirlos y actuar en consecuencia. El reconocimiento necesario les llegará cuando se hayan preparado a través de su propio empeño. Una cosa es evitar una decisión, tapar todo lo que se relaciona con ella y dar la espalda por completo al problema. Otra cosa muy distinta es esforzarse por estar en la verdad y con todo conocimiento de causa decidir no tomar una decisión hasta que, después de más esfuerzo personal, estén listos para emprender el camino correcto. Y cuando la decisión sea verdaderamente la correcta, no les quedará ni una sombra de duda. El resultado será paz y armonía crecientes en su alma. Sólo de esta manera pueden ser el capitán de su barco.

Pueden reconocer la verdad pura de una situación y saber cuál debe ser la acción correcta para ustedes, pero sólo si se deshacen de todos sus disfraces de adulación de su persona, todo lo que nutre la autocomplacencia y los atrae al camino de menor resistencia. Cuando la gente vive toda su vida evitando las decisiones, el resultado son las reacciones y las reacciones en cadena. Se crea una forma espiritual que les hace aún más difícil en su próxima vida desenredar los nudos y aprender a tomar decisiones. Por lo tanto, ustedes, que reciben estas palabras, deben contemplarlas bien. Entiendan que evitar tomar decisiones les causará mucho daño, no sólo en asuntos espirituales, sino también en asuntos puramente terrenales. Así es incluso desde el punto de vista de su yo egoísta, como lo verán una vez que trasciendan su miopía. Deben construir su propia felicidad observando en su totalidad las leyes espirituales. Sin esta decisión no puede haber beneficio alguno.

Ahora bien, ¿tienen preguntas?

PREGUNTA: Se supone que las almas de las esferas inferiores experimentan mucho dolor. ¿Cómo se explica entonces que Lucifer, quien es el peor de todos los espíritus malignos, no parece sufrir? ¿Es justo esto?

RESPUESTA: Ustedes, los seres humanos, piensan que no hay nada peor que el dolor. Sin embargo, hay algo peor; a saber, la etapa antes de que un alma sea capaz de sentir dolor. Cuando ustedes sienten dolor, ya están un paso más cerca de Dios. Me gustaría explicarles esto, para que puedan intuir la magnificencia de la creación, y ver cómo, a final de cuentas, las fuerzas oscuras inevitablemente le hacen el juego a Dios.

Les daré este ejemplo: Lucifer tiene sus esbirros; en su reino también hay una jerarquía de seres muy poderosos y menos poderosos. Si un esbirro poderoso no lleva a cabo la tarea que se le asignó —posiblemente disuadir a un ser humano de seguir su camino a Dios, porque el ser humano usó su libre albedrío para resistir la tentación— perderá más y más poder, hasta que él mismo sea torturado por sus iguales, los espíritus malignos. Y aquel que experimenta un dolor extremo necesariamente se acerca a Dios, ya que entonces es más grande que nunca su necesidad de Dios. De este modo, cuanto más “bajo” se hunde en las esferas oscuras, más se “eleva” en realidad. Cuanto más alejado está del dolor, mayor es su desarmonía interna; y Lucifer se halla en la mayor de las desarmonías. Cuanto mayor es la desarmonía, más urgente es la necesidad de que las corrientes internas se armonicen. Esto continúa hasta que dichos seres llegan al punto en el que pueden incrementar su armonía interna, incluso sin dolor. Más tarde, la superación de diversas resistencias reemplazará el dolor, hasta que finalmente no sea necesaria ni siquiera la lucha contra la resistencia. Todos ustedes pueden tener un indicio de este proceso cuando recuerdan cuánto más se acercan a la armonía interna cuando experimentan el dolor limpio que cuando en realidad no tienen dolor sino que se sienten disgustados, rebeldes y desgarrados en muchas direcciones, poseídos por sentimientos muy inarmónicos. Por lo tanto, cuanto más extiendan su influencia las leyes de Dios, menos esbirros tendrá finalmente Lucifer.

PREGUNTA: ¿Por qué nos sentimos abandonados por Dios, sin ayuda de las esferas elevadas, precisamente cuando atravesamos los momentos más difíciles?

RESPUESTA: Esto suele suceder. Cuando se les envían pruebas, al principio aprenden ustedes a alcanzar su meta con ayuda de la protección espiritual. Luego, esta influencia protectora se hace a un lado y ustedes se quedan a la merced de sus propios recursos, a la misma distancia, por decirlo así, de las fuerzas divinas que de las fuerzas oscuras. TIenen que mantenerse firmes y actuar desde su propia voluntad. Y entonces, cuando han resistido la prueba, se permitirá periódicamente a las fuerzas oscuras que se acerquen a ustedes —aunque el amor divino siempre está cerca, vigilando que todo salga bien— para que puedan mantenerse aún más firmes. Sólo cuando están lo suficientemente fuertes para que Dios pueda contar plenamente con ustedes, y sólo entonces, podrán estar seguros de haber adquirido el dominio sobre su Ser Inferior, sobre sus debilidades, que necesitaban exactamente este tipo de prueba. Éste es el proceso. Entonces, en los llamados periodos favorables, reúnen fuerzas nuevas para el siguiente periodo de pruebas y pueden disfrutar de los frutos de lo que ya lograron.

Corresponde a todos los seres humanos sacar provecho de las armas de la ley espiritual y luchar con ellas. Ningún espíritu maligno, ya sea el más poderoso, les puede hacer nada a menos que se lo permitan. En el momento en que combaten a su Ser Inferior se protegen por completo. Esto es lo que deben hacer: ¡librar la batalla! No es mucho pedirles. Las ocasiones en que los seres humanos se sienten solos llegan únicamente cuando están listos para usar su voluntad para defenderse sin ayuda. Su voluntad interna es siempre un factor de la mayor importancia, pero nunca se esperará de ustedes más de lo que son capaces de lograr.

PREGUNTA: Pero hay muchas personas que sufren tanto que no pueden reunir estas fuerzas. Por ejemplo, alguien que tiene una enfermedad de la que sabe que va a morir. ¿Qué puede hacer esta persona?

RESPUESTA: Es exactamente entonces cuando uno suele experimentar y enfrentarse a las pruebas, más que sólo vivir una vida común y corriente. Los que están marcados de manera especialmente pesada por el destino son con frecuencia mucho más capaces de hacer frente a sus pruebas aceptándolas como lo que son, aprendiendo de ellas lo que es necesario y cargando con su cruz de buen grado en vez de pelearse con su destino. Debo insistir una y otra vez en que Dios nunca le da a una persona más de lo que puede, o podría, soportar y enfrentar si tan sólo está dispuesta. Ustedes, los seres humanos, no son capaces de juzgar los recursos internos de otros y lo que hacen con estos recursos, ya sea que los desaprovechen o los dirijan al canal incorrecto. Además, ustedes siempre se aferran a la falsa creencia de que la muerte y el dolor son las peores cosas que podrían ocurrirles. Me refiero aquí a la muerte física, que ciertamente no debe considerarse un castigo. La muerte espiritual es la peor, y se encuentra al final del camino de menor resistencia.

PREGUNTA: ¿Qué es la muerte espiritual?

RESPUESTA: La muerte espiritual es entregarse a las fuerzas de la oscuridad, consciente o inconscientemente, es decir, separarse del mundo de Dios. Así, no sólo hay espíritus que están separados de Dios, sino también personas. Éstas no se integran a Sus filas porque prefieren recorrer el camino de menor resistencia y ceder a sus debilidades. Por lo tanto, pertenecen a la tierra de los muertos. Ésta es la muerte espiritual. Pero este estado no es eterno de ninguna manera.

Dictada el 25 de marzo de 1957.

Conferencia 3. Escogiendo el destino. La voluntad de cambiar

Saludos en el nombre de Dios. Les traigo las bendiciones de Dios, queridos míos.

Cuando una entidad se propone encarnar en otra vida en la Tierra, trae a ella las tareas que tiene que realizar; el plan se traza. Y en muchos casos, el espíritu mismo tiene el derecho de tratar el tema de su vida futura con los seres espirituales a quienes corresponde esta responsabilidad: así, la entidad que encarna puede contribuir —hasta cierto grado, según su visión y su capacidad de juzgar ya adquiridas— a decidir cómo se desenvolverá su destino. Como espíritu, la entidad tiene una visión más amplia que cuando está en el cuerpo y entiende que el propósito de la vida no es pasarla lo más cómodamente posible, sino desarrollarse hacia un estado más elevado, alcanzar la dicha perfecta lo más rápidamente posible: un estado que no existe en la Tierra. El espíritu sabe que sólo por medio de un esfuerzo espiritual puede su conocimiento espiritual penetrar en su intelecto; pero como espíritu también sabe que no puede lograr esto fácilmente, y que, una vez encarnado, suelen ser necesarias las dificultades, las pruebas e incluso los llamados desastres para conducirlo al camino y a la actitud correctos.

La memoria se pierde automáticamente en el momento en que la materia envuelve al espíritu. Esto es esencial, ya que la conciencia espiritual debe conquistarse, y esto sólo puede suceder cuando uno se toma la molestia de buscar dentro de su propio ser —no sólo afuera y en términos generales— a Dios y las verdades de la Creación. Únicamente dentro de nuestra propia alma podemos reconocer el muy especial significado y propósito de nuestra vida, y de las tareas individuales con las que tenemos que cumplir. No obstante, quienes constantemente se permiten ser impresionados por los aspectos externos de la vida en la Tierra pierden este significado interno, y a veces tienen vivir vida tras vida sin mucho progreso, y encarnar una y otra vez con el mismo propósito.

El espíritu conoce los peligros de la vida terrenal, pero sabe también que si vive su vida de una manera correcta desde el punto de vista espiritual, puede desarrollarse en la Tierra muchísimo más rápido que en el mundo espiritual, precisamente porque es más fácil allí. Las dificultades en la Tierra se relacionan principalmente con la materia y todo lo que ella implica. Esto se debe en parte a que la memoria se ha extinguido y necesita recuperarse, y en parte a que la materia ofrece muchas tentaciones. Sólo aquellos que vencen estas dificultades pueden ganar y aprovechar al máximo su vida en la Tierra.

Los espíritus que están a punto de encarnar saben que necesitan conflictos que los sacudan para despertar, de manera que no queden aprisionados en la materia y en todo lo que ésta atrae. Antes de la encarnación, por lo tanto, un espíritu puede pedir a los seres superiores: “Les ruego, ayúdenme, no sólo con su fuerza y guía, sino también, cuando vean que no estoy cumpliendo con mi parte, envíenme pruebas y tribulaciones, pues cuando éstas llegan, tengo una oportunidad mejor de despertar y mirar mi vida desde un punto de vista diferente de cuando todo funciona con normalidad y sin fricción, es decir, cuando todos mis deseos siempre se realizan dentro del ámbito de lo posible”.

De tal modo, es importante, queridos míos, que ustedes reconozcan que muchos de los eventos de su vida que parecen repetirse fueron escogidos y planeados por ustedes cuando todavía tenían su visión más amplia, antes de que la materia envolviera su espíritu. Será útil que sepan esto. Un espíritu muy ambicioso podría a veces incluso pedir un destino particularmente difícil, pues sabe claramente, en el estado de libertad de la materia, que el dolor que ha de padecer es poco y de corta duración en comparación con la ganancia. Esto debe ser para ustedes tema de reflexión.

Sugiero a cada uno de ustedes, amigos míos, que piensen sobre su vida y sus tribulaciones. Pregúntense si no pudieron haber sido escogidas por ustedes para asegurarse de que no permanecieran ignorantes de algo que deben realizar. Contemplen desde este punto de vista lo que aún han de encontrar y resolver dentro de ustedes. Si lo buscan con toda su voluntad, la respuesta les será dada, la intuirán y se les darán elementos para comprenderla. Esto también tiene que aprenderse; necesita práctica. No crean que la capacidad para meditar llega sola. Exige fuerza de voluntad, perseverancia; tienen que combatir sus corrientes negativas. Pero la recompensa es grande y en verdad trae gran dicha; el esfuerzo vale la pena. Cuando el mundo espiritual reconoce que una persona hace esto con sincera buena voluntad, entonces la guía llega también de afuera, para ayudarlos a lograr lo que pretenden.

Cuando un espíritu se percata, al terminar su vida y al descartar la cáscara material, de que no ha realizado todo lo que había planeado, muchas veces se le permite completar la encarnación pasada en el estado espiritual, para terminar tareas ya iniciadas y deshacerse de algunas cargas. Uno puede entonces, como espíritu, seguir involucrado con la familia o con cualquier grupo de personas con el que uno tenía la intención de cumplir una tarea, sólo que entonces es mucho más difícil. Es más fácil en el sentido de que recobra la visión clara, la memoria extinguida regresa, y uno entiende de qué se trata todo, pero es difícil porque la posibilidad de trabajar eficazmente se reduce mucho allí.

Por ejemplo, una persona viva puede influir en otra de manera especialmente eficaz al superar sus propias fallas. La influencia indirecta siempre es efectiva y duradera. El ejemplo siempre es más convincente que las palabras, la persuasión o el recurso de imponer nuestra voluntad al otro, sin importar cuánta razón tengamos o cuán bienintencionados seamos. En la medida en la que ustedes venzan sus propias debilidades, afirmen las leyes espirituales dentro de ustedes y aprendan a amar, en esa misma medida se acercarán más a sus congéneres en el terreno en que lo necesiten. Esto debe ser así de acuerdo con la legitimidad espiritual. Esto es influencia indirecta, pero a la postre el resultado se vuelve evidente para todos. Sin embargo, como espíritus desencarnados no pueden hacer esto, ya que la mayoría de las personas no están abiertas a recibir lo que un espíritu trata de comunicar mediante la inspiración; aun cuando lo perciban, a menudo lo malinterpretan o lo olvidan, así que es mucho más difícil y toma mucho más tiempo que alguien como espíritu termine la tarea empezada en la Tierra... si es que puede terminarla. Es posible que se necesite otra vida terrenal para llevar a cabo este propósito.

Así, todos los seres humanos y todos los espíritus erigen el mundo en el que viven. Ustedes construyen su casa en el mundo espiritual después de su vida en la Tierra, y construyen su vida futura en la Tierra. Cada acto, pensamiento y sentimiento tiene su forma, la que entonces construye el hogar espiritual —aunque sea sólo temporal— así como los eventos destinados de la futura encarnación. Todo esto representa no sólo el resultado natural de la actitud y la perspectiva individuales de la persona, sino que las formas espirituales así construidas indican exactamente lo que necesita esta entidad para su mayor desarrollo.

Mediten en estas palabras, pues contienen mucho. De nuevo ejemplifican que la ecuación siempre debe salir bien: el sufrimiento es creado por ustedes mismos, pero precisamente por eso, contiene la única medicina que existe. A través de esto pueden descifrar la vastedad de la sabiduría divina en su magnífica legitimidad. Quien entienda esto, también entenderá que el destino y el libre aldebrío no son dos factores mutuamente excluyentes, sino que están entretejidos y conectados. Los eventos que el destino les presenta son formas espirituales que tienen que manifestarse de una manera concreta. Si por ignorancia de estas leyes se crean formas desfavorables, cada ser tiene que disolverlas por sí mismo, y esto sólo puede suceder entrando en un camino espiritual de disciplina interna, y de conocimiento y búsqueda de sí mismo

Para todo esto, queridos míos, necesitarán fuerza de voluntad. Muchos de ustedes, amigos míos, dirán: “Todo eso está muy bien, pero una persona nace con una dotación fuerte de fuerza de voluntad, y otro no. Entonces ¿cómo puede alguien que no tiene fuerza de voluntad hacer uso de ella?” Déjenme explicarlo.

La fuerza de voluntad, como cualquier otra cualidad, tiene que ser engendrada y construida por ustedes. No puede ser de otra manera. Una persona que nace con una voluntad fuerte debe de haber trabajado para adquirirla en algún momento de su pasado, de manera que pudiera traer consigo esta valiosa posesión —si me permiten llamarla así—, y darle ahora un buen uso. Si esto no ha sucedido todavía, trabajen para ello en esta encarnación. Lo mismo puede decirse de todas las demás cualidades, sean éstas la capacidad de amar, de ser tolerantes, de ser bondadosos, o cualquier otra. Y me gustaría mostrarles cómo cada uno de ustedes puede adquirir la fuerza de voluntad, ya que Dios nunca pide imposibles a nadie, queridos míos, nunca.

La fuerza de voluntad es el resultado directo de la comprensión, del conocimiento y de la decisión correspondiente. Cada ser humano tiene cierta cantidad de fuerza, y depende enteramente de él en qué dirección decide canalizarla. Muchas personas desperdician esta fuerza ya sea en esfuerzos inútiles que no construyen nada de valor espiritual, o se entregan a corrientes emocionales enfermas y no purificadas. Éstas consumen mucha energía. Otra ley espiritual más es que la energía que se utiliza con metas espiritualmente positivas siempre se repone. Pero cuando su fuerza queda atrapada en círculos negativos de corrientes espiritualmente improductivas, se agota y se desperdicia, porque no puede renovarse, al menos no en grado suficiente.

Por esta razón, con frecuencia ven que las personas que hacen mucho bien parecen tener una fuerza sobrehumana. Quienes saben de qué se trata la vida, canalizarán la energía de la que disponen sabiamente y reajustarán sus interruptores internos como corresponde. Cuando uno anda a la deriva, sin pensar para nada en el verdadero significado de la vida, gran parte de la energía entrará en canales falsos y, por ende, se gastará sin una reposición suficiente. Así, el primer paso hacia la fuerza de voluntad es pensar, o, como también lo llaman ustedes, meditar, de la manera correcta. Porque a alguien que ha adquirido cierta comprensión, le será más fácil sacar las conclusiones internas pertinentes y tomar las decisiones externas que se derivan de ellas.

Es una decisión y una reorientación interna el que una persona pueda decir: “Bueno, vivo aquí en la Tierra por cierta razón. Tal vez me falta la fuerza de voluntad para realizar el propósito de mi existencia tan bien como podría hacerlo si venciera todas mis resistencias, pero le pediré a Dios esta fuerza de voluntad, ya que, básicamente, sí deseo lo que es bueno y sí amo a Dios. Y voy a dedicar tiempo y un poco de esfuerzo a reflexionar sobre estas cosas, abrirme a la iluminación divina y dedicar regularmente, todos los días, unos veinte a treinta minutos a mi vida espiritual. Y cuando descubra que al principio todavía carezco de fuerza de voluntad, entonces llevaré este problema a mi meditación, a mi diálogo con Dios y con Cristo, quien está allí para ayudarme. También con mis guías espirituales, que aguardan para asistirme en el caso de que satisfaga las condiciones para recibir enseñanzas, para alcanzar percepciones internas y para, así, ayudar a mi todavía endeble fuerza de voluntad a crecer”.

Todo el mundo puede hacer eso. Esta cantidad de fuerza de voluntad, este grado de autodisciplina, están al alcance de todos. No tienen ustedes que empezar con lo más difícil; después de todo, no comienzan con el techo cuando construyen una casa, sino con los cimientos. La idea es desplazar la energía y el énfasis. Cuando una persona finalmente toma esta decisión y se apega a ella —decisión que no es muy difícil ni demasiado pesada para nadie— entonces el mundo espiritual también le ayudará a fortalecer su fuerza de voluntad, de modo que los pasos siguientes y en realidad más difíciles del desarrollo le parezcan mucho más fáciles. Les puedo prometer esto, amigos míos, y algunos de ustedes ya pueden confirmar que es así. Y de tal suerte, hasta la persona a la que inicialmente le faltaba fuerza de voluntad tendrá, a su debido tiempo, tanta como aquellos que nacieron con ella.

Quienes entienden lo que está en juego y a qué área deben desplazar su concentración más importante, y que llevan esta comprensión de un nivel intelectual superficial a niveles más profundos, serán capaces de dar el paso decisivo necesario. Esto sucede a través de la práctica regular de la meditación correcta, que desde luego tiene que aprenderse como parte de este Pathwork. Hablé de las decisiones internas en mi última conferencia. La decisión de desarrollar su fuerza de voluntad es una de estas decisiones, que debe tomarse en un momento u otro.

Resumiendo: Para adquirir fuerza de voluntad deben, en primer lugar, comprender, y en segundo lugar, tomar la decisión que se deriva de esta comprensión. Por lo tanto, si sienten que no tienen suficiente fuerza de voluntad, les falta comprender de una manera clara de qué se trata. Sí, pueden tener una noción vaga de ello, pero aún no penetra en su alma, tal vez porque algo en ustedes se resiste y se aferra a la vieja actitud cómoda e indisciplinada. Entonces están escindidos por dentro. Una parte tiene cierto conocimiento espiritual, pero la otra parte no saca las conclusiones de lo que ustedes sienten sólo de manera vaga; la verdad es que no quieren realmente saber.

Por esto, el primer paso debe ser profundizar el conocimiento superficial, trabajar en eso primero, para que toda la personalidad sea penetrada por la comprensión. Cuando hacen esto primero —y pueden hacerlo si se toman un poco de molestia y tiempo—, ciertamente tomarán la decisión y tendrán la fuerza de voluntad para dirigir su vida y sus energías hacia lo espiritual, reconociendo y comprendiendo plenamente que sólo de esta manera podrán también resolver los problemas de su vida terrenal. Y así es como una persona crea dentro de su ser una energía tan poderosa que todos los pasos subsecuentes que la llevan hacia arriba en su Pathwork se volverán más y más fáciles. Como siempre, y en todo, el comienzo es lo más difícil.

Desde nuestra perspectiva, solemos observar que las personas que creen que no tienen suficiente fuerza de voluntad la tendrían si encauzaran las energías disponibles en los canales correctos, si tan sólo reajustaran los interruptores. Pero sólo la comprensión de la necesidad de este cambio los hará reaccionar. Mientras ustedes se engañen creyendo que se las pueden arreglar sin esta comprensión, no actuarán sino que sólo deambularán por ahí como antes. Sin embargo, recorrer un camino que parece cómodo significa que la relación con Dios no es enteramente armónica. Por lo tanto, si se encuentran en esta situación, empiecen a pensar en Dios y en Cristo, en vez de huir de esta contemplación. Y tendrán que admitir, independientemente de lo que crean o no crean —suponiendo que no son ateos—, que le deben a Dios algo de atención. Y también pueden dar gracias a Cristo por todo lo que se echó a cuestas por ustedes, por amor. Todos los que mediten y reflexionen en estas cosas, de esta manera, tendrán que llegar a la conclusión correcta y tendrán que tomar la decisión correcta, para que sus vidas se conviertan en una religión viva y no sólo teoría.

¿Creen que esperamos mucho de ustedes? ¿Es demasiado dedicar un poco de tiempo y esfuerzo todos los días a asomarse a su interior, a encontrar las áreas donde falta algo, de modo que mejoren su conciencia espiritual? Y cuando no esté allí la fuerza de voluntad y resulte tan difícil lograr una disciplina diaria, entonces, después de pedir ayuda, busquen en su interior para encontrar qué obstáculos hay. Si tienen miedo de encontrar algo que preferirían que siguiera enterrado, entonces les hará bien recurrir a una lógica simple y sana, que les dirá que nada puede permanecer oculto de Dios ni del reino del espíritu... y ni siquiera de ustedes mismos, una vez que regresen a ese mundo. Y cuanto más pronto aflore eso que está enterrado, mejor para ustedes porque les será más fácil enfrentarlo. Ustedes saben bien que lo que está oculto trae conflictos mucho mayores que lo que está a la luz, reconocido e integrado. Sus psicólogos también saben esto, así que ustedes son muy conscientes del hecho de que no ganan nada cuando cierran los ojos a lo que está en ustedes. Piensen profundamente en esto, para que el conocimiento eche raíces en su alma. Se verán grandemente beneficiados.

Cuando hayan vencido las dificultades iniciales y hayan adquirido cierto dominio sobre ustedes, al menos a este respecto, entonces el mundo espiritual les mostrará el siguiente paso en su Pathwork, lo que tienen que trabajar y conquistar. La vida se lo presentará. Cuando hayan aprendido a meditar de la manera correcta, sabrán cómo ver cada suceso de su vida diaria con los ojos abiertos, para que entiendan sus mensajes.

Incluso mis amigos que han vencido las dificultades iniciales no siempre usan su hora de silencio de la mejor manera. Meditan casi siempre en términos generales, siempre de la misma manera, no sólo cuando oran por otras personas, sino también cuando lo hacen por sí mismos. Sus meditaciones y oraciones deben variar; ustedes necesitar intuir el siguiente paso de su desarrollo, y cuando no vean cuál es, la percepción se les dará si buscan honestamente, si vuelven sus ojos a lo que tiene que ser reconocido, aprendido, superado y aceptado.

Tomemos el problema específico de encontrar su camino a Dios y a Cristo, y a sus amigos espirituales personales que están tan cerca de ustedes y cuya tarea es ayudarlos a encontrarlo. De esta manera sus oraciones cobrarán vida. Luego, después de que hayan pedido ayuda para reconocer sus problemas y fuerza para resolverlos, aquiétense y escúchense, y luego piensen, o más bien, dejen que sus pensamientos afloren y permítanles conducirlos intuitivamente. Después de un tiempo, las conexiones serán claras. Sabrán de dónde viene el problema, por qué reaccionan como lo hacen, y el conocimiento creciente de sus corrientes internas los ayudará mucho a avanzar.

Una y otra vez resuelvan hacer frente a su verdad interior con valentía. Cultiven los pensamientos veraces; piensen todo clara e independientemente. De este modo, su vida espiritual se volverá más productiva, porque estará viva, y por lo tanto en constante cambio. No se apegará a una fórmula rígida que se repite diariamente. Y así, su relación con Dios tenderá a la armonía.

Piensen en estas palabras que se me permitió dirigirles hoy. Seguramente los llevarán un poco más lejos en su Pathwork. Y entonces nosotros también habremos cumplido con nuestra tarea. Cuando digo “nosotros”, quiero dejar en claro que no soy el único que participa en este contacto, sino también otros espíritus amigos que tienen funciones muy específicas, así como la mía es hablarles. No es tan fácil como podrían imaginarse establecer un contacto como éste, aun cuando esté presente la capacidad de transmisión.

Nosotros, los espíritus que trabajamos aquí, nos regocijamos cuando vemos que estas palabras los acercan un poco más a Dios, a su ser real, a su felicidad y a su armonía interna. Reciban las bendiciones de la salvación; que ellas los penetren. Vayan con Dios, vayan en paz. Que Dios esté con ustedes.

Dictada el 9 de abril de 1957.

Conferencia 4. El hastío del mundo

Saludos en el nombre de Dios. Les traigo las bendiciones de Dios.

Mis queridos amigos, ya que algunos de ustedes están cavilando sobre el tema del hastío del mundo —un anhelo, o melancolía, o tristeza indefinible que en ocasiones se apodera de ustedes— me gustaría escoger este tema para la conferencia de hoy.

Este sentimiento nace de varias raíces; por lo tanto, existe una diversidad de causas posibles del hastío del mundo. Desde luego, el anhelo de Dios y de la perfección desempeña un papel aquí también, conscientemente o no, así como la nostalgia del verdadero hogar espiritual que reside en todos los seres humanos. Aquí en la Tierra son ustedes sólo visitantes; éste no es su verdadero hogar. Pero esa no es nunca la razón fundamental de esta ansia indefinible. Su trasfondo es más complejo, y es de esto de lo deseo hablar hoy.

Cuando las personas se desvían en su alma de las leyes divinas en cualquier sentido —y cuanto más inconscientemente sucede esto, mayor es la desviación—, entonces un sentimiento vago de tristeza y nostalgia se apodera de ellas en ocasiones; es como si su Ser Superior respondiera y las alentara a intuir que algo no está del todo bien dentro de ellas. Por ejemplo, no saben cómo abrirse a amar en el verdadero sentido de la palabra; no pueden hacer surgir un sentimiento que es vital en la vida de un ser humano. En consecuencia, el amor no regresa a ellas de manera correcta y satisfactoria. Entonces, un sentimiento de hastío es la respuesta de su alma.

Las personas suelen pensar que son muy capaces de amar —y eso puede ser incluso cierto— pero esta capacidad no se encauza en el canal correcto porque las distorsiones del alma lo evitan. Las distorsiones pueden ser de muchas variedades, como el temor de que el propio ego sea demasiado evidente. Uno puede ver con mucha frecuencia que los seres humanos en verdad anhelan el amor y hasta están dispuestos a dar amor, pero sólo con la condición de ser amados primero. Este “acuerdo seguro” no sólo cierra la puerta, sino que causa una distorsión en el alma que entonces puede provocar el sentimiento de hastío del mundo, ya que la persona seguirá estando sola. El miedo dentro de la persona dice: “Si doy primero, sin estar seguro, mi orgullo podría quedar lastimado, me podrían herir, el otro podría causarme dolor”.

El temor a la decepción es un síntoma de hipersensibilidad, y la hipersensibilidad es síntoma de un falso sentido de importancia personal. Todo este proceso interno gira alrededor del ego, y eso necesariamente obstruye el flujo del amor genuino, pues tiene una dirección contraria. La obstrucción va contra la ley divina y, por lo tanto, el alma sufre. En el momento en que ustedes reajustan el “interruptor interno” para no tomar tan en serio el temor de lo que pudiera ocurrirle a su propio ser, en ese momento pueden dar su amor libremente. Entonces su amor es impecable y auténtico, porque entonces el “tú”, con todo lo que ustedes echan de menos y ansían, se volverá más importante que el “yo” con su vanidad y su orgullo. Entonces el sentimiento de insatisfacción, de anhelo vago, desaparecerá, pues están cumpliendo ustedes con una función vital de la naturaleza humana y están por ello en armonía con Dios y con su propio Ser Superior, por lo menos a este respecto.

No me malinterpreten. No quiero dar a entender que una persona con este particular concepto erróneo sea necesariamente egoísta. Puede ser incluso menos egoísta que otra que ya encontró la llave a este problema. Uno debe distinguir entre egoísmo y egocentrismo. Ambos están mal, pero su efecto no siempre es el mismo. Ni siquiera quiero dar a entender que esa persona pueda ser mezquina y poco inclinada a dar. Es sólo que, en la ignorancia, los sentimientos genuinos se encauzan en una dirección falsa a través del Ser Inferior enfermo.

Ni siquiera es que los individuos que encajan en esta descripción no puedan amar en absoluto. Puede haber unas cuantas personas alrededor de ellos a quienes revelan todo su amor. Sin embargo, no podrán evitar la sensación vaga de hastío. Y es así porque, si la energía de sus sentimientos se canalizara de manera correcta, incluso con respecto a esas cuantas personas amadas, su amor no se concentraría sólo en un pequeño número de individuos, sino que se extendería a cualquier persona de su entorno que pudiera provocar sentimientos positivos. Entonces abrirían los brazos a otros con un amor plenamente comprometido, sin temor de correr riesgos, incluso hasta el grado de dar la misma importancia a los sentimientos de la otra persona que a los propios.

Todo esto no puede darse por sentado, amigos míos, pues no importa cuánto estén de acuerdo con lo anterior intelectualmente y en principio, los sentimientos se quedan rezagados, salvo en casos muy raros. Naturalmente, su amor sería diferente hacia cada individuo, porque ustedes, los seres humanos, ven como algo natural que se ame a algunos congéneres más que a otros; y mientras su estado de desarrollo los siga manteniendo en el ciclo de la reencarnación, no esperamos que crean lo contrario. También saben por experiencia que su amor por su madre es distinto de su amor por su pareja, que su amor por su hermana o hermano es diferente de su amor por su hijo, que su amor por su padre es distinto de su amor por un amigo, y que incluso difiere de un amigo a otro. Hay muchas variedades de corrientes amorosas, y todas tienen sustancia y forma en el espíritu. Sus colores, matices, sonidos y fragancias son de una gran diversidad. Y si tan sólo las tendencias enfermas del ego no fueran un impedimento, la capacidad humana de amar sería lo suficientemente grande para producir todas las diversas corrientes de energía

Cuando aman mucho a alguien, suelen tener el sentimiento vago de que entonces deben de estarle quitando amor a otra persona a quien tal vez quisieran amar aún más, y experimentan el mismo sentimiento cuando se trata del amor de otra persona por ustedes; parecería que una persona tiene que privarse de amor en favor de otra pues el amor es compartido. Empero, el amor sano es indivisible; jamás disminuye. Cuanto más amor generan, más se multiplica éste. Tampoco aquí quiero que me malinterpreten. No me refiero a la sexualidad y el eros. Esto concuerda con la ley eterna, y tienen que encontrar la verdad dentro de ustedes mismos. Así ocurre con Dios, quien ama a sus innumerables hijos, quien siempre ama más, nunca menos.

¿Cómo se puede amar genuina y sanamente? No es obligándose a amar; eso no funciona. El amor sano y genuino se alcanza indirectamente, empezando por ustedes mismos, es decir, mediante un autoexamen concienzudo, sin engañarse. Encuentren el alcance de su ego, su hipersensibilidad, su vanidad, su orgullo, y el papel que éstos juegan. Quien ha entendido esto ha dado el primer paso para alcanzar el amor verdadero y genuino, y, por lo tanto, para disipar los sentimientos de añoranza, tristeza, nostalgia o como deseen llamarle. Sólo ustedes pueden ver dentro de su alma, y si descubren que no todo está bien en su interior, entonces sabrán también que su alma necesita sanarse en este sentido.

Cuando las personas concentran todo su amor en una sola persona, y lo hacen de manera equivocada porque su alma no es saludable en esta área, entonces el amor por esta sola persona los debilitará. Quizás tengan tanto miedo de perder el amor del otro que no pueden ser fieles a su propio ser, y así de hecho se humillarán y serán humillados por el otro. Sucederá de una manera malsana, por debilidad y miedo, y no a partir de la fuerza. En realidad, algunas personas creen que la autodegradación es síntoma de un gran amor, de un amor real; sin embargo, se engañan. Otras tienen tanto miedo precisamente de eso —de ser humilladas— que se apartan por completo de los sentimientos demasiado fuertes.

Cuando aman de una manera sana y genuina, jamás comprometen su dignidad. Bien podrían tener que dejar de insistir en preservar su dignidad a toda costa, pero precisamente porque renuncian a insistir en su dignidad pueden obtener aquello a lo que estaban dispuestos a renunciar. Ésta es la ley espiritual inmutable. Distinguirán claramente en su alma que tienen que renunciar a su orgullo, a la importancia de su ego, pero no tienen que renunciar a ser fieles a sí mismos. Puede ser difícil entender esto al principio, pero mediten en ello y percibirán la diferencia. Quienes pueden amar de manera genuina sin temer que su pequeño orgullo pueda salir lastimado o que puedan toparse con algunas desventajas, nunca serán “maltratados”, con la condición de que se cuiden de traicionar su propia integridad por el miedo de perder el amor de sus amados. Podrán decepcionarse, pero nunca serán excesivamente humillados. El amor real jamás los hará perder su dignidad; siempre podrán darse a valer. La dignidad sana les traerá respeto y no humillación ni explotación. El amor sano les abrirá los ojos en vez de volverlos ciegos; los hará fuertes en vez de débiles, y siempre fieles a sí mismos, precisamente porque al renunciar a su ego pequeño ya no darán tanta importancia a la satisfacción de sus propios deseos. El amor genuino es sano, y como tal no exhibe tendencias masoquistas ni sádicas; no será egocéntrico ni violará su personalidad. Quiero que observen que siempre hay dos corrientes opuestas. Piensen en ello, queridos míos.

El miedo —más o menos oculto en el alma humana— es un obstáculo importante para alcanzar el amor real; y el miedo puede estar presente sólo cuando ustedes se aman demasiado a sí mismos en algún aspecto, cuando se toman demasiado en serio, cuando se preocupan excesivamente por su propio bienestar, cuando se aferran a ustedes mismos en vez de dejarse fluir y rendirse de manera sana. Aquellos que se dan demasiada importancia necesariamente temen; los que no se dan demasiada importancia no tienen que temer que algo malo les ocurra si se permiten amar. El miedo tapa los ojos con un velo espeso, de manera que se vuelven ciegos. No pueden verse ni a sí mismos ni a otros. El amor genuino no es ciego, pues sólo puede provenir de un alma valiente. Tendrá la fuerza para reaccionar más o menos de manera correcta, en tanto que el tipo incorrecto de amor es débil y debilitante, y por lo tanto los hará reaccionar de manera equivocada. Como dije, el amor real crea una dignidad natural muy diferente de la dignidad falsa, que se basa en el orgullo y la vanidad. Estas corrientes equivocadas del alma producen entonces señales de advertencia en forma de sentimientos de hastío del mundo.

Otra manifestación de hastío del mundo puede encontrarse en una actitud de retraimiento, en la que una persona se retira a un mundo solitario creado por ella misma. De nuevo, hace esto por el temor de renunciar a su pequeño ser, o de correr riesgos, o por extremo egocentrismo. Este retraimiento a un mundo creado por ella misma puede rendirle ciertas ventajas momentáneas pues la libera de sus responabilidades hacia los demás, permiténdole vivir una vida dedicada exclusiva e inflexiblemente a sus preferencias personales. Sin embargo, paga un precio más alto del que se imagina inicialmente. Actúa en contra de la ley espiritual y, como resultado, su Ser Superior se hace sentir provocándole la sensación de hastío del mundo. Así, de vez en cuando experimentará una gran insatisfacción con la vida y se sentirá sola, aislada y abandonada.

Todos los seres humanos se esfuerzan, en lo más profundo de su alma, por dar, por cumplir y hasta por sacrificar. Sin embargo, cuando las partes ciegas, enfermas o inmaduras del alma se resisten a este esfuerzo, surgen dos corrientes opuestas que tienden a cancelarse entre sí.

Una parte del alma quiere dar amor, y, por lo tanto, también recibir amor. Todo lo que ustedes dan les regresa como una ola en un ciclo eternamente pulsante. Desde luego, tienen que iniciar el ciclo dando primero y no esperando a que el otro empiece por darles a ustedes. Esta parte del alma desea realizarse, quiere rendir el ego, sacrificarse, y procurará regirse por las leyes espirituales con todas sus fuerzas, con todas y cada una de las corrientes del sentimiento. Quiere olvidarse de sí misma y no tomar tan en serio su vanidad, su orgullo y las ventajas personales. Esta corriente emocional procede del Ser Superior, que sabe dónde pueden encontrarse la plenitud, la felicidad, la armonía y la perfección verdaderas. Esta corriente existe hasta en las almas menos desarrolladas, pero en ellas fluye bajo tierra, por decirlo así, y sólo sale a la superficie en raras ocasiones durante una vida.

La otra parte de la personalidad desea comodidad, facilidad, y no renunciará a nada. De vez en cuando ve la luz de la felicidad, pero prefiere existir en un mundo gris y solitario que, a la parte ciega del alma, le parece no encerrar riesgos.

Es imposible hacer justicia a ambas corrientes al mismo tiempo, ya que buscan metas completamente opuestas. Las corrientes cruzadas dan lugar entonces a muchos otros conflictos que se extienden mucho más allá de lo que ustedes notan de manera inmediata. Cuando ya no pueden tolerar el peso de los conflictos que son en realidad los síntomas de la escisión profunda que existe en ustedes, acuden a un psiquiatra para darse cuenta, con el tiempo, de estas corrientes opuestas del alma. Sólo cuando saben de su existencia pueden tomar la decisión interna de seguir claramente una u otra corriente —ya que no pueden seguir las dos al mismo tiempo—, con pleno conocimiento de aquello a lo que deben renunciar y lo que pueden ganar cuando se deciden por una de ellas. En este caso tienen por lo menos el conocimiento intelectual para decirse: “Si voy en esta dirección, no puedo tomar al mismo tiempo el otro camino; por lo tanto debo elegir”.

Éste es un ejemplo de las decisiones internas de las que hablé anteriormente. Pueden tomar decisiones internas sólo cuando se han vuelto conscientes de las corrientes emocionales ocultas y pueden ubicar con exactitud dónde entran en los canales incorrectos de manera que se cancelan entre sí. Las corrientes cruzadas crean no sólo obstáculos psicológicos y espirituales, sino también manifestaciones físicas en el cuerpo: el cansancio, la debilidad e incluso la enfermedad pueden provenir de cortocircuitos emocionales. Cuanto más frecuentemente choquen las corrientes opuestas dentro del alma, más perderá la persona la fuerza que de otro modo se aprovecharía productivamente en un canal sano y, por ende, se renovaría todo el tiempo.

Las personas generalmente saben mucho más en su intelecto que en sus sentimientos, pero como los sentimientos malsanos no pueden adaptarse al pensamiento sano y consciente mientras están ocultos en el inconsciente, necesitan traerse a la conciencia. Muy aparte de las verdades espirituales y la legitimidad divina a la que están sujetos todos los humanos que desean vivir una vida sana y armoniosa, cualquier ser humano razonable sabe que no puede moverse simultáneamente en dos direcciones opuestas. Por lo tanto, es abolutamente necesario volver conscientes las contradicciones internas, aun si hay que vencer la resistencia.

Ustedes suelen llamar inmadura a una persona emocionalmente enferma, por lo menos en las áreas en las que el alma no es sana. En efecto, la inmadurez es una cualidad infantil, porque significa querer lo imposible, como un niño. Una persona inmadura no tiene suficiente raciocinio para reconocer que cada acción o inacción trae con ella las consecuencias correspondientes, que la persona madura puede distinguir y aceptar. Por lo tanto, esta última es capaz de renunciar libremente a lo imposible, mientras que las almas emocionalmente enfermas e inmaduras insistirían en tener las ventajas de las dos alternativas opuestas y ninguna de sus desventajas, insistirían en “predicar y andar en la procesión”. Cuando tienen que enfrentarse al hecho de que esto no es posible, aumenta su rebeldía interna y con ella sus conflictos, pues la rebeldía contra lo inalterable es, en sí, una corriente emocional enferma. Los conflictos internos pueden aumentar hasta el grado de que empiezan a reflejarse y manifestarse en la vida exterior de la persona.

Hay muchos tipos de corrientes cruzadas, no sólo los que mencioné. Los cortocircuitos, junto con otros síntomas, pueden causar una añoranza y una tristeza indefinidas, y cualquiera que se vea atormentado por sentimientos similares debería buscar en esta dirección. Naturalmente, no es tan fácil descubrir corrientes profundas y a menudo inconscientes, y necesitarán toda su fuerza de voluntad para vencer la resistencia. El anhelo de Dios y de su verdadero hogar espiritual no explica por completo los sentimientos de hastío del mundo. El anhelo insatisfecho sí es de Dios, pero en un sentido diferente del que comúnmente suponen. Sólo cuando el ser humano vive en perfecta armonía con las leyes de Dios puede apaciguar el anhelo de Dios. Cuando se acercan a Dios de esta manera y quitan todos los obstáculos que les impiden vivir en armonía con Él, pueden satisfacer su anhelo de Dios ya en esta vida en la Tierra. Los que realizan completamente, hasta el máximo de su capacidad, de acuerdo con el plan de Dios, su vida terrenal, su tarea individual, que corresponde a su estado de desarrollo, se verán libres de cualquier tipo de desarmonía interna. No habrá en ellos tormento, amargura, tensión, tristeza ni hastío del mundo.

Para regresar al tema de las decisiones internas, me gustaría explicar que cuando toman una decisión negativa con pleno conocimiento y aceptación de todas sus consecuencias y renuncias inherentes —no sólo racionalmente sino, a final de cuentas, también emocionalmente— están mejor que si insistieran al mismo tiempo en dos imposibilidades, deseando sólo las ventajas y no aceptando ninguna de las desventajas de las dos alternativas.

Por ejemplo, cuando deciden retraerse y vivir una vida solitaria porque no quieren dar amor, por ansiedad e hipersensibilidad, entonces también deben tener en cuenta internamente el hecho de que se quedarán solos y carecerán de amor. Entonces deben renunciar a ciertas alegrías y satisfacciones, no de mala gana, sino por completo. Hasta una decisión negativa, si existe la intención genuina de llevarla a cabo, está un paso más cerca de la salud que la indecisión interna y el deseo de tener dos cosas al mismo tiempo. De esta manera por lo menos se unificarán internamente y ya no estarán desgarrados por contradicciones internas. A fin de llegar siquiera a una decisión negativa, deben hacer un gran esfuerzo por confontarse con honestidad, traer el inconsciente al consciente, y comprometerse a pagar por lo menos un precio, aunque sea el de la alternativa incorrecta. Esta franqueza es buena para la salud del alma, aun cuando no sea la mejor elección posible.

Así, cuando las personas decidan aislarse externa o internamente de los demás —y muchas veces esto ocurre sólo en lo interno— entenderán en seguida lo que esta elección implica. El egoísmo, la ansiedad, la hipersensibilidad y el orgullo habrán prevalecido. Cuando, como consecuencia, la añoranza de amor, de plenitud, de luz, de hermandad y de fusión con otro ser humano los toque, confrontarán esta añoranza y se dirán: “Así lo escogí, conozco el precio, y prefiero pagarlo a renunciar a mi negatividad”. Esto ocurrirá precisamente por medio del trabajo interior que se necesita para tomar honestamente incluso una decisión negativa. De tal manera se permitirán llegar más tarde a la comprensión de que, después de todo, preferirían tomar la decisión verdadera, y de que valdría la pena renunciar a lo que al principio parecía tan difícil dejar de lado. La mayor parte de los trastornos se deben a no hacer ninguna elección y permitir que todas las corrientes emocionales se mezclen en el inconsciente, sin el esfuerzo de realmente conocerse. Semejante estado de indecisión agotará el alma, llevará a conflictos inevitables, de manera que no quedará energía tampoco para vivir la vida lo mejor posible en otras áreas, ya sea espirituales o materiales.

Las corrientes emocionales cruzadas o cortocircuitos no están presentes con la misma fuerza en todas las personas; hay muchas gradaciones. Por lo tanto, no es una cuestión de esto o lo otro. En algunos casos, las emociones opuestas surgen con igual fuerza y chocan con tal furia que las olas de sentimientos sumergen por completo a la persona, que ya no puede lidiar con la vida. Y desde cierto punto de vista es mucho mejor, porque la persona encontrará así el camino a una sanación libremente escogida mucho más pronto. Sin estas sacudidas, la mayoría de las personas, salvo las pocas que han alcanzado un estado muy elevado de desarrollo espiritual, no encontrarían el camino a la salud. Cuando el conflicto interno no es tan explícito y una corriente es más obvia que la otra, de todos modos experimentarán corrientes cruzadas, por lo menos de vez en cuando, que les minarán la fuerza y les impedirán unificar por completo las energías de su alma.

También hay otras causas de los sentimientos de hastío del mundo. Todos ellos provienen de algunas distorsiones del alma, pero no me voy a ocupar de eso ahora. Ya les di bastante, de modo que todo el que escuche o lea mis palabras tendrá suficiente material para buscar en su interior. Quien tenga estos anhelos debe saber que sus corrientes emocionales inconscientes no son completamente sanas y libres.

Deben ustedes atribuir suficiente importancia a su alma y a toda su personalidad para realmente descubrir lo que está oculto en su ser, solos de ser posible, y si no, con ayuda. Pero no pueden descubrir lo que está en ustedes si siguen insistiendo en atribuir tanta importancia a su dolor, a su vanidad y a sus temores. Sólo minimizando la importancia de éstos pueden encontrar la valentía para descubrir lo que está oculto, para deshacerse de sus fingimientos y para cambiar su realidad interna.

Quiero ahora tratar otra cosa, porque se relaciona con el tema de hoy. Se trata de la autocompasión, que a menudo refuerza los sentimientos de hastío del mundo. Les resulta muy agradable regodearse en sus aflicciones, y se convencen de que deben soportar el dolor que experimentan porque es su destino. Sin embargo, la verdad es que casi nunca es así; como he explicado, estas aflicciones provienen de corrientes distorsionadas del alma, que ustedes tienen el poder de corregir.

El gozo enfermizo del sufrimiento —ustedes lo llaman masoquismo— se debe a tendencias específicas. Por una parte, ustedes corren de problemas reales que no quieren confrontar; por la otra, encuentran en este dolor tan placentero una compensación a las privaciones de su experiencia de vida. Éstas pueden tener razones kármicas, pero muy a menudo la valentía y la fuerza de voluntad podrían aliviarlas si tan sólo abrieran la puerta interna. Independientemente del peso de sus vidas pasadas, de lo que necesitan experimentar hoy en el nivel externo, ustedes pueden, si satisfacen las condiciones internas que les muestro una y otra vez, sanar su alma y poner sus sentimientos —no sólo sus pensamientos y acciones— en armonía con las leyes espirituales. Como resultado, su vida será emocionalmente rica, armónica y feliz, y los satisfará plenamente en cualquier etapa de su desarrollo en la que se encuentren.

Por último, pero no menos importante, consideren también esto: Al rebelarse contra algo que no pueden cambiar, introducen la desarmonía en su vida. Por el contrario, nunca dañará a un alma aceptar un golpe inalterable del destino. Naturalmente, nadie necesita ni ciertamente debe alegrarse de aceptar ese peso; eso sería imposible. Pero uno puede resignarse a ello sin rebeldía ni amargura. La tristeza que proviene de soportar semejante dificultad ayudará, de alguna manera, a liberar el alma. Creo que todos ustedes han sentido esto en un momento u otro.

Siempre que se regodean en la autocompasión, están recordando inconscientemente una reacción anterior, cuando su dolor era proporcional a la gravedad de la situación. Al regodearse en la autocompasión tratan de reproducir este sentimiento recordado, pero en circunstancias que ya no son las mismas; cuando la dificultad era inevitable, su rendición era la respuesta correcta, pero ahora es distinto. Hoy pueden cambiar su actitud hacia su dolor. Debido a esta diferencia, el mismo sentimiento puede en un caso ser correcto y sano, y en otro ser enfermo. Tal vez puedan entender esto.

Mis palabras de esta noche no son fáciles de comprender y les pido que piensen en ellas cuidadosamente. Sean benditos, queridos míos.

Dictada el 22 de abril de 1957.

Conferencia 5. La felicidad para ustedes o la felicidad como un eslabón en la cadena de la vida

Saludos en el nombre de Dios. Les traigo las bendiciones de Dios.

Queridos míos, el mundo espiritual de Dios no tiene mayor deseo que ayudarlos a crecer espiritualmente, para que alcancen la felicidad, la armonía y la luz. Los espíritus de Dios tratan continuamente de extenderles la mano para ayudarlos a vencer los obstáculos y dificultades con los que tropiezan en su desarrollo espiritual en este camino hacia la perfección. Sin embargo, sólo podemos ayudar: nunca forzar. Primero tendrán que desear alcanzar la perfección, y mediante este deseo, abrir la puerta. Sólo entonces percibirán esta ayuda como una realidad palpable. Esto, a su vez, aumentará sus sentimientos de seguridad y profundizará su confianza en la realidad y veracidad del mundo espiritual de Dios. Sin embargo, con demasiada frecuencia, los humanos no prestan atención a los espíritus celestiales que los rodean y por ello no ven, no escuchan y no sienten a aquellos que ofrecen su ayuda. Aun si creen en principio en la existencia de Dios y Su mundo espiritual, no creen que esto tenga un efecto en su vida personal con todos sus problemas. Así, cierran la puerta y pueden seguir caminando por un sendero equivocado. Ir en la dirección incorrecta empieza muchas veces con una elección aparentemente trivial, pero cuanto más se aleja uno del punto de elección, más se desvía a una calle cerrada de donde será cada vez más díficil encontrar la salida.

Incluso cuando las personas aman a Dios y quieren el bien, a menudo no ven en ellas mismas el factor determinante de su desarrollo y realización. Lo que parece ser un detalle sin importancia suele ser la raíz de todas las corrientes malsanas del alma. Ustedes, sin embargo, no la reconocen porque no están dispuestos a despertar a la inspiración que proviene de los espíritus divinos, ya que siempre es más cómodo permanecer como de costumbre. El resultado es la tristeza o la insatisfacción con la vida; ustedes no entienden por qué, pero ésta es frecuentemente la razón, mis queridos amigos.

Mi tarea es darles pistas, despertarlos. Ojalá que cada uno de ustedes escuche lo que le concierne personalmente; pero hasta para eso tiene que existir la disposición. Sólo cuando la sienten pueden absorber y asimilar este material.

Siempre que los seres humanos se fijan una meta, ya sea conscientemente o sólo en lo emocional, y esta meta es egoísta, muchas veces no podrán alcanzar lo que desean. Y aun si lo alcanzan, su efecto y la satisfacción que les da serán pasajeros; se resecarán, se volverán superficiales y finalmente se disolverán. Si desean dicha sólo para ustedes, entonces no serán dichosos. Muy probablemente dirán: “Pero claro que no quiero felicidad sólo para mí. Me daría mucho gusto ver a mis congéneres felices también”. Pero hay una gran diferencia entre tener este pensamiento ocasional y bastante superficial, concebido por un sentido del deber, y tener un deseo que penetre todo su ser. Cada uno de ustedes puede mirar en su interior para determinar cuán profundo es realmente este deseo, pues aquí también pueden engañarse; aquí también pueden desear algo con su mente, ya que han aprendido algunas cosas, pero otra parte de su personalidad, que yo llamo el Ser Inferior, tira de sus emociones en una dirección muy distinta. A esta parte realmente no le interesa la otra persona —no emocionalmente—, aunque ustedes, en su mente, sí le deseen el bien —es decir, siempre y cuando no les cueste un sacrificio personal ni un esfuerzo importante— y ésta es la esencia de la cuestión. Casi a cualquiera, a menos que se encuentre en un nivel muy bajo de desarrollo, le dará gusto en teoría cuando a otro le pasan cosas buenas. Pero incluso las personas muy desarrolladas, si son honestas, suelen detectar en sí mismas cierta envidia, o una alegría ligeramente maliciosa por el infortunio de otros.

¿Cuán adelantado se encuentra cualquier individuo a este respecto? ¿Hay alguien dispuesto a renunciar a algo en favor de otro? Pregúntense: “¿Deseo la felicidad por mi propio bien, o es ésta la segunda consideración?” ¿Pueden dirigirse a Dios y decir: “Desde luego que no puedo engañarte, así como no puedo engañarme. Cierto, quiero ser dichoso. Pero también, cuando consiga esa dicha, quiero conservarla volviéndome un eslabón. Lo que reciba de ti deseo transmitirlo a otros en la misma forma, incluso si tengo que hacer un sacrificio; tal vez renunciar a la gratificación de mi ego. Por favor, enséñame cómo darles a otros todo lo que he recibido de ti?” Si se sumergen una y otra vez en este pensamiento, hasta que se arraigue en su alma, hasta que se convierta en una forma espiritual tan poderosa que penetre todo su ser en el nivel más profundo de sus sentimientos, entonces habrán satisfecho las condiciones. Entonces la ley espiritual en cuestión se podrá manifestar a través de ustedes, y entonces serán felices en verdad, precisamente porque su propia felicidad ya no es la meta final de sus esfuerzos. Es decir, el “yo” renunciará a su importancia personal en favor del “tú”. Entonces buscarán la dicha no sólo porque la desean; por el contrario, la meta será dar felicidad al otro, a los otros, y su propia dicha será meramente una estación de tránsito, por decirlo de alguna manera.

La felicidad se les dará para que la pasen a otros. Entonces sí se volverán un eslabón en la cadena, que es el único requisito para mantener vivo y fluyendo el río de la dicha. De esta manera nunca se secará. Cualquier cosa que dé la persona que sirve de eslabón le regresará multiplicado por cien. Dios siempre les enseñará cómo, en qué forma, pueden pasar a otros su amor y conocimiento y felicidad, pero primero deben tener la voluntad de hacerlo. En efecto, hoy, mañana, la semana próxima y todos los días tienen que hacerse el propósito de estar dispuestos; deben conquistar conscientemente su resistencia. No la releguen al inconsciente. Luego deben tratar de traducir la voluntad en acción. Y de esta manera la ley espiritual puede empezar a cumplirse en ustedes.

Que todos y cada uno de ustedes piensen ahora en las bendiciones de las que disfrutan; puede ser buena salud, o fortaleza espiritual, o la dicha y la seguridad de una relación amorosa; para cada uno es algo distinto. Todo el mundo ha recibido un tesoro especial de Dios. Y una vez que hayan decidido: “Ya no quiero ser la meta final, sino un eslabón en la cadena”, se les mostrará cómo pueden trasladar lo que han recibido, y serán ricamente recompensados, pues esa es la ley.

Al mismo tiempo no darán por sentados sus regalos y sus tesoros, lo que siempre es señal de sequedad espiritual y hace que los regalos que poseen pierdan su brillo porque la ley de dar y recibir ha sido violada. Si ustedes son un eslabón viviente en la cadena, cada uno de sus regalos recuperará su brillo, y la alegría y el placer que habían perdido se les devolverá.

Lo mismo que sucede con la dicha en general, ocurre con cada uno de sus componentes que toda persona desea: amor, fuerza, salud, libertad... todo. Cualquier cosa que uno desee por su propio bien se disolverá, se marchitará; cualquier cosa que se busque por el bien del otro, como un eslabón en la cadena, florecerá... para ustedes y para el otro.

Pensemos, por ejemplo, en las muchas personas que se preocupan por ser libres. Evitan cualquier cosa que los ate. Pero la misma ley rige aquí también: Los que desean la libertad por la libertad se encontrarán atados en el nivel interno. Por otra parte, alguien que desee la libertad para convertirse en un eslabón de la cadena, para efectuar alguna tarea especial para el Plan de Salvación de Dios y para sus congéneres, florecerá en la libertad sin estar atado por dentro. Al dar energía para promover el desarrollo ascendente de la conciencia humana, esta persona será libre no sólo en el nivel exterior, sino también por dentro. Quienes ansían la libertad por puro egoísmo, elevándose por encima de Dios y reclamando ser libres de las leyes espirituales, se vuelven menos y menos libres; la pregonada libertad se convertirá en servidumbre, y a final de cuentas se encontrarán en grilletes. Quienes se alían con Dios y Sus leyes continuamente incrementarán su libertad y su independencia. Ésta es la ley inmutable, que no puede revocarse. Las leyes de Dios se crearon con sabiduría y amor, y los que se rebelan contra ellas por desafío e ignorancia —ya sea porque no pueden entenderlas todavía o porque no quieren comprenderlas por razones emocionales malsanas— se vuelven cada vez más infelices, con la estrecha servidumbre interna resultante.

Muchas personas que se rebelan contra la injusticia humana no pueden comprender que Dios es justo, y que en el espíritu reina la justicia infalible. La justicia espiritual se vale de la injusticia humana para hacer posible la justicia última.

Queridos míos, esto puede parecerles contradictorio a algunos de ustedes. Sin embargo, no lo es; la ecuación cuadra. Les daré un ejemplo. Supongamos que un criminal que ha cometido varios crímenes se ha salido con la suya todas las veces. Se ríe para sus adentros, tanto por la estupidez de la gente como por la falta de justicia, que parece favorecerlo. Luego, un día, es arrestado por un crimen que no cometió. Descubrirán ustedes que precisamente este tipo de persona es la que grita más fuerte contra la injusticia de este mundo. Se libró del castigo todas las otras veces, y ahora, cuando es inocente, se ve forzado a pagar. Cuanto más obstinada es una persona así, menos reconocerá la gran justicia que prevalece sobre la pequeña injusticia. No querrá ver esto. Pero así es como está siendo probado, ya que sería demasiado fácil reconocer la justicia espiritual con todas sus ramificaciones si la conexión entre el crimen y el castigo fuera siempre tan evidente. La imperfección que los seres humanos han creado para sí mismos debe ser el remedio, por decirlo así, a través del cual pueden recuperar la perfección perdida.

Si en el mundo reinara una justicia completa —y esto en sí es una imposibilidad, ya que la imperfección llegó a existir por el libre albedrío y tiene que superarse por el libre albedrío— entonces las cosas serían demasiado simples para ustedes los humanos: la Tierra no sería el terreno de las pruebas, y no tendría sentido esforzarse por alcanzar una conciencia más elevada. Alcanzar un estado más elevado de conciencia es la gracia suprema, a la que debe abrir la puerta la entidad misma. Así que ustedes son puestos a prueba para ver si están dispuestos o no a ver más allá, aun si esto significa renunciar a su voluntarismo, su rencor, su hipocresía y otras corrientes negativas. La magnitud y la gloria de la creación de Dios residen precisamente en el hecho de que la imperfección se usa como medio para alcanzar la perfección, de que la injusticia humana se usa para hacer justicia divina.

El ejemplo que les acabo de dar es burdo; no obstante, se aplica de una manera u otra a todos. Si realmente desean saber si así sucede en su caso, la percepción interior les será dada, aunque, desde luego, no es fácil verse a sí mismo con tanta honestidad. Muchas veces tienen que pagar por un acto que no han cometido, pero lo que realmente están pagando yace enterrado en el pasado. Lo que es ese acto sólo puede encontrarse invocando la voluntad interna en meditación. Y aun si la acción que tienen que pagar hoy se cometió en una vida pasada, la percepción interior puede llegar, siempre que sigan este Pathwork de desarrollo y purificación. El cielo da percepciones interiores útiles como muestra de reconocimiento por sus esfuerzos honestos, por su humildad y su buena voluntad.

También puede suceder que no se les pidan cuentas por una serie de faltas menores. El mundo espiritual está dispuesto a esperar y ver si llegarán por ustedes mismos a la conclusión de que algo en su carácter necesita mejorarse. Pero si no buscan en esta dirección, el efecto de todas las desviaciones desatendidas descenderá sobre ustedes de una sola vez; tendrán que pagar todas las cosas pequeñas. Esto podría volver más fácil despertarlos al hecho de que tienen que cambiar algo en ustedes. Y aquí de nuevo se pondrá a prueba su actitud. ¿Dirán: “Nunca hice nada tan malo que justifique todo lo que me pasa hoy?” ¿O supondrán que Dios no puede ser injusto y, por lo tanto, empezarán a explorar lo que esté en ustedes que necesita descubrirse? Ésta es siempre la pregunta, y su respuesta reviste la mayor importancia pues revelará si están pasando la prueba o no; determinará la dirección de su desarrollo.

Es una gracia especial —y elijo deliberadamente esta palabra— que puedan pagar sus violaciones de la ley espiritual en la misma vida y no en la siguiente, ya que es mucho más fácil ver los hilos conectores y, por ende, reconocer la justicia última, aun cuando ésta llegue de manera indirecta. Estas experiencias los harán sentir que pisan un terreno seguro y establecerán su confianza permanente en Dios. Pero, como dije, la gracia del reconocimiento les puede ser dada aun si lo que pagan se remonta a una encarnación anterior, siempre que estén absolutamente decididos a escoger la conciencia de sí mismos y la purificación. De esta manera les resultará más fácil armonizar su relación con Dios. Y la armonía con Dios les trae felicidad. No se trata, como suele creerse, de que encontrar a Dios sea darle a Él. Les digo todo esto para que piensen en sus dificultades y averigüen si están pagando algo que causaron en esta vida o en una anterior. Cualquiera que sea el caso, pueden encontrar la semilla en ustedes; debe ser una falta especial que debe reconocerse y corregirse.

Cuando los humanos se despojan de su cuerpo y entran en el reino del espíritu, la mayor parte de lo que ustedes llaman el inconsciente está abierto y accesible. Ni uno solo de ustedes, queridos míos, ni siquiera los que ya han progresado en este camino o que se hallan en un estado de sanación, tienen la más remota idea de la realidad de este inconsciente, que con tanta frecuencia está profundamente escindido en corrientes opuestas y opera contra la mente consciente. Algunos de los que se hallan en un proceso de sanación pueden haberlo vislumbrado. Encontrarse con estas corrientes y tendencias anteriormente inconscientes es como toparse con un completo desconocido que vive su propia vida. Se necesita trabajo, disciplina y entrenamiento para ahondar en estas corrientes y reconocer exactamente lo que son. El encuentro con este desconocido es señal de gran progreso; tienen muchos motivos para regocijarse. Canten “Aleluya” pues la primera batalla ha sido ganada; han dado el primer paso hacia la unificación de su personalidad. No se depriman. Es sumamente importante que cualquiera que espere hacer en una vida el mayor progreso posible no aplace el encuentro con el inconsciente, sino que lo enfrente ahora mismo, ya que la parte desconocida de la personalidad tiene un poder enorme, y este poder reside en que es inconsciente, de manera que sólo los efectos amplios son visibles. Ustedes ven los síntomas y no lo que los causa. No pueden controlar estas contracorrientes mientras no estén conscientes de ellas.

Es un gran error creer que si no ven las contracorrientes, su efecto será menos severo. Desde luego, es posible ejercer cierto control sobre sus ramificaciones externas, en crisis y conflictos, pero esto no basta. Ya saben ahora que todos los pensamientos y sentimientos crean formas espirituales sumamente reales, aunque ustedes no las vean. Estas formas tienen efectos de largo alcance: en círculos en constante expansión, las acciones crean reacciones, que a su vez tienen consecuencias, de modo que luego tiene lugar una larga reacción en cadena. Ustedes pueden controlar algunas de las manifestaciones más exteriores de la cadena larga, pero, como dije, esto no basta. No se pueden enderezar las corrientes perturbadas del alma hasta que se penetra profundamente en su origen en el inconsciente.

La mente consciente desea el bien y quiere actuar bien; una parte del inconsciente, el Ser Superior, también tiende hacia arriba. Pero en todos los seres humanos otra parte de la personalidad desea lo que es malo y falso; sin embargo, esta maldad y falsedad no tiene que ser del tipo criminal. Todo depende del desarrollo de la persona. Los rasgos negativos de un individuo más evolucionado pesan tanto como las tendencias criminales de un ser menos desarrollado. Las demandas ciegas e imposibles pueden dejarlo en carne viva, por así decirlo. No pueden satisfacerse, en parte porque no son realizables, y en parte porque van en contra de lo que el Ser Superior desea. Las tendencias opuestas chocan y agotan el alma; crean desarmonía y a veces enfermedades. Sobre todo, evitan el crecimiento espiritual, o por lo menos son un obstáculo para el desarrollo pleno. Por lo tanto, no puedo insistir demasiado en que dediquen toda su atención al descubrimiento del inconsciente: conózcanlo, háganlo consciente en meditación, en oración, en todos sus afanes. Sin esto no puede haber progreso importante, y tendrán que experimentar la manifestación abierta e irrestricta de sus corrientes inconscientes cuando se desprendan del cuerpo. Entonces deberán meterse en el conflicto. Esto será una decepción, ya que las personas, hasta que se enfrentan consigo mismas, creyendo que están mucho más desarrolladas de lo que realmente están, suponen que sólo sus acciones cuentan; pero sus sentimientos también son acciones y tienen consecuencias igual de tangibles. Además, el desarrollo de la personalidad tarda incomparablemente más y es mucho más difícil de lograr en el mundo espiritual. Dios ha dispuesto la vida en la Tierra de manera tal que el ascenso espiritual se acelera en el ambiente de la imperfección, en la diversidad de las etapas de desarrollo. Sin embargo, suele suceder que se usan más encarnaciones de las estrictamente necesarias para enderezar las corrientes inconscientes imperfectas y ciegas; podrían evitarse algunas vidas terrenales futuras mediante un compromiso más fuerte con el desarrollo en el presente.

El desarrollo humano ha avanzado hasta tal grado que por lo menos cierto número de personas están listas para encarar las corrientes ocultas del alma; hoy, más personas tienen la madurez necesaria para esta búsqueda. Por lo tanto, Dios ha permitido a la Humanidad hacer descubrimientos acerca de la psique y el inconsciente. Aunque el conocimiento todavía es escaso, se descubrirán más y más cosas. Desde luego, no todas las personas están listas; muchas deben aprender todavía a adaptar sus acciones externas a las leyes de Dios. No serán llamadas a seguir un camino como éste. No es accidente que alguien sea guiado en ciertos momentos.

Muchas personas acuden a un psiquiatra, pero sólo cuando sus conflictos internos han crecido tanto que las desgarran, de modo que se sienten infelices y totalmente perdidas. Los que ya se encuentran en un nivel más elevado —o así lo creen— deberían recorrer su camino sin quedar atrapados en crisis graves, es decir, de una manera completamente voluntaria, animados por el conocimiento de que la búsqueda de sí mismo no puede evitarse. Lo que parece difícil aquí será aún más difícil y tardado en el mundo espiritual. Cuando más pronto empiecen, más fácil será. No se persuadan de que lo que digo podría no ser cierto y de que entonces se habrán tomado molestias en vano. No, queridos míos, nada que alguien logre espiritualmente es en vano. Éstos son los únicos valores duraderos que jamás se desvanecerán; serán suyos eternamente.

Cuanto más aplacen la purificación de su alma, más se enredarán en el inconsciente las corrientes malsanas, y más difícil será desenredarlas. Esto se debe a que mientras uno no vea estas corrientes a la luz de la propia conciencia, uno seguirá día tras día, e incluso hora tras hora, relegando las mismas reacciones emocionales al inconsciente, apilando lo nuevo sobre lo viejo. Piensen en todo esto y libérense de sus resistencias, que sin duda surgirán, al menos al principio. No crean en la voz de la resistencia; ofrece explicaciones agradables al intelecto, que no son, en realidad, más que subterfugios para evitar la búsqueda de sí mismos. Empleen sus facultades críticas para detectar las excusas que se dan con demasiada facilidad, o la intención de descartar todo el problema. Observen su reacción cuando escuchan estas palabras. ¿Cómo se sienten cuando las escuchan? ¿Sienten una leve incomodidad, tal vez en un lugar profundamente oculto, o incluso en un nivel obvio? ¿Quieren minimizar la importancia de estas reacciones con un gesto vago, como si no necesitaran hacer el trabajo? Asómense a su interior, amigos míos. Quienes están verdaderamente dispuestos a tomar la decisión de purificar su alma serán ayudados. Se les tenderá la mano. La sanación del alma no tiene que, ni debe, proceder de la misma manera para cada individuo; por lo tanto, el camino se allanará para todos para que puedan encontrar lo mejor para sus pasos.

Ahora quiero pasar a un tema que se ha discutido en ocasiones y que parece desconcertar a algunos de ustedes: ¿Cómo y por qué es posible que haya tantos conceptos religiosos diferentes en la Tierra? Ustedes piensan: “Todo el mundo dice algo diferente, y gran parte de ello es contradictorio; por lo tanto, nada puede ser verdadero”. Mis queridos amigos, sólo hay una verdad. Déjenme explicarles por qué hay diferencias en los conceptos humanos y cómo deben verse; y aquí excluyo los errores que se han colado en los conceptos a causa de las transmisiones defectuosas. Así como todo tiene forma y gestalt en el espíritu, también los tiene la verdad, es decir, el verdadero estado de las cosas. La forma es inmutable, pero se halla en un estado de cambio constante, ya que todo en el espíritu está en movimiento continuo, circular, siempre vibrante. Nada es estático, ni los sentimientos ni las circunstancias, nada. Imaginen una rueda, inmutable en su forma básica, pero que gira constantemente. En diversos lugares y en diferentes tiempos, después de satisfacer ciertas condiciones, las personas ocasionalmente alzan el velo que la cubre y ven un pequeño segmento de la enorme rueda. Una persona, en un momento determinado, ve un detalle detrás de la rueda; otra, en otro momento o en otro lugar, ve algo muy distinto. Sus observaciones pueden coincidir ocasionalmente, pero con frecuencia no lo hacen, ya que la rueda gira y quien alza el velo puede ver en ese momento preciso algo diferente. Lo que ven puede parecer a veces contradictorio, porque la conexión entre las partes del todo no puede verse a través del velo. Si toda la rueda fuera visible, las partes aparentemente contradictorias se verían como fragmentos del todo. Así, la Humanidad pelea porque sus diversas interpretaciones parecen contradicciones. En realidad no es así. Aun cuando un concepto religioso contenga errores definitivos, uno puede encontrar el grano de verdad en el que se basa.

Las personas suelen enfocar todo este ámbito con una actitud equivocada. Creen que no puede existir la verdad absoluta, sólo la verdad relativa, conclusión que basan en sus varios vislumbres detrás del velo. Afirman que todo lo que está conectado con Dios y la Creación es más o menos una cuestión de opinión o de gusto personal. Toda creencia contiene algo bello y noble, dicen, y por lo tanto todas estas cuestiones de las creencias son subjetivas y no absolutas ni objetivas. Esta conclusión, basada en las emociones, es que no existe una verdad espiritual absoluta. En vez de tratar de encontrar la verdad que puede hallarse en cada concepto religioso, las personas descartan todo, al menos emocionalmente, y lo califican de ilusión, imaginación y una cuestión de preferencias. Esto significa que todo el concepto del absoluto, que sólo puede existir en el espíritu, viene a basarse en la percepción humana con sus errores, y la eleva por encima de todo lo demás. Al adoptar este error, se vuelven pasivos, son incapaces de alzar el velo y de experimentar personalmente la verdad. Esto sólo es posible cuando la persona está convencida de que debe de haber una verdad absoluta por encima de la verdad humana relativa, y cuando cuida de no confundir la verdad humana relativa con la verdad espiritual absoluta. Esto necesariamente cerraría la puerta a la experiencia personal de la verdad.

A este respecto, las personas pueden dividirse en dos grupos. Uno se aferra dogmáticamente a un conjunto de creencias sin pensar ni examinar mucho sus sentimientos acerca de ellas. Nunca sabrán lo que es tener una experiencia personal profunda de la verdad. El otro grupo es el que mencioné antes. Hoy en día éste es especialmente numeroso y consiste en su mayor parte de personas intelectualmente superiores. Sostienen que sus opiniones son particularmente objetivas, que se han “liberado”. Pero arrojan en la misma canasta del dogma humano la verdad inmutable, absoluta, divina y en eterno movimiento, y así pierden el suelo firme que podrían pisar. Ambos grupos representan extremos; ninguno está en la verdad y ambos pierden de vista lo esencial. El segundo grupo está tan alejado de la verdad como el primero, sí, y a veces más. Con todo su conocimiento superficial e intelectual, son en realidad los buscadores. Pero pueden encontrar sólo si primero abren una puerta en su interior, tal vez una puerta a su inconsciente.

¿Qué es “religión”? Hay muchos malentendidos acerca de esto, y con frecuencia ustedes ansían asegurarse a sí mismos y a otros de que no son “religiosos”. Suponen equivocadamente que ser religioso significa adherirse a una secta y aceptar ciegamente un dogma fijo. Religión significa “reconexión con Dios”, y todos desean esto, a sabiendas o no. Todo el anhelo insatisfecho no es básicamente otra cosa más que el deseo de regresar a Dios, es decir, a la “religión”. Cuanto más consciente está una persona de este deseo, más apacible y armoniosamente fluirán las corrientes de su alma. Las personas podrían incluso encontrar su camino de regreso a Dios a través de una comunidad confesional, si las instrucciones recibidas allí activan la fuerza de su alma y abren la puerta a la búsqueda de si mismas y, a través de ello, a una percepción elevada. Ésta es la esencia de la religión que las personas pueden descubrir también adhiriéndose a una fe religiosa. Entonces los errores o las desviaciones menores no importan; en este caso son sólo detalles. Estos detalles se vuelven importantes sólo cuando obstaculizan el progreso del individuo, directa o indirectamente. Sin embargo, esto depende en gran medida de la persona.

Para otras personas, el camino de regreso a Dios no implica abrazar una religión; debe mostrárseles otro sendero. Pero cualquiera que sea la preferencia, todos necesitan ayuda del exterior; esta ayuda del exterior constituye el material con el que deben construir su propia casa. Pero la “religión”, es decir, la “reconexión con Dios” es esencial para todos. Dios es lo absoluto, Dios es la verdad, y por lo tanto la verdad más allá del error humano también es absoluta. Los humanos recibirán tanta verdad como sean capaces de entender y asimilar, de acuerdo con su desarrollo. Hay muchos, no obstante, a quienes se podría dar más de lo que están recibiendo... pero no lo quieren. Son demasiado perezosos, o no están satisfaciendo los requerimientos por alguna otra razón. Pero a aquellos que verdaderamente llamen a la puerta, ésta se les abrirá.

PREGUNTA: Nos habló antes de dar nuestra felicidad a otros, es decir, dar algo a otro. Si, por ejemplo, yo puedo hacer feliz a alguien con un pequeño regalo, pero sólo puedo dar este regalo a una persona, ¿a quién debo dárselo? ¿Debo dárselo a un desconocido, o a alguien a quien amo, o a un pariente? Si sólo puedo dárselo a una persona, ¿quién debe tener la preferencia?

RESPUESTA: Lo que tienes en mente es un objeto material que sólo puedes darle a una persona. En este caso, debes pensar calladamente en quién podría necesitar esta cosa más, a quién beneficiaría más. Si les haces caso a tus sentimientos amorosos, ciertamente podrías dársela a la persona a quien amas más. Empero, esta elección bien podría ser egoísta. Por otra parte, si tuvieras algún complejo de culpa, podrías decidir dársela a la persona a la que te cuesta más trabajo dar. Ambas soluciones podrían ser equivocadas en un caso específico. No hay reglas para llegar a la respuesta correcta. Dios te ha rodeado de guías espirituales que te ayudarán en todos tus problemas; cuando ustedes se hayan liberado de la compulsiva voluntad de su ego, de todas las distorsiones, estarán listos para ser inspirados y conducidos aun en las cosas más pequeñas. A veces su respuesta corresponderá a lo que sus emociones desean: sin embargo, en ese caso, no habrán obedecido ciegamente a sus emociones, sino que habrán comprendido la voluntad de Dios mediante un autoexamen honesto. En otra ocasión la respuesta podría ser muy distinta de lo que sus emociones quisieran escuchar.

Lo que quise decir con dar felicidad era mucho más que dar cosas materiales. Este dar no siempre es posible y, puedo decir con seguridad, no es muy importante. Desde luego, si alguien tiene muchas posesiones y nunca le da nada a nadie, esa es una falla. Para alguien muy avaro, dar cosas materiales sería una práctica útil para superar la falla. Pero, generalmente, las personas se inclinan más fácilmente por hacer algún sacrificio material con el cual comprar su tranquilidad. Es mucho menos probable que hagan un sacrificio espiritual. Éste es mucho más difícil.

A lo que me refiero con dar felicidad es esto: Cuando anhelen dicha y amor, llénense con pensamientos de cómo podrían transmitir lo que tienen o desean, cómo podrían ver todo lo que anhelan como algo que pueden transmitir a otros. Una vez que tengan la intención, los espíritus celestiales los ayudarán y les mostrarán el camino. Pónganse a prueba de cuánto quieren felicidad, armonía, luz, amor, libertad. Luego vean que hasta ahora, en sus emociones, querían estas cosas sólo para ustedes, porque deseaban ser felices. Nuevamente, en sus emociones, hasta hoy se consideraban el número uno, la persona más importante. Ahora quizás puedan cambiar estas actitudes emocionales.

Naturalmente, no pueden obligarse a desear no ser felices, eso sería imposible, pero sus sentimientos deben aprender a no atribuirse a ustedes mismos tanta importancia. Sus sentimientos deben aprender que todo el movimiento de la Creación está orientado a la realización del Plan de Salvación, al regreso de todos los seres de la oscuridad nuevamente a Dios, a la felicidad. Quienes usan la felicidad que esperan alcanzar o que ya han alcanzado para contribuir al Plan de Salvación, actuarán de acuerdo con la ley y se convertirán en un eslabón en la cadena, en vez de un fin en sí mismos. Acaso no tengan una idea muy clara de cómo podría efectuarse la transmisión, pero cuando estén abiertos y listos se les mostrará y serán conducidos a ciertas tareas.

Por ejemplo, a una persona se le pedirá que dé un poco de su tiempo. Muchas personas tienen más tiempo del que necesitan, así que pueden darlo; no en la forma en que quieran, sino de acuerdo con la voluntad de Dios. Y eso es siempre mucho más maravilloso. Así que deben abrirse a la voluntad de Dios. Para muchos, la primera ofrenda sería sanarse para que como personas libres y emocionalmente sanas puedan realmente ser capaces de dar y de convertirse en eslabones de la cadena. Esta autosanación exige al principio un sacrificio aparentemente grande: vencer la resistencia para verse en la verdad, para abrirse, para renunciar a las fallas. Si no lo hacen sólo para ustedes mismos, entonces convertirse en una persona más feliz será un medio para hacer a otros más felices, para dar y amar más. Si tienen esta intención, el mundo espiritual les dará toda la ayuda posible para superar las dificultades de su camino. Sólo pueden ayudar a otros verdaderamente cuando se sanan tanto que su armonía interna afecta a las personas positivamente, no sólo en el nivel externo, sino también en el inconsciente.

Dar alegría a otras personas, darles amor, calor, consuelo y una comprensión profunda cuando se sienten infelices, y ayudarles espiritualmente a encontrar el camino correcto sólo es posible cuando, de una manera que se sienta en lo más hondo, el ego deja de ser el centro de su atención. Mientras quieran su propia felicidad sin ser un eslabón de la cadena, todavía le dan a su ego el primer lugar, aun si no son conscientes de hacerlo. Todos ustedes deben primero sanar las heridas de su propia alma, quitar la costra con la que protegen su dolor, y sólo entonces podrán ser de verdadera ayuda para otros. Al hacer este trabajo de autosanación, uno se incorpora a su lugar apropiado y es armonizado con las leyes espirituales. Aun antes de haber sanado por completo, ciertos caminos se les abrirán para que se conviertan en un participante útil y activo del Plan de Salvación. Pero el deseo inicial tendrá que venir de ustedes. Pueden dejar a Dios el asunto de cuál será su tarea. Será la tarea más adecuada para sus capacidades y la que les dará mayor felicidad. Serán entonces una luz, un apoyo y un ejemplo para otros. Serán todo esto sólo si no lo hacen como una acción hacia afuera, sino por un profundo compromiso interno de purificarse, de amar mejor, de entender y ayudar a otros. Quien pueda despertar y cultivar estos sentimientos elevados dentro de su alma, verdaderamente despertará a la vida y disfrutará de un contacto profundo e íntimo con el mundo espiritual de Dios, jamás estará solo ni abandonado, ni se sentirá amargado. Una persona así obtendrá verdadera abudancia y riquezas que nadie podrá quitarle nunca.

Permitan que Dios los guíe por entero; ábranse sólo a Su voluntad para que les muestre el camino paso a paso. Dios es un dador generoso, queridos míos. Se darán cuenta de esto cuando vean que lo que les llega por conducto de Él es más maravilloso que nada de lo que puedan imaginar para ustedes. La dificultad inicial radica sólo en encomendarse a Dios. No, no se trata de dar cosas materiales; esto sería mucho más fácil, mucho más cómodo. Tienen que darse ustedes mismos, ya que si pueden darse de la manera correcta, pueden dar a todos con los que entren en contacto. Sin embargo, antes de darse deben haberse ganado. No pueden dar lo que no tienen.

Pocas personas poseen verdaderamente sus propios seres, porque no se conocen lo bastante bien y por ello están más o menos perdidos para sí mismos. Entonces no pisan terreno firme. Casi todos ustedes, los seres humanos, siguen siendo esclavos de sus fallas y sus sentimientos negativos. Sólo aceptándose como son pueden dominar éstos y, por consiguiente, a ustedes mismos. Así empiezan la transformación y la purificación. Por mucha libertad externa que tengan, son esclavos mientras retrocedan de vergüenza ante cada imperfección interna y exposición externa. Como esclavos no pueden poseerse ni, por lo tanto, darse verdaderamente. Una consecuencia de este estado es que son muy dependientes de este o aquel suceso externo y, por consiguiente, no pueden vivir en armonía. Sólo pueden crear armonía cuando ya no dependen de cosas que están más allá de su control.

Los que se han encontrado en este bellísimo camino, el camino de la luz, ya no tienen que dar una cosa específica. Estas personas pueden darse por completo, no sólo a un ser querido, sino también a cualquier situación de la vida donde Dios los haya puesto. Pueden darse a sí mismos con toda su alma y todo su ser.

Dictada el 6 de mayo de 1957.

Conferencia 6. El papel de los humanos en los universos espiritual y material

Mis queridos amigos, ustedes han tenido muchas discusiones acerca de lo difícil que es someter su propio libre albedrío a la voluntad de Dios. Por lo tanto, examinemos cuál es la razón real de esto. Cuando reflexionen sobre esta cuestión, tendrán que reconocer que debe de haber aquí una falta de confianza, una falta de confianza en Dios, aun si no han formulado pensamientos claros al respecto. Emocionalmente, éste debe de ser el caso, ya que si su confianza en Dios fuera como debería ser, entonces ninguno de ustedes tendría dificultad para poner su voluntad por encima de la de ustedes. Sin embargo, emocionalmente, reaccionan como si creyeran que saben más que Dios lo que es bueno o ventajoso para ustedes... cuando en realidad esto no es así en absoluto.

El tipo de amor que ustedes sienten por sí mismos es un amor enfermizo y miope, mientras que el amor de Dios por ustedes es un amor limpio, fuerte, sano, y por lo tanto un amor más benevolente que ve mucho más allá, que tiene el propósito de darles lo mejor. Desde luego, lo que Dios les manda es muchas veces un tanto desagradable; no porque Él lo desee así, sino porque eso está en concordancia con la ley de causa y efecto que ustedes mismos pusieron en movimiento por sus acciones o actitudes pasadas. Sus dificultades disminuirán sustancialmente cuando sepan cómo aceptarlas y someterse, también a este respecto, a las leyes de Dios. Combatir y superar lo que los agobia los hará más fuertes, más libres y más felices; con cada paso que den comprenderán mejor el significado de todo. Sólo cuando superen los obstáculos creados por ustedes mismos podrán cosechar, ya aquí en la Tierra, la felicidad que Dios quiere que tengan. Sólo la victoria sobre las dificultades de su propia creación, aunque aún no conozcan su origen, les da la libertad necesaria para recibir esta felicidad, los vuelve capaces de soportarla y de conservarla.

[...]

Lo he dicho antes, pero quiero repetirlo: Todos los seres humanos, no sólo un médium, puede y debe tener un contacto personal con el mundo de Dios. ¡Todo el mundo puede tenerlo! Pero deben satisfacerse las condiciones. Cuando los espíritus de Dios les hablan a ustedes a través de un médium, jamás desean convertirlos en títeres que dependan de ellos. Sí, existen espíritus no alineados —y ni siquiera hablo de los oscuros— que con mucho gusto les darían instrucciones de qué hacer o no hacer; esto les daría poder y halagaría su vanidad. Pero un espíritu evolucionado de Dios no necesita ni quiere poder, no necesita ni quiere halagos. Un espíritu evolucionado desea lo que Dios desea, y Dios desea hacer de ustedes seres humanos libres e independientes. La verdadera liberación sólo puede existir en Dios y a través de Él. Ustedes deben tener su propia experiencia personal de comprender cuál es la voluntad de Dios en cualquier caso en particular. Y nosotros les ayudaremos con eso, les enseñaremos cómo establecer su contacto personal. Existen reglas definidas para esto, pero primero deben superar sus obstáculos individuales. Yo ayudaré a todos aquellos que estén dispuestos a establecer este contacto y les explicaré los principios que lo gobiernan y lo facilitan. Pero el deseo de tenerlo debe venir de ustedes; nosotros no violaremos su libre albedrío, Dios tampoco hace eso jamás. Les preguntaré después de la sesión si desean o no dicho contacto. Es posible que no siempre ni exclusivamente hable de este tema; lo ligaré con los tópicos de mis conferencias; éstas siempre contendrán material que se refiera a él. Podría darles un curso, si lo desean. Pero díganme honestamente si no lo desean. No todo será enteramente nuevo para ustedes, pero este “curso” resumirá las condiciones del contacto personal con el mundo espiritual paso a paso, de acuerdo con su progreso. Podrán obtener un gran tesoro por medio de esto, queridos míos. Pero no es fácil, como tampoco lo es nada que sea verdaderamente valioso y les dé felicidad. Y la decisión deben tomarla ustedes; nadie la tomará por ustedes.

Aquí me gustaría agregar que los que no aplican lo que aprenden no tienen derecho de negar la realidad de la verdad espiritual, ni siquiera a sí mismos. Todo lo que les enseña un espíritu de Dios, aquí o en otra parte, pueden experimentarlo personalmente con una intensidad que no deja lugar para la duda, que eclipsa cualquier prueba externa y material. Y ustedes pueden experimentar eso. Por lo tanto, quienes no reúnen las condiciones necesarias para experimentar todo lo que aprenden aquí y, por ende, confirmarlo, no tienen derecho de cuestionar su validez.

Y ahora, hagan sus preguntas, mis queridos amigos.

PREGUNTA: Me gustaría preguntarle cuál es la diferencia entre los conceptos hindú y occidental acerca de la continuidad de la vida después de la muerte. ¿Quién tiene la razón? ¿Es cierto que no hay nada después de la muerte, como dicen los hindúes, que después de repetidas encarnaciones el alma finalmente regresa a la nada, que la personalidad individual no sobrevive? O ¿siguen existiendo en alguna forma la personalidad y la conciencia individual?

RESPUESTA: Primero quiero decir otra vez que no hay un concepto religioso que no contenga un grano de verdad. Y siempre que hagas esta pregunta, cuestiona eso también, y te ayudaré a ver dónde puedes encontrar este grano de verdad, ya sea que se relacione con la Biblia o con cualquier otra enseñanza religiosa. Así pues, para volver a tu pregunta, quiero explicarte primero cómo son las cosas en realidad. Esto arrojará luz sobre las contradicciones.

Cuanto más evolucionado está un individuo, más desaparecen las limitaciones del ego. Es el ego el que erige el muro de ceguera y separación en torno del alma. Cuanto más elevado es el desarrollo, más visible se vuelve el lazo de amor que une a un alma con la otra; pero este lazo se ata en libertad, en el sentido de que estamos ligados uno al otro por el amor. Todos los que están conectados por este lazo de amor sentirán el dolor del otro con la misma intensidad que el propio; el gozo del otro será como su propio gozo. La experiencia será la misma para ustedes y para el otro. El ego, que se coloca en su propio lugar separado, se alza por encima del otro al querer algo mejor para sí mismo que para el otro. El ego desaparecerá con cada paso que el ser —humano o espíritu— dé en el camino ascendente. Cuando se alcanzan los escalones más altos, el sentimiento de hermandad, de amor, de comunión con el Tú, con todos los Tú, es tan completo que cada alma vibra en una unidad siempre en aumento con todas las demás almas, formando un vínculo verdadero y libre con todos sus hermanos y hermanas y con el Padre Celestial. Es muy difícil explicarles esto con palabras, porque les falta la experiencia interna de un estado como éste y, por lo tanto, no tienen una palabra para definirlo. Por lo tanto, les pido que traten de “sentir el significado entre líneas”, para que de alguna manera imaginen lo que trato de transmitirles.

El nivel más alto es lo que llamamos “la Casa de Dios”. No se imaginen esto como una casa, sino como una vasta esfera. Un ser que entra en la Casa de Dios, que ya no tiene que encarnar en un cuerpo humano, se ha fundido tan completamente con el Tú que, como dije antes, siente y experimenta todo igualmente en su ser y en el otro, precisamente porque el ego ha sido superado. Por cierto, no todo el mundo que ya no necesita encarnar en la Tierra entra de inmediato en la casa de Dios; con frecuencia el desarrollo continúa primero en otras esferas. Ahora bien, los seres humanos, al confundir los principios básicos, suelen cometer el error de creer que el ego es idéntico al sentido de individualidad que tiene la personalidad. Pero una cosa no tiene nada que ver con la otra. Por el contrario, como traté de explicar en algunas de mis conferencias, la conciencia del “Yo” se expande e intensifica con cada nivel más alto que alcanza, precisamente porque la separación del ego ha sido superada. Como esta separatividad no es sino ceguera y falta de comprensión, necesariamente disminuye y reduce la conciencia, y por ende el sentido de individualidad de la personalidad. Un día el ego debe superarse, y la fusión, alcanzarse. Entonces no sólo no se debe renunciar a la individualidad, sino que ésta florecerá en libertad, luz, comprensión y amor siempre en aumento.

Así que pueden ver el grano de verdad en el hindú, así como en el concepto judeo-cristiano, aunque parezcan contradecirse entre sí. El concepto hindú se refiere a la disolución del ego, mientras que el concepto judeo-cristiano se ocupa sólo de la individualidad del alma, que verdadera y eternamente existe en una forma exaltada. Ambos son ciertos. La razón de que el concepto del Nirvana se haya extendido en India es la siguiente:

En India siempre ha existido un número de personas que, por medio de ciertos ejercicios de meditación —similares a los que posteriormente les enseñaré—, y también por su elevado desarrollo espiritual, han alcanzado la capacidad de liberar su espíritu del cuerpo sin perder la conciencia. Por lo tanto, han tenido ciertas experiencias espirituales. Como trascender el ego, al menos hasta cierto grado, es un requerimiento básico para una tener una experiencia espiritual y para sentir la enorme dicha que la acompaña, es comprensible que las personas que no han tenido estas experiencias distorsionen los relatos hechos por aquellos que las han tenido. Cualquier sentimiento es difícil de expresar en palabras. Cuanto más alta, más bella y más dichosa es una experiencia, menos fácil resulta vestirla con palabras para quienes no han podido tener la misma experiencia, y esto es especialmente cierto tratándose de una experiencia espiritual. Por lo tanto, cualquier experiencia espiritual transmitida por una persona a otra tiende más aún a ser malentendida que los relatos de sucesos objetivos. Y esto es lo que sucedió aquí. Así pues, no es cierto en absoluto que la individualidad se disuelve y aniquila. Si así fuera, la experiencia personal no habría siquiera podido registrarse y traerse a la conciencia, ni se habría hecho jamás el intento de transmitirla, por insuficiente que hubiera sido el esfuerzo. Con todo esto, es fácil entender cómo llegó a existir el concepto de que la individualidad deja de existir. Sin embargo, es un error craso. De hecho, es una imposibilidad, amigos míos. Nada que Dios creó en belleza y pureza se disuelve nunca, especialmente el espíritu. Y la individualidad, en su forma pura, es decir, sin el ego, es puramente del espíritu.

Si cuando contemplan una flor hermosa o un animalito adorable creen que existen sólo temporalmente porque el cuerpo o la cáscara externa se descompondrán, o tal vez porque la especie se está extinguiendo, están equivocados. No, queridos míos, lo que es bello y noble, lo que es espiritual —y lo que es bello y noble siempre es espiritual—, jamás se disolverá, permanecerá para siempre, tal vez en una forma un tanto diferente, pero completo en su esencia, es decir, en su individualidad. Lo que es del espíritu está vivo. Cuando ven un cadáver suelen decir: “La vida se le fue” o “La vida se le salió”. Cuando dicen eso, saben que se refieren al espíritu vivo. Por lo tanto, lo que es bueno y noble en el carácter de un ser humano o de cualquier criatura nunca se disuelve, existe para siempre y en su individualidad. ¿Entienden esto?

PREGUNTA: Sí. Y, desde luego, para nosotros es muy importante establecer, o por lo menos tener un indicio, de que los lazos que tenemos con nuestros seres queridos seguirán existiendo.

RESPUESTA: Eso es exactamente lo que digo. Naturalmente. Si no existiera la personalidad individual, tampoco podría haber contacto con otros, amoroso o de otro tipo. Y no es sólo que el lazo de amor seguirá existiendo entre ustedes y los que estuvieron cerca de ustedes, sino que un día, tal vez dentro de mucho tiempo de acuerdo con su percepción, este lazo se expandirá e incluirá a otros seres que hoy les son indiferentes o les reultan incluso desagradables. Esta conexión amorosa, en una expansión siempre creciente, incluirá a más y más hermanos y hermanas. Así, lo que ustedes logran por medio de su desarrollo espiritual —amor, comprensión y otras cosas— nunca puede perderse.

Por cierto, el concepto erróneo de la disolución completa de la personalidad jamás fue formulada ni propagada por los místicos hindúes que han tenido las experiencias espirituales a las que se refieren como el Nirvana. Les puedo asegurar que si hablaran con una de estas personas, hindú o no, les confirmaría que se trata de un malentendido y que la verdad es exactamente lo que traté de describirles. Les confirmaría que, por el contrario, la individualidad, la capacidad de tener experiencias personales, sólo crecerá y de ninguna manera decrecerá, y que sólo el ego se disuelve. ¡Y ésta es una diferencia esencial! Sería bueno que reflexionaran y meditaran acerca de esta diferencia, pues ustedes creen que toda su personalidad gira en torno del ego.

Yo lo explicaría así: El ego es parte del Ser Inferior, y la personalidad individual es la suma total de todo lo que es el ser en su momentáneo estado de desarrollo, incluidos el Ser Inferior y el Ser Superior. Lo que es pasajero es sólo el Ser Inferior, que los agobia y los ata a la Tierra con su ego y que limita su capacidad individual para experimentar lo divino en todos los aspectos, sea una experiencia espiritual personal, el amor hacia su prójimo o la compasión, o cualquier otra cosa. Imaginen, pues, que tienen dos “seres” que luchan el uno contra el otro. Siempre les digo esto. Una vez que estén lo suficientemente avanzados para sentir la diferencia y sepan como distinguir uno de otro dentro de su alma, no sólo entenderán mejor mis explicaciones, sino que también estarán mucho más cerca de la experiencia espiritual. Cuando uno se aferra tanto al ego, no es sólo porque sea muy difícil superar cualquier aspecto del Ser Inferior, sino también porque uno tiene el concepto erróneo de que, junto con el ego, también tendría que renunciar a la personalidad individual.

PREGUNTA: Un amigo nuestro, seguidor de las enseñanzas de Rudolph Steiner, dijo que no hay sólo dos “reinos”, el cielo y la Tierra, sino tres. Según este concepto, la Tierra está gobernada por un ser que no es Lucifer ni el diablo, sino Arimán, quien es el regidor de la materia y que supuestamente es más peligroso que Lucifer. ¿Es cierto esto?

RESPUESTA: Aquí también hay un grano de verdad. Ustedes saben que no sólo Lucifer “cayó”, sino que arrastró en su caída a muchos otros seres. No todos ellos llevan la misma carga. Dios tuvo siete hijos, esos primeros seres creados que estaban más cerca de Él. Dos de ellos “cayeron”, junto con otros entre quienes estaban también algunos que habían sido cercanos a Dios, pero de los cuales no quiero hablar aquí. Que esto baste por ahora. Bueno, pues uno de estos otros hijos que se fueron con Lucifer es el que reina sobre la materia, así que en cierto sentido se puede decir que reina sobre la Tierra. Este espíritu también lleva una carga pesada; sin embargo, Lucifer, quien inició la “caída”, es el que lleva la carga más pesada. Cuando algunas enseñanzas dicen que hay tres reinos, no son muy precisas, porque desde este punto de vista hay más de tres: Lucifer, quien tiene el poder más grande sobre los dominios que están separados de Dios, ha dado ciertos distritos —si se me permite llamarlos así— a otros espíritus caídos, donde gobiernan más o menos independientemente. Sólo en casos específicos tienen que volverse a Lucifer. Esto es una imitación de lo que existe en el mundo de Dios y de lo que los humanos también han imitado en la Tierra, y de lo que tiene que existir cuando muchos seres viven juntos: cierto orden, una jerarquía. Aquí, en el reino de Dios, las entidades espirituales también tienen un poder independiente de acuerdo con su desarrollo; su área de actividad aumenta y se expande continuamente, y pueden, hasta cierto grado, con el conocimiento preciso de las leyes espirituales, tomar sus propias decisiones y llevarlas a cabo. Sólo cuando un asunto en particular rebasa su grado de conocimiento tienen que volverse al ser que está más arriba de ellos.

Ahora bien, es cierto que al mencionado hermano de Lucifer se le dio el dominio sobre la Tierra y que gobierna la materia. Sin embargo, esto no significa que el mundo de Lucifer no tenga acceso al de ustedes. A final de cuentas, este espíritu también está sujeto a Lucifer, sin importar lo grande que sea su poder, y por ende es parte de la esfera de Lucifer. Si esto no se les explicó específicamente, fue sólo porque no es tan importante para ustedes. Pero ustedes saben que Lucifer tiene sus subordinados y que están dotados de grados variables de poder. Este espíritu específico que gobierna la materia es uno de ellos. Pero, como dije, no es el único; hay otros espíritus luciféricos que tienen tanto o casi tanto poder en otros dominios. Sería imposible explicarlo todo. Además, no es necesario.

Hay, pues, en la Tierra, seres que están directamente bajo el gobierno de Lucifer, es decir, proceden del Infierno, mientras otros están directamente sujetos a ese otro espíritu de la materia. Pero a final de cuentas todos están gobernados por Lucifer. No obstante, quienes dicen que este espíritu de la materia es más peligroso para los humanos que los espíritus luciféricos tiene razón. Los subordinados de Lucifer son los espíritus del mal, el odio, el asesinato, la envidia, la arrogancia orgullosa y otros vicios. Son encarnaciones de todas estas corrientes bajas. Sin embargo, ninguno de estos espíritus tiene acceso a un ser humano a menos que en éste exista una vibración correspondiente. Cuando una persona ha ido más allá de cierto nivel de desarrollo —aunque sea sólo en ciertos aspectos, ya que, como saben, no todos los aspectos de la personalidad se desarrollan simultáneamente— entonces los peores espíritus malignos no tienen acceso a él. Incluso si todavía hay rastros de estos sentimientos negativos en el alma, estas personas sabrán cómo combatirlos y no cederán a sus tentaciones, y ciertamente no los exteriorizarán. Hay, sin embargo, muchas personas que, aun cuando ya no son capaces de actos bajos y malignos y por ello no están disponibles para servir directamente a los espíritus luciféricos, sí son muy susceptibles a los señuelos de los sirvientes del hermano de Lucifer. No tienen necesariamente la intención de dañar a otros, pero se alejan de Dios y de todo lo espiritual y se vuelven por ello ciegos y poco receptivos al espíritu. Así, este hermano de Lucifer ha triunfado directamente y Lucifer indirectamente, pues el objetivo de los poderes de la oscuridad es alejar a todos los seres de Dios.

Como consecuencia de apartarse de Dios y de la vida espiritual, una persona puede volverse de nuevo receptiva a la influencia de los espíritus del Infierno, ya que a través de la fuerte esclavitud hacia las cosas materiales pueden despertarse ciertos sentimientos bajos. Así es como el Espíritu de la Materia sirve a Lucifer de manera indirecta, a través de la materia. Éstas no son necesariamente personas malvadas; para ellas Lucifer no necesita a su hermano. Se trata de aquellos cuya visión está perturbada y va a empeorar cuanto más se aferren a la materia. No amplían su visión tomando un camino de búsqueda interior y disciplina, de amor y humildad, a fin de establecer contacto con el mundo de Dios. Viven en un mundo plano, superficial y gris, y nada está realmente vivo para ellos, porque a causa de su esclavitud hacia la materia asfixian el espíritu vivo.

Quisiera decir aquí que muchas personas se creen espirituales porque aman las artes o porque cultivan intereses intelectuales. Esto, sin embargo, no los vuelve realmente espirituales, realmente vivos. Así, sucede que aquellos sobre quienes el hermano de Lucifer ha alcanzado tal dominio que se vuelven cada vez más débiles y apagados, pueden entrar en un estado en el que sin saberlo se entregan a Lucifer, ya que tienen la visión borrosa y no creen en nada salvo la materia; por lo tanto, no pueden ver el peligro y combatirlo. El enemigo que no conocen es siempre más peligroso que aquel de cuya existencia y naturaleza están muy conscientes. ¿Entienden esto?

PREGUNTA: Me gustaría hacer una pregunta sobre la sensibilidad de los animales. Aunque se supone que el hombre es la criatura más desarrollada de la Tierra, en ciertas áreas los animales lo están más; los perros de cacería, por ejemplo, tienen un sentido del que carece totalmente el hombre. O nuestros gatos, que corren a la puerta antes de que realmente puedan escuchar que uno de nosotros se acerca, mientras que no se mueven cuando un desconocido ha llegado a la misma puerta. ¿Cómo puede ser esto?

RESPUESTA: Es así: Lo que ustedes llaman instinto no es sino el sentido que percibe lo que no es material. Este sentido está más desarrollado en los animales porque su intelecto no está todavía tan desarrollado como el del hombre. El intelecto es muy importante para el ser humano, especialmente para su desarrollo ascendente, porque la voluntad ejecutiva es parte de él. No obstante, si el intelecto se convierte en el objetivo último y no en un medio para alcanzar un fin, un medio para alcanzar a Dios, entonces no está encauzado en la dirección correcta, su importancia se exagera, y el resultado es la desarmonía; entonces los instintos sanos se marchitan. Esto es lo que sucede hoy en día. Sería necesario establecer un equilibrio. Cuando esto no sucede, las consecuencias son graves. Lo mismo sucede cuando el intelecto se descuida, como ha sucedido en el pasado y sigue sucediendo con ciertas personas. Si el animal posee sentidos que al hombre frecuentemente le faltan, es porque los necesita, como compensación. Los humanos podrían poseer muchas más de estas facultades si crearan el equilibrio correcto y pusieran su intelecto al servicio de un fin más alto. También esto sucederá un día. Pueden observar que en los llamados pueblos primitivos está mucho más desarrollado el don de la conciencia instintiva. Esto debería responder su pregunta. Empero, la misma pregunta abre otros temas interesantes que me gustaría discutir en relación con esto.

A través de la distorsión del alma, que yo puedo llamar la enfermedad de este tiempo, se ha alcanzado en la Tierra un progreso técnico y científico que no va de la mano con el progreso espiritual. Dios les dio un intelecto para que pudieran tomar decisiones con él: “Voy por aquí o por allá, opto por esto o por aquello”. Se puede tomar una decisión por la vida espiritual y por una actitud espiritual. Pero tiene que surgir de su libre albedrío, y una decisión libre viene del intelecto. Cuando una decisión así se toma de la manera correcta, las facultades de la percepción instintiva y extrasensorial —incluida la mediumnidad— no se paralizarán sino que se desarrollarán junto con el intelecto. Esto depende de la dirección que impriman a sus poderes intelectuales: según su función y su naturaleza apropiadas, como lo requieren la sabiduría y la legitimidad. El propósito es el desarrollo armónico de la totalidad de su organismo espiritual y psíquico, y si el uso del intelecto se desvía de esta dirección, la desarmonía resultante llevará a un sentimiento de infelicidad. Sean conscientes de que el intelecto es un instrumento de gran importancia para el alcance de los más altos niveles espirituales. No lo minimicen. Pero también conozcan la manera en debe usarse, así como su dirección. ¿Es un fin en sí mismo, o es un medio para alcanzar un fin?

En relación con el tema de los instintos, pregúntense lo siguiente: En primer lugar, ¿mantengo un equilibrio armónico dentro de mí entre el instinto y el intelecto? ¿Hago suficiente espacio dentro de mí para la actividad del instinto, o como quieran llamarlo? Este poder interior puede desarrollarse y cultivarse, de la misma manera que el intelecto. ¿Limito y restrinjo los sentimientos instintivos por medio del intelecto, que en sí mismo es, a final de cuentas, un poder limitado? En segundo lugar, ¿uso mi intelecto para el fin con el que me fue dado? Los que usan sus poderes intelectuales en esta estructura total dirigirán su vida en la dirección verdadera. Llevarán a cabo completamente su tarea de vida y disfrutarán de una paz profunda dentro de ellos mismos.

PREGUNTA: Me gustaría hacer una pregunta de interés científico. Un científico amigo mío me dijo que la Humanidad ya había alcanzado una vez un grado muy alto de desarrollo, tal vez más alto que el que tenemos hoy. Quiero decir en el sentido material, no en el espiritual. Dice que la energía atómica ya se conocía definitivamente en ese tiempo, hace cientos de miles de años, cuando el mundo se destruyó en una catástrofe. ¿Es cierto esto?

RESPUESTA: Sí, es cierto. Tienes razón al decir que el nivel de desarrollo espiritual de la Humanidad no correspondía al progreso técnico, y la destrucción del mundo, como dijiste, se debió precisamente a este factor. Cuando hay demasiada discrepancia entre el desarrollo material y el espiritual, entonces ciertos eventos tendrán lugar a fin de evitar un peligro mayor. Estos eventos son consecuencia natural de la situación y Dios permite que ocurran; de lo contrario, el peligro espiritual sería mucho mayor que cualquier catástrofe terrestre. Comparada con la pérdida de la vida espiritual, la pérdida de vida terrestre no significa nada. La causa y el efecto deben actuar de acuerdo con la ley, y los actos de Dios en la historia humana jamás ponen en peligro la vida espiritual del hombre. A veces es imposible evitar la destrucción espiritual excepto mediante la catástrofe material. La historia demuestra esto muchas veces. Sólo cuando el desarrollo espiritual, que es la reconexión con Dios, guarde relación con el progreso material, se moverá la historia en un ciclo viviente y positivo en vez del negativo, que siempre se extingue.

Mis queridos amigos, todos ustedes son bendecidos en Dios. Vayan en paz.

Dictada el 20 de mayo de 1957.

Conferencia 7. Pidiendo ayuda y ayudando a otros

Saludos en el nombre de Dios. Les traigo las bendiciones de Dios.

Cada reacción emocional, pensamiento, opinión o tendencia, incluso el rasgo de personalidad más insignificante, es un rayo luminoso invisible para ustedes, pero que pertenece muy personalmente a cada ser individual. De la misma manera, las leyes espirituales fijas pero en eterno movimiento, que conciernen a cada posibilidad o modalidad de reacción externa o interna, también crean estos hilos luminosos. Siempre que sus rayos personales concuerdan con las leyes espirituales, ustedes cumplen con su vida y se hallan en armonía y dicha suprema. Siempre que los rayos personales se desvían de las leyes espirituales, se hallan en desarmonía. Esto causa las dificultades que ustedes tan frecuente y tan erróneamente creen que son golpes que les asesta el destino. Cuanto más se alejan de las raíces de las dificultades tapándolas y enviándolas al inconsciente, más difícil les resulta percibir las conexiones y disolver, o arrancar, las raíces viciadas. Si desean ser felices, deben ir a las raíces viciadas que están dentro de ustedes. Este enfoque “radical”, este ir a las raíces es el camino de perfección o purificación, o la sanación del alma... como quieran llamarle. Ustedes, los que buscan el contacto con el mundo de Dios con este propósito —y sin este contacto no es posible la purificación— recibirán el mayor apoyo y guía y todo se desarrollará de la mejor manera para ustedes. Estarán, en efecto, en buenas manos.

A fin de seguir este Pathwork, necesitan también ayuda y consejo del exterior para que puedan quitar las primeras piedras que bloquean su camino para establecer contacto con el mundo de Dios. El propósito de la ayuda exterior es volver posible la ayuda interior, o, dicho de otra manera, la ayuda debe provenir primero a través de la percepción sensorial exterior para hacer posible la autonomía de la percepción interior o intuición. La ayuda exterior puede ser brindada por un ser humano que ya haya alcanzado un nivel más alto en este Pathwork, o por medio de uno de los espíritus de Dios. Pero la ayuda exterior no es suficiente, ni debe pensarse que es suficiente; es sólo un impulso, sólo la semilla que tiene que fructificar por medio del trabajo de ustedes. Deben dar un gran paso para llegar a su ser interior.

Ustedes saben muy bien que no es posible aceptar algo, no importa cuán esclarecedor sea, sólo porque alguien lo dice; sobre todo, no es posible cuando hay resistencias personales, internas e inconscientes para aceptarlo. Todas las verdades de la Creación, todas las leyes espirituales —todo lo que los humanos son capaces de comprender— tiene que experimentarse personalmente para que pueda convertirse en un conocimiento interno genuino y, por ende, aplicarse de una manera personal y productiva. Sólo siguiendo un camino como este Pathwork es posible el conocimiento interno y el uso personal de él. La percepción interna de cualquier verdad sólo puede ocurrir cuando han establecido un contacto personal con el mundo de Dios, por lo menos hasta cierto grado, y este contacto sólo puede producirse cuando han dado un gran paso adelante en su alma para acceder al Ser Superior.

Cualquiera que le pida a Dios: “Muéstrame la verdad”, y luego se abra a ella siempre recibirá una respuesta. Pero muchas veces ustedes no se atreven a dar este paso. Tapan lo que es más importante, lo hacen a un lado, y se ocupan de sus inquietudes e intereses menores. Se olvidan de lo más esencial. Sin embargo, las preocupaciones son insignificancias, superficialidades, cuando se ven desde la perspectiva de la verdad total. ¡Hagan acopio de su voluntad interna de conocer la verdad y ábranse a ella! Pidan a Dios el reconocimiento de Su verdad.

Si desean sinceramente perfeccionarse —y por lo tanto conocerse primero—, entonces, conforme avancen, recibirán la ayuda espiritual necesaria. Les llegará de una manera en continua expansión. Alternará entre la guía exterior y los reconocimientos y revelaciones que también servirán de respuestas y señales.

Suele hacerse referencia a la conexión con el mundo espiritual de Dios como mediumnidad. No todo el mundo tiene que convertirse en médium como esta persona a través de la cual hablo. Pero todo el mundo puede establecer contacto de alguna manera con el mundo espiritual. Ábranse a esto. No digan: Lo quiero de tal o cual manera; sólo ábranse y permítanse ser guiados. Entonces la guía les llegará en el momento y la manera que sean mejores para ustedes. Muchas cosas cambiarán en la vida de la persona que siga este camino, que se comprometa enteramente con Dios, no sólo de palabra, sino también en sus acciones. Cada cambio llegará lenta y naturalmente, por sí solo. Eso es lo maravilloso. Nada ocurrirá que sea dañino o que cree desarmonía. Pero ustedes tienen que hacer su parte abriéndose y extendiendo sus antenas internas, por decirlo así. La capacidad para permanecer abiertos también se fortalecerá.

Ahora quiero darles algunas instrucciones generales. Hay personas que creen que algo está bien porque su opuesto está mal. Y sin embargo, ambos extremos están mal, precisamente porque son extremos. He aquí un ejemplo: Cuanto más alto es el desarrollo de una persona, más importante es que se rodee de espíritus humanos afines para que se estimulen y se ayuden mutuamente y vuelvan productivo el contacto. Estos contactos no dañarán el alma, como lo hacen algunos contactos, no importa lo inocentes que parezcan. Pero aquí, también, nada debe ser forzado. Pidan guía, deseen esta guía, y les llegará de una manera mucho más sabia y más maravillosa de lo que puedan imaginar. Sólo quienes han experimentado la guía conocen la maravilla que es en lo más profundo de su alma. Por otra parte, las personas que ya han alcanzado un nivel más alto de desarrollo y poseen suficiente fuerza, como están conscientes de experiencias desagradables o dañinas con personas que están en un nivel más bajo, se apartarán de ellas cuando no deberían hacerlo. Una persona capacitada en el contacto con el mundo espiritual de Dios sabrá qué relaciones conservar y cuáles desechar. Cuanto más fuertes son, cuanto más anclados están en su Pathwork, menor será el peligro de que puedan ser dañados por seres menos desarrollados, y mayor será su oportunidad de ayudarlos e influir en ellos.

Sin embargo, la primera reacción de las personas es hacer lo más fácil: los que todavía pueden ser dañados espiritualmente a través de contactos con almas menos desarrolladas se hallan generalmente en una etapa en la que estos contactos no les resultarán desagradables, y por ello no desearán renunciar a ellos. Se convencen de que pueden ayudar con lo que ya han adquirido, pero no son verdaderamente capaces de brindar esta ayuda y, en cambio, se debilitarán. Más bien deben buscar contactos que los fortalezcan.

Por otra parte, las personas que ya no pueden ser dañadas, para quienes los contactos inarmónicos no son sino pruebas por medio de las cuales pueden fortalecerse, se hallan en un estado en el que estos contactos se sienten como un sacrificio; desean tener contacto con espíritus afines y evitan aquellos que no les dan placer. Se inclinan por aplicar lo que antes era verdadero para ellos, pero que ya no puede aplicarse de la misma manera, a saber, que el contacto con personas de un desarrollo más bajo es dañino. Aquí puede uno a veces cometer un error al no llevar a cabo una tarea con un congénere más débil, cuando uno podría hacerlo. Si el alma de alguien que ya ha progresado mucho en este Pathwork sigue siendo infeliz, si hay algo que la inquieta pese al trabajo espiritual que ya ha hecho, la causa podría ser la evitación de un contacto desagradable con alguien a quien uno debía ayudar, la evitación de un alma con la que uno hubiera podido realizar una tarea y aprender de ella. Como ven, la regla no siempre es la misma. Piensen en esto cuando no se sientan completamente felices; evitar una tarea con una persona de desarrollo inferior podría ser la causa de su infelicidad. El alma de una persona altamente desarrollada es muy sensible; la falta de armonía es su manera de saber que algo no anda muy bien. Sin embargo, no se apresuren a concluir que están necesariamente en la posición de una persona muy desarrollada, sólo porque esa idea les conviene y no quieren renunciar al control.

La cuestión es —y ustedes mismos pueden afirmarla mejor— que muy frecuentemente lo que experimentan como lo más difícil o desagradable es tal vez precisamente donde algo se empantana, donde algo no se maneja adecuadamente. Así, les resta la felicidad que podría ser suya si se entregaran totalmente a su Pathwork y cumplieran con su vida. Sería bueno que pensaran más en este tema. Todo el mundo puede aprender de él, pero ninguno de ustedes debería forzarse a actuar de una manera u otra. Estén dispuestos a ser guiados a la acción correcta, pidan ayuda, ábranse. Eso es todo lo que necesitan hacer. No obstante, si no están dispuestos a hacer caso de la guía, en esta área o en cualquier otra, no podrán ser ayudados. La gente podría ser ayudada mucho si sólo se abriera una y otra vez a recibir ayuda. Pero simplemente se olvidan de pedirla; y muchas veces ni siquiera desean pensar en ello. ¡Cuánta felicidad y cuánta dicha suprema pierden de esta manera!

Las maravillosas fuerzas y los rayos luminosos del mundo espiritual están listos para abrazarlos, pero con frecuencia vuelven ustedes imposible esto porque sus propios rayos se mueven en una dirección diferente. No pueden armonizarse con los hilos luminosos de la realidad más grande, y de esta suerte la influencia y la ayuda benéficas no les llegan.

Y ahora, mis amados amigos, estoy listo para responder a sus preguntas.

PREGUNTA: Acabo de leer un libro de Prentice Mulford que está casi completamente de acuerdo con sus enseñanzas, pero hay una cosa que no acabo de entender. Dice que uno no debe preocuparse con lo negativo, especialmente no con las propias fallas; que esta preocupación crea más negatividad. Que basta con identificar la negatividad y dejarlo así. Usted, sin embargo, nos enseña no sólo a confrontar nuestras fallas, sino también a combatirlas. Pero a fin de combatirlas debemos pensar en ellas todos los días. Aquí encuentro una contraducción entre sus enseñanzas y el libro.

RESPUESTA: No hay contradicción. Se trata de cómo confrontar las fallas. A muchas personas les gusta regodearse en sus fallas, hundirse en una culpa falsa que ya he mencionado varias veces. Estas personas se lamentan, diciendo: “Soy un pecador. Soy muy malo. No puedo superar mis pecados. ¡Qué terrible es tener esta falla!” Y siempre que se topan con ella, se arrojan a la misma corriente improductiva, y así aumentan sus sentimientos de culpa. Estos sentimientos de culpa tienen consecuencias adicionales que ponen en movimiento una reacción en cadena. Este tipo de preocupación es obviamente erróneo. No sólo atrae fuerzas negativas, sino que se basa en el autoengaño. Estas personas se creen muy humildes, cuando en realidad sólo quieren una salida fácil diciéndose que todo es inútil. Esta actitud es frecuente y se ubica tanto en un falso extremo como su opuesto: querer verse uno mismo como ya perfecto. Una persona con comprensión espiritual que trata de convencerlos de que no se preocupen por la negatividad se refiere a este tipo de preocupación.

Por otra parte, es absolutamente necesario en este camino espiritual que aprendan a conocerse como son y a aceptar su realidad temporal. Esto no significa que deban cruzarse de brazos y no hacer nada, sino que se digan: “Así soy. Tengo esta falla. Sé que necesito esforzarme, tener fuerza de voluntad y paciencia para erradicarla, pero quiero hacerlo y lo haré”. Esto es productivo, ya que cuando lo examinan más de cerca, se darán cuenta de que el terrible malestar, los exagerados sentimientos de culpa acerca de sus fallas y deficiencias no son sino una forma de orgullo y arrogancia. Quieren ser mejores de lo que realmente son. Quieren ser perfectos sin tomarse la molestia de volverse perfectos. Cuando tienen que reconocer que todavía son imperfectos, se sienten devastados porque su vanidad queda herida. No aceptarse como aún son es malsano. Quien sienta la verdad de estas palabras debe pensar y meditar sobre ellas y se les abrirán nuevas puertas.

Como lo he dicho tan a menudo, es el cómo lo que importa. Cuando llegan a verse con todas sus fallas, sin ponerse a la defensiva ni tener sentimientos de desarmonía, como lo haría un observador objetivo, pueden construir lo positivo... y sólo entonces. Deben construir sobre cimientos de verdad. No pueden construir sobre mentiras o falsedades, y aquellos que no se conocen ni a sí mismos ni sus motivos, ya sea porque no quieren o recurren al autoengaño, construyen sobre la falsedad. Cuando aceptan tranquilamente quiénes son hoy, poseen la verdadera humildad que pondrá en movimiento las fuerzas de transformación que yacen en lo más profundo de su ser. Entonces son capaces de ver el reverso, es decir, la bondad original que está en la raíz de sus fallas. Al visualizar lo positivo crean una nueva forma de pensamiento y dirigen su voluntad a ella.

Mis queridos amigos, al hablarles a ustedes sobre la perfección a la que deben tender, pueden imaginarla vagamente como algo que se obtiene del exterior, algo que no tienen en ustedes mismos. Desde luego, esto no es cierto. La perfección está latente en lo más profundo de su ser, bajo las capas de la corteza, oculta por su Ser Inferior, pero sólo está tapada; la perfección ya existe en ustedes. Sólo necesitan remover la corteza, y eso lo hacen reconociéndola primero, aceptando la idea de que existe una corteza que toma tal y cual forma. Sólo cuando hacen esto pueden adelgazarse las capas de la corteza y, por ende, permitir el gran paso adelante hacia el Ser Superior en aquellos aspectos donde sus fallas has vuelto imposible hasta ahora establecer contacto con su perfección interna. Cuando entiendan claramente que la perfección ya está en ustedes, les será más fácil vencer las dificultades y liberarse de los grilletes de las imperfecciones que les roban su libertad. Entonces deberán desenvolver su perfección interna latente. Cuando hayan cristalizado claramente su Ser Inferior en forma definitiva y lo vean como un cuerpo extraño dentro de su ser, podrán empezar a construir la forma positiva hacia la que avanzan en el proceso de autorrealización.

Veamos un ejemplo. Una persona lucha contra su egoísmo. Esta falla está en casi todos. Algunos la tienen en mayor grado, otros en menor grado, uno en una forma, el otro en otra, pero todo el mundo tiene en sí por lo menos cierto egoísmo. Si al final de cada día la persona examina sus reacciones, llegará, paso a paso, a las siguientes etapas: Primero, encontrará muy difícil reconocer cuándo ha sido egoísta; luego, si pide más y más ver la verdad y si se abre a ella, reconocerá ciertos eventos que solía pasar por alto pero que ahora ve como ejemplos de su comportamiento egoísta. Estos reconocimientos lo harán sentir muy incómodo al principio, lo disgustarán y harán que le remuerda la conciencia. Estos sentimientos, a su vez, crearán una resistencia frente a los reconocimientos. En esta fase la batalla es superar la resistencia y, pese a todo, aceptar al propio ser como es y está en el momento. Perseverar en esta lucha traerá a la larga una fuerza espiritual incalculable y, con ella, consecuencias espirituales adicionales de la mejor manera posible. Para progresar en esta fase, la persona tiene que atacar la resistencia desde varios frentes. Necesita orar para tener la fuerza y la voluntad de verse como realmente es. Necesita meditar para llegar a un reconocimiento interno profundo de su falta de humildad, de su orgullo y arrogancia por disgustarse tanto por su falla. Necesita meditar para ver cuán alejado está de la realidad cuando no puede aceptarse como es. También tiene que explorarse profundamente y encontrar a qué otras características han dado lugar su orgullo y su arrogancia. Así adquirirá una comprensión más amplia de su personalidad y de sus corrientes emocionales inconscientes. Después de cierto tiempo, estos esfuerzos de exploración diaria, retrospección, meditación, oración y resoluciones le permitirá a la persona reaccionar de una manera nueva. Logrará aplicar lo que descubre en su hora diaria de silencio y reaccionará desde este descubrimiento a cualquier cosa que pase. A medida que entre una y otra vez en su quietud, reconocerá el progreso que ha hecho para manejar su problema. Sin embargo, también tendrá que notar que sus sentimientos todavía se oponían a sus reacciones controladas, y que, por ende, había una escisión interna detrás de su acción.

Es más fácil controlar las acciones que los sentimientos, y el peligro es que ustedes pueden tapar la reacción emocional, fingiendo que no está allí, hasta que el sentimiento se hunda en el inconsciente. Son precisamente esta escisión y represión las que dan lugar a las corrientes malsanas del alma. Ustedes pueden actuar bien porque su conciencia les dice que deben obedecer lo que han aprendido del bien y del mal, o porque creen que esto les traerá reconocimiento y amor del ambiente que los rodea. Sin embargo, cuando la acción no está apoyada por un sentimiento correspondiente, se convierte en una mentira. Si siguen luchando valerosamente para conocer su verdad interior, serán capaces de evitar la mentira e identificar las corrientes emocionales falsas que yacen bajo sus acciones exteriores correctas. Sabrán que se necesita más trabajo espiritual para cambiar los sentimientos, y no lo rehuirán. Entonces, en sus meditaciones, construirán formas espirituales buenas y sanas; por ejemplo, visualizándose sin egoísmo, o cualquier otra falla que todavía puedan tener, y sientiendo cuánta alegría pueden experimentar al permitir que otros también tengan lo que hasta ahora deseaban sólo para ustedes. Con el tiempo, esta forma se volverá muy poderosa y destacará tan claramente como la parte que aún es un residuo del Ser Inferior. Siempre estarán conscientes de la discrepancia, pero ahora sin disgustarse por ello. Muy lentamente, las viejas corrientes falsas se transformarán e irán de la mano con las acciones externas y lo que ustedes reconocen como correcto. Éste es el proceso.

Desde luego, es más cómodo no hacer todo esto. Es una incomodidad enfrentarse a sí mismo una y otra vez en este tipo de autohonestidad. Y las personas son muy ingeniosas para encontrar pretextos que justifiquen por qué no necesitan o no pueden hacerlo. Tienden a aferrarse a lo más fácil. Pero lo que se consigue fácilmente no vale mucho. Sólo lo que nos llega por medio de la disciplina interna y la superación de la dificultad, sólo aquello por lo que hemos pagado el precio, trae felicidad duradera. No puede ser de otro modo.

PREGUNTA: ¿Cómo puede uno disolver su temor cuando no se halla en un proceso de sanación personal en el momento presente? ¿Cómo puede uno disolver un miedo y una inseguridad profundamente arraigados?

RESPUESTA: Sólo lo puedes hacer en este camino espiritual. No puedes hacerlo solo. Sólo puedes lograrlo a través de los dos tipos de ayuda, la exterior y la interior. Una vez que hayas tomado la decisión de seguir este camino del Pathwork y te comprometas totalmente con Dios, no sólo de palabra y como creencia general, sino a través de toda tu actitud interna y aceptando las consecuencias, tanto interiores como exteriores, que se desprenden de la decisión, serás guiado a la ayuda exterior que abrirá las puertas internas para que pueda establecerse la ayuda interior que es el contacto personal con el mundo espiritual de Dios. Con esta ayuda podrás remover cualquier distorsión emocional. Algunos de mis amigos ya han experimentado la verdad de estas palabras en su vida.

A quienes tomen una decisión semejante se les dará todo lo que necesitan. Los que tomen la decisión de buscar el contacto y recorrer el sendero de la perfección también querrán librarse de toda imperfección. Y cuando existe miedo, es el síntoma de una imperfección, de una violación de la ley espiritual. Este miedo puede ser una gran madeja enredada, que en realidad existe como forma espiritual. En este camino puede desenredarse, nudo por nudo, hasta que todo el enredo se deshaga y puedas vivir sin temor. Naturalmente, el miedo tiene una fuente diferente en cada individuo, y por lo tanto no puedo ofrecer reglas generales en cuanto a sus raíces, ni decirte exactamente como disolverlo. También puede aplicarse aquí el tema de la conferencia de esta noche. Quienes siempre buscan la puerta trasera, que siempre toman precauciones y no se comprometen con nada completamente, sea Dios y los temas espirituales importantes o un tema mundano y menor, se verán atrapados en una corriente emocional en la que su miedo se incrementará. Como resultado de sus elecciones, no pisan terreno firme. No pertenecen a ningún lado, no tienen nada de que agarrarse en la creencia errónea, aunque muchas veces inconsciente, de que no arriesgan nada cuando no se comprometen con nada. Esta actitud puede causar miedos cada vez mayores.

Otro factor frecuente del miedo es la falta de fe. No se cumplieron las condiciones para tener la gracia de la fe viviente; por lo tanto, estas personas tendrán que recurrir a sí mismas por completo. Creen que todo depende de ellas; empero, paradójicamente, dejarán de hacer lo que verdaderamente depende de ellas y por lo tanto no efectuarán cambios donde podrían hacerlo. Al mismo tiempo, sentirán que dependen en muchos aspectos enteramente de Dios, pero no pueden experimentar este sentimiento con claridad, y titubean en su soledad, porque no satisfacen las condiciones legítimas por las que podrían ponerse en las manos de Dios. Aun cuando tales personas tengan cierto conocimiento intelectual de las grandes verdades, este tipo de conocimiento será vago, irreal, dudoso y no los sostendrá. Cuanto más tomen posesión de ellos estos pensamientos, y cuanto más los nutran a través de los canales intelectuales tan sólo, más se apartan de cualquier influencia divina positiva... y más crece su angustia. En su ignorancia, violarán más leyes espirituales y así se apartarán aún más de la posibilidad de una experiencia directa de la realidad más grande.

Además, el temor también puede provenir de aferrarse fuertemente al ego con su autocompasión, su vanidad, su cobardía y su orgullo; en suma, todo lo que nutre al ego, que quiere sentirse especial. Esto también es en gran medida inconsciente, pero cuanto más inconsciente es el proceso, más lejos está uno de ponerle fin. Por eso es tan importante hacer consciente lo inconsciente y examinarlo a la luz de la verdad. El ego exaltado los hacer sentirse solos, los pone efectivamente en un lugar especial, aunque en un sentido diferente del que se habían imaginado. Los separa de su ambiente y los vuelve ciegos a la verdad, porque no puede haber visión cuando se viola una ley, y aquí se viola la Ley de la Hermandad. Las personas que se rodean de un muro de separación se sentirán solas y se separarán más y más de las personas que las rodean; y esto no tiene nada que ver con su vida social, que podría ser muy activa. La separación incrementará entonces el miedo.

Estos son los puntos principales en torno del temor, y pueden vincularse con otras corrientes internas personales. Como dije antes, todo esto sólo puede reconocerse y superarse en el sendero del autorreconocimiento y la purificación. Quien se comprometa con el Pathwork recibirá toda la ayuda imaginable.

PREGUNTA: En ciertos momentos tengo una serie de sueños reveladores, y luego hay periodos en que no sueño, aunque rezo para soñar antes de dormir. ¿Tiene esto que ver con la falta de fuerza física? Cuando estoy cansado o he trabajado demasiado no sueño. ¿Se parece esto acaso a la conexión con el mundo espiritual para la cual necesitamos cierto tipo de energía, la llamada fuerza ódica?

RESPUESTA: Sí, la fuerza ódica tiene algo que ver con eso, ya que la influencia mutua de lo espiritual y lo físico es muy fuerte. Pero éste no es el único factor involucrado. Los sueños no pueden pedirse. Está bien pedir señales y respuestas, pero ustedes no pueden determinar las formas que éstas tomen. Quizás sea mejor que tú, en cierto periodo de tu desarrollo, obtengas respuestas de una forma diferente. Todavía no eres capaz de juzgar por qué debe llegarte la ayuda en una forma distinta de la que pediste. Pero tal vez tus sueños reveladores se han vuelto demasiado habituales y por lo tanto no exigen mucho trabajo espiritual para interpretarlos. La intención podría ser que hicieras un mayor esfuerzo espiritual y, si lo haces, recibirás la respuesta en otra forma. La manera acostumbrada podría seguirse usando cuando es muy importante que reconozcas algo. En general, sin embargo, la guía llegará de una manera que exigirá de ti un mayor esfuerzo espiritual para entenderla; el propósito podría ser que establecieras una conexión de alguna otra manera.

PREGUNTA: Si una persona que se ha convencido de la posibilidad de la sanación espiritual, aun cuando no ha alcanzado todavía esa etapa en la práctica, recurre a un médico para que la ayude, ¿manifiesta falta de fe? ¿Debe combatir la enfermedad sin recurrir a la ayuda médica?

RESPUESTA: No. Los médicos son también instrumentos de Dios. En los casos en que un médico puede ser de ayuda, uno debe acudir al médico. Cuando éste no sea capaz de ayudar, uno puede buscar la sanación de una manera espiritual. No es aconsejable concentrarse demasiado intensamente en una cosa; eso es querer algo de la manera incorrecta. De nuevo, es fácil malinterpretar esto. Desear la meta general con una voluntad sana es muy importante, pero ejercer una voluntad apretada y exageradamente intensa sobre un detalle específico podría ser un gran obstáculo. La enfermedad tiene diferentes causas. Pueden ser kármicas, o pueden ser el síntoma de una distorsión del alma que puede rastrearse en la vida presente. Este síntoma no desaparecerá mientras su raíz siga enterrada en el suelo. Cuando la raíz se arranque, el síntoma desaparecerá. Por lo tanto, el problema de la enfermedad debe examinarse desde este punto de vista. No basta con remover los síntomas externos, la raíz enferma debe encontrarse en el alma. Esa es la solución.

Mis queridos amigos, me retiro ahora a mi mundo, y les digo a cada uno de ustedes que perseveren en este Pathwork. A medida que lo hagan, su vida será mejor y mejor. Nadie está solo; todos ustedes están bendecidos por Dios y Su mundo.

Dictada el 17 de junio de 1957.

Conferencia 8. La canalización. Cómo establecer contacto con el mundo espiritual de Dios

Saludos en el nombre de Dios. Les traigo bendiciones divinas.

Mis queridos amigos, la última vez les hablé de la primera puerta que conduce al camino de la perfección. Abordé el problema de tomar la decisión y comprometerse con ella sin reservas. Expliqué cómo vencer las dificultades. Desde entonces los he observado, amigos míos, y puedo decirles que para los espíritus de Dios es una gran alegría ser testigos de cuando se ha dado el primer paso y se ha tomado la decisión. Hoy quisiera decirles algunas palabras acerca de lo que ocurre después.

Primero, empero, me gustaría añadir que vemos también cuando nuestros amigos que escuchan y leen estas palabras evitan tomar la decisión y creen que no tiene nada que ver con ellos. Ni siquiera intentan comprometerse. Esta reacción se graba en el alma y, por ende, tiene sus consecuencias para el destino individual. Luego tenemos también algunos amigos que creen que ya han estado en este camino durante mucho tiempo, sólo porque de vez en cuando dicen una oración, o porque se esfuerzan por ser seres humanos decentes. Sin embargo, yo no me refería a esto. La decisión a la que aludo significa más. Por lo tanto, les digo a estos amigos específicamente —y no sólo a los que están presentes—: consideren cuál es su postura. Tomen en cuenta la posibilidad de que podrían no estar exactamente en el lugar donde desearían estar.

Quienes han tomado la decisión y se han puesto en las manos de Dios, inmediatamente intuyen lo que está pasando en su interior. La primera reacción es un gran alivio y una alegría interna que durante un tiempo toman posesión de uno. Este maravilloso sentimiento, empero, no se queda con ustedes para siempre. Al escuchar esto, ustedes podrían fácilmente concluir, por lo menos en sus sentimientos, que si la pesadez y lo desagradable probablemente volverán, no tiene sentido tomar la decisión. Pero yo les digo que no es así. Después de cruzar el primer umbral, están apenas al principio de su Pathwork. Les he dicho antes que el trabajo espiritual comienza sólo después de este cruce, y que estar en el Pathwork consiste en no renunciar, sino en perseverar y ser constantes. Éste tiene que ser el precio.

Hoy no les hablaré mucho acerca de qué hacer cuando entran en el camino de la perfección, la felicidad y la liberación, porque ya lo hice en el pasado. Más bien hablaré de algo de lo que no he hablado mucho: las cosas buenas y bellas que pueden esperar en este Pathwork. Ya saben de las dificultades, de cómo llevar a cabo las resoluciones y perseverar en ellas —aun cuando en ocasiones parezca difícil hacerlo—; también les he hablado de cómo no perder su determinación, sino volver a comprometer tanto su tiempo como su fuerza de voluntad una y otra vez. Si hacen esto, la hermosa recompensa se volverá más y más tangible. Esto sucederá muy lentamente, no como experiencia repentina.

Cuando el mundo espiritual reconoce que un ser humano toma en serio la decisión y no se queda sólo con la buena intención, sino que la traduce en acción pese a las inevitables recaídas y ocasionales fracasos, entonces le brindará más protección espiritual. Ésta, también, es una ley espiritual. Quien emprende este arduo camino necesita un tipo diferente de ayuda espiritual que la persona que no lo hace. La persona que está en el Pathwork recibirá una ayuda espiritual adicional, más elevada y más poderosa, o tendrá lugar un intercambio de espíritus guardianes. El espíritu anterior, después de cumplir con su obligación de ayudar al ser humano a cruzar el umbral, ya está listo para otra tarea.

De hecho, este intercambio podría haber tenido lugar antes de pasar por esta puerta en particular. Cuando se otorga una mayor protección espiritual, la persona estará absolutamente segura de su presencia. El reforzamiento de la protección puede darse varias veces durante una vida, siempre que tengan que pasarse pruebas importantes o tomarse decisiones espirituales, ya sea antes o después de cruzar el umbral. Hay varias encrucijadas en la vida de un individuo. Sin embargo, aun si han tenido claramente la experiencia del reforzamiento de la protección espiritual, no lo tomen como prueba de que han cruzado definitivamente el umbral de entrada al camino de la perfección.

Deben entender exactamente lo que es en realidad este Pathwork. Es un trabajo intensivo y continuo en el propio desarrollo; es llegar a conocer al ser; es, ante todo, la aceptación de las propias imperfecciones. Luego sigue la integración interna de las leyes espirituales, que, con el tiempo, afectarán y alterarán las corrientes emocionales imperfectas del alma. Quien no trabaja de esta manera todos los días, con ayuda y consejo externos sin los cuales el trabajo no puede progresar al principio, no recorre este camino. Debo hacer hincapié en esto una y otra vez para ciertos amigos.

Además, los seres humanos que gozan de la protección reforzada recibirán, cuando traten de establecer contacto con el mundo espiritual de Dios —que, después de todo, es de lo que se trata todo esto— conocimientos significativos o revelaciones intuitivas del reino espiritual. Esta guía ya no llegará en vislumbres inconexos que ocurran aquí y allá a lo largo del camino, incluso antes de que se haya cruzado este umbral en particular, sino que se convertirá en una parte comprensible de un todo mayor a medida que la interconexión de su sistema y su orden se entienda cada vez más. Estas personas entenderán cada día con mayor claridad cómo debe proceder su camino espiritual, cómo deben trabajar en ellas mismas, qué tratar de resolver primero. Percibirán cuáles son las alternativas reales en su vida. Llegarán a ver la voluntad de Dios en general, así como el significado y el propósito de las pruebas para ellos personalmente.

Este hallazgo es muy importante porque marca un gran punto decisivo en la vida humana. Antes de este punto, los pequeños y grandes infortunios de la vida eran incomprensibles y eso hacía muy difícil la vida. Después de pasar un punto decisivo es como si un velo se hubiera levantado, y la persona es capaz de superar sus dificultades más fácilmente. Además, los individuos recibirán ayuda con sus problemas y dificultades estrictamente mundanos; algo que antes no era posible. Puedo decirles, mis queridos amigos, que la felicidad, la alegría, la liberación interna por cada victoria ganada en esta lucha no puede compararse con nada que los humanos puedan experimentar jamás.

Como el objetivo de mis enseñanzas es hacer posible el contacto con el mundo espiritual de Dios para cada individuo, en este momento me volveré muy específico acerca de cómo establecerlo. Si ustedes efectivamente continúan este trabajo, el resultado será una conexión de muchas maneras distintas: uno verá, otro oirá, un tercero sentirá, y así sucesivamente, en muchas formas diferentes. Son múltiples las modalidades en que puede ser una realidad el contacto con el mundo espiritual de Dios.

Algunas personas, como saben, reciben esta fuerza especial antes de entrar en este Pathwork. Es lo que ustedes llaman la capacidad de canalizar. Cuando un ser humano es bendecido con esta capacidad —y titubeo al usar la palabra “bendecido”—, puede tratarse de una gran prueba. Cuando la fuerza espiritual se da a una persona que desconoce cuál es su propósito, para esa persona este don será una carga y una prueba. El mundo espiritual tiene la intención de que esta fuerza espiritual sea una señal para que el individuo encuentre la realidad de Dios y de su mundo espiritual más fácilmente. Esto, desde luego, significa encontrar el camino de la perfección. Desafortunadamente, esto suele no entenderse. Cuanto más actúen y se manifiesten estas fuerzas, más infeliz será el médium. Cuanto más obstinadamente insista esta persona en su manera vieja de pensar, más bajos serán los espíritus que lo utilicen. Ésta, desde luego, es una consecuencia legítima de la actitud del médium.

También es posible que la persona no sepa de “estas cosas” y sí cultive su poder de canalizar en ciertos aspectos —yo diría que meramente los aspectos externos—, pero no recorra personalmente el sendero de la perfección. De nuevo, como en el primer caso, este tipo de conexión con el mundo espiritual es un peligro para el médium, así como para las personas que lo rodean.

Sin embargo, cuando la fuerza se manifiesta después de que la persona ha entrado en el camino de la perfección, del desarrollo, de la autoexploración, de la autodisciplina, de la humildad, cuando cruza el primer umbral y usa el contacto tan sólo con este fin, en ese caso la canalización evolucionará de la manera más maravillosa. Entonces no tendrá lugar ninguna de las tribulaciones muy específicas y difíciles —en cuyos detalles no entraré ahora— que llegan cuando un médium cree que puede ayudar a otros sin entrar en este camino. Sí quiero insistir, empero, en que el contacto espiritual debe tener un único propósito: el desarrollo espiritual. Cuando esta verdad se reconoce, la ayuda llega. Y sólo entonces puede el médium ayudar a otros, y pueden otros ser ayudados por él. Hablaré más de esto después.

Cuando las personas están tan evolucionadas que reciben respuestas a sus preguntas en relación con su propio desarrollo, entonces su fe se ve inconmensurablemente fortalecida. La fe que solía tambalearse ahora será sólida.

Ahora bien, si me preguntaran: ¿“Cómo puedo empezar? ¿Cuál debe ser mi siguiente paso en este Pathwork?”, yo respondería que todo el mundo tiene que empezar en forma diferente. Un problema espiritual que necesite resolverse primero podría, si no se resuelve, obstruir el siguiente trecho del camino. Puede ser un prejuicio rígido que volvería imposible abrirse a las palabras de alguien más. Uno debe identificar el problema y pedir ser abierto a ese respecto. Sin embargo, ninguna respuesta llegará a menos que se abran de manera que puedan decir: “Estoy dispuesto a aceptar la respuesta si es la verdad de Dios, aun cuando hasta ahora haya creído lo contrario”. En este camino siempre se debe tener la mente abierta. Una persona tiene que dedicar mucho trabajo, fuerza de voluntad y tiempo a alcanzar este estado mental. Si no han invertido todo eso, entonces necesitan preguntarse: ¿“Cuáles son mis imperfecciones? ¿Dónde están mis fallas? ¿Cuál es mi mayor defecto, el cual podría ser el obstáculo más grande a mi ascenso espiritual? ¿Cuáles son las fallas que ya he reconocido, pero de cuyas consecuencias y grado no me he dado cuenta clara? ¿Y cuáles son los defectos con los que me han confrontado mis congéneres?” Piensen en ellos. Se encontrarán diciendo: “Esto es injusto, no es verdad que tenga estos defectos”... y hasta podrían tener razón. Pero debe de haber un grano de verdad en tales opiniones, y quizás la única diferencia radique en la manera en que les fueron expresadas o en como ustedes las entendieron. Considérenlas con honestidad y con absoluta buena voluntad para llegar a la verdad. Cuanto más se resistan, más probable será, queridos míos, que se encuentren el grano de levadura en aquello que les han reprochado y que hasta ahora no han reconocido.

Hagan una lista de estos defectos para tenerlos presentes y así impedir que desaparezcan de nuevo de su pensamiento. Esto los ayudará mucho. Luego lleven la lista a sus amigos espirituales personales —encarnados o no—, y al abrirse, recibirán una respuesta, una comprensión más profunda, y percibirán conexiones. Quien esté dispuesto a escuchar aun lo que es desagradable, diciendo: “Padre, que se haga Tu voluntad, deseo la verdad acerca de mí mismo y no retrocederé ante ella por cobardía, vanidad e hipersensibilidad”, recibirá efectivamente la verdad.

Su felicidad será mayor cuando la verdad que les llegue sea una verdad que se resistían a aceptar, porque será una confirmación mayor de la realidad de la experiencia que escuchar una respuesta que en realidad tenían la esperanza de escuchar. En el segundo caso, es posible que se dijeran que la respuesta obedecía sólo a un pensamiento fantasioso. Sin embargo, cuando algo a lo que uno se ha resistido llega, entonces, mis queridos amigos, verdaderamente sienten la presencia de sus amigos espirituales, y eso confirma la presencia de ese otro mundo, de cuya existencia tanto se duda, el mundo que no pueden ver ni tocar. Una respuesta así fortalecerá su débil fe. Considérenla como la primera respuesta de Dios, brindada sólo cuando un ser humano está dispuesto a dar el primer paso, el de vencer su resistencia al cambio. La recompensa es grande, porque la seguridad que procede de recibir respuestas personales y conocer la realidad del mundo espiritual a través de la propia experiencia directa no puede obtenerse de ninguna cantidad de palabras, escuchadas o leídas. Pero las palabras “exteriores” también son necesarias; les dan el ímpetu para hacer lo que se necesita.

Éste debe ser el principio de su Pathwork. Después de eso notarán cosas pequeñas todos los días y entonces pueden pedirles a sus amigos espirituales: “Por favor, ayúdenme a reconocer el significado y el propósito de esta experiencia en particular, y a ver cómo podría ésta promover mi desarrollo”. De nuevo, recibirán respuestas. Empero, deseo advertirles que prepararse y finalmente escuchar algo que les resulte incómodo debe tener lugar una y otra vez, no mecánicamente, sino con una disposición siempre renovada. De ninguna manera basta hacer esto una sola vez. Si la puerta está cerrada, la verdad no puede entrar, y la puerta está cerrada cuando uno no está completamente dispuesto a aceptar lo que es incómodo y poco halagüeño, pero cierto. Si reconocen y siguen esta pauta, entonces una y otra vez recibirán respuestas por medio de reconocimientos o de un conocimiento interno repentino.

La respuesta puede llegarles, tal vez unos días después, por medio de las palabras de otro ser humano que está inspirado. Ésta es una de las maneras en que el mundo de Dios los ayuda. Por lo tanto, necesitan abrir los ojos y los oídos para estar atentos a un mensaje. Ésta es una prueba, una oportunidad para aprender a ser humildes abriéndose a esta ayuda y escuchando a otra persona que tenga algo que decirles. Éste es entonces el segundo paso que deben dar. Cuando pasen esta prueba seguirá una experiencia nueva y maravillosa de reconocimiento profundo que otra vez confirmará la realidad del mundo espiritual. Semejante experiencia tiene la misma validez que cuando la respuesta llega directamente de su interior. Se percatarán con más y más claridad de la manera tan maravillosamente organizada en que son guiados en su Pathwork.

Me gustaría agregar que aquel que continúe en este camino y alcance cierta solidez en el trabajo llegará un día a sentir la necesidad de devolver a Dios algo en señal de gratitud. Al principio, les parecerá que se les está pidiendo un sacrificio; un sacrificio de tiempo, desde luego, pero además un compromiso que parece pesado. Se siente como sacrificio soltar algo, superar algo con un gran esfuerzo. Ustedes ven esto al principio sólo como una privación. Se enfocan en el precio que tienen que pagar, en lo que tienen que dar. La felicidad que les llegará de esta victoria sobre ustedes mismos parece al principio sólo una promesa cuyo significado no entienden. Sin embargo, aquel que esté listo para empezar a pagar el precio pronto reconocerá que se recibe cien veces más que lo que se da.

Sé que éstas son sólo palabras para aquellos que no están tan avanzados en su desarrollo. Pero recuerden mis palabras porque descubrirán que son ciertas. Entonces estarán listos para ofrecer su servicio al gran plan de Dios, para convertirse en Su colaborador. Lo único que necesitan es estar dispuestos; el cómo deben dejárselo a Dios. Serán guiados para encontrar la mejor manera de ayudar. De nuevo, se volverá evidente para todos los que tomen esta decisión que la voluntad de ayudar y servir no es un sacrificio sino la mayor alegría imaginable.

Veo, para dos de mis amigos que se encuentran aquí, tareas muy definidas en conexión con esto. Veo para ti, amigo mío [un hombre que ha sido investigador psíquico, que ha colaborado con círculos científicos y ha tenido mucha experiencia con médiums] que tendrás la oportunidad en este camino de capacitar a médiums. Les enseñarás a establecer contacto con el mundo espiritual de Dios y a conocer los requerimientos, las condiciones y las leyes que gobiernan tal contacto. Serás capaz de ayudar a muchos, de llevar su práctica a un nivel más alto y, así, ayudar en el Plan de Salvación. Te espera una tarea maravillosa, pero antes de emprenderla necesitas satisfacer otras condiciones.

Me gustaría añadir que el bien ya creado por algunos médiums al convencer a ciertos círculos de la realidad del mundo espiritual no se verá en modo alguno disminuido por el contacto con el mundo de Dios en vez del contacto con espíritus no enlistados aún en el Plan de Salvación. Exactamente el tipo de prueba que los escépticos quieren ver puede ser provisto también por el mundo de Dios, aunque de una manera diferente, con otras condiciones, si bien el investigador tiene que aprender que no puede especificar la manera exacta en que algo debe demostrarse. Sin embargo, cuando un individuo está dispuesto a esperar pacientemente —y uno puede explicarles esto a las personas que quieren comprobaciones—, entonces las pruebas que vienen de los espíritus enlistados de Dios son incomparablemente más eficaces y duraderas que las que proveen los espíritus aún ciegos, que podrían producir fuertes impresiones momentáneas pero cuyo poder pronto se disipa. La gente generalmente cree que los escépticos no pueden ser convencidos a menos que los espíritus que son como los humanos actúen e influyan en estos últimos a su manera. No obstante, esto no tiene que ser así. La ciencia podría obtener más conocimiento de este tipo si los observadores no impusieran sus propias condiciones a los espíritus, sino que aceptaran las condiciones para la comunicación establecidas por el mundo espiritual. Esto no es en modo alguno tan difícil. Todo lo que se necesita es instruir a las personas sobre las distintas condiciones que exigen las leyes espirituales.

Además, veo otra tarea más para ti, amigo mío. Poco a poco empezarás a ver el aura de las personas. Al principio ésta se manifestará ocasionalmente, primero de manera confusa y sólo parcial. Cuando sigas cultivando la percepción, tu talento se desarrollará más. Verás no sólo los colores del aura sino que distinguirás formas. El aura humana presenta formas variables, algunas de los cuales pueden reconocer los seres humanos; por ejemplo, las enfermedades, las actitudes del alma y los pensamientos no pronunciados. Todo esto, desde luego, tiene que aprenderse, y recibirás ayuda para desarrollar esta habilidad.

Podrías preguntar cuál es el propósito de un talento así. Recuerda que nada se da sin un propósito. Más adelante en el futuro se te darán poderes de sanación. Cuando percibas el aura de una persona, tal vez veas formas de una enfermedad y así sepas de qué enfermedad se trata. Recibirás el poder correspondiente para sanarla. Todavía te aguarda esta tarea maravillosamente satisfactoria. Dios la dirige de una manera tan admirable que será para ti la alegría más grande sin interferir en tus deberes normales. Confía y déjate guiar. De hecho, ofréceselo a Dios.

Les pido a todos ustedes que adopten la misma actitud hacia todos los aspectos del trabajo. Pregunten: “¿Cuándo debo dejarme guiar? ¿Cuándo debo actuar por mí mismo?” También pueden hacer estas preguntas acerca de su conexión personal con el mundo espiritual.

He recibido estos dos mensajes para transmitírselos a ustedes. Seguirán otros mensajes que les llegarán a través de mí o de un contacto personal. Ahora bien, aquellos de ustedes para quienes no era el momento de recibir mensajes similares no deberían pensar: “¿Por qué yo no?” Todo tiene sus buenas razones. Confíen, aun si no siempre pueden entender la razón. Así es como todos ustedes deben tratar de establecer contacto con el mundo espiritual. Éste está al alcance de todos y cada uno de los seres humanos. De todos. ¿Creen ustedes que Dios hace posible el contacto sólo a personas específicas? No. No es así.

Todos los esfuerzos conscientes e inconscientes de la Humanidad tienen el objetivo de penetrar la pesadez de la materia. Después de todo, ¿qué significa su progreso tecnológico? Piensen en ello. ¿Acaso no es para conquistar la materia? Cada logro tecnológico no es otra cosa sino la superación de la materia que ahora es un obstáculo para ustedes. La tecnología, sin embargo, logra esto con fuerzas externas, mientras que la persona que recorre el sendero de la perfección utiliza fuerzas internas. Ahí está toda la diferencia. El segundo método es incomparablemente más eficaz.

Y ahora trataré de responder a sus preguntas lo mejor que pueda.

PREGUNTA: Me gustaría saber por qué, en nuestros tiempos, es tan difícil establecer una conexión con el mundo espiritual.

RESPUESTA: En general, la conexión con el mundo espiritual no es algo que se haga deliberadamente difícil. Son los humanos quienes la obstaculizan con su orientación general. La mayoría de las personas no creen en estas cosas ni se abren a ellas. Los poderes de canalización se hallan latentes en muchas personas y, lejos de ser utilizados, permanecen estériles.

Pero tal vez no te refieras en realidad a una conexión general con el más allá, sino de manera especial con el mundo espiritual de Dios. Este tipo de conexión siempre fue difícil de establecer porque, obviamente, es el don más precioso que un ser humano puede recibir. No se le puede entregar a los humanos de manera fácil y sencilla, sin ningún esfuerzo de su parte. El mundo espiritual de Dios debe probar a un médium una y otra vez, para ver si es digno y capaz. El médium debe no sólo ser moralmente irreprochable, sino que su actitud debe ser la mejor, como corresponde a un alma libre y sin restricciones. Muchas personas buenas satisfacen el primer requisito y tienen el deseo y la voluntad de ayudar a otros, incluso hasta el grado de emprender el camino de la perfección. Pero muchos no perseveran en este camino y quedan atrapados en una falla que no reconocen y que, por lo tanto, no conquistan. Para un médium, la gran tentación después de haber alcanzado cierto nivel de éxito es sucumbir al orgullo en vez de dominarlo. La humildad completa es un requisito. Considera lo difícil que debe de ser para un médium no identificarse con el espíritu que se manifiesta, y, por ende, no elevarse por encima de los demás. Relativamente muchos tienen éxito hasta cierto punto y después se atoran.

Como ya expliqué en esta conferencia, nadie puede ayudar a otros a menos que esté recorriendo activamente este sendero de perfección y tenga sólidas raíces en él. Por lo tanto, conviene poner a prueba a todos los médiums desde este punto de vista. La mayoría dirán que rezan y se esfuerzan por ser personas decentes. Sin embargo, no se desarrollan continuamente en el sentido necesario para sanar las corrientes enfermas del alma que están presentes más o menos en todas las personas. Cada emoción no reconocida e inconsciente, cada falta no reconocida en la que la persona no trabaje, cada prejuicio, es un obstáculo insuperable para los espíritus de Dios. No es que se les prohíba manifestarse porque el médium no lo merezca. Es que no pueden hacerlo. Lo que las personas no reconozcan en sí mismas, lo que se desvíe de las leyes espirituales, no puede ser penetrado por nosotros, los espíritus. Cada opinión rígida es uno de estos obstáculos.

Nosotros no podemos forzar la aceptación de una verdad cuando la persona no está abierta a la posibilidad de que esa verdad pudiera ser lo opuesto de lo que cree de manera inflexible. No me refiero al requisito básico de que un médium debe comprometer su talento sólo con la voluntad de Dios y no reclamar ventajas personales, ya sean materiales o espirituales. Incluso una persona que satisfaga los requerimientos lo mejor posible puede desviarse ligeramente de la ley espiritual, y por lo tanto nos presentará un obstáculo. Así, casi nunca se encuentra un instrumento completo y perfecto. Es difícil hacerles entender esto porque el reino del espíritu, sus movimientos, emociones y pensamientos son para ustedes como el aire, pero para nosotros son formas sólidas, muros construidos de granito.

Empero, cuando un médium satisface la mayor parte de los requerimientos, cuando se desarrolla continuamente y no cree haber alcanzado la meta de una vez y para siempre —porque eso no existe— entonces esos pequeños obstáculos no importan. Uno puede darles la vuelta, si se me permite expresarlo así. Además, un obstáculo puede servir de prueba valiosa que sólo beneficiará a la persona, ya que cada prueba es benéfica cuando se pasa con éxito. Después de alcanzar cierto nivel, los pequeños obstáculos no impedirán ni al médium ni al auditorio llegar a la verdad, pese a las imperfecciones que aún existan en el primero. Ayudar a alcanzar la perfección personal por medio de la superación de los obstáculos es, después de todo, el único objetivo del mundo espiritual de Dios, la única razón de la conexión.

PREGUNTA: Varias filosofías religiosas hacen una fuerte distinción entre el dualismo y el monismo. ¿Es el dualismo un nivel determinado que conduce al monismo, y es el monismo la verdad más elevada?

RESPUESTA: Uno puede ver el dualismo como un nivel. Explicar esto es una empresa interminablemente difícil, y para los seres humanos es muy complicado entenderlo. Pero la dificultad ahora es que a este respecto no puedo manifestarme a través de la médium. Éste es un ejemplo de las limitaciones de la canalización. Ella está lo suficientemente abierta para que yo pueda comunicar estas palabras a través de su persona. Yo no podría decir esto a través de muchos médiums, pero en su caso hay apertura, al menos hasta este grado. Sin embargo, su desarrollo no ha progresado tanto que yo pueda comunicar la explicación completa. Tal vez dentro de algunos meses, o años, quizás en menos tiempo, esto será posible. No lo sé ahora. Responderé a la pregunta cuando su desarrollo esté lo suficientemente avanzado para eliminar el bloqueo.

PREGUNTA: ¿Significa esto que uno depende mucho del estado del médium?

RESPUESTA: No. Cuando las personas han llegado al estado de desarrollo en que puede establecerse una conexión con el mundo espiritual de Dios, éste se asegurará de que las personas que utilizan este contacto siempre reciban el alimento que necesitan, a pesar de sus imperfecciones. La comunicación siempre promoverá su desarrollo y los acercará más a Dios y al estado de dicha suprema. Como ya lo dije, es posible que nosotros, los espíritus, eludamos los bloqueos que estorban. Por lo tanto, todo el mundo puede recibir lo que necesita para alcanzar el nivel más alto del que sean capaces. Esto es en realidad lo único que necesitan, ya que la meta del contacto no puede ser otra. Ustedes son capaces de distinguir entre los espíritus que pertenecen al orden divino y pueden ayudar y enseñar, y otros tipos que no pueden. Todo lo demás es mero detalle y carece de importancia.

Un espíritu de Dios siempre insistirá en que todas las personas establezcan una conexión independiente con el mundo de Dios en cuanto esta conexión se vuelve posible. El espíritu ayudará y dará instrucciones. Naturalmente, muy al principio del trabajo de un médium, cuando todavía existe la necesidad de que se le ponga a prueba, algunas falsedades se colarán ocasionalmente debido a los bloqueos que aún hay. Pero esto no es importante, mis queridos amigos. Todo el que esté totalmente decidido a desarrollarse siempre mirará en su interior y meditará sinceramente en si un mensaje personal es acertado o no, y en si puede aprender algo de él. El factor más importante es conocer bien las condiciones básicas, estipuladas en todas las filosofías religiosas: acatar la voluntad de Dios, purificarse superando las propias faltas y cultivar el autoconocimiento.

En cuanto a las grandes preguntas existenciales de la Creación, tendrán ustedes la actitud correcta si entienden que no es tan importante conocer completamente las respuestas. Esperen con humildad hasta que el conocimiento se vuelva accesible, hasta que hayan progresado lo suficiente para merecerlo. Simplemente hagan lo que dice la Biblia: “Pongan todo a prueba y quédense con lo bueno”. Acepten calladamente lo que sirve a la voluntad de Dios. Acepten el mensaje con una actitud humilde y pacientemente desapegada, sin querer saber todo a la vez.

La actitud correcta también incluye no depender del médium y nunca de los espíritus. Cuando es así no pueden ser dañados, aun cuando el médium se halle aún en un estado de capacitación y transición. No pongan todos sus huevos en una canasta. Lo que importa es el pensamiento claro y la humildad. Después de todo, ¿no es falta de humildad suponer que ustedes, los seres humanos, ya merecen que se les den las respuestas a las más grandes preguntas, suponer que pueden tener contacto directo con el mundo de Dios sin haber demostrado algo primero?

Lo que digo se aplica no sólo a los médiums, sino a todos ustedes. Mi advertencia de que uno no debería aceptar los mensajes del médium ciegamente puede ser malinterpretada por aquellos que no desean ver un área sensible que está oculta de la conciencia dentro de ellos. Aceptar o descartar palabras inquietantes también puede ser una prueba. Cuando no pueden encontrar un eco interno a un mensaje que los incomoda, tengan mucho cuidado antes de rechazarlo. Pidan a Dios una y otra vez la verdad interna. Podrían entonces reconocer que las palabras mismas que han tratado de descartar son, de hecho, la verdad. Esta revelación les producirá una gran alegría interna. Siempre que tengan una pregunta personal, necesitan enfocarla con esta actitud. Sin embargo, con una pregunta general, es sabio adoptar una actitud pacientemente desapegada y humilde, porque todos los conocimientos relativos a esa área son un don de gracia que tiene que ser ganado por todos. Cuando el médium y los participantes pasen exitosamente las pruebas —y esto puede hacerlo cualquiera que esté dispuesto—, entonces, con el tiempo, se les dará más y más. En lo que se refiere a las grandes preguntas generales, la respuesta completa suele estar mucho más allá de la capacidad de la comprensión humana. Ustedes tienen demasiadas opiniones falsas —no sólo los que están aquí, sino la Humanidad en general— acerca de cosas que pueden explorar fácilmente en su propio mundo, sin ayuda de un espíritu. El que sepan menos o más sobre los grandes temas relativos a la Creación, el que tengan más o menos ideas falsas no es lo importante, pues ya tienen demasiados conceptos erróneos en asuntos puramente terrenales. Lo importante aquí es que se desarrollen espiritualmente y acepten el consejo de los espíritus cuando saben sin duda que es acertado. Si están dispuestos a hacer esto, inevitablemente recibirán más y más confirmación de que están en el camino correcto. Esto fortalecerá su confianza y su conexión con el mundo de Dios, ya sea personal o a través de un médium.

Quiero que quede claro que este contacto tiene bases sólidas, y prueba de ello es el hecho de que este mensaje se está transmitiendo. Obviamente, la médium está lo suficientemente abierta y carente de vanidad. Cuando pongan a prueba a varios médiums —y deben probarlos a este respecto en particular— se convencerán de que rara vez encuentra uno un médium que esté tan libre como ésta. Precisamente esta evaluación debe servir de prueba de la confiabilidad de esta conexión y del buen progreso de la médium en la dirección correcta.

Para volver a la pregunta del monismo y el dualismo que hizo nuestro amigo, lo único que puedo decir es esto: Tanto el monismo como el dualismo existen. Dios es persona y también es el Uno. No puedo transmitir nada más ahora.

PREGUNTA: Lo que quiero preguntar es difícil y quizás tonto.

RESPUESTA: Íntentalo.

PREGUNTA: Batallo con este problema una y otra vez. Si Dios tiene un Plan de Salvación para nosotros, y si nos hemos apartado de Él porque tomamos el camino equivocado, no el divino, ¿por qué hizo Dios su Plan de Salvación tan complicado y tan terriblemente difícil para nosotros? Entiendo que es necesario para nuestro desarrollo, pero, aun así, parece muy difícil.

RESPUESTA: Sólo te parece así. Las dificultades surgen porque los seres individuales no habrían podido hacer las cosas de un modo diferente. Mi querido amigo, antes de que plano terrenal se creara en su forma actual, se intentaron otras formas, pero no tuvieron éxito. Por lo tanto, Dios creó las condiciones actuales. Desafortunadamente, el desarrollo sólo puede tener lugar por medio del camino del sufrimiento. Esto es desafortunado, efectivamente. Hubo un intento de organizar las cosas de una manera diferente.

Para ti, personalmente, deseo agregar lo siguiente: Trata de aplicar las palabras que les di al principio de la conferencia de hoy. Cuando crees un contacto con el mundo de Dios de la manera en que lo he sugerido, te fortalecerás. Entenderás lo que significan estas palabras: la gracia de la fe. Ésta te será dada cuando satisfagas las condiciones. Estudia las palabras y recibirás una respuesta.

Lo que te pasa a ti es lo mismo que les pasa a muchos otros. La gente dice: “Dios tiene que mostrarme Su justicia, y entonces estaré dispuesto a reconocerlo”. Queridos míos, un día, cuando hayan alcanzado el conocimiento, llegarán a entender lo insensata que es esta actitud, lo errada que está tanto en el pensamiento como en el sentimiento. Es mucho mejor empezar con la idea preconcebida de que los seres humanos son imperfectos, y no así Dios y Su Creación. Ustedes creen lo contrario. Aun cuando no lo razonen claramente, sus emociones contienen esta actitud. No les reprocho esto. Muchas personas simplemente piensan de esa manera. Todavía está presente la misma mala voluntad que originalmente condujo a la Caída. Es una ausencia de pensamiento sano y lógico. Es necesaria una revisión del pensamiento. Examinen las manifestaciones de la Creación que pueden ver y, hasta cierto grado, incluso entender. Observen la manera tan maravillosa en que todo embona, todos los detalles más pequeños que son visibles para ustedes. Luego piensen en que le exigen a Dios que les demuestre Su gran amor y justicia antes de permitirle que entre en su corazón. ¿Puedes entender eso?

PREGUNTA: Sí, pero muchas veces es tan difícil conocer la voluntad de Dios. Me gustaría mucho obedecerla, pero no sé en qué dirección caminar.

RESPUESTA: Ése es un ejemplo de lo que deberías lograr mediante el contacto con el mundo espiritual. Cualquiera que desee usar ese contacto con el fin de conocer la voluntad de Dios ciertamente obtendrá una respuesta. Al que toque se le abrirá la puerta. Quien esté decidido a hacer la voluntad de Dios recibirá la respuesta. Pero ustedes siempre mantienen abierta una pequeña puerta trasera como salida de escape, como reserva; están dispuestos, pero al mismo tiempo también tienen miedo de que Dios les pida algo desagradable. Esto equivale a recorrer la mitad del camino hacia Él, precisamente de lo que hablé en nuestra última sesión. Recorrer todo el camino hacia Él significa: “Que se haga tu voluntad, Dios, aun si es desagradable para mí, aun si todavía no la entiendo, porque tú eres Justicia y Amor. Eso es claro, es el único terreno que puedo pisar, mi único punto fijo; no conozco otro”. Desde luego, estos pensamientos tienen que alimentarse para que penetren los sentimientos; tienen que formularse una y otra vez; las formas del pensamiento tienen que construirse y reconstruirse. Con el tiempo, afectarán los sentimientos. Quien tenga esta actitud y pida conocer la voluntad de Dios, sin reservas y sin mantener abierta una puerta trasera, recibirá la respuesta cada vez. ¿Entiendes?

RESPUESTA: Sí; sí entiendo.

PREGUNTA: ¿Qué puede decirme de la conexión entre lo material y lo espiritual, Dios y Mamón? ¿Cuál es la integración correcta de ambos?

RESPUESTA: De nuevo, con el dinero ocurre lo mismo que con todas las demás cosas. El principio es el mismo. Cuando el dinero se usa como medio para alcanzar un fin, no como una meta en sí, entonces la integración es correcta. Cuando una persona decide no estar ligada a la materia por medio del dinero, sino usar éste como todos los demás dones de Dios, por ejemplo, la salud o cualquier talento, con un espíritu de gratitud, para aprovechar la ausencia de preocupaciones que el dinero puede dar con el fin de intensificar su desarrollo espiritual, entonces la integración es correcta. Esto es muy difícil para muchas personas. Les parece más fácil emprender el camino hacia Dios cuando se hallan en una crisis, mientras que la ausencia de preocupaciones los haría desviarse del camino espiritual. Sin embargo, esto no significa que sea necesario que la persona que tenga bienes materiales los regale para que no le estorben las posesiones. Ustedes pueden disfrutar de la riqueza cuando conquistan la tentación que trae el dinero, más que otra cosa. Sería fanático decir que una persona tiene que deshacerse de todo y vivir en la pobreza para ascender espiritualmente. A veces podría pedírsele a una persona esta tarea, pero sólo excepcionalmente. Por ejemplo, podría pedirse a esa persona que diera un ejemplo a otros, a aquellos que dicen que no es ninguna hazaña desarrollarse espiritualmente cuando uno no tiene preocupaciones materiales, pero que cuando uno se preocupa por el pan de cada día es imposible ocuparse de esas cuestiones. También ocurre que a un espíritu muy desarrollado se le confíe esta misión especial durante su vida terrenal. Si es así, se le revelará en meditación. Pero, más frecuentemente, una persona cuya vida está marcada por la ausencia de preocupaciones materiales es puesta a prueba para que demuestre que seguirá el camino de Dios pese a la tentación, y que no está dominada por el espíritu que gobierna el mundo de la materia.

No es posible establecer una regla generalmente válida para determinar el punto medio correcto; todo depende del carácter del individuo. Si una persona se inclina a la avaricia, la integración correcta necesita proceder de un modo distinto del de otro individuo que gaste sin ton ni son. Todo el mundo debe encontrar su punto medio, y ustedes ciertamente encontrarán el suyo en este Pathwork.

PREGUNTA: En otras palabras, para quienes se esfuerzan espiritualmente, la pobreza no es una condición necesaria, aunque esto se da por sentado en muchas filosofías.

RESPUESTA: De ninguna manera tiene que ser así, aunque es posible en casos individuales. Cuando diferentes filosofías establecen esto como un principio general, lo hacen porque, una y otra vez, resulta que la gente no maneja correctamente el dinero y siente más fácil el camino cuando es pobre. Lo que no se considera aquí es que todas las entidades, en el ciclo de sus encarnaciones, deben demostrar que son capaces de mantenerse firmes en cualquier circunstancia.

PREGUNTA: Percibo un gran conflicto en lo que dice la Biblia acerca de que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y también le dio dominio sobre la Tierra. Si se me ha dado dominio sobre la Tierra, también debo tener dominio sobre mí, mi salud y todo. En consecuencia, soy capaz de empezar conmigo mismo primero y después obtener supremacía sobre la Tierra. Debería ser capaz, ya que fui creado a imagen de Dios, de crear lo que yo quiera. ¡Pero entonces ya no es la voluntad de Dios!

RESPUESTA: En este Pathwork llegarás a conocer la voluntad de Dios, y llegarás a querer lo mismo que Él.

PREGUNTA: ¿Por medio del intento de establecer la conexión con Dios?

RESPUESTA: Sí, en el camino de la perfección debes desarrollar la conexión con el mundo de Dios. Se volverá siempre más sólida; tus reconocimientos aumentarán continuamente. Llegarás a conocer la voluntad de Dios no sólo por lo que un espíritu te diga, sino también por tus propias percepciones internas, por tu propio crecimiento. Tu espíritu se volverá cada vez más ligero, más fuerte, más consciente. Tu centro espiritual se desarrolla, rompe las cáscaras, las costras que rodean tu perfección interna, y sabe así cuál es la voluntad de Dios y no quiere nada más.

PREGUNTA: Pero es un camino muy largo.

RESPUESTA: Es el mismo camino del que hablo y que todos ustedes pueden seguir. Significa sólo felicidad, cada vez más felicidad, cada vez más liberación de todas las ataduras, sean éstas terrenales, psíquicas o espirituales.

Queridos míos, ya les di bastante por hoy. Piensen en lo que he dicho. Vayan en paz en este camino. Que la bendición de Dios fluya a través de ustedes, brille a través de ustedes, y les permita progresar más y más y alcanzar más y más felicidad y alegría. Esta bendición alcanza a todos mis amigos, cercanos y lejanos. Sean con Dios.

Dictada el 1 de julio de 1957.

Conferencia 9. Oración y meditación. El padre nuestro

Saludos. Les traigo las bendiciones del Señor, mis queridos amigos.

Mis queridos amigos, hoy me gustaría hablar de la oración y la meditación. ¿Cuál es la diferencia entre las dos? Mucha gente no lo tiene claro. Siempre es cuestión de convenir en el significado de los términos. Me gustaría hacer la siguiente distinción: La oración es un paso preliminar para llegar a la meditación. La oración es una cuestión de pensar, la meditación es oración con sentimiento, involucra a las fuerzas del alma en comparación con las fuerzas del pensamiento. Para dar el segundo paso necesitan cierta disciplina y concentración que aprenden por medio de la oración. La mayoría de las personas no tienen la costumbre de estar espiritual y mentalmente activas, pero uno no puede entrar en meditación a menos que haya aprendido primero el estado preliminar de la concentración.

La persona que ha atravesado esta primera puerta necesita sobre todo la convicción de que nada puede obtenerse sin disciplina, trabajo regular y la mejor voluntad de dedicar cada día algo de tiempo a acercarse a Dios, a liberar las fuerzas a menudo latentes y ocultas del alma, y a encontrar la conexión con los rayos de la energía divina. Esto sólo puede tener lugar mediante la autodisciplina y la práctica regular, preferiblemente siempre a la misma hora del día. Sin embargo, no es posible establecer una regla válida para todos sin excepción. Para unos cuantos podría ser mejor una manera más espontánea, pero sólo cuando a pesar de esa espontaneidad no se omita ningún día y sólo varíen la hora y el lugar. Como regla, la regularidad es ventajosa.

Los seres humanos tienen dificultad para concentrarse. Una y otra vez mis amigos han visto que, al principio, divagan; algo mundano interrumpe sus pensamientos. Entonces se consternan tanto que no pueden retomar el hilo. Como lo he dicho muchas veces, es importante no permitir que estas interrupciones los molesten y los dejen confundidos y perplejos. No se exijan demasiado de inmediato, sino que reanuden su práctica de una manera callada y relajada. Después de algún tiempo lograrán alcanzar cierta continuidad y concentración. Ésta es la oración. No olviden, como suelen hacerlo los humanos, pedir ayuda a Dios una y otra vez. No saben cuánto les servirá esto. ¿Por qué no dicen: “Ayúdame a aprender la oración real, o la meditación real?” En cualquier momento, cuando estén confundidos, pidan ayuda. Aquí también es cierta la frase: “Llama y la puerta se te abrirá”.

La concentración en la oración es benéfica no sólo como entrenamiento, sino también porque cada pensamiento construye una forma. Con los pensamientos de la oración construyen formas armoniosas, de manera que la “oración-pensamiento” activa energías favorables incluso antes de que hayan aprendido la “oración-sentimiento” o meditación. No obstante, las formas del pensamiento, aunque pueden no tener el poder de las formas del sentimiento, pueden manifestar su propia grandeza cuando vienen de un corazón pleno, sin autoengaño, arraigado en una sincera fuerza de voluntad.

Éste es el primer paso en este segmento particular del Pathwork: el poder puro del pensamiento a través de la concentración en la oración, y la liberación de las corrientes del sentimiento, que trae aparejada cierta distensión del espíritu. Ésta, entonces, es la meditación.

Una vez que han aprendido la concentración en la oración hasta cierto grado, practicando una autodisciplina regular con este propósito, podrían toparse con el problema de volverse demasiado mecánicos. Ahora que han progresado hasta aquí, encuentran que luchan para no caer en el extremo opuesto de la disciplina exagerada, en que la oración se convierte en un grillete. Entonces ha llegado la hora de que aprendan a llevar la oración a las capas más profundas del alma.

En este punto, también, existen herramientas útiles. La oración, como dije, pertenece al dominio del pensamiento. Viene de aquí [apunta a la cabeza], mientras que la meditación viene de aquí [señala el pecho], lo que yo llamo el campo espiritual del ser humano. En el plexo solar está impresa toda la imagen espiritual de una persona. Quienes liberan los sentimientos aquí y de esa manera determinan cuándo y cómo conectarse con Dios llegan a tener, hasta cierto grado, un dominio sobre sí mismos al superar sus obstáculos internos.

Ahora podrían preguntarme cómo entrar en esta vibración. Yo les digo: Todas las corrientes internas que se encauzan en los canales incorrectos crean obstáculos. Todo lo que no se reconoce y se fermenta en el subconsciente es un obstáculo. Siempre que tengan dificultades para entrar en sintonía con la vibración, siempre que intuyan una resistencia, pueden estar seguros de que hay violaciones no reconocidas de las leyes en su alma. El autorreconocimiento, el autoanálisis y el desenterramiento de estas corrientes son el único medio, y hacer esto no es posible sin guía, ayuda e instrucción externas.

Aparte de esto, uno no puede establecer ninguna regla general. Varía de una persona a otra. Deben encontrar el lugar dentro de ustedes donde intuyen las vibraciones. No es correcto esperar que esto suceda inmediatamente y siempre. De vez en cuando las influencias espirituales pueden elevar a un ser humano a una vibración más alta aun cuando todavía existan obstáculos internos en el alma, pero estas influencias son raras. La persona no debe evadir el tema diciendo: “No siempre soy capaz de ponerme en sintonía; para ello, tengo que tener el estado de ánimo apropiado”. Pero las “sintonías” ya no deben ser gobernadas por estados de ánimo. Ustedes mismos deben controlarlos, y esto no es posible a menos que cultiven sistemáticamente su espíritu y su desarrollo. Deben ser dueños de sí mismos, y no estar dominados por estados de ánimo y depender de ellos para establecer el tipo de contacto con Dios que penetra todo su ser. Éste es el propósito de este Pathwork, ésta es la meta, que, sin embargo, no pueden esperar alcanzar de inmediato. En este Pathwork avanzarán hasta el punto en el que ustedes mismos determinen cuándo estarán listas las fuerzas puras para moverse libremente en su interior. Esta meta sólo puede alcanzarse emprendiendo un camino lento y laborioso. Recen para recibir ayuda a este respecto también. Muy específicamente, Cristo los ayudará. Quien se vuelva a él recibirá ayuda, ya que él lo ha prometido.

Hay varias herramientas para liberar las fuerzas del alma: A algunos podría resultarles útil recordar la última vez que sintieron una vibración fuerte que los conectaba con Dios. Tal vez si la evocan en su imaginación la puedan revivir emocionalmente. Para otros podría resultar más fácil la conexión con ayuda de un pasaje específico de la Biblia, cierta oración o ley espiritual. Las herramientas pueden variar y cada uno de ustedes necesita explorar personalmente su punto de conexión individual. Lo mejor de todo es una victoria sobre ustedes mismos, una percepción del ser que es real, completo e incondicional. Cuando vencen una resistencia, se abren a la voluntad y la verdad de Dios. Semejante victoria libera muchos poderes y produce una vibración maravillosa que lleva a la meditación, aunque al principio no se logre todos los días. En alguna otra ocasión hablaré más de la oración del alma, o meditación.

Hoy me gustaría cumplir la promesa que les hice hace algún tiempo de compartir con ustedes otra interpretación o meditación sobre La Oración del Señor o Padre Nuestro. Ya antes hablé del significado de esta oración y de la manera de meditar sobre ella. Existen muchas posibilidades y maneras de hacerlo. Entonces hablé en términos generales. Esta noche quiero arrojar una luz distinta sobre la oración y mostrarles cómo pueden meditar sobre ella —fácilmente puede tomar una hora— y encontrar en sus palabras lo que necesiten en cualquier momento, ya que todo está contenido en ella. Les mostraré cómo puede aplicarse la oración de una manera muy personal y cómo puede resolver todos sus problemas.

PADRE NUESTRO. Cuando piensan en el significado de estas palabras, seguramente se imaginan a Dios como el padre de todos los seres. Pero al decir las palabras muy íntimamente para ustedes, traten de meditar muy específicamente en que la paternidad de Dios también se aplica a las personas que no les gustan, a las que no les importan, hacia las que sienten resistencia o con las que están en discordia. No siempre tiene que ser un sentimiento de odio; basta con sentir irritación hacia alguien. Entren en su silencio y reflexionen en que estas personas son los hijos de Dios. Llamarse hijo de Dios se justifica sólo cuando entienden que las personas que les despiertan sentimientos desagradables son también hijos de Dios, al igual que ustedes. Cuando logran hacer esto, su actitud, y por lo tanto sus sentimientos también, sufrirán un cambio sutil y se sentirán más relajados y libres.

Hacer esto puede ser difícil al principio y provocar resistencia, porque sus sentimientos no siempre están dispuestos a cambiar. Siempre que hay sentimientos negativos fuertes de cualquier índole, seguramente hay un nudo interno apretado. Tomen esta resistencia como señal de lo importante que es disolver el nudo interno. Si albergan sentimientos negativos, algo en ustedes debe de estar irresuelto, sin importar lo equivocada que pueda estar la otra persona. Después de esta percepción interna viene la voluntad de enderezar lo que está torcido dentro de ustedes y la disposición a dar cabida a nuevos reconocimientos, inspiraciones o enseñanzas. Entonces se les darán también medios prácticos para liberarse del estado negativo irresuelto. Pídanlo, deseenlo, y de pronto, mientras meditan sobre el significado profundo de estas palabras y cómo aplicarlas en su vida, se les quitará del pecho una fuerte presión; sentirán que se han liberado de una carga.

Inténtenlo de otra manera: Eviten concentrarse en todo lo que les molesta de las otras personas y visualicen su perfección. Traten de reconocer cómo y dónde se manifiesta a través de ellas la chispa divina. Recuerden siempre que el que busca, encuentra. Descubrirán en ellas cualidades que les indicarán claramente la existencia de su Ser Superior y les dan derecho de ser consideradas hijas de Dios.

En sumamente importante trazar una línea que separe el Ser Superior del Ser Inferior, ubicar lo que pertenece a cada cual. El Ser Superior es eterno, inmortal y es de Dios. El Ser Inferior es temporal y no pertenece a la verdadera realidad. No hagan esto sólo con otros. Empiecen con ustedes mismos, ya que cuando puedan distinguir ambos en ustedes, ya no les será tan difícil amar a su prójimo, y les será más fácil reconocer a alguien que no les gusta como su hermano o hermana. Entonces permitirán que su Ser Superior se una con el Ser Superior de su prójimo. Todo esto está contenido en las dos primeras palabras de la oración: Padre Nuestro.

QUE ESTÁS EN EL CIELO. El cielo está dentro de ustedes, no fuera. Por lo tanto, búsquenelo en ustedes, encuentren su propia perfección, que ya existe, aunque pueda estar velada y tapada. Y busquen el Cielo, busquen a Dios dentro del alma de su prójimo, incluso del que rechazan. Sólo así pueden encontrar al Dios eterno y vivo.

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE. Ustedes santifican el nombre del Padre cuando tratan de comprender sus leyes y acatarlas. Porque para cada modalidad de vida existe una ley espiritual. Cuando se sienten confundidos por los problemas de su vida, significa que no han encontrado la ley espiritual apropiada. Cuando digan: “Santificado sea tu nombre”, pregúntense interiormente: ¿“Dónde están mis dificultades, cuáles son mis problemas? Debo de estar violando una ley espiritual, aunque sea inconscientemente, pero ya no quiero hacerlo”. Pidan ayuda a Dios para que les ayude a entender qué ley están violando. Pídanle una respuesta y aprenderán a establecer una conexión personal mediante la cual verdaderamente santificarán Su nombre. Porque cuando contemplen la verdad de sus problemas, con honestidad en su corazón, también recibirán la respuesta. Podría no llegar en el mismo momento, pero si están alertas y abiertos, la vida les traerá la respuesta.

VENGA A NOSOTROS TU REINO. Cuando santifican el nombre de Dios observando todas las leyes espirituales, también acercan Su reino a ustedes, ya que está en su interior. Siempre piensan, si es que piensan en ello, que el reino de Dios está en algún lugar allá afuera, que descenderá a la Tierra, y que todo lo que tendrán que hacer es ir a donde el reino de Dios se ha manifestado... y entrar. Éstas son las ideas vagas y usuales acerca del reino de Dios, formas de pensamiento falsas que ustedes erigen en su imaginación. El reino de Dios debe crearse dentro de ustedes, y esto sólo puede suceder cuando pasan por esta enseñanza con éxito, aprendiendo a conocer y a aplicar las leyes espirituales.

HÁGASE TU VOLUNTAD. No necesito decir gran cosa sobre esto porque ya lo hice muchas veces antes. Pero quiero insistir en lo difícil que es para la mayoría de las personas aplicar estas palabras en un nivel personal. Afirman que no saben cuál es la voluntad de Dios y que la obedecerían si tan sólo supieran cuál es. Les he dicho que quien se esfuerce por establecer contacto con el mundo de Dios para descubrir cuál es Su voluntad, y luego obedecerla incondicionalmente, aunque todavía tenga dudas, recibirá la respuesta. Y en vez de devanarse los sesos tratando de saber cómo acatar la voluntad de Dios cuando no están seguros, vuelvan la mirada a las áreas donde no requieren una respuesta, ya que ésta será obvia una vez que empiecen a pensar.

Todo el mundo puede estar bastante seguro de que debe de ser la voluntad de Dios seguir el camino de la perfección, en cualquier manera en que éste se presente. Pueden estar bastante seguros de que debe de ser la voluntad de Dios que se enfrenten a sí mismos con honestidad en lugar de elegir el camino más cómodo de alejar lo que crea incomodidad, o de culpar a los demás y a las circunstancias para evitar la necesidad de buscar lo que está mal dentro de ustedes.

Contemplen lo que provoca su resistencia interna, y pueden estar seguros de que cuando sientan desarmonía han violado una ley divina. Ninguna maldad o error de otro ser humano les puede causar sentimientos de desarmonía si no existe también una falla en ustedes. Su respuesta seguramente es que, de alguna manera, han dejado de cumplir la voluntad de Dios.

En una persona, los sentimientos de desarmonía podrían tomar la forma de dudas religiosas generales que, a final de cuentas, están conectadas con problemas personales; en otra, las causas podrían ser más directamente de naturaleza personal. Pero siempre que haya un sentimiento de pesadez, de enojo, de resistencia, de miedo o cualquier desarmonía, ese es el indicio de que algo en ustedes no está del todo bien. De lo contrario, no habría tanta oscuridad en algunas de las situaciones de su vida. Si se esfuerzan de todo corazón por obtener una respuesta, aunque ésta tarde en llegar, la recibirán tarde o temprano. Cuando oren por la respuesta a fin de cumplir la voluntad de Dios, les llegará. No le teman, ya que la voluntad de Dios siempre es sabia y amorosa y conduce a la felicidad, aun cuando la transición sea una lucha. Luego pregúntense “¿Estoy verdaderamente dispuesto a hacer la voluntad de Dios, aunque no me guste al principio?” Ya les impartí toda una conferencia sobre este tema y la pueden utilizar en conexión con esto.

ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO. ¿Qué significa esto? ¿Qué es el Cielo? ¿Qué es la Tierra? ¿No es un poco tonto que ustedes, los seres humanos, oren por que se haga la voluntad de Dios en el Cielo, que para algunos está en algún lugar allá afuera? Si el Cielo estuviera afuera, ¿necesitaría sus oraciones para que la voluntad de Dios se hiciera allá? ¿Podrían ustedes ejercer esta influencia allá? Desde luego que no. Claro que pueden, hasta cierto grado, hacer esto en la Tierra, en el sentido de que ustedes, por el hecho de estar en el camino de la perfección, por la influencia y la luz que esparcen, trabajan para el reino de Dios en sus congéneres.

El Cielo está dentro de ustedes. Es su espíritu en su perfección, que espera a que los muros del Ser Inferior puedan derribarse. El Dios en ustedes se manifestará en cada detalle de su vida tanto espiritual como terrenal. ¿Hasta qué grado es esto ya una realidad en su vida? ¿En qué aspecto no penetra Dios en su ser, en sus acciones, en sus pensamientos, en sus sentimientos? Por ejemplo, traten de imaginar esto: Si se les pidiera que renunciaran a algo a lo que se aferran en la creencia de que es la voluntad de Dios —podría ser sólo una opinión—, ¿estarían dispuestos a soltarlo y considerar que podría no serlo? ¿O más bien tratarían de convencerse de lo contrario, sólo porque lo quieren así?

Traten de ubicar con exactitud en qué área de su vida tienen esta actitud. Luego mírense a sí mismos con honestidad. ¿Qué es más importante para ustedes: la verdad, o una convicción a la que se han aferrado por una razón u otra?. Si su convicción es correcta, ¿no creen que Dios la confirmará? Pero primero tienen que estar dispuestos a soltar. Siempre que sienten una rigidez apretada, aun si su opinión es correcta, impiden que el reino celestial se manifieste dentro de ustedes. Por otra parte, cuando están en un error, la verdad no puede penetrar. Cuando las formas del pensamiento son falsas, el reino de Dios no puede ir a ustedes.

DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA. También esto se repite mecánicamente, sin otorgarle ningún significado. La gente supone, aun si no formula claramente el pensamiento, que ganarse el pan de cada día no tiene nada que ver con Dios. Sin Dios, nada tendrá éxito, no importa cuánto lo intenten una y otra vez. La persona que tiene ciertos estudios espirituales puede discernir con mucha exactitud, cuando mira su vida en retrospectiva, qué situación tenía la bendición de Dios y cuál no. “¿Cómo se siente la diferencia? ¿En qué fallo repetidamente? ¿En qué áreas siempre tengo problemas? ¿Cuál es la razón verdadera de ello? ¿Dónde me equivoqué? ¿En qué aspecto tengo una actitud equivocada?” Piensen en ello y ríndanse a Dios enteramente.

Estén dispuestos a dejarse guiar para ganar su pan tanto terrenal como espiritual. El pan espiritual está muy descuidado. Ustedes creen que es menos importante que el pan material. No, queridos míos, el pan espiritual es más importante, mucho más importante. Primero necesitan hacer el esfuerzo de recibir alimento espiritual: deseenlo. Esa es la puerta a través de la cual se resolverán todos los problemas terrenales, y no al revés. Quien anhele el pan espiritual ya ha alcanzado cierto nivel en el Pathwork.

PERDONA NUESTRAS OFENSAS. La oración dice “nuestras ofensas”, no sólo las mías. Esto incluye a todos los seres humanos, aun los que los han lastimado y a quienes quizás no puedan perdonar por completo. Si honestamente desean que Dios los perdone, entonces se habrán liberado de una forma espiritual oscura en ustedes, que atrae energías dañinas e influencias oscuras. Piensen en lo que estas palabras contienen: Dios no debería perdonarlos sólo a ustedes y a los seres que aman, sino también a aquellos hacia los que todavía albergan sentimientos negativos. Con frecuencia ustedes no tienen claridad ni de su propia culpa. Los humanos tienden a producir sentimientos de culpa falsos, malsanos y exagerados, que no están justificados.

El proceso interno funciona de la siguiente manera: Rehúyen admitir su culpa cuando es justificada y cuando podrían sentir un arrepentimiento sano y constructivo que jamás los hundiría ni los desalentaría. Cuando le piden a Dios perdón con este arrepentimiento sano y realmente desean cambiar, sentirán que son perdonados y liberados y sabrán que se han quitado un peso de los hombros. Esto sucede cuando la voluntad de cambiar y de llevar a cabo la buena intención es sincera y continua.

Pero muchas veces no hacen frente a la culpa real, en parte porque, en su vanidad, quieren verse mejores de lo que son, y en parte porque se requiere un gran esfuerzo para producir un cambio interno. Muy adentro, ustedes saben que esto no puede ocurrir de un día para otro; tampoco puede ocurrir sin esfuerzo. El núcleo espiritual emite señales y los alienta a reconocer su culpa, pero su Ser Inferior interfiere con su orgullo y su pereza, así que frecuentemente asumen culpas que no son genuinas. Es como si dijeran: “Vean, me arrepiento, pero en realidad no soy culpable de esto”. Naturalmente, éstos son procesos inconscientes, y tienen que sacarse a la luz. Ésta es la diferencia entre la culpa falsa y el arrepentimiento real.

La experiencia de todas las personas que recorren el sendero espiritual siempre ha sido que aquellos que reconocen su culpa real automáticamente pierden no sólo todos los complejos de culpa falsos que los agobian, sino que se sienten instantáneamente aliviados y en paz, porque la verdad siempre trae liberación. Abrirse plenamente y estar dispuesto a vencer la resistencia es una lucha. Así, las personas tienen miedo de admitir la culpa real y, por lo tanto, optan por producir en su inconsciente todo tipo de sentimientos irreales de culpa, que o no son aplicables en modo alguno, o que tapan fallas que no quieren ver porque no están listos todavía para aceptarse como son, en su imperfección momentánea. Los complejos de culpa son irreales y, por ello, jamás llevan a la liberación. Crean círculos viciosos, llevan al agobio, a la tristeza, mientras que la verdad siempre libera, sin importar cuán desagradable pueda sentirse al principio.

Examínense ustedes a este respecto. Sólo quienes penetran todas las capas de la apariencia y del engaño llegan a identificar la culpa real. Encuentran de qué manera han violado una o más leyes espirituales, en la acción o en la reacción emocional. Sólo entonces es posible pedirle a Dios perdón, acto que incluye la petición de ser ayudado e instruido en la manera de cambiar. Sólo aquel que se libera así por dentro puede perdonar a los demás totalmente. No pueden esperar el perdón si no están completamente listos para perdonar a otros. Y quien ha experimentado, comprendido y sentido el perdón de Dios debe de poder perdonarse también. Y esto nos lleva a la siguiente frase:

ASÍ COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN. Cuántas personas dicen esta oración sin tener la menor intención de perdonar verdaderamente. Aquí también suele haber un autoengaño. Aunque no quede odio, el resentimiento sigue presente; si no se han liberado de eso, no pueden ser lo suficientemente libres para tener experiencias espirituales. Es muy difícil para ustedes otorgar el perdón completo porque no comprenden a la otra persona. Por lo tanto, pidan esta comprensión, pidan la revelación de la que carecen a este respecto. Si realmente la desean y no se regodean en sus resentimientos, como suelen hacer, todo esto se les dará.

Ustedes, los seres humanos, no quieren entender que no pueden hacer esto solos. Necesitan ayuda. Por eso, esta frase es parte de la oración. Porque si fuera posible que lo lograran tan sólo con su voluntad, no necesitarían orar por ello. Ustedes no rezan para poder moverse de un punto a otro; si tienen extremidades sanas lo pueden hacer con su voluntad. Pero sí necesitan ayuda a fin de poder realmente perdonar. Y sí necesitan ayuda para enfrentarse a sí mismos con total honestidad y conocerse sin su máscara. Y sí necesitan ayuda para vencer sus resistencias y lograr el cambio interno. Así pues, oren por ello.

También esto debe confrontarse: “¿Verdaderamente perdono a todas las personas desde el fondo de mi corazón?” Cuando vean claramente que no pueden hacer esto solos, pedirán ayuda. Y entiendan que no perdonar los agobia, los hace infelices, bloquea la luz y la libertad que desean. No perdonar los daña mucho más a ustedes que a aquellos a quienes no pueden perdonar.

CONDÚCENOS EN NUESTRAS TENTACIONES. Lo repito para los amigos que se unieron a nuestro círculo recientemente. Lo que se dice generalmente es “No permitas que caigamos en tentación”. Estas palabras dan lugar a conceptos erróneos y pueden dañar, porque suponen que Dios puede permitirnos caer en tentación. Más bien, el significado es que oren para que Dios los conduzca cuando se presenten las tentaciones; que oren para que Dios los guíe y puedan resistirlas, para que tengan la fuerza y la visión necesarias para salir victoriosos. Si esto es lo que visualizan, entonces también pueden decir: “No permitas que caigamos en tentación”. Las palabras no importan tanto a menos que confundan los conceptos.

Ahora bien, ¿qué es la tentación? La tentación está dentro de ustedes. No viene de fuera. E incluso si viniera de fuera, no cederían a ella a menos que algo dentro de ustedes no fuera receptivo a ella. Por ejemplo, ¿podrían sentir la tentación de asesinar? Desde luego que no. Pero sí podrían sentir la tentación de ceder a sus faltas, cualesquiera que sean. Por lo tanto, es importante que se den cuenta de que pueden ser tentados, y de qué manera. Tienen que conocer sus faltas. Hagan una lista de todas ellas, para que las recuerden. Luego pidan otra vez fuerza y ayuda, pues no pueden superar sus faltas por sí solos. Sólo en ese concepto reside la tentación.

Ningún demonio, ningún Satanás podría tentarlos si no hubiera algo en ustedes que respondiera a ese llamado. Cuando oran para que Dios aleje a Satanás de ustedes, están en un error. Porque en ustedes, en su Ser Inferior, en la corteza que envuelve su ser perfecto, reside el germen por el cual podrían caer en tentación. Las fuerzas oscuras sirven de instrumentos para sacar ese germen, para traerlo a su conciencia, de modo que puedan combatirlo. Si el germen del mal estuviera inactivo, si no tuviera la oportunidad de manifestarse, ustedes no se acercarían ni siquiera un poco a la perfección, a la dicha suprema.

MAS LÍBRANOS DE TODO MAL. Aquí también rige la misma verdad. El mal está en ustedes. Si existiera sólo afuera, no los tocaría. Incluyan este pensamiento en su oración. Pidan a Cristo que les ayude a resistir la tentación, para que ustedes puedan librarse a sí mismos del mal. Sólo ustedes pueden hacerlo, con la ayuda de Dios, y con la ayuda de Cristo que se los ha prometido. Inténtenlo con su ayuda. No traten de hacerlo solos; no son lo suficientemente fuertes. Necesitan fuerza de voluntad, necesitan un esfuerzo incesante, pero su poder por sí sólo es tan insuficiente como lo sería la ayuda de Dios, de Cristo o de cualquier espíritu sin la voluntad de ustedes de liberarse. Necesitan tanto su fuerza de voluntad como la ayuda de Dios. Tienen que enfocar el problema por ambos lados: Hagan su propio trabajo y pidan ayuda espiritual una y otra vez.

PUES TUYO ES EL REINO. El reino de Dios está dentro de ustedes. Pertenece a Dios y a nadie más.

EL PODER. Sólo el poder de Dios limpia, rescata e ilumina la verdad. Los vuelve a ustedes capaces de amar y comprender. Los conduce a la felicidad y los eleva de toda la oscuridad e imperfección que los ha agobiado a lo largo de tantas vidas, y los lleva a:

LA GLORIA, que pueden alcanzar obedeciendo la voluntad de Dios.

Podría decir muchas cosas más acerca de ésta, la más bella de todas las oraciones, que contiene todo —sí, todo— lo que necesitan para su vida, pero no hay tiempo suficiente ahora. Les he dado algunos indicios, y sería muy bueno que todos los que escuchan o leen estas palabras pensaran en ellas en su hora de silencio. Tal vez experimenten entonces más pensamientos y sentimientos acerca de cómo aplicarlas muy personalmente a su vida. Ésta es entonces la oración viva, cuando el significado de cada palabra se expande a medida que las interpretaciones se vuelven más claras para ustedes y ven cómo ya aplican la esencia de la oración a ciertas áreas de su vida y todavía no a otras.

Si tratan de vivir de esta manera, necesariamente serán felices, queridos míos, y con el tiempo todos los problemas desaparecerán. Es cierto que primero están ahí, pero son la medicina necesaria. Cada vez adquirirán más dominio sobre ustedes mismos y, en consecuencia, sobre la vida, en vez de ser dominados por ella. Pregúntense: “¿Cuán feliz soy?” Pueden estar seguros de que en la medida en que son felices, también pueden hacer feliz a otro, o a varios seres humanos. Y sepan también que en la medida en que carezcan de felicidad, no pueden todavía hacer a otros tan felices como los harán un día, si siguien transitando este camino ascendente. El autoexamen de su propia felicidad es una pequeña y sencilla vara de medir o barómetro con el que pueden calcular cuánta felicidad son capaces de dar. Si están llenos del deseo de hacer felices a otros, Dios les brindará la oportunidad, y ésta es la manera en que serán bendecidos con la verdadera dicha.

Y ahora, queridos míos, estoy listo para sus preguntas.

PREGUNTA: ¿Está bien que una médium se gane la vida con su trabajo? Extisten diferentes criterios al respecto. Aunque es claro que una médium tiene que ganarse la vida como cualquier otra persona —y si lo hiciera de una manera distinta podría no tener el tiempo suficiente para llevar a cabo su tarea, que muchas veces es muy importante—; sin embargo, varias fuentes espirituales sostienen que esto no debería suceder. Entonces hay un problema aquí. ¿Qué puede decirnos sobre esto?

RESPUESTA: Esto es lo que tengo que decir: Si todos los médiums que aún se están capacitando supieran que también pueden ganarse la vida con este trabajo, es decir, si esta persona contara desde el principio con ello, habría todavía más tonterías y mal empleo de este don de los que ya hay. La tentación, incluso para una persona decente, llena de buena voluntad, sería demasiado grande. Por lo tanto, los espíritus de Dios son muy cautelosos en cuanto a este tema, y suele ser bueno que un ser humano enfoque esta tarea pensando que de ninguna manera le dará una ganancia personal. Pero agregaré esto: Un médium debe prestar su servicio gratuitamente durante al menos tres a cinco años antes de empezar a ganarse la vida por medio de esta actividad. Durante los años de entrenamiento, el mundo espiritual de Dios tiene la oportunidad de observar si la persona realmente sirve para este trabajo. Si no es así, los espíritus de Dios se retirarán de todas maneras. Después de todo, el dinero es sólo uno de muchos obstáculos que hacen que la gente fracase. Sin embargo, cuando una persona resulta ser capaz de llevar a cabo esta tarea, el dinero ya no será un impedimento, no influirá en la persona ni contaminará el trabajo. Así pues, primero deben pasar entre tres y cinco años.

Y cuando todo esté bien, cuando el espíritu no se retire, entonces llegará guía del exterior y habrá señales que indiquen que ha llegado el momento de aceptar dinero. Será precisamente como era en una etapa más temprana, cuando la guía ofrecida sugería que el médium ya podía canalizar para otras personas con el fin de ayudarles. Esto también tomó tiempo, dependiendo del progreso de la persona. Durante el entrenamiento se encienden varias “luces verdes”. Desde luego, algunas personas no necesitan ganarse la vida con la mediumnidad porque tienen ya suficiente dinero. Si no, el mundo de Dios cuidará de que la persona que se está capacitando tenga medios suficientes para vivir.

En principio, sostener que una médium no debe ser recompensada al ganarse la vida con su canalización es, por supuesto, algo muy injustificado, en vista de que ha invertido en su profesión el mismo tiempo, esfuerzo y energía que cualquier otro profesional, y muchas veces hasta más. Igualmente injustificado sería dar a entender que sólo porque una médium acepta dinero el contacto no sería con los espíritus de Dios; que seguramente es un fraude. Si buscas un argumento para no creer, siempre encontrarás uno; encontrarías algo más si la médium no aceptara dinero. Después de todo, incluso si no se le paga, una médium puede tener contacto con espíritus que no están en modo alguno conectados con el mundo espiritual de Dios. El ego, el poder, la vanidad, el orgullo, el deseo de ser admirado pueden ser obstáculos igualmente grandes. Así que, como ves, el asunto no es tan sencillo. La verdad se volverá obvia durante el periodo de entrenamiento, y cuando todo esté bien, la compensación monetaria llegará sin que haya que pedirla.

Sin embargo, el periodo de capacitación de tres a cinco años no significa sólo desarrollar la capacidad de canalizar, sino, sobre todo, concentrarse en recorrer el camino espiritual de desarrollo en el sentido en que yo lo enseño. Si éste es el caso, entonces el contacto siempre se dará bajo la protección divina, sin importar las circunstancias externas.

Desde luego, una médium no debe negarse a ayudar a alguien que es pobre y no puede pagar. Pero no sería correcto que alguien que está dispuesto a gastar su dinero en otras cosas —y muchas veces en cosas mucho menos importantes— espere que la médium le de gratuitamente su tiempo y su servicio, a menos que la médium esté todavía en su periodo de entrenamiento. Si, a lo largo de todo este tiempo, la médium trabaja en su Pathwork de autodesarrollo, entonces ni el interés material, ni la vanidad, ni ningún otro obstáculo entorpecerá el camino. Naturalmente, nadie puede evaluar la situación desde fuera, a menos que conozca muy bien a la médium, pero la médium misma, y Dios, sabrán la verdad. Y eso es lo que cuenta.

La médium que se somete a este tipo de entrenamiento pasa por un periodo de aprendizaje muy similar al de un médico o una maestra que asiste a la universidad durante años. Un médico trata a sus pacientes sin recibir dinero a cambio —por ejemplo, cuando está en un hospital y aún no termina su adiestramiento— hasta que haya alcanzado la pericia que le permite ganarse la vida decentemente como médico. Entonces, cuando se titula, puede ser un médico honesto, concienzudo y eficiente, aunque gane dinero con ello. Cuando una médium realmente es capaz de prestar ayuda, sería absurdo que dedicara su tiempo y su energía a una profesión para la que no está preparada, en la que no podría ser útil, y que le impediría dedicarse a la tarea para la que está mejor capacitada. Sería como si un médico excelentemente preparado practicara la medicina sólo como actividad suplementaria, porque se supone que no debe ganarse la vida de esa manera, y por lo tanto tuviera que aceptar un tipo diferente de empleo sólo para ganarse el pan.

Así pues, una posible médium debe estar dispuesta a trabajar un tiempo bastante largo sin recibir dinero. El mundo de Dios brindará ayuda y guía, para que mientras tanto esa persona sea provista con lo necesario. Y cuando llegue la hora, el mundo de Dios ayudará otra vez retirando lentamente de la médium la ocupación que era necesaria hasta entonces.

Y los que aprovechen la ayuda, el tiempo y el esfuerzo de la médium deben, por supuesto, permitirle ganarse la vida, cada quien de acuerdo con sus medios. Esto sería benéfico para ellos también, en todos los aspectos. Algo debe de estar mal en tu pensamiento si albergas dudas con respecto a la médium sólo por esto, y en ese caso deberías examinarte y repensar tu conclusión.

Entonces, una vez más: El periodo de entrenamiento debería durar por lo menos entre tres y cinco años, en algunos casos hasta más. Esto depende enteramente de la intensidad y la diligencia con las que la médium prosiga su desarrollo espiritual. Cuando llegue la hora, entonces, como dije, los eventos externos dejarán en claro que se ha encendido otra “luz verde”. ¿Entiendes, amigo mío? (Sí, completamente.)

PREGUNTA: Dijo usted en la conferencia de hoy que cuando uno siente una pesadez en el pecho, debería preguntarse qué cosa en su interior está mal. Pero la pesadez también podría deberse, por ejemplo, a una profunda pena, ¿o no?

RESPUESTA: Es posible. Pero la pregunta es: ¿qué tipo de pena? El dolor sano no se siente como una carga pesada. Por el contrario, te eleva, te suelta; casi podría decir que, pese a la pena, algo maravilloso tiene lugar en lo más profundo de tu ser. Es casi imposible describir los sentimientos con palabras, siempre, así que trata de entender y sentir lo que quiero decir, intuye la diferencia entre la opresión de la amargura y el dolor que suelta el alma. (Entiendo perfectamente lo que me quiere decir.)

Queridos míos, reciban la bendición de Dios a través de mis manos, a través de las manos de la médium. Esta energía desea penetrar en ustedes para fortalecerlos y elevarlos. La bendición de Dios alcanza a todos mis amigos, cercanos y lejanos. Sean en Dios.

Dictada el 15 de julio de 1957.

Conferencia 10. Encarnaciones masculina y femenina: sus ritmos y causas

Los saludo en el nombre de Dios, mis queridos amigos. Les traigo bendiciones.

Es generalmente difícil entender el verdadero significado de la enseñanza de que el Reino de Dios está dentro de ustedes, como también lo está el Infierno. Ustedes se imaginan que esto se refiere a un estado de ánimo y, por lo tanto, a algo irreal que no puede asirse. Las personas sólo consideran real lo que pueden ver y tocar; los estados del sentimiento no pueden verse ni tocarse. Cuando les explicamos que los pensamientos y los sentimientos son formas, se les facilita un poco más entender que estas formas construyen esferas correspondientes. Los paisajes, el ambiente, la ropa, lo que sea, están en armonía o en desarmonía, con todas las gradaciones intermedias. Sin embargo, de todos modos, esta explicación puede no aclarar cómo es posible que todo esto exista dentro de ustedes. Los seres humanos creen que no hay espacio en su interior para contener paisajes y esferas, y por difícil que sea explicar esto con palabras, quiero ayudarles a comprender un poco mejor los estados espirituales.

Así como el tiempo en la Tierra es enteramente diferente de su verdadera realidad en el espíritu, lo mismo ocurre con el espacio. Las dimensiones espaciales como arriba, abajo, izquierda o derecha son conceptos que ustedes pueden entender en su hábitat terrenal, pero no existen de esa manera en la dimensión espiritual. Cuando los seres humanos descartan su cuerpo, se van hacia dentro a los mundos espirituales, porque todo el universo está en realidad dentro del ser humano. Éste es un hecho.

Tal vez puedan entender el concepto si les doy un ejemplo, por insuficiente que sea: Piensen en los binoculares en los que, si miran del lado equivocado, todo se empequeñece. Entonces esta pequeña imagen será la realidad de acuerdo con la comprensión que tienen ustedes. Ahora bien, podrían preguntar cómo es posible que todo el universo, con su enorme vastedad, pueda existir en todos los seres humanos. Yo les respondería de la siguiente manera: Su mundo terrenal no es la realidad verdadera, ni siquiera en un sentido figurativo o simbólico; sólo es un reflejo, una imagen en el espejo, una proyección de lo real.

El cuerpo, que alberga al espíritu, produce una separación. En el momento en que la pared divisoria se derrumba porque dejan atrás su cuerpo, el universo que existe en todos los seres humanos se unifica; desde luego, con la condición de que se hayan desarrollado lo suficiente para alcanzar las esferas donde ya no hay separación. Cuanto más baja es la esfera en la que se encuentra la entidad —ya sea en el aquí y ahora o en el más allá— más radical es la separación.

Debido a las limitaciones del habla humana cuando se trata de asuntos espirituales, sólo puedo ofrecerles un esbozo, que no puede ser más que una analogía. Sin embargo, ésta podría llevarlos a meditar en la idea de que el Cielo y el Infierno, y todo lo que está en medio de ellos, se hallan dentro de ustedes. Lo que describe la enseñanza no es sólo un estado emocional como lo imagina la gente, y tampoco es algo abstracto. Todo lo que para ustedes es una abstracción, en el espíritu es concreto; todo lo que para ustedes es amorfo, en el espíritu es forma, forma compuesta de materia superior. La dificultad con la que se topan al principio para entender que la materia terrenal que pueden tocar es sólo una imagen en espejo o un reflejo del universo que está plenamente presente en todas las almas humanas, quizás puedan vencerla hasta cierto grado si meditan en mis palabras.

¿Hay alguna pregunta sobre este tema?

PREGUNTA: Sí. En conexión con esta idea, me gustaría preguntar por el átomo, que nadie puede ver. Los científicos dicen que es la unidad más pequeña que puede captar el cerebro humano, lo que significa que no hay nada más pequeño. Se ha dicho que si los humanos pudieran desintegrar el átomo, desentrañarían los secretos del universo.

RESPUESTA: Entendiste bien; la desintegración del átomo se relaciona con la idea que acabo de tratar de describir, si bien imperfectamente, en el sentido de que lo que ustedes experimentan como materia es sólo un reflejo del universo que llevan dentro de su alma. Tal vez un físico atómico lo entendería mejor, porque conoce exactamente el significado de los distintos órdenes de magnitud. Decir que el átomo es lo más pequeño significa, desde luego, que es lo más pequeño de acuerdo con la medición humana; es lo más pequeño que ustedes pueden comprender. En el espíritu, empero, lo más pequeño es también lo más grande. Es difícil para ustedes comprender esto, pero han intuido que los conceptos se relacionan. Cuando uno dice que la desintegración de los átomos revelará los secretos del universo, esto es lo que se quiere dar a entender. Todo esto abre la puerta un poco; alza en cierto grado el velo.

Hasta ahora las personas han sido influenciadas por las doctrinas de las iglesias que llevan a creer que todo está afuera: el Infierno abajo y el Cielo arriba. Cuando la gente lee en las Escrituras que el Cielo está dentro, creen que se trata sólo de un estado de ánimo. Entonces, aquí hay una contradicción. En realidad, la física nuclear arroja una luz sobre la contradicción que revela que tanto las iglesias como las Escrituras hablan de la misma cosa: los estados emocionales son en realidad esferas espirituales que se encuentran dentro del ser humano.

Más allá de cierto desarrollo, absolutamente todos los seres espirituales alcanzan un estadio de purificación en el que son capaces de rendirse al flujo divino, disolverse y fundirse con él. Y también pueden reconstituir estos hilos fluidos para convertirse otra vez en una entidad con forma y figura, aunque de una sustancia tan fina que los seres que no han alcanzado aún un alto estado de desarrollo no pueden percibirla.

Todos pueden experimentar un débil eco de este venturoso sentimiento de fundirse en la unidad cuando los sorprende una sensación de dicha suprema. Tal vez puedan intuir cuánto anhelo existe en ustedes de disolver el ser, no sólo en la unión del amor, sino también en todas las grandes experiencias del alma cuando se eleva y se acerca a Dios, de cualquier manera en que esto pueda ocurrir, sea a través de la naturaleza, la música, la meditación o simplemente cuando el aliento de Dios toca al ser humano. Entonces sienten en verdad que su cuerpo los limita, y desean romper los límites para poder rendirse a la corriente y mezclarse con ella. Tal vez nunca hayan pensado en eso en estos términos, pero probablemente confirmen que en ocasiones han experimentado sentimientos así.

Cuanto menos purificada está el alma —y no me refiero sólo a las fallas y debilidades, sino también a las angustias y a las corrientes malsanas— más teme la persona rendir el ser, a pesar de anhelarlo. Cuanto más espiritualizada está el alma, menos se resiste a la rendición. Algunas filosofías humanas han entendido esto. Gracias a esa percepción, estas filosofías han llegado a la conclusión de que este estado es el destino final de la Humanidad. Sin embargo, no es así. Aunque sí hay una fusión y una disolución, la individualidad, la conciencia del yo, no se pierde. Una y otra vez, como dije antes, esos seres contraerán los hilos fluídicos, y, del estado de ser puro, pasan al estado de hacer. En el estado de hacer uno tiene que convertirse en una forma completa y armoniosa. Y como Dios es creador —es decir, hacedor— este proceso también tiene lugar en Él. El elemento activo del Dios que crea se contrae una y otra vez para convertirse en una forma de la mayor pureza y perfección. Así pues, el elemento de Dios que simplemente es y sostiene, se disuelve también en consecuencia. Es sumamente difícil que ustedes, los humanos, integren estos conceptos en su comprensión, pero espero que mis palabras enciendan una chispa de percepción. Y tal vez también sirvan para responder a una pregunta que uno de mis queridos amigos me hizo una vez y que no contesté por completo en esa ocasión. ¿Entiendes?

CONTESTACIÓN: Sí. En la filosofía hindú esto se expresa claramente, hasta donde podemos entenderlo.

RESPUESTA: Sí. Al mismo tiempo estoy explicando una contradicción que es inherente a la comprensión humana. También tiene que ver con el tema del dualismo y el monismo. Las personas que han tenido una experiencia de Dios en el estado de ser, en el estado de disolución, suponen que esa es la verdad única y final. Otros, empero, que han experimentado a Dios en Su otra manifestación, como forma, como creador, creen que ésta es la verdad final. Aquí está el origen de la contradicción, y yo les digo que ambas experiencias son igualmente verdaderas.

Cada aspecto divino debe contener también la eseidad [N. de la T.: término filosófico que significa cualidad o circunstancia de ser], pero no siempre, ya que de vez en cuando puede disolverse. Esto no sucede arbitrariamente, sino con un ritmo lícito, como sucede con todos los seres superiores. Estos aspectos de Dios son lo que ustedes llamarían personalidades.

PREGUNTA: ¿Es esto lo que se quiere dar a entender por inspiración y espiración de prana, que están conectadas con nuestra propia respiración a cierto ritmo?

RESPUESTA: Muy cierto. Y ustedes pueden conectar su ritmo con el ritmo cósmico.

PREGUNTA: ¿Y por esto el prana y la respiración son las funciones vitales más importantes?

RESPUESTA: Correcto. Podrás descubrir muchas cosas más cuando medites en estas palabras.

Y ahora, queridos míos, como tal vez tengan muchas preguntas de importancia general, me gustaría continuar en forma de preguntas y respuestas.

PREGUNTA: Como autoridad cuya opinión tengo en alta estima, ¿diría usted que es deseable que los occidentales mediten en la gota y el iceberg, o en el iceberg y el agua, que en las enseñanzas hindúes se recomienda mucho? ¿O tal vez esto no es bueno para los occidentales?

RESPUESTA: No puedo generalizar. Depende totalmente del individuo. Una meditación como esa puede ser una clave para un individuo en particular. No obstante, si uno diera esta meditación a una persona que no ha alcanzado cierto nivel, o que es de un tipo de carácter diferente, la meditación no sería una ayuda real. Aquí también uno tiene que depender de la intuición y la inspiración.

PREGUNTA: ¿Quizás necesitaría ejercicios para soltarse?

RESPUESTA: Sí, muy cierto. Siempre depende de cuáles son los problemas de la persona. Uno nunca debe asignar una meditación sobre un patrón rígido en vez de considerar cuál es el problema de la persona. Sobre todo lo demás, ¿cuáles son los bloqueos internos, las fallas y las debilidades? Los principales conflictos de vida siempre se originan ahí.

PREGUNTA: Las personas que están demasiado arraigadas en la materia y tienen muchos signos de tierra en su carta astrológica pueden tolerar más este tipo de meditación que la gente que tiene más signos de agua o de fuego. Cuando hay demasiado aire, agua y fuego, esta meditación es incorrecta. ¿Tengo razón?

RESPUESTA: Sí, eso es muy cierto.

PREGUNTA: Quisiera hacer la siguiente pregunta: El concepto y la enseñanza generales es que las encarnaciones cambian de masculina a femenina, y viceversa. ¿Me puede aclarar este punto?

RESPUESTA: Fundamentalmente, cada ser es masculino o femenino, y en la mayoría de las encarnaciones las entidades obedecen a su naturaleza básica. Sin embargo, en algunos casos es necesario experimentar la encarnación como el sexo opuesto. Déjenme explicar: Antes de la Caída —la separación de Dios— todos los seres estaban unificados y abarcaban dentro de ellos tanto el aspecto activo como el receptivo, es decir, los aspectos masculino y femenino. Todos ustedes saben que a final de cuentas debe producirse la unificación y las mitades separadas se unirán y formarán un ser. Esto sucede sólo después de que se ha superado la necesidad de encarnar; a menudo incluso mucho después, cuando los elementos masculino y femenino se han vuelto uno. La Caída es la separación del Uno, de Dios, y al mismo tiempo una escisión en dos seguida de muchas otras escisiones y fragmentaciones. Esto explica el origen de los reinos animal, vegetal y mineral. Allí las escisiones se multiplican y se multiplican en partes cada vez más pequeñas.

Ésta, sin embargo, es una explicación adicional. Para volver a tu pregunta, imagina al ser unificado, en el que las partes masculina y femenina están integradas, en forma de pelota; pero, por favor, no tomes esto demasiado literalmente. No puedo presentar esto de otra manera, porque si lo intentara, a ti te faltarían los conceptos y a mí las palabras. Un lado de la pelota es el principio positivo, el masculino, y el otro es el negativo, el femenino; y te pido que no tomes la palabra “negativo” como un juicio de valor. El elemento masculino es el principio creador, positivo, activo. Cuando Dios, con el propósito de la creación activa, se contrae y es forma, entonces actúa el principio masculino. El principio femenino, receptivo, es lo que se disuelve, y lenta y continuamente construye, crece. Existe en la naturaleza como el principio maternal, que no crea con un acto sino que continuamente afecta todo, y que simplemente descansa en su ser.

Ambos principios pueden encontrarse en una diversidad interminable en todas las manifestaciones creativas. En consecuencia, también se encuentran en las entidades gemelas integradas en las que están contenidos tanto el polo masculino como el femenino. Dios creó ambos en la perfección, cada uno en su propia esencia. Por lo tanto, no es correcto que el principio masculino cumpla funciones femeninas, y viceversa.

Piensa de nuevo en la pelota. Un lado es el principio positivo, masculino, y el otro lado es el principio negativo, femenino. Cuando están en unidad, ambos funcionan en completa armonía. Cuando tuvo lugar la escisión, las mitades rara vez se dividieron exactamente a la mitad. La escisión fue el resultado de la separación de Dios, y éste fue un acontecimiento caótico que no pertenecía al orden perfecto de Dios. Como resultado, la ruptura no ocurrió tampoco de una manera ordenada. Por lo tanto, la división repartió a la parte femenina lo que debería ser masculino, y viceversa, de una manera arbitraria.

En el desarrollo que lleva a los espíritus de regreso a Dios, la escisión debe equilibrarse: Lo que pertenece al principio masculino pero se ha ido al lado femenino tiene que encarnar en el lado opuesto, es decir, como hombre. Cuanto más irregular es la escisión, más frecuentemente tiene la entidad que encarnar como hombre para establecer el equilibrio original. Si supieran ustedes cuántas encarnaciones han vivido como hombre o como mujer, sabrían de qué manera ocurrió su escisión. Para repetir: Todos los seres representan fundamentalmente el principio masculino o el principio femenino, y uno u otro domina su ser. No tendría sentido que lo femenino sano y armonioso cambiara a masculino, ya que ambos son divinos y cada uno, a su propia manera, es perfecto.

PREGUNTA: ¿No debe todo el mundo pasar por la experiencia de lo que significa ser mujer u hombre?

RESPUESTA: No; no necesariamente. Si la escisión tuvo lugar exactamente a la mitad, la encarnación como sexo opuesto no sería necesaria.

PREGUNTA: ¿Hay entidades que se dividen exactamente a la mitad?

RESPUESTA: Difícilmente, muy rara vez. Pero, como dije, hay escisiones en las que el ángulo no es tan amplio, en que las desviaciones de la línea media son relativamente pequeñas, y en las que se necesita menos compensación. El propósito de alternar encarnaciones no es adquirir experiencias. Si meditan en esto, tendrán que darse cuenta de que la experiencia en el espíritu, el desarrollo espiritual hacia la perfección no tiene nada que ver con ser hombre o mujer, y sentirán intuitivamente lo que son en esencia, masculinos o femeninos. El desarrollo los llevará a la perfección como hombre o como mujer.

Quienes tienen que pasar por encarnaciones compensatorias en las que no nacen de acuerdo con su identidad sexual original pueden llegar a saber esto por medio de la meditación. Desde luego, hay que adquirir experiencia, pero no de modo que el ser masculino perfecto deba volverse femenino, ni viceversa. Creer esto es un error humano. Así como Dios es perfecto en sus aspectos masculino y femenino, cada uno como tal, sin tener que alternarlos, cada uno creando armoniosamente a su propia manera y de acuerdo con su función, así también ocurre con todos los demás seres. En el curso del desarrollo deben adquirirse y volverse realidad la armonía y la experiencia para recuperar la perfección divina.

PREGUNTA: ¿Esta separación entre lo femenino y lo masculino continúa a todo lo largo del ciclo encarnatorio? ¿Tiene lugar la unión andrógina sólo en el mundo espiritual?

RESPUESTA: La unión debe tener lugar en el mundo espiritual.

PREGUNTA: ¿Tiene lugar sólo cuando uno ya no tiene que encarnar?

RESPUESTA: Sólo entonces. Mientras las encarnaciones sean necesarias, la unificación en forma de fusión espiritual no puede ocurrir.

PREGUNTA: ¿Puedo hacer una pregunta muy ocultista? Me ha preocupado durante largo tiempo. [Sí] ¿Se relaciona con la negación de los Makama el hecho de que la escisión se diera en la constelación del Águila?

RESPUESTA: Existe una simultaneidad. Se han dado indicios continuamente en toda la Creación.

PREGUNTA: Usted nos ha explicado que nuestra realidad es sólo un espejo de la verdadera realidad. No entiendo esto. Cuando tocamos un árbol, por ejemplo, la corteza es algo muy real para nosotros. Por alguna razón, no capto lo que usted quiere decir. No estoy tan avanzado.

RESPUESTA: Tal vez tú y tus amigos podrían hablar de esto después de la sesión, y eso podría ayudarte a entenderlo un poco mejor. Es igualmente difícil aclarar esto que entenderlo. Y si no lo comprendes hoy, no importa. Más adelante —quizás dentro de uno o dos o cinco años— hallarás de pronto una luz que ilumine el problema. Tendrás un indicio, un sentido de lo que significa. Y nadie puede ir más allá de eso. Entonces estas palabras te afectarán de una manera muy diferente.

Ciertamente, lo que tocas es real o te parece real. Cuando tocas un espejo, también éste es real. Supongamos que no sabes que el ser vivo que se refleja en el espejo es tibio y que la sangre fluye por sus venas, y por lo tanto no sabes en qué forma podrías experimentar a ese ser objetivamente mediante el tacto. Entonces podrías confundir la imagen que te devuelve el espejo con la persona real. Imagina la relación entre las dos realidades de esta manera. Tú no sabes cómo algo que está en la realidad de la que no eres consciente se siente al tacto, se ve al ojo y suena al oído. Para ti, el criterio fundamental está en tocar, oír o ver, porque no tienes una base para comparar y careces de una percepción espiritual elevada.

PREGUNTA: Cuando una persona encarna como mujer, pero se siente más masculina, ¿es esto un pecado contra la encarnación o es tal vez una indicación de lo que usted explicó antes?

RESPUESTA: Yo no diría que es un pecado. Cuando una mujer se rebela contra su feminidad se trata de una desviación, aunque sea sólo en el nivel emocional. En esta rebelión está contenida una rebelión contra Dios, contra la Creación, contra su destino. Y éste es siempre un síntoma de que hay algo malsano en el alma. A la larga esto debe sanarse. Todo el mundo puede encontrar una felicidad perfecta si acepta completamente y dice sí a la vida que se le dio en una encarnación, y si cumple el propósito que traía como tarea para esa encarnación. El primer paso tiene que ser encontrar la vocación, conocer la tarea, y esto puede descubrirse muy fácilmente en este Pathwork. La persona que no persigue su destino siempre será infeliz por dentro, estará plagada de problemas y se sentirá frustrada aun cuando tenga éxito y haga algún bien. Desafortunadamente, las personas no sacan las conclusiones correctas de su infelicidad, que en realidad es un mensaje de su misma esencia. Atribuyen su infelicidad a toda clase de circunstancias externas y hacen conjeturas acerca de cualquier tipo de posibilidad salvo el mensaje que viene de lo más profundo de ellas. Cuando una persona es infeliz, debe saber que hasta el momento no ha realizado todo el potencial de su destino. Cuando hay problemas, no tiene sentido únicamente eliminar su manifestación externa; debe desenterrarse la raíz del problema. Uno tiene que descubrir hasta qué grado ha cumplido con su tarea de vida y dónde hay carencias todavía a este respecto. Éste es el único remedio de la infelicidad y del persistente descontento con el ser.

PREGUNTA: ¿Como puede uno cumplir su tarea de desarrollar su masculinidad o feminidad apropiada cuando la escisión de la que hemos hablado no es equilibrada y, por lo tanto, las personas tienen que vivir en contra de su naturaleza básica sin haber causado esto ni poder hacer algo para remediarlo? Tomemos el ejemplo de una mujer que tiene tanta masculinidad que es incapaz de desarrollar su feminidad, o lo hace sólo con gran dificultad.

RESPUESTA: Es una buena pregunta, pero voy a corregir un malentendido. La suposición de que las personas se encuentran en cualquier situación sin que tengan la culpa de ello no es cierta. Eso no existe. La escisión ocurrió por decisión suya en el momento de la Caída, tan atrás en el tiempo que la conciencia cotidiana ya no lo sabe. El espíritu recuerda, pero no permite que la memoria llegue a la superficie.

En lo que se refiere a tu pregunta, puedo decir esto: Tú sabes —y la psicología lo ha reconocido— que en todos los hombres hay elementos femeninos y en todas las mujeres elementos masculinos. Esto aparece incluso en la astrología, como lo puede confirmar nuestro amigo que está aquí. Un hombre puede nacer bajo un signo femenino y ser, empero, un hombre enteramente saludable; lo mismo vale decir de la mujer que nació bajo un signo masculino. Si un hombre es completamente sano e integrado —lo que significa que está cumpliendo su destino de llevar su desarrollo al máximo— entonces las tendencias femeninas que hay en él nunca serán un obstáculo para el desenvolvimiento más pleno de su identidad masculina, y viceversa. Más bien, las tendencias del otro sexo promoverán y completarán el desarrollo de la personalidad. Por ejemplo, cuando un elemento masculino en una mujer es perturbador y problemático, ella no vive en el sentido espiritual más pleno. Pero el mismo elemento tendrá una influencia de apoyo e incluso pasará a ser una cualidad buena y positiva cuando la mujer se desarrolle espiritualmente. Cuanto más suceda esto, más armoniosamente se unirán cada corriente del alma y cada tendencia, y toda la personalidad alcanzará un grado más alto de integración. Aquí, de nuevo, todo depende del libre albedrío de la entidad.

Lo decisivo no es lo que uno trae a esta vida o lo que uno adquiere —ventajas o desventajas, factores positivos o negativos si lo vemos desde el punto de vista humano—, sino lo que uno hace con ello. Cuando ustedes recorren su camino espiritual de la manera más intensiva, entonces cualquier elemento perturbador, interno o externo, se transforma en una ventaja. Cuando no emprenden el camino espiritual, hasta una ventaja se convierte inevitablemente en una desventaja y un problema. En este caso, los elementos masculinos que hay en la mujer actuarán en contradicción, lo que conducirá a grandes conflictos interiores que crearán desarmonía. Todo depende de lo poco o mucho que uno desee su propio desarrollo. ¿Entiendes?

INTERROGADOR: No del todo. Pero pensaré en ello. Lo que tenemos aquí es una polarización en desarrollo, creo.

RESPUESTA: Sí, pero hay más.

PREGUNTA: ¿Se trata aquí de un proceso de complementarse, de unir los opuestos?

RESPUESTA: Precisamente. Tú sabes que cada elemento del proceso es neutro en sí. Cuando entra en una relación puede actuar favorable o desfavorablemente. Puede formarse de una manera o de otra. Puede ser dañino o benéfico. Cuando un elemento masculino parece estorbar a una mujer, el desarrollo de ésta reside en la purificación, la superación, la sanación y la integración. Este cambio sólo puede lograrse mediante su decisión deliberada de tomar este camino. Tiene la opción de no hacer nada al respecto o seguir el camino de la purificación. No fue por accidente por lo que la escisión se volvió tan irregular. Sucedió gracias al libre albedrío de la persona o, más precisamente, a su elección de tomar la dirección que parecía más cómoda en el momento. Por lo tanto, el desarrollo de regreso a Dios siempre debe consistir en conquistar las dificultades que uno creó originalmente.

PREGUNTA: ¿Se refiere esto al problema de la mujer profesional?

RESPUESTA: Sí.

PREGUNTA: ¿Es posible que en la encarnación ocurra un error técnico?

RESPUESTA: No, no. Eso no es posible.

PREGUNTA: He conocido personas que eran enteramente femeninas en el mejor sentido de la palabra y, sin embargo, vivían como hombres. Mi pregunta no tiene nada que ver con la homosexualidad. Sólo me interesa el significado espiritual, no el físico.

RESPUESTA: Ese caso puede ser el resultado de algún karma que no tiene nada que ver con el tema que estamos tratando, o si lo tiene, la conexión es sólo indirecta. Si una persona en una encarnación anterior ha acumulado mucho karma a través de un comportamiento ofensivo hacia su propio sexo —y no entraremos en detalles— la mujer debe encarnar como hombre, y viceversa. Tiene que soportar esto.

INTERROGADOR: Las personas a las que me refería no sufrían en absoluto, eran incluso muy felices.

RESPUESTA: En primer lugar, el karma no siempre tiene que ver con el sufrimiento. Karma es asimismo el bien; significa simplemente causa y efecto. Pero en este caso no es así. Aun cuando no veas el dolor o el problema en esto, créeme, este tipo de vida no es fácil.

PREGUNTA: ¿Cuál es entonces la situación de los hermafroditas, donde también puede distinguirse entre tipos femeninos y masculinos? Me parece que los registros científicos han indicado la presencia de sólo un hermafrodita perfecto, que era mitad hombre y mitad mujer. Tal vez incluso esa proporción no era exactamente perfecta.

RESPUESTA: Has traído a colación una cuestión muy interesante que puede ofrecer una clave. La ciencia ya ha encontrado muchas cosas que podrían ser informativas, si tan sólo estuviera dispuesta a conectar los resultados con las preguntas básicas sobre la Creación.

La razón por la que una encarnación tan dolorosa como esa debe ocurrir siempre es kármica. Sus raíces exactas necesitarían una explicación de gran alcance que no podemos ofrecer en este momento. Sin embargo, con el tiempo, mediante ejemplos y ciertas explicaciones, tal vez puedas entender mejor qué circunstancias pueden hacer que tenga lugar una encarnación como esa. Pero no hay error.

PREGUNTA: ¿No hay absolutamente ningún error de ningún tipo en la Creación? ¿Existe cien por ciento de infalibilidad?

RESPUESTA: Absolutamente.

INTERJECCIÓN: La razón de cada catástrofe es, de nuevo, que la ley se cumpla.

RESPUESTA: Precisamente.

En la mayoría de los casos, cuando las teorías humanas de la Creación divergen y se contradicen, cada una de las teorías en conflicto puede contener un grano de verdad. Esto también tiene que ver con la pregunta de si las encarnaciones se alternan entre masculinas y femeninas versus la suposición de que hay sólo seres masculinos y femeninos, y ningún cambio. Lo mismo vale decir de la inclinación humana a adorar a Dios como persona versus experimentarlo en su disolución y falta de forma. Podemos observar una y otra vez que cuando se trata de dos opiniones diferentes, siempre hay un núcleo de verdad que subyace a las posturas aparentemente contradictorias. En lo que se refiere a las encarnaciones masculinas y femeninas, puedes llegar a entender que ambas posturas son correctas. Si meditas en ello, amigo mío, y sopesas todo lo que has aprendido y reconocido, y además piensas en los muchos paralelos que apuntan a esta verdad, llegarás a ver que tiene que ser de esta manera y no puede ser distinto. Las palabras, como siempre, son inadecuadas; es difícil forzar los conceptos para que quepan en tu lenguaje; infinitamente difícil. Para que entiendas de lo que estoy hablando, es sumamente importante que no te aferres a la denotación exacta de una palabra, sino que la tomes en su significado más amplio y conectes tu conocimiento con tu sentimiento. Entonces crecerá tu percepción interna, que ninguna cantidad de palabras puede sustituir.

PREGUNTA: Se ha escrito muy poco de estas cosas. Debemos hacer nuestros propios reconocimientos con la ayuda de la guía que se nos brinde, ¿no es así?

RESPUESTA: Pero en las diversas áreas de las humanidades —y también en otras partes— hay indicios y paralelos que pueden conectarse a las filosofías imperantes y también a las enseñanzas que impartimos aquí. Sólo cuando unas el conocimiento y el sentimiento adquirirás percepciones leyendo literatura y filosofía inspiradas.

PREGUNTA: Me gustaría hacer una pregunta final en relación con este tema. He llegado a la conclusión de que el crecimiento espiritual continuo de un ser no depende de que el cuerpo sea masculino o femenino. El principio básico de lo masculino persiste aun cuando el individuo esté encarnado como mujer. La feminidad temporal no cambia el hecho de que sea hombre. Ésta es la verdad esencial que creo.

RESPUESTA: Sí, pero siempre depende de lo que los seres humanos hagan con su vida y de cómo empleen las condiciones dadas: las dificultades así como cualquier cosa que haga su vida más fácil o más bella.

PREGUNTA: ¿No existen acaso dos tipos de meditación, la espiritualmente activa y otra, más emocional? Por ejemplo, meditar en “Ten quietud y sabe que Yo soy Dios”, sin pensar, simplemente permitiendo que el principio eterno de Dios penetre en el alma? ¿Es correcto?

REPUESTA: Tienes razón. De nuevo, existe un paralelo con lo que dijimos antes. Incluso en la forma de meditación encontramos los principios masculino y femenino. Una es intelectualmente activa e involucra el pensamiento; la otra es emocional y fluida, y por lo tanto es femenina. Ambas son importantes. En una fase de desarrollo en particular una de ellas puede enfatizarse, y en la otra fase, la otra, hasta que el equilibrio y la fusión puedan tener lugar incluso en esto. El tipo de meditación que debe cultivarse mayormente es siempre aquel que te resulta más difícil, porque esto indica que la cualidad que has de cultivar es la que te falta para la fusión final.

PREGUNTA: He oído decir que, de acuerdo con algunas enseñanzas orientales, una persona puede encarnar de nuevo en una vida pasada. ¿Es correcto esto?

RESPUESTA: No, no es correcto.

PREGUNTA: La inclinación metafísica que tiene una persona es un don de Dios, porque a través de ella tiene la oportunidad de acercarse más a Él, siempre que la búsqueda se lleve a cabo diligentemente. ¿Puede decirse que las personas elegidas para tener esta disposición se la ganan en una encarnación interior, o se les da esta ventaja como una prueba? ¿Y que si no usan el talento, éste no se les dará en la siguiente encarnación?

RESPUESTA: Aquí hay dos preguntas combinadas en una y responderé cada una a su vez. En cuanto a la primera parte de tu pregunta: Las dos situaciones ocurren. Cuando alguien ha trabajado y luchado por la conexión metafísica, traerá los frutos a la siguiente vida. También se observa esto en las cartas astrológicas de las personas. El talento puede abrirse fácilmente en un caso, mientras que otro individuo tiene que luchar para adquirirlo. Si hace esto, entonces tal vez en la siguiente vida todo se abrirá sin ninguna dificultad.

También hay casos en que la inclinación metafísica se usa como prueba, en que se ofrece una experiencia de realidad metafísica con el propósito de promover un desarrollo acelerado. Esto podría suceder de la siguiente manera: Alguien puede haber acumulado ciertos méritos en una vida que no necesariamente estén conectados con un don para la espiritualidad. Cuando esta entidad ingresa en el mundo espiritual, los méritos acumulados seguirán las pautas exactas de la ley. Cuando se discuta la siguiente encarnación —todas las encarnaciones se planean cuidadosamente, y muchas veces, sobre todo a partir de cierta etapa, el ser individual puede participar en la planeación— se confiará al individuo la decisión de cómo gozar los frutos de los méritos de la última vida en la siguiente encarnación. Aunque el ser en particular puede no haberse ganado por su trabajo la gracia de una apertura espiritual, puede desear que una experiencia metafísica tenga lugar en su siguiente vida gracias a méritos pasados. Cuando el deseo tiene un resultado positivo y crea la capacidad de tener una experiencia espiritual, ésta no tiene que venir después de una lucha por abrir el contacto espiritual. Así como una persona puede desear buena salud y otra prosperidad, así también otra más puede desear la oportunidad de tener un progreso espiritual rápido, pues ya ha llegado a entender que las comodidades temporales de la vida terrenal importan poco en comparación con la felicidad del ascenso espiritual.

Así, los seres que toman las decisiones de la siguiente encarnación dirían: “No podemos ofrecerte un desenvolvimiento del espíritu sin esfuerzo. Sin embargo, con base en tus méritos, podemos ayudarte para que en tu próxima vida puedas ejercer tu libre albedrío de manera que aproveches las oportunidades que se te ofrezcan en este sentido. Tú debes tomar la decisión, tú debes ganar la lucha, para que puedas llegar a la dicha suprema de la liberación espiritual”. Esto, entonces, es diferente del primer caso.

Pasemos ahora a la segunda parte de tu pregunta. Desde luego que así es. Cuando un ser humano tiene la oportunidad de recorrer este camino y no la aprovecha, entonces la puerta a la experiencia espiritual tendrá que cerrarse durante mucho tiempo. No tengo que confirmar esto. Si reflexionas en ello, te darás cuenta de que no puede ser de otra manera. La persona no aprovecha las posibilidades de alcanzar esta maravillosa meta, por cualesquiera razones —pereza, amor a la comodidad, vanidad o vergüenza—, todas las cuales le hacen sentir que es imposible abrirse. Cuando así sucede, la culpa es de una falla personal, por grande que sea el autoengaño. Las fallas necesitan vencerse, especialmente las que cierran con llave la puerta al camino espiritual. Esto debe tener sus consecuencias. Esta persona tendrá que luchar con mayor fuerza para tener una apertura espiritual; la superación de las fallas resultará más difícil y esta dificultad no disminuirá a causa del retraso. Sin embargo, es sólo un retraso. La experiencia del espíritu no puede evitarse a final de cuentas.

Sí, queridos míos, sé que no les gusta escuchar esto. A nadie que no haya luchado ya a través de una gran parte del camino le agrada saberlo. No obstante, así son las cosas. Y les digo verdaderamente que no es injusto. Deben luchar por la más grande y más alta felicidad que un ser humano puede alcanzar: su propio desarrollo. Y si son ayudados al grado de ser guiados, y aun así no hacen su mejor esfuerzo, entonces —deben reconocerlo— la causa y el efecto deben operar en consecuencia, y es justo y correcto que así sea.

PREGUNTA: En relación con los principios masculino y femenino, ¿es cierto que aun las épocas históricas pueden ser femeninas o masculinas?

RESPUESTA: Sí, es cierto. Estas influencias se manifiestan en diferentes periodos. Ciertos seres espirituales trabajan muy intensamente a este respecto. Asimismo, estos ciclos están gobernados por la ley espiritual porque es para el bien del desarrollo de la Humanidad.

PREGUNTA: ¿Es cierto, por ejemplo, que el siglo XX acerca más al elemento femenino a un primer plano?

RESPUESTA: Sí, es muy cierto. Esto también contribuye al necesario movimiento de igualación.

PREGUNTA: La conferencia de hoy me toca muy de cerca. Y usted parece tener dificultades para manifestarse a través de la médium. ¿A qué se debe?

RESPUESTA: Las dificultades no residen en el significado de mis palabras; se están transmitiendo hasta cierto grado. Tal vez percibes un problema mayor del que hay. Estoy logrando transmitir mi mensaje. Desde luego, lidiamos con conceptos tan difíciles que no es sencillo penetrar a la médium. Todo esto es extraño para ella, lo que causa, naturalmente, obstáculos que tengo que sortear.

PREGUNTA: Cuando una persona muere y su espíritu vuelve a entrar en las esferas del más allá, ¿siempre va este proceso acompañado de dolor?

RESPUESTA: No.

PREGUNTA. ¿Quiere usted decir no necesariamente?

RESPUESTA: No, quiero decir para nada. Hay muchos casos en los que no es así absolutamente.

PREGUNTA: ¿Un regreso sin dolor es una gracia que uno se ha ganado?

RESPUESTA: Yo lo describiría como causa y efecto... o como gracia. Puede ser las dos cosas, puede ser un mérito que ha fructificado de esta manera. O puede ser el efecto de una causa autocreada por medio de determinado modo de vida.

PREGUNTA: Cuando uno ha pecado y se arrepiente sinceramente, desde el fondo de su corazón, y luego trata de reparar las faltas y mejorarse, ¿de todas maneras debe aceptar las consecuencias?

RESPUESTA: No. Cuando uno se arrepiente verdaderamente y mediante este desarrollo supera la falta que causó el pecado, éste se extingue. Todos los karmas pueden borrarse. Y esto es todavía más aplicable a algo que causaste en esta vida.

Y ahora, queridos míos, me retiro y doy las bendiciones de Dios a cada uno de ustedes. Que Su amor los fortalezca, los abra y los guíe a su crecimiento espiritual, para que sean hijos de Dios cada vez más felices.

Dictada el 19 de agosto de 1957.

Conferencia 11. El autoconocimiento. El gran plan. El mundo espiritual

En el nombre de Dios y de Jesucristo los saludo, amigos míos. Les traigo bendiciones, les traigo amor.

Debido a que algunos amigos están aquí esta noche por primera vez, algo de lo que voy a decir no será nuevo para aquellos que han seguido mis enseñanzas ni para aquellos que se hallan en el camino hacia Dios, aunque con ayuda de otro maestro. Sin embargo, cada uno de ustedes podría encontrar esta noche inspiración y ayuda para superar una dificultad particular, ya que muchas veces es necesario escuchar lo mismo una y otra vez, hasta que aquello que se escucha se convierte en un conocimiento y una iluminación profundos, y deja de ser un mero conocimiento intelectual y, por ende, superficial.

En lo más profundo del corazón de todo ser humano existe un anhelo de felicidad. Ahora bien, ¿qué es la felicidad? Podrían hacer esta pregunta a diferentes personas, y recibirían diferentes respuestas o definiciones. Los individuos espiritualmente inmaduros, después de pensarlo un rato, responderán, quizás, que si tuvieran tal o cual realización, o si pudieran eliminar esta o aquella preocupación, serían felices. En otras palabras, la felicidad significa para ellos el cumplimiento de ciertos deseos. No obstante, incluso si a veces esos deseos se volvieran realidad, estas personas no serían felices. Seguirían sintiendo una profunda inquietud, un desasosiego, o acaso una vaga e indefinible intranquilidad de conciencia. ¿Por qué? Porque la felicidad no depende de las circunstancias exteriores ni de otras personas, no importa lo convencida que esté de esta falacia la persona espiritualmente inmadura. Las personas espiritualmente maduras saben esto. Saben que ellas son las únicas responsables de su felicidad o de su infelicidad. Saben que son capaces de crear una vida feliz, no sólo dentro de ellas mismas primero, sino, como consecuencia inevitable de esto, también en su vida exterior. Los individuos espiritualmente inmaduros creen que la felicidad debe crearse primero afuera; que las circunstancias exteriores, que no necesariamente dependen de su hechura, tienen que darse a la medida de sus deseos, y que sólo entonces será suya la felicidad interior. Las personas espiritualmente maduras saben que el proceso es exactamente al revés.

Muchas personas no quieren reconocer esta verdad, ya que es mucho más fácil culpar a la suerte, a la injusticia del destino y a los poderes superiores, o a las circunstancias creadas por las fallas de otras personas, que culparse uno mismo. Es más fácil sentirse víctima, pues de esa manera uno no tiene que buscar, a veces muy profundamente y con toda la honestidad posible, dentro de uno mismo. Y sin embargo, la gran verdad es que la felicidad está en las manos de ustedes, que tienen el poder para alcanzar esta meta.

Tal vez pregunten: “¿Qué debo hacer?” Pero antes veamos lo que significa la felicidad en el sentido espiritualmente maduro. La respuesta es, sencillamente, Dios. Encontrar a Dios es la única manera en que puede encontrarse la felicidad. Y se le puede encontrar aquí y ahora. “¿Cómo?”, me preguntarán. Amigos míos, tantas veces la gente se imagina que Dios está allá afuera, en algún lugar lejano del universo, y que es imposible alcanzarlo. ¡Y esto está tan alejado de la verdad!

Todo el universo está dentro de cada persona; por lo tanto, Dios está dentro de cada persona. Y cada criatura viva lleva dentro de sí una parte de Dios. La única manera de llegar hasta esa parte divina que se halla dentro de ustedes es recorriendo el estrecho sendero del autodesarrollo. La meta es la perfección. La base de este esfuerzo es el autoconocimiento.

Esto es en verdad difícil, pues conocerse uno mismo significa enfrentarse a muchos rasgos propios que son poco halagadores. Significa una búsqueda larga, continua y, de hecho, interminable. “¿Qué soy? ¿Qué significan en realidad mis reacciones, no sólo mis actos y mis pensamientos? ¿Están mis actos apoyados por mis sentimientos, o existen motivos detrás de esos actos que no corresponden a lo que me gusta creer de mí mismo o a lo que prefiero que otras personas crean de mí? ¿He sido hasta ahora honesto conmigo mismo? ¿Cuáles son mis errores?”

Aunque algunos de ustedes quizás conozcan algunas de sus debilidades, la mayor parte de las personas ignoran una buena parte de ellas, y esto presenta un gran obstáculo, incluso para aquellos que han alcanzado cierta altura en este Pathwork ascendente. No pueden superar lo que no conocen. Cada falla es nada más y nada menos que una cadena que los ata. Al deshacerse de cada imperfección, rompen una cadena y, por ese mismo hecho, se vuelven más libres y se acercan más a la felicidad. La felicidad es el destino de cada individuo, pero es imposible alcanzarla sin eliminar las causas de su infelicidad, que son sus defectos, así como cualquier tendencia que viole una ley espiritual. Aun si tienen un karma de una vida pasada, éste puede disolverse con la condición de que trabajen espiritualmente para encontrarse a sí mismos y, por lo tanto, a Dios.

Las personas podrían ser completamente felices, sin enfermedades, sin preocupaciones, e incluso sin la muerte tal como la experimentan... ¡sí, amigos míos, incluso sin la muerte! Si las personas fueran realmente perfectas —y esto es tan sólo una teoría, pues si ese tipo de perfección se alcanzara, la reencarnación se volvería superflua—, su retorno al mundo espiritual no ocurriría por decadencia, vejez y enfermedad o accidente. La muerte sería una especie de desmaterialización. Pero incluso si no han avanzado lo suficiente para siquiera considerar esto, cada uno de ustedes puede acercarse a esta meta mucho más rápidamente de lo que creen posible. Por ahora, pueden descubrir cuánto han progresado en este Pathwork observando su vida y sus problemas. ¿Cuán felices son? ¿Qué falta en su vida? En la medida en que en su vida exista infelicidad, o tal vez sólo descontento, en esa misma medida no han realizado su potencial.

Aquellos seres humanos que realmente se realizan, aun si el resultado exterior no es inmediatamente perceptible, aun si todavía persiste durante algún tiempo, como una especie de residuo, la manifestación exterior de la causa interna pasada, dentro de sí mismos esos seres estarán experimentando un profundo y apacible contento, y una sensación de seguridad y de realización. Y si eso les falta a ustedes, ello se debe a que no se hallan por completo en el camino correcto, o no han alcanzado todavía la liberación que seguramente experimentarán después de que emprendan este Pathwork y superen sus dificultades iniciales. Sólo ustedes saben dónde están parados hoy. Nadie más puede ni tiene que responderles esta pregunta. No obstante, si están en el camino correcto y tienen esa profunda sensación de contento y realización, y aun así persisten los problemas externos en su vida, no se desanimen, amigos míos, pues la forma exterior del conflicto interior en el que están trabajando en este momento no puede disolverse tan rápidamente.

Los efectos de la ley que han roto durante tanto tiempo tienen que reajustarse, y eso lleva tiempo. Las formas exteriores tienen que remodelarse, que rehacerse. Ustedes mismos deben hacer que esto ocurra. Cuanto más encaucen las corrientes internas en los canales correctos, más cambiarán las formas exteriores respectivas, gradual pero seguramente. Hasta que este proceso se efectúe de manera completa, el problema exterior no podrá disolverse de manera automática. La impaciencia sólo será un obstáculo. Si están transitando por el camino correcto, vivirán y sentirán la gran realidad del mundo de Dios en su vida diaria. Siempre estarán sostenidos por el mundo espiritual de Dios, que trabaja con ustedes y alrededor de ustedes, que los ayuda y los guía, y que se volverá igual de real, si no más, que su entorno humano. El mundo espiritual ya no será una teoría, un mero conocimiento intelectual; antes bien, vivirán ustedes en él y sentirán su efecto sobre su persona.

El mundo espiritual de Dios constantemente opera para ayudar a la Humanidad como un todo, así como en forma individual. Parte del Gran Plan es que el mundo espiritual de Dios tiene una tarea que cumplir, y está regido por leyes muy precisas: leyes que constantemente son violadas por los seres humanos o por espíritus que no pertenecen al orden divino. Estas leyes, entre muchas otras cosas, estipulan, si me permiten usar esta expresión, que jamás debe violentarse el libre albedrío de ningún ser humano. Por lo tanto, el mundo espiritual de Dios siempre espera a que las personas, o los espíritus, pidan ayuda, pero jamás impone su ayuda a nadie.

En otras palabras, cada persona debe desear la ayuda de Dios y satisfacer los requisitos necesarios antes de que esa ayuda se dé. Si no ocurre así, sólo podemos intervenir en casos muy especiales; nuevamente, de acuerdo con las leyes. Sería demasiado complicado explicar esto ahora, pero no hay error posible. En otras palabras, ocasionalmente el mundo de Dios interviene para ayudar sin que la persona lo pida, pero sólo en aquellos casos en que tal ayuda ya se ha ganado, quizás por méritos alcanzados en una vida pasada o incluso en la misma vida, en un área muy diferente.

Cada espíritu del mundo de Dios, que es un mundo de orden, tiene una tarea precisa. Y muchos espíritus tienen tareas relacionadas con los seres humanos. Es aconsejable que las personas busquen establecer contacto con el mundo de Dios y los espíritus de Dios, pues ellos, y sólo ellos, pueden ayudarles y guiarlos en el camino correcto. Hay ocasiones en que las personas creen que han encontrado este camino por su propia cuenta y sin ayuda de entidades superiores. No es así. Lo sepan o no, debe de haber habido guía e inspiración de estos espíritus.

Sin embargo, es sumamente dañino querer establecer contacto con espíritus que no sean los que pertenecen al mundo de Dios. El daño es múltiple. Perjudica a las personas no sólo espiritualmente, sino también físicamente. Los seres humanos tienden a llegar a dos conclusiones muy opuestas y extremas, que son igualmente incorrectas. Un grupo piensa que es útil buscar un contacto con cualquier tipo de espíritu. Otro grupo reacciona diciendo que cualquier contacto con los espíritus es malo. Por desgracia, la naturaleza humana tiende a generalizar todo, en vez de hacer las distinciones apropiadas.

Por supuesto, no es fácil establecer contacto con el mundo espiritual de Dios, y está bien que así sea, pues es la lucha más noble de todas. En efecto, ustedes tienen que aprender muchas cosas a fin de recibir el don de un contacto semejante. En primer lugar, tienen que emprender el empinado camino del autodesarrollo y la purificación. Y tienen que llegar a conocer las leyes especiales que gobiernan la comunicación con el mundo espiritual de Dios. Estas leyes son muy distintas de aquellas que rigen la comunicación con espíritus impuros o simplemente ciegos e ignorantes. Existen muchas maneras de averiguar con qué espíritus se está tratando. Y existen también muchas maneras de poner a prueba a un espíritu para saber si realmente pertenece al mundo de Dios o si sólo finge pertenecer a él.

Aunque me resultaría imposible decirles todo lo que hay que saber sobre este tema, les haré un breve esbozo. Sepan que siempre que deseen recurrir a estos canales sólo para entrar en contacto con el mundo de Dios, se les brindará una guía para traerles el conocimiento necesario.

Una prueba es que un espíritu del mundo de Dios no buscará satisfacer su propia vanidad. No exigirá que se le admire. Será un sirviente humilde y siempre concederá el honor a Dios. No pretenderá ser el más alto, pues siempre hay alguien más alto. El más alto es Dios. Cualquier espíritu que afirme que tiene tanto poder que no hay nadie por encima de él a quien deba consultar, que tiene autoridad para todo, que puede decidir sin consultar a espíritus más elevados está demostrando sin lugar a dudas que no es un espíritu de Dios. Siempre que un espíritu de Dios les hable, les dirá que hay muchas, muchas gradaciones, muchos, muchos espíritus y jerarquías, y que sobre todos está el espíritu de Jesucristo y, por encima de Jesucristo, Dios. Así pues, cualquier espíritu que pretenda tener una autoridad completa no es digno de confianza. Además, un espíritu del mundo de Dios puede reconocerse por su paciencia, por su amor y por el hecho de que, aun cuando ocasionalmente tenga que decir cosas desagradables con el objeto de ayudar a promover el desarrollo espiritual, jamás humillará ni lastimará a nadie. Por otra parte, tampoco lisonjeará a nadie.

Deberán hacerse éstas y muchas otras pruebas para reconocer la identidad de los espíritus con los que se está tratando. Las palabras bellas e incluso pías no constituyen por sí mismas una prueba de que se está en presencia de un espíritu de Dios. Existen muchos espíritus que traen ciertas cualidades de su vida que continúan en el más allá, pero que por una razón u otra no pertenecen al orden del mundo de Dios.

Si se establece contacto con el mundo espiritual de Dios, el resultado será una gran bendición, pues a Sus espíritus les interesa ayudar a cada uno de ustedes a encontrar esa felicidad de la que hablaba yo, para que no tengan una vida vacía, sin amor, sin afectos, sin respeto, y sin esa realización profunda que sólo es posible cuando se tiende al desarrollo espiritual. Éste es el único propósito con el que debe buscarse dicho contacto. Cualquier otra cosa sería secundaria.

Si hay otros propósitos que a ustedes también les parezcan valiosos, no insistan en el contacto y dejen el asunto en las manos de Dios. Si a Él le parece útil que esos otros propósitos se cumplan también, entonces ello ocurrirá como algo suplementario, podríamos decir, pero más eficientemente de lo que se imaginan. Ustedes recibirán exactamente lo que quieren. Si quieren felicidad y están dispuestos a pagar el precio, sin duda la recibirán. Del mismo modo, si las personas desean con todo su corazón nada menos que la verdad de Dios y el cumplimiento de Su voluntad, eso es lo que recibirán. Vemos así que el resultado está contenido en el deseo.

Muchas veces el resultado no puede llegar de inmediato —con esto quiero decir que los espíritus de Dios no pueden manifestarse inmediatamente— pues primero deben derribarse muchos obstáculos. Durante este tiempo, las personas son puestas a prueba para ver si son dignas de semejante comunicación. Si algunas almas impuras o dolientes se abren paso hasta algún médium, el objetivo debe ser enseñarles en vez de permitirles tomar el control. Necesitan ser ayudadas con mano firme, no en la forma en que ellas, ciegas al fin, se imaginan, sino poniéndolas en el camino espiritual. Al buscar el contacto con los espíritus de Dios no deben darse por vencidos, sino perseverar con humildad y buscar qué hay dentro de ustedes que impide que los espíritus limpios se manifiesten.

Siempre que establecen contacto con el mundo espiritual de Dios, eso es lo mejor, lo más bello y lo más útil que pueden alcanzar. Para ello, deben pagar un precio. Si ustedes compran una casa, el precio será más alto que si compraran una choza. Todos aceptan esto como algo natural; no puede ser de otra manera. Pero cuando se trata de su desarrollo y de sus valores espirituales, no es tan fácil aceptar este principio. Sin embargo, en lo que se refiere a los valores espirituales, cualquier cosa que den les regresará centuplicada, mientras que en el terreno de las cosas materiales hay un intercambio exacto en el mejor de los casos.

La salvación reside en las manos de cada individuo. Sólo ustedes pueden romper las cadenas que los atan, pero primero debe crecer en su interior, más que cualquier otra cosa, el deseo franco y sincero de romperlas. Entonces los espíritus de Dios acudirán todavía más en su ayuda.

Y ahora me gustaría dedicar tiempo a sus preguntas.

PREGUNTA: Hay algo que no entiendo. Dice usted que debemos estar en contacto con el mundo espiritual de Dios y que otros espíritus nos dañarían, espiritual y hasta físicamente. Pero todo el mundo es el mundo de Dios. No entiendo.

RESPUESTA: He aquí la explicación. Existe la gran Creación de Dios con sus maravillosas leyes, incluidos todos los espíritus a los que también creó y a los que ha dado libre albedrío. Un gran número de estos espíritus han aceptado voluntariamente las leyes y el orden de Dios, y por lo tanto han permanecido felices. Un gran número de otros espíritus han roto ese orden, también voluntariamente, y mediante ese acto crearon para sí mismos infelicidad y desarmonía. Porque la felicidad sólo puede residir en la sabiduría de las leyes de Dios. Todos los espíritus que en un momento u otro transgredieron esta ley y todavía no encuentran su camino de regreso para reconocerla como la única sabiduría, como el único camino correcto, quedan fuera de este orden... voluntariamente, así como también voluntariamente podrían aceptar la ley divina. Y algún día lo harán. Pero mientras esto no ocurra por su propia voluntad y convicción, estos espíritus seguirán estando fuera del mundo de Dios.

Dios no fuerza a ninguna criatura: La decisión tiene que ser producto del libre albedrío de cada individuo. A final de cuentas —y aquí reside la belleza y la perfección de las leyes divinas— todos y cada uno de los hijos de Dios regresarán; regresarán a la iluminación y la sabiduría, regresarán a la felicidad y la libertad que únicamente pueden encontrarse en la ley divina.

Hay casi tantos seres humanos como espíritus que caen dentro de una u otra de estas categorías; los que pertenecen al orden divino y los que están fuera de él. Los primeros están quizás ayudando, trabajando y colaborando en el Gran Plan de Salvación. Las entidades de este grupo, entre otras cosas, descubren mediante su esfuerzo espiritual donde se desvían aún inconscientemente de las leyes. Y luego están aquellos, muchos, que no aceptan las leyes de Dios, que crean caos en su entorno y en su propio ser al querer observar sus propias y muy incompletas leyes.

PREGUNTA: Me gustaría preguntar cómo se puede establecer contacto con el propio guía personal.

RESPUESTA: Esto sólo puede hacerse si el motivo es seguir este Pathwork de perfección, buscar ayuda para el propio desarrollo, resolver un problema específico. Y este deseo tiene que ser muy fuerte y sincero, ¡jamás tibio! Ésta debe ser verdaderamente la única razón, sin mezclarse ni con la curiosidad ni con el sensacionalismo. Cuando esto es reconocido por los espíritus de Dios —y podría ocurrir que la persona fuera puesta a prueba, y que se probaran también su paciencia y su perseverancia, ya que no se debe renunciar al deseo demasiado pronto—, el contacto se establecerá. El guía personal del individuo en cuestión se dará a conocer, siempre que la respuesta no pueda obtenerse de otra manera; por ejemplo, a través de otros seres humanos. Porque los espíritus de Dios no responden a preguntas que pueden ser contestadas en tu mundo. No es su tarea ayudarte a no hacer el poquito de esfuerzo que necesitas para averiguar la respuesta que buscas. Sólo responden a las preguntas cuya respuesta sería imposible que tú descubrieras por medio de canales humanos.

Ahora bien, si cumples con todos estos requisitos, con el tiempo establecerás el contacto, de una u otra manera. Hay muchas preguntas que un guía personal puede responder, y responderá con gusto, si, por ejemplo, no sabes cuál es la voluntad de Dios en una situación específica; o si quieres descubrir dentro de ti tendencias y emociones de las que aún no eres consciente; o si te encuentras en cierto tipo de desarmonía con tus congéneres y desconoces la razón. Si una situación semejante se presenta, puedes estar completamente seguro, no importa lo flagrantemente equivocada que esté la otra persona, de que hay una parte dentro de ti que es responsable. Éstas y otras preguntas similares recibirán respuesta si le abres la puerta a la verdad. Y esto sólo puede ocurrir si estás dispuesto a aceptar la verdad en cualquier circunstancia, aun si escuchas lo que menos quieres escuchar.

Si superas la resistencia natural a escuchar una verdad poco halagadora o incómoda, tu puerta se abre y podemos entrar. Y aquí me gustaría añadir que, incluso si escuchas ocasionalmente lo que has temido escuchar, te sentirás sumamente contento después de haber establecido contacto de esta forma, no sólo porque la verdad siempre produce ese efecto, sino también porque entonces sabrás por primera vez que este mundo espiritual, con todas sus leyes, es una realidad y no una teoría. Y esto te hará muy feliz en verdad.

La manera en que puede recibirse la respuesta varía mucho. Una es ésta: Mientras meditas y tu mente se aquieta y hace la pregunta, con la intención única de conocer la verdad y la voluntad de Dios, de repente surge en ti un pensamiento nuevo. Este pensamiento crecerá, y mientras más crezca, más verás lo acertado que es. No habrá duda alguna acerca de la corrección y la verdad de este pensamiento, no importa desde qué ángulo lo consideres. Esa, pues, es una manera. Es la manera de la inspiración. Más adelante percibirás quizás una voz en tu interior, una voz muy distinta de los pensamientos o ideas que surgen de ti. O podrás ver algo que te dé la respuesta en forma de imagen. Un poco más tarde, estas respuestas te llegarán a menudo a través de otro ser humano que esté inspirado. Precisamente este tipo de respuesta podría contener una prueba para ti, para medir cómo la recibes, cómo reaccionas. El mundo espiritual de Dios tiene muchas maneras de trabajar y presentarte el conocimiento necesario.

Sin embargo, establecer este contacto siempre depende de ti, y siempre te exige apertura. Entonces recibirás. Si eres paciente y no deseas recibir sólo una respuesta específica, o si no estás aferrado a la idea de recibir la respuesta de una manera en particular, sino que dejas en manos de Dios cómo te llegará, entonces establecerás gradualmente un contacto perfecto y maravilloso. Quizás sea muy diferente del que imaginaste, pero cualquier cosa que Dios decida será, a fin de cuentas, lo mejor para ti. En suma, cuando busques este contacto personal, éste debe ser tu motivo, y ésta debe ser la manera de buscarlo.

PREGUNTA: ¿Cuál es la relación entre lo divino que hay en mí y el maestro que viene aquí a hablar; por ejemplo, usted que habla a través de esta médium, o el maestro que me habla? ¿Cómo se relaciona mi propio ser divino o el ser divino de esta médium con este maestro?

RESPUESTA. Responderé primero de una manera general. Hablaré de la diferencia entre la chispa divina o el ser divino, como tú lo llamas, y una entidad del mundo espiritual de Dios. A muchas personas no siempre les resulta muy claro quién les está hablando: el subconsciente, el superconsciente, la chispa divina o el Ser Superior —cualquiera que sea el nombre que gustes darle—, ¿o se trata acaso de otra entidad? No resulta muy fácil dar respuesta a esta pregunta, y es aún más difícil determinar la diferencia. Pero trataré de explicarla lo más claramente posible.

Empecemos con el subconsciente. La voz del subconsciente es muy rápida para responder, muy clara y con frecuencia alta. La única manera en que una persona puede determinar si se trata del subconsciente o de una de las otras dos alternativas es aquietarse y hacer exactamente lo que recomendé en mi respuesta a la pregunta sobre cómo establecer contacto con el mundo de Dios. Si todas las condiciones que mencioné en mi respuesta se satisfacen, la verdad y la voluntad de Dios se dejarán oír, y no importa si es a través del propio ser divino o de una entidad que pertenece al mundo de Dios. Ambos se rigen por las leyes espirituales y cumplen la voluntad de Dios. Si el deseo de obedecer la voluntad divina es mayor que, digamos, un mero deseo fantasioso o algún temor, entonces recibirás la respuesta. Sólo el individuo puede determinar si el deseo de conocer la verdad es mayor que ningún autoengaño, ningún deseo fantasioso y ninguna angustia. Para esto hace falta un autoanálisis y un autoexamen objetivo. Entre los factores que pueden impedir esta introspección están la vanidad y el deseo de impresionar a los demás: éstos son los obstáculos más grandes que cualquiera puede encontrarse en su camino espiritual.

Si pasas esta prueba y vences la resistencia, la respuesta podrá darse del ser al ser, o del espíritu guardián, o lo que tú llamas un “maestro”, al ser. La respuesta llegará en una voz muy pequeña y suave, que no será impositiva ni querrá ejercer presión. Esta voz no grita; es una voz apacible, casi impersonal, sin ninguna fuerza detrás de ella, al contrario de la que tantas veces viene del subconsciente.

Esta cuestión tiene que resolverse primero, pues muy a menudo se confunde la voz del subconsciente con una de las dos alternativas que mencionaste en tu pregunta.

Ahora volveremos nuestra atención a la parte de tu pregunta que tiene que ver con la diferencia entre el Ser Superior y un espíritu de Dios. En realidad no importa tanto si la voz viene de uno o del otro, pues, como ya lo dije, ambos desean lo mismo. Este asunto sólo tiene un interés técnico. El Ser Superior ciertamente se manifiesta. Pero no siempre puede escuchársele con claridad, ya que está cubierto por muchas capas de imperfecciones, capas de materia densa, todas las distorsiones que hacen necesaria la vida en el plano terrenal. Si estas capas no estuvieran presentes, la vida en la Tierra sería superflua. Si el Ser Superior pudiera manifestarse tan fácilmente como lo haría sin esas capas, no tendrías que vivir una y otra vez; estarías lo suficientemente avanzado para no tener que pasar por ninguna otra encarnación. Sin embargo, dondequiera que hay fallas e imperfecciones, el Ser Superior se ve obstruido. Y esa es la razón por la que Dios ha enviado a Sus ayudantes, ya que ellos tienen la capacidad de trabajar a través de tus bloqueos allí donde tu propio Ser Superior aún no puede hacerlo.

Además, la voz de tu propio Ser Superior es tan lejana y suave, a veces tan inaccesible, que no te habla clara y explícitamente, sino que actúa tan sólo guiándote para que hagas caso de lo que llamas “conciencia”. Así, el Ser Superior puede influir en ti para que combatas a tu propio Ser Inferior. El Ser Superior, cuando lo escuchas, puede darse a conocer en el curso de la vida, a través de ciertos actos y reacciones, pero no puede conversar contigo como lo haría un espíritu.

Por ejemplo, en el caso de un médium, el Ser Superior no es capaz de manifestarse hasta tal grado que pueda impartir una conferencia durante una hora entera y responder preguntas. Si eso fuera posible, esta médium habría alcanzado tales alturas en su desarrollo que ya no le serían necesarias encarnaciones futuras. Si esto se lograra mediante un simple contacto con el Ser Superior, sería igualmente fácil tenerlo siempre en la superficie, en todas las condiciones de la vida. Pero es más fácil lograr que el cuerpo espiritual del médium se vaya durante un tiempo y deje su lugar a otro espíritu. Pero aun esto es bastante difícil si un espíritu del mundo de Dios ha de manifestarse. Debe apartarse del camino un número suficiente de bloqueos para que pueda tener lugar esta hora.

En otras palabras, el Ser Superior actúa y guía hasta cierto punto, pero no habla coherentemente. Inspira pensamientos, pero no habla de la manera en que yo hablo a través de esta médium. Tampoco habla de una manera que pueda escucharse. ¿Está claro?

INTERROGADOR: Sí.

RESPUESTA: Con respecto a la pregunta personal que me hiciste, te sugiero, querido amigo, que tal vez una noche tú y algunos de tus amigos, muy pocos, se reúnan, y te hablaré entonces de una manera más personal, si así lo deseas.

INTERROGADOR: Gracias.

PREGUNTA: Si entendí bien, dijo usted que si uno está en desarmonía con otra persona, necesariamente es culpa de uno.

RESPUESTA: No dije eso. La desarmonía real que existe no siempre tiene que provenir de una persona. Pero si una desarmonía te afecta es porque debe de haber alguna imperfección en ti.

PREGUNTA: Pero, ¿cómo puede uno saber eso?

RESPUESTA: Por ejemplo, pidiendo la ayuda de tus amigos espirituales, si no logras hallar la respuesta transitando por este Pathwork. Llegando a conocerte, cada rincón de tu alma, todas tus reacciones. La respuesta no siempre puede encontrarse de inmediato. La causa de la desarmonía no siempre está en la superficie. Puede estar enterrada muy profundamente. Es posible que su origen esté en toda una reacción en cadena, en la que una falla lleva a otra hasta que finalmente la manifestación aparece afuera, provocada también por las fallas de otras personas.

Si continúas en este Pathwork, la honestidad contigo mismo se convertirá en una especie de segunda naturaleza, de manera que tendrás una comprensión total acerca de todos tus motivos interiores, pasados y presentes. Cuando conozcas todas tus emociones, tus deficiencias y tus actitudes equivocadas, podrás relacionar todos los sucesos exteriores con ellas, volviendo sobre los pasos de esta reacción en cadena.

La causa inmediata de la desarmonía puede estar en otra persona, enteramente o en parte. Sin embargo, cuando estás en este Pathwork, es muy importante que sepas que siempre que algo desagradable ocurre fuera o dentro, sólo puede ser el efecto de una causa. Por lo tanto, debes encontrar tiempo para meditar lo más pronto posible y preguntarte qué hay en ti que pudo producir esto, directa o indirectamente. ¿Qué imperfección podría estar conectada con esto? Y si realmente quieres descubrir esta verdad en particular, si ninguna parte de ti la rehúye, encontrarás la respuesta. Puedo prometértelo. Éste es uno de los casos en que los espíritus de Dios pueden ayudarte, establecer contacto contigo. Lentamente, tus pensamientos serán guiados, con la condición de que el deseo de escuchar la verdad sea sincero y no superficial.

Éste es un punto muy importante, ya que muchas veces los seres humanos quieren estar en este camino, pero no todas las partes de su ser están de acuerdo en este deseo. El acuerdo de la persona total es algo por lo que hay que luchar, y por lo tanto es importante que reconozcas primero la naturaleza tibia del deseo, para que no te engañes creyendo que has hecho todo lo humanamente posible y, sin embargo, no hay resultados a la vista. Si éste es el caso, te aconsejo que te examines para ver si no hay en ti una fuerte resistencia a dar este paso último y definitivo para descubrir la verdad total dentro de ti, incluido tu Ser Inferior.

PREGUNTA: Incluso la honestidad es muy difícil.

RESPUESTA: Desde luego que es difícil.

PREGUNTA: A veces piensa uno que es honesto, pero si profundiza cada vez más ve otra cosa allí.

RESPUESTA: El camino es largo, empinado y estrecho. Tu propia voluntad determinará si vas a salir victorioso. Pero la dificultad de la honestidad puede superarse; en primer lugar, meditando correctamente acerca de la honestidad consigo mismo, y en segundo lugar, preguntándose por qué es tan difícil. Si tienes el “por qué”, te resultará más fácil meditar acerca de este tema. Normalmente, la respuesta es —y aquí hablo de manera muy general— que a uno no le gusta reconocer una debilidad y renunciar a ella. A uno no le gusta desechar una reacción o actitud interna equivocada, ni desea pagar el precio de hacerlo. Al Ser Inferior le gusta permanecer en el mismo agujero de siempre; aferrarse en lugar de cambiar. Una vez que se reconoce esto, el siguiente paso es más fácil. El reconocimiento de que no te gusta hacer a un lado tu ego, o tu vanidad, o cualquier cosa que sea, te permite corregir la pereza de tu Ser Inferior por medio de las verdades espirituales que has aprendido hasta ahora.

Una vez que hayas encontrado por qué tienes tantas dificultades con la resistencia de tu Ser Inferior, habrás logrado mucho más de lo que te imaginas. Es mejor descubrir esta resistencia interna y tratarla metódicamente que enmendar un error superficial tan sólo mediante la acción, pues de esa manera es muy probable que la raíz permanezca y entonces se habrá ganado muy poco. Mientras un mal no se extirpe de raíz, siempre puede reaparecer en ciertas condiciones. En un caso así, la acción exterior correcta se convierte en realidad en una mentira.

Así pues, es mejor cometer una falta en el exterior una y otra vez, si se le reconoce y se le trata por medio de la meditación, que actuar sin el sostén de la naturaleza interior. Si puedes encontrar la respuesta dentro de ti en un caso así, experimentarás una maravillosa victoria, una sensación de alivio, de liberación, de paz y de verdad, y de este modo estarás un paso más cerca de Dios. ¿Entiendes?

INTERROGADOR: Sí, entiendo.

PREGUNTA: En las iglesias organizadas, hay sacerdotes —tengo en mente algunos recuerdos de mi infancia— a quienes, cuando uno les preguntaba: “¿Es esto bueno?” o “¿Es aquello un pecado?” siempre respondían: “Conoces muy bien la respuesta”. ¿Cree usted que un sacerdote así está inspirado?

RESPUESTA: Si, desde luego. Las personas pueden encontrar por sí solas muchas respuestas si realmente desean hacerlo. Pero aparte de las respuestas que tienen que ver con el desarrollo personal, con el autoconocimiento, con las propias fallas, es necesario adquirir el conocimiento que viene de fuera. Por ejemplo, el conocimiento de las leyes espirituales, o el conocimiento de cómo superar ciertas faltas y de cómo buscar ayuda para alcanzar la purificación. Si ese conocimiento de fuera no se imparte, a menudo resulta imposible encontrar la respuesta correcta, y saber qué hacer después. Cuanto más conocimientos adquieras de fuera, más respuestas correctas podrás darte, desde dentro.

PREGUNTA: Habla usted de la meditación como si fuera algo muy fácil.

RESPUESTA: No, no es fácil, pero puede aprenderse. Si existe la voluntad de meditar, se encuentra la manera de hacerlo. Y cualesquiera que sean las dificultades, mi tarea es ayudarlos a vencerlas.

PREGUNTA: ¿Cómo explica usted que los grandes individuos, científicos y artistas —en otras palabras, los grandes genios de la historia— nunca se manifiesten a través de un médium. ¿Acaso se manifiestan estableciendo un contacto directo con aquellos que son los “receptáculos” idóneos, pero no los médiums?

RESPUESTA: Esto es algo imposible de responder de una manera general. Hay muchos cuya tarea en el mundo espiritual es inspirar a las personas que tienen un talento similar. La razón de que muy rara vez, o nunca, se manifiesten a través de médiums es muy buena, y aunque hay muchos médiums que aseguran que tal o cual persona famosa ha hablado a través de ellos, eso no es cierto. El mundo espiritual de Dios no quiere este tipo de contacto porque tienta al respectivo médium o a la gente que pertenece a un grupo en particular a sentirse importante y superior. Y eso no debe ser. Por otra parte, no significa más si, por ejemplo, un Goethe habla a través de un médium que si lo hace cualquier otro espíritu del orden divino. Pero si Goethe hablara aquí, esto le daría oportunidad a la médium de decir “Goethe habla a través de mí”. Los demás también se sentirían impresionados y tal vez se considerarían inferiores a los que no tienen un Goethe. El mundo espiritual de Dios quiere evitar esto, así que cuando llega a ocurrir una cosa así, ha de tomarse con muchísima prudencia. Además, no todos estos grandes genios están tan avanzados en su desarrollo espiritual como lo están en su talento particular. Su destino en el mundo espiritual podría no ser diferente del de cualquier persona. Como ven, no puedo decir nada aquí en un sentido general.

Algunos de estos genios han reencarnado; algunos viven en el mundo espiritual en una esfera de purificación; algunos van a la escuela allí; otros se están preparando para su siguiente vida; otros más tienen una tarea que cumplir en el mundo espiritual, ya sea en relación con su talento, o para perfeccionar alguna otra cosa. Y aun otros podrían haber alcanzado ya una elevada esfera de perfección.

Voy a retirarme ya, y les digo a cada uno de ustedes que nunca deben sentirse solos. Dios ama inmensamente a cada uno. El amor de Dios está con todos ustedes. Queden en paz, sigan este camino. Les traerá felicidad. ¡Que Dios bendiga a todos mis amigos!

Dictada el 3 de septiembre de 1957.

Conferencia 12. El orden y la diversidad de los mundos espirituales. El proceso de la reencarnación

Les traigo las bendiciones de Dios, mis queridos amigos.

Uno escucha que las personas dicen una y otra vez: “Si Dios existe y hay en verdad un orden divino, ¿cómo puede ser que pasen tantas cosas tan terribles en la Tierra?” Todos ustedes saben, todos ustedes han aprendido que los seres humanos forjan su propio destino. El hecho de que tengan que llevar cargas tan pesadas es resultado de violar las leyes espirituales, a menudo inconscientemente. Con todo, esto no les explicará a ustedes de manera suficiente acontecimientos como las guerras, en las que, por decisión de unos cuantos, muchos que parecen inocentes tienen que sufrir una suerte aciaga. A esto respondo: En primer lugar, aun en desastres masivos o de grupo, un individuo nunca necesitará experimentar algo que no esté en su destino. En segundo lugar, todas las personas, excepto las muy pocas que ya han alcanzado un estado más alto de purificación, también comparten la responsabilidad de las guerras y de otros desastres masivos. No sólo los políticos o los pocos que visible y públicamente moldean la historia del mundo deben responder por las guerras, sino también todas y cada una de las personas que, con pensamientos y emociones impuros, contaminan el “receptáculo” cósmico, y esto, un día, debe tener su efecto.

Cada pensamiento de odio, de separación, de egoísmo, de injusticia, de discriminación, de querer más para uno que para su prójimo, en breve, cada pensamiento que viola las leyes de Dios, es un elemento constitutivo de esa enorme estructura espiritual —la guerra— que primero debe formarse en el espíritu antes de que pueda manifestar la destrucción en el plano material. Si sólo una pequeña parte de la Humanidad sembrara las semillas de la paz, las guerras no existirían, a pesar de algunos políticos inescrupulosos. La mayor parte de las personas, incluidos ustedes, amigos míos, albergan pensamientos de angustia, y si no pensamientos de odio, entonces de desconfianza y separación, como los que hay entre un grupo y otro, y todos éstos violan la ley de la hermandad. Cada pensamiento y emoción de este tipo contribuye significativamente al estallido de la guerra.

Esto no se aplica sólo a los pensamientos y sentimientos, ni a las reacciones individuales a las cuestiones y opiniones políticas generales. Aun cuando las personas no tengan falsas reacciones en relación con la sociedad en general, pero reaccionen en su vida privada de maneras negativas erróneas, esta energía contribuirá a precipitar una guerra u otra catástrofe masiva. Sólo cuando se purifican desde dentro, cuando limpian sus emociones y pensamientos para cumplir mejor con su destino dondequiera que se hallen, pueden ser portadores de la paz. Indirectamente, al vivir espiritualmente, las personas pueden hacer más por o contra la guerra que los políticos o los estadistas, mis queridos amigos.

Cuestiónense honestamente, sientan profundamente, examínense cuando envíen —tal vez hasta ahora inconscientemente— este “veneno” que contribuye e incita a los poderes que promueven la guerra. Vuelvan la vista a algunos de sus congéneres con los que pudieran tener dificultades. Tal vez ellos los hayan herido y ustedes no pueden superarlo ni entenderlo. Sin embargo, traten de considerar el asunto desde otro punto de vista. Traten de ver que la otra persona ha reaccionado a ustedes sólo por ceguera, ignorancia y una gran inseguridad interna, tratando equivocadamente de protegerse. Consideren con cuánta frecuencia han tenido ustedes mismos una reacción similar y podrían haber herido a uno de sus congéneres, no porque querían hacerlo, sino porque en su ciega inseguridad pensaban que ésta era la mejor manera de protegerse. En la medida en que ustedes mismos hacen esto, inevitablemente otros se lo harán, aunque no siempre la misma persona. En la medida en que reconozcan y entiendan este estado de cosas, reconocerán el hasta ahora inexplicable comportamiento del otro por lo que es, de la manera en que lo he explicado aquí. Con esta claridad la herida se cerrará y entonces la comprensión hacia el otro aumentará más y más porque ustedes mismos la han experimentado y se ha convertido en parte de su conciencia. De la comprensión nace la empatía y ese es el camino del amor. Con él construyen su felicidad, adquieren conocimiento y sabiduría, realizan su vida y así contribuyen a la causa de la paz. Lleven a cabo esta pequeña tarea, amigos míos, todos y cada uno de ustedes; tómenla en serio, no superficialmente, y entonces sentirán una gran liberación. Se desharán de una carga.

Así pues, traten de no siempre enfocarse en ustedes mismos y su dolor. Traten de ver al otro. Olvídense de ustedes por el momento, traten de entender al otro en el sentido en que les expliqué antes. Vean su dolor, no el de ustedes, vean su inseguridad, no la de ustedes. Y pidan a Dios que les dé la luz de la verdad y del conocimiento para que contemplen toda la situación como realmente es, no como tratan de presentarla desde su punto de vista. Puedo prometerles, queridos míos, que si realmente desean entender la necesidad y la soledad de otros, entonces no experimentarán sus actos erróneos como algo doloroso para ustedes. Pueden liberarse de su sufrimiento concentrándose en el “tú” en lugar del “yo”, y pidiendo a Dios que les dé la visión completa de la verdad. Si este deseo está genuinamente presente, será cumplido. Pero sabemos muy bien que uno debe decidirse a estar verdaderamente motivado por un deseo genuino. Consideren esto como una oportunidad para ponerse a prueba.

Y ahora, mis queridos amigos, me gustaría satisfacer el deseo de algunos de ustedes y, como cosa excepcional, hablar de la vida en los mundos del espíritu. Regresaré a este tema en el futuro cuando surja la oportunidad, porque en este breve tiempo sólo puedo hablar poco sobre la inconmensurable complejidad de los mundos espirituales y sus diferentes condiciones e interrelaciones.

Cuando los seres humanos oyen hablar de las esferas del más allá, suelen pensar que todo esto se parece demasiado a las condiciones de la Tierra y no pueden creerlo. Pero en verdad, queridos míos, todo lo que tienen en su mundo también está en el mundo espiritual, y mucho más. Sepan que los objetos terrenales son sólo un reflejo, una imitación de las formas espirituales correspondientes. En realidad no podrían existir en su mundo a menos que existieran primero en el espíritu. Así, las cosas espirituales no son símbolos, como muchas veces piensan los seres humanos. Es al revés: las cosas terrenales son símbolos que representan la realidad espiritual. Aquí hay mucho material para meditar. No obstante, las cosas del mundo espiritual guardan una relación diferente con las entidades espirituales de la que guarda una cosa terrenal, un paisaje terrenal, con los seres humanos. En el mundo del espíritu, los paisajes u objetos son la expresión mental, el producto de la mentalidad del respectivo ser espiritual; en el mundo humano los objetos o paisajes parecen no tener nada que ver con el individuo. Se les percibe con una existencia independiente del individuo, como puramente funcionales, por decirlo así. Naturalmente, es difícil para los seres humanos entender esto. Pero, con el tiempo, su comprensión crecerá.

Existe un número infinito de esferas, desde la más alta y pura hasta la más profunda e impura, con gradaciones, para ustedes insondables, entre una y otra. No todos los seres que ya no están sujetos al ciclo encarnatorio se hallan ya en las esferas espirituales más altas. Tienen que desarrollarse más, desarrollo que tendrá lugar en el mundo espiritual. El mundo más alto es lo que llamamos “la casa de Dios”, aunque esto no debe entenderse literalmente. A los espíritus de un desarrollo superior que aún no residen en la esfera más alta se les da un acceso ocasional a estos elevados esplendores. Estos mundos constan de materia sutil de tan inconmensurable armonía y belleza que ustedes, amigos míos, ni siquiera pueden imaginarlos. El paisaje más hermoso de la Tierra está contaminado de impureza y desarmonía en comparación con esta belleza. La más exquisita música, ejecutada con la mayor maestría, es disonancia cuando se le compara con los sonidos espirituales, y así por el estilo. A mi me faltan las palabras para describir esto, y a ustedes les faltan los conceptos. Todo está creado a partir de rayos, todo está en movimiento, en transformación, y, sin embargo, en equilibrio. Esta aparente contradicción no puede explicarse con sus conceptos verbales, así como me es imposible transmitirles siquiera una aproximación de los esplendores que pueden encontrarse en las esferas más altas.

Los seres que viven allí tienen que llevar a cabo su tarea en el Gran Plan, hasta que todos los seres hayan regresado a Dios. Allí reina un maravilloso orden y organización. Aquí existen las más diversas esferas. Sólo puedo decirles muy poco hoy sobre ellas. Son esferas de música y color, donde los sonidos son colores y los colores sonidos... y al mismo tiempo son también fragancias. En la Tierra todo está separado, no hay unidad.

Una esfera del mundo espiritual podría llamarse la esfera de la ciencia. Pero no es como la ciencia humana. Todo el conocimiento que existe, que la Humanidad descubre sólo parcial y gradualmente, se exhibe de manera abierta. Está la esfera de la historia, si puedo llamarla así. No se ocupa sólo de la historia de la Tierra, sino también de la historia de la Creación, y aquí todo puede observarse. Sólo tienen que imaginarse una película. Todo está grabado en ese aliento de Dios, y pueden verla de nuevo. Los espíritus suficientemente adelantados en su desarrollo y que tienen un interés específico pueden encargarse de una tarea en particular. Entonces son guiados a esta esfera por seres espirituales expertos, y, con su ayuda, estudian durante algún tiempo para aprender lo que es necesario y ventajoso para la tarea elegida. Aprenden el Plan de Salvación, la historia de la Creación, y todo lo que ataña a ella. Aquí están también los esbozos de los planes para el futuro, siempre sólo como un marco que da a cada alma espacio suficiente para determinar el tiempo y el resultado con su libre albedrío. Esta esfera también es de una belleza inimaginable. Luego está la esfera donde los espíritus de los niños muertos viven para capacitarse y educarse. También esta esfera es de una gran hermosura. Y hay muchas, muchas más.

Las esferas que no pertenecen a estas alturas también contienen una belleza asombrosa. Y allí también esta belleza es mucho mayor que lo más bello de la Tierra. Aquí existen también muchas posibilidades y variedades de las esferas que acabo de mencionar. Pero su perfección no es tan completa como las de las esferas similares que se encuentran entre las más grandes alturas. Todo depende de la etapa de desarrollo de las entidades. La capacidad de recibir felicidad, armonía y completitud depende enteramente de la etapa de desarrollo.

Hay esferas de purificación, de las cuales la Tierra es una. Esas esferas de purificación existen en varios niveles de desarrollo. Hay, además, muchos tipos de escuelas y universidades. Hay hospitales, queridos míos, donde se cuida y se sana a las almas enfermas. Hay lugares de descanso —también en diferentes grados, y todos corresponden a la etapa de desarrollo— para los espíritus que han dejado atrás su cuerpo y también para los espíritus que han venido a descansar en el mundo espiritual después de la conclusión de una gran tarea. Estos seres necesitan descanso durante cierto lapso de tiempo.

Otras esferas podrían llamarse esferas de recepción. También son hermosas y a menudo más que la Tierra, para las entidades espirituales que tal vez aún no se encuentran en un nivel en el merezcan una dicha continua. Sin embargo, han cumplido con su vida muy dentro de los límites de sus posibilidades, y necesitan y merecen un tiempo de recuperación antes de poder reanudar su camino de desarrollo.

Dentro de una esfera grande con diferentes departamentos, hay lugares específicos donde se preparan las encarnaciones. En hospitales de una naturaleza muy específica, entidades espirituales que tienen formación médica trabajan para preparar los fluidos, como ya lo expliqué. Juntan los fluidos, lo que deja a la entidad inconsciente mientras dura el proceso. En otra parte de esta esfera se discuten las encarnaciones. Aquí específicamente, seres superiores capacitados conocen exactamente las leyes y las encarnaciones pasadas del alma individual, han estudiado la carga que aún debe llevar, sus méritos, sus habilidades, lo que ha terminado y lo que le queda por hacer. Conocen el camino entero del destino del alma individual, de manera que son capaces de determinar y planear las circunstancias y condiciones más ventajosas para la siguiente vida en la Tierra, incluidos los méritos y los obstáculos que cada entidad ha de traer a este planeta a fin de hacer el mayor progreso. El ser que está a punto de encarnar discute su vida venidera con los seres superiores, expresa sus deseos y escucha consejos.

Luego están las distintas esferas de purificación, cada una de acuerdo con la etapa de desarrollo de los seres que la habitan. En el futuro hablaré más de cómo se desenvuelve el destino de las entidades, cómo influye este desenvolvimiento en el proceso de purificación y en qué consiste este proceso. Entonces entenderán las funciones de las distintas esferas de purificación. Aquí diré sólo muy brevemente que hay una esfera específica donde se revisa una vida, a veces incluso varias vidas. En ocasiones la última vida se conecta con la que le precedió, y sólo comparando las dos se vuelve posible una comprensión completa. Ahora el espíritu que acaba de concluir su vida terrenal ve su vida con tanta claridad que ya no puede fingir ni poner pretextos de la manera en que les gusta hacerlo a los humanos. Éstos tienden a desplazar sus motivos reales y usan una máscara, de suerte que sus corrientes puras son contaminadas por las cualidades no purificadas. Pero aquí todo es claro y abierto.

Esto no debe confundirse con el fenómeno muy conocido que se produce después de la muerte, en que uno ve su vida desenvolverse frente a sus ojos en una secuencia muy corta. Eso es otra cosa. Siempre ocurre, pero en este caso ocurre muy brevemente y el espíritu humano ve la película de su vida pasada casi indiferentemente, por decirlo así. Parece tratarse de la vida de otro. Ustedes no se sienten afectados ni emocionalmente conmovidos. La ven objetivamente. En la esfera de purificación el proceso es mucho más extenso y dura el tiempo necesario para que entiendan lo que hasta ahora se han negado a entender. Esto puede ser doloroso. Realmente llegan a sentir que se trata de ustedes. Reexperimentan su vida. Y luego resulta que la vida terrenal se evalúa de un modo muy distinto aquí que en la Tierra, donde aún están en su cuerpo. Mientras el cuerpo contenga el espíritu y lo aprisione, el sufrimiento por cada tribulación y golpe del destino es grande. A ustedes les asusta experimentar algo difícil. Pero mientras todo esté bien en el exterior, están contentos.

Ya en estos reinos de purificación —que en modo alguno son esferas altas—, la experiencia de mirar las imágenes del desenvolvimiento de su vida pasada es enteramente diferente. Es posible que un destino difícil que sufrieron en la Tierra los haya entristecido mucho entonces, pero como desde el punto de vista espiritual salieron bien librados, les da ahora, al experimentarlo de nuevo, al ver la película, un sentimiento de inagotable paz. Les da un sentimiento de felicidad porque pasaron la prueba y aprendieron lo que había que aprender. Sin embargo, un tiempo agradable en el que sólo hubo contento les puede causar una gran zozobra si, durante ese lapso, no terminaron la tarea espiritual. Volverán a experimentar su vida con frecuencia poco después de dejar el cuerpo, pero, y es importante que entiendan esto, la sentirán y la juzgarán de un modo distinto. Por lo tanto, los tiempos felices en la Tierra podrían no coincidir con sentimientos de felicidad cuando, un día, vuelvan a examinar su vida. La persona que puede alcanzar en la Tierra esta misma comprensión profunda de su vida, y, de hecho, experimentarla y sentirla como lo hará en la esfera de purificación, ha logrado mucho. Su purificación será mucho más corta y menos dolorosa y le dará paz y satisfacción. Ésta es la verdad detrás del malentendido humano de que la persona que lleva la carga más pesada en la Tierra puede experimentar una gran alegría en el mundo espiritual, y viceversa. Ahora bien, no digo que esto vaya a suceder siempre. Una persona puede no enfrentar bien un destino difícil y puede no demostrar su valía, sino sólo amargarse más y separarse más de Dios. Otra persona puede demostrar su valía en periodos de buena fortuna y trabajar aún más activamente en su desarrollo espiritual. Pero esto es más raro. Experimentar plenamente un destino difícil muchas veces trae consigo un avance y una compensación de deudas kármicas, y les ayuda a llevar adelante su desarrollo con una carga disminuida.

Así pues, en la esfera de purificación contemplan su vida pasada desde un punto de vista que suele ser completamente diferente de la perspectiva terrenal. Y este punto de vista corresponde a la verdad. Una y otra vez nos toca observar tristeza y remordimiento cuando tantos seres lamentan no haber reaccionado de una manera distinta en esta o aquella situación. Una y otra vez se preguntan: “¿Porqué no fui capaz de —o no quise— ver esto? Ahora todo cobra sentido”. O: “¿Por qué no entendí la ayuda que se me estaba brindando? ¿Por qué me cerré a ella? ¿Por qué no quise ver el verdadero significado de la vida y realizar la tarea que vine a llevar a cabo? ¿Por qué me negué a creer que esta vida no era la única realidad, que hay más, que era sólo un eslabón de la cadena?” Y gran parte de lo que la persona descartó como insignificante o accidental se vuelve claro en esta fase de purificación. Muy dentro de sí misma, la entidad espiritual entenderá las causas. El significado se hará transparente a partir de estas escenas de la vida, que no sólo reflejan la vida exterior, sino también las corrientes del alma y las reacciones.

Entenderán que fueron ustedes quienes rechazaron otras opciones porque les parecían muy incómodas, y prefirieron convencerse de que “nada tiene sentido de todas maneras, así que ¿para qué hago algo?” Los seres humanos no quieren hacer el esfuerzo que entraña desarrollarse, y muchas veces ustedes, o por lo menos parte de ustedes, se niegan a aceptar este hecho.

Algunas esferas sirven para adiestrar a los espíritus en tareas del mundo espiritual que tienen que ver con los humanos, los espíritus y mucho más. A unos espíritus especiales se les adiestra para ser lo que uno podría llamar espíritus de misión. Se dividen en grupos diferentes. Pongamos el ejemplo de una desgracia en la Tierra, como un accidente de tren. No es tarea de estos espíritus de misión proteger a las personas que no están destinadas a morir. Esa es siempre la tarea del espíritu guardián. Los espíritus de misión llevan a cabo la tarea de recibir a los seres que nos llegan tan de repente y tan completamente impreparados. A otros espíritus de misión se les adiestra específicamente para recibir a las personas que mueren de una manera diferente, para conducirlos y ofrecerles ayuda. Otro tipo de espíritus de misión bajan de vez en cuando a las profundidades, a las esferas de la oscuridad, para llevar luz y ayuda a ciertos seres, si su actitud los hace merecedores de ello. Si la perspectiva de estas entidades cambia, los ángeles de misión pueden elevarlos a una esfera más alta. Entre los espíritus de misión, otros especialistas cuidan de aquellos que han dejado su cuerpo en un estado de absoluta incredulidad. Les ofrecen ayuda y guía, que estas entidades pueden aceptar o rechazar con su libre albedrío. Existen muchas posibilidades más. Yo les he hecho sólo un pequeño esbozo general y les he dado unos cuantos ejemplos.

Sin duda, para aquellos que aún no se interesan por las cuestiones espirituales, todo esto debe sonar extraño y raro. La comprensión sólo puede llegar cuando se eliminan los obstáculos internos y se da lugar al autoconocimiento, cuando están ustedes dispuestos a examinarse honestamente para ver si todavía queda alguna resistencia a aceptar estas verdades. Una y otra vez observamos la resistencia. Puede ser, como dije antes, que las personas rehúyan conocerse verdaderamente, desarrollarse en este camino y vencer sus resistencias. Más bien alejan de sí lo que es desagradable reconocer en ellas mismas. Sin embargo, éste es un requerimiento del desarrollo espiritual para todos, no sólo para los que están al comienzo de su Pathwork.

También puede ser que la causa de su renuencia sea el temor a la desilusión, a que tal vez las cosas no sean así, un temor de aferrarse a la esperanza de que esta vida difícil no sea la última, la única y la definitiva. Ésta es otra actitud que puede estar en el fondo de la resistencia a aceptar la realidad más grande. Ambas motivaciones pueden existir simultáneamente en la misma persona.

La fe es una comprensión superior, la fe es saber, y este saber es la gracia. La gracia tiene que ganarse. Se gana cuando la buena voluntad de la persona se manifiesta y conquista las contracorrientes inconscientes que tratan de negar la verdad. Si la buena voluntad de la persona no se relaja, las corrientes negativas inconscientes a la larga penetrarán en el consciente. Aquí se puede lidiar con ellas, transformarlas y, por ende, alinearlas con la buena intención exterior. Si la intención de conocer y vencer su naturaleza inferior es decisiva, se establece la base para recibir la gracia del conocimiento y experiencia profundos de la realidad. Su mundo terrenal no es la realidad, amigos míos, pero el mundo espiritual es imperecedero y la única verdad en la que siempre pueden confiar.

Queridos míos, ya les di suficiente por hoy. Me gustaría decirles a todos ustedes que nos sentimos felices cuando progresan y perseveran en este Pathwork. Todos reciban las bendiciones de Dios. Estén en paz, recorran su sendero con valentía y con el conocimiento de que todos sus esfuerzos encierran el mayor beneficio. Nada de lo que emprendan en el reino espiritual puede disolverse ni será jamás en vano. ¡Nada! Y, nuevamente, la bendición de Dios se extiende a ustedes y a todos mis amigos, cercanos y lejanos. ¡Queden con Dios!

Dictada el 3 de septiembre de 1957

Conferencia 13. El pensamiento positivo: los tipos correcto e incorrecto

En el nombre del Señor los saludo, amigos míos, y les traigo Sus bendiciones.

Hay muchas personas que, cuando entran en contacto con Dios, con la verdad absoluta, con el mundo espiritual, creen que la certeza de esta experiencia les llegará mediante una “prueba” contundente que esperan recibir personalmente. Pero esto, queridos míos, no puede suceder de esa manera. Ustedes desean este tipo de prueba porque piensan que puede eliminar sus dudas. Las dudas, en sí, son bastante comprensibles. Sin embargo, nunca desaparecerán mediante el tipo de prueba que esperan recibir.

La duda es lo opuesto de la fe; y la fe, amigos míos, no es en realidad nada más que la certeza de todo aquello de lo que pueden dudar hoy: es la experiencia interna. La experiencia interna no cobra existencia por medio de acontecimientos externos. Así pues, tenemos aquí dos niveles enteramente diferentes de conciencia. Para lograr algo dentro de ustedes, tienen que preparar las condiciones internas tanto como las externas, encontrando y conquistando sus bloqueos y obstáculos internos, en breve, todo lo que se interpone en su camino a la fe en su verdadero sentido.

Supongamos que ustedes reciben la prueba que esperan, pero sin eliminar primero sus obstáculos internos. En el momento es indudable que quedarían impresionados. Tal vez dirían: “Efectivamente, esto es extraño; esto es maravilloso; es pasmoso”. Sin embargo, después de que se borrara la primera impresión, las dudas volverían a surgir. Se dirían a sí mismos: “Quizás el médium sabía de esto”, o “Todo esto fue coincidencia”. Así que ya ven, cuando las ocurrencias externas no se sustancian dentro, el gran efecto exterior inevitablemente se desvanece después de un tiempo, porque estos dos niveles de percepción nunca pueden reemplazarse uno a otro; sólo pueden integrarse mediante un desarrollo interno constante. La experiencia de la verdad absoluta es como un organismo vivo; tiene que cuidarse, nutrirse y desarrollarse. No les puede llegar por medio de un suceso exterior milagroso.

El crecimiento físico ocurre lenta pero seguramente, paso a paso; apenas se dan cuenta del crecimiento mientras tiene lugar, hasta que de pronto descubren que el desarrollo anterior ha procedido gradualmente y ha alcanzado una nueva etapa. Todo el crecimiento físico tiene lugar gradualmente, y el proceso no es distinto en lo más mínimo del crecimiento espiritual o emocional. Los atajos no tienen ningún efecto duradero y, por lo tanto, siempre son una farsa. Los atajos y otras medidas repentinas que supuestamente eliminan el esfuerzo del crecimiento lento van de la mano de las leyes de los poderes de la oscuridad. Son muy efectivos, muy rápidos, pero nunca duraderos. El crecimiento y el desarrollo lentos, sin embargo, van de la mano de la ley divina y deben a la larga ser coronados por el éxito.

Sería benéfico para todos mis amigos recordar que no pueden llegar al tipo de fe de la que hablamos por medio de una sola experiencia, no importa cuán asombrosa. Más bien, adquirirán la fe trabajando espiritualmente, transitando por este Pathwork de perfección, llegando a conocerse como realmente son, entendiendo sus conflictos internos y descubriendo de qué manera han roto las leyes espirituales, aunque sólo sea mediante una reacción emocional. Paso a paso, mientras proceden para liberarse de sus cadenas internas, las dudas los asaltarán con menos y menos frecuencia. No desaparecerán de pronto, pero se presentarán cada vez menos y con cada vez menor fuerza, hasta que desaparezcan por completo. Ésta es la única manera, amigos míos.

Como ya dije, ésta es la ley para todos los procesos divinos. Cualquier cosa sustancial y permanente crece despacio con un máximo de esfuerzo personal, poco a poco. A medida que el proceso se desenvuelve, pueden no estar siquiera conscientes de la medida en que crecen ustedes y su fe, su experiencia de lo absoluto y su sentido de él.

No son sólo las personas que se hallan al principio de este Pathwork o las que están en su umbral las que necesitan saber estas verdades. Incluso aquellos que ya están en el proceso de su desarrollo interno adecuado encuentran ocasionalmente, aunque con menos frecuencia y con menos impacto, que los asaltan sus dudas originales. Para esos inevitables momentos de duda deseo darles, amigos míos, algunos consejos sencillos, a fin de que sepan cómo encarar las dudas.

La mayoría de ustedes saben que hay dos fuerzas dentro del alma humana. El Ser Superior o chispa divina es esa parte de ustedes que tiende hacia arriba; es la parte de ustedes que desea la perfección para todo el ser humano, la integración completa de todas las partes separadas. El Ser Superior conoce la verdad más grande de la que su ser consciente duda, y desea transmitir este conocimiento a su conciencia. La otra parte es el Ser Inferior, que comprende no sólo sus fallas y debilidades, sino también su ignorancia y todas las actitudes por las que consciente o inconscientemente violan la ley divina. Esta parte teme la certeza del mundo espiritual, ya que el conocimiento también significa responsabilidad, y ustedes, en su naturaleza inferior, prefieren permanecer ignorantes porque de este modo se liberan de la obligación de conquistar su Ser Inferior, lo que, en efecto, no es fácil de conseguir. Pero también existe en ustedes un anhelo de conocer la verdad de la realidad espiritual de la que todavía dudan porque, por difícil que sea alcanzarla, la verdad significa felicidad y dicha suprema eternas. Pero su Ser Inferior con su miedo, y por sus propias razones, trata de hacerlos dudar de la parte que desea la verdad a fin de evitar la decepción.

Por lo tanto, el Ser Superior y el Ser Inferior están en guerra uno con el otro. Siempre que hay una desarmonía interna, significa que sus dos naturalezas están peleando. Siempre que reaparece la duda, es su Ser Inferior el que habla. Cuando la duda se va, el Ser Superior habla. Entonces saben que Dios, Su maravillosa Creación, Su mundo espiritual es la verdad última donde todo es posible, donde no puede existir ninguna infelicidad. Pero cuando el Ser Inferior es más fuerte, creen que la duda, la desesperación, la desesperanza pueden ser ciertas después de todo. Ahora sólo les queda responder una pregunta, y ella es, ¿qué lado tiene razón; en qué lado está realmente la verdad? Lo único que deben hacer cuando duden es retirarse al silencio. Formulen esta polémica en un pensamiento claro y conciso, y hagan a Dios la sencilla pregunta: ¿Cuál es la verdad? Y luego ábranse para recibir la respuesta. No esperen que la respuesta se les dé inmediatamente. En los días siguientes, sólo estén conscientes de la pregunta. De una manera u otra, a la postre recibirán la respuesta.

En realidad, la respuesta ya está dentro de ustedes, aunque todavía no lo sepan. Es evidente por el mero hecho de que cuando dudan están deprimidos, y cuando experimentan la verdad se sienten contentos. La verdad siempre los hace felices... aun la verdad desagradable. Todos mis amigos que siguen este Pathwork saben que ocasionalmente deben enfrentarse a aspectos desagradables o poco halagadores dentro de sí mismos. Pero cuando el deseo de la verdad interior se vuelve más grande que todo lo demás, esta verdad desagradable siempre los fortalecerá y les traerá felicidad. De igual modo, si observan sus sentimientos atentamente, verán que la falsedad, por agradable que parezca en el momento, nunca les da una paz verdadera, pues muy adentro su Ser Superior tiene la respuesta correcta y ustedes seguramente la sienten. Así es que la verdad nunca los deprimirá, mis queridos amigos. Y ahí encuentran la respuesta a la pregunta que aún no se han respondido cuando dudan. Pero en caso de que no estén satisfechos con su propia voz interior que les dice la verdad, y si desean respuestas adicionales, formulen sus sentimientos y pregúntenle a Dios otra vez: “¿Cuál es la verdad? Estoy listo para recibir Tu respuesta”. Les prometo que la respuesta llegará, con tal de que no se olviden por completo de la pregunta. Más bien, permanezcan pacientemente conscientes de ella de una manera relajada y serena, y continúen con sus actividades. La verdad les será mostrada, y sabrán cuál de los dos lados en pugna dentro de ustedes tiene la respuesta correcta.

Cuando hayan vencido los obstáculos que llevan dentro y estén lo suficientemente maduros para permanecer en un estado de verdad, las pruebas que habían deseado les llegarán también desde fuera, no una vez, sino cien veces. Pero el propósito de estas pruebas no será hacerles ver la realidad como verdaderamente es, convencerlos y disipar sus dudas; más bien, las pruebas serán más maravillosas de lo que jamás soñaron que fuera posible. Llegarán sencillamente como un subproducto natural de su victoria interna al transitar por el camino que conduce a Dios. Cuando ya no necesiten pruebas, las recibirán abundantemente. Estos incidentes serán sólo una confirmación adicional para ustedes y seguramente los harán felices, aunque no serán una condición sin la cual no puedan creer y aceptar la verdad. Esto, de nuevo, es sabiduría profunda y ley divina.

Ahora deseo hablarles de un tema muy polémico entre mis amigos: el pensamiento positivo. El pensamiento positivo es, en efecto, esencial para la persona que desea crecer espiritualmente. Por desgracia, muchas veces se entiende mal lo que es y se le aplica en forma equivocada. Construir pensamientos limpios y apropiados de acuerdo con la ley divina es, desde luego, uno de los fundamentos de un camino espiritual. Como sus pensamientos son realidad, tienen forma y sustancia. Los pensamientos impuros construyen formas inarmónicas, que a la larga afectan su vida y su destino. No sólo los pensamientos conscientes tienen este efecto, sino también las reacciones emocionales y los pensamientos subconscientes. En todo caso, la gran tentación de la persona espiritual y emocionalmente inmadura es mandar todo lo que sea incómodo al subconsciente, donde hace infinitamente más daño que cualquier pensamiento consciente, aun el peor.

Con todo se puede lidiar y todo se puede enfrentar cuando es consciente, pero cuando está encerrado en la mente subconsciente es como una bomba de tiempo programada para estallar. Allí, las formas inarmónicas se construyen de manera igualmente destructiva que si provinieran del pensamiento consciente. Por lo tanto, se alienta a los estudiantes diligentes del pensamiento “positivo” a hacer precisamente lo que es peor para ellos. Les preocupa tanto no albergar pensamientos negativos que tienden a empujar todos éstos a su subconsciente y, así, no prestan atención a la discrepancia entre lo que quieren pensar y lo que en realidad piensan o sienten.

Debe hacerse hincapié en que los pensamientos —y también las acciones— pueden controlarse mediante la dirección consciente de la voluntad; sin embargo, ustedes no pueden controlar directamente sus sentimientos. Pueden saber muy bien que es pecaminoso odiar, pero cuando el odio todavía está en ustedes, no pueden cambiar esta corriente interna tratando de forzarse. De igual manera, si no aman a una persona no pueden forzarse a hacerlo, por mucho que lo deseen. El cambio puede producirse sólo indirectamente, por control remoto, si se me permite la expresión. Con cada paso hacia arriba que den en el Pathwork, sus sentimientos cambiarán automática, natural y gradualmente.

Una manera de lograr esto es hacer que el subconsciente sea conocido por el consciente. Pero el sistema del pensamiento “positivo” opera al revés; se esfuerza demasiado por inducirlos a convencerse de algo que existe sólo en la superficie y no ha echado raíces en ustedes. Así pues, viven una mentira, no importa lo bien intencionada que sea. ¡Y ésta es la más dañina de todas las cosas! Por lo tanto, es imperativo que reconozcan de lleno lo que aún existe en ustedes y que lo enfrenten. Cuando están tan preocupados por el pensamiento “positivo”, que es correcto cuando lo practican de la manera apropiada, pueden caer en un peligro, en parte por su propia buena voluntad y en parte a causa de ese lado de ustedes que odia reconocer corrientes interiores desagradables. Entonces hacen caso omiso de lo que realmente existe en ustedes y lo encierran allí donde se fermentará y actuará más fuertemente en su contra que los pensamientos negativos que permanecen conscientes. Ésta es una consideración importante que todos ustedes deberían recordar.

Ciertamente deben practicar el pensamiento positivo. Observen sus pensamientos, pero obsérvenlos tranquilamente, con desapego y de una manera relajada, sin sentimientos de culpa, de manera que puedan percibir cuando sus emociones no siempre corran paralelas a sus pensamientos o a la manera en la que ustedes querrían que fueran sus pensamientos y sus sentimientos. Tienen que aprender a ver a su Ser Inferior, aceptando su actual existencia temporal; qué tan temporal depende enteramente de ustedes. Su Ser Inferior todavía es una realidad en el plano en el que ahora viven, y no pueden cerrar los ojos a cualquier realidad en el plano que sea.

Otro malentendido, mal uso o abuso que con frecuencia surge del principio del pensamiento “positivo” es el siguiente: Todo el mundo quiere ser feliz. Éste es un deseo muy natural, que viene tanto del Ser Superior como del Ser Inferior, pero sólo el primero sabe que hay que pagar un precio por la felicidad. El precio es todo el esfuerzo que uno tiene que hacer en el Pathwork: el autoconocimiento, la superación de las propias fallas, el aprendizaje de las leyes espirituales en lo general y su aplicación en lo particular y lo personal, y así por el estilo. El Ser Inferior, por otra parte, quiere alcanzar la felicidad por medios externos y sin pagar el precio de conquistarse. Y la base para conquistar la naturaleza inferior es el autoconocimiento, la honestidad para consigo mismos y el autoanálisis. El Ser Inferior, en su orgullo, quiere ser perfecto sin hacer el trabajo necesario y muchas veces pesado para lograr esto. Es así que tanto el Ser Superior como el Ser inferior desean la felicidad, pero cada uno de una manera diferente. Su Ser Superior sabe que sólo mediante la perfección interior se puede alcanzar la perfección exterior, y esa es la felicidad. Su Ser Inferior no está dispuesto a pagar ningún precio; quiere tenerlo todo sin esforzarse.

Si ustedes tienen dificultades en su vida, ya saben que vienen de su naturaleza inferior y son el resultado de violar la ley divina en algún aspecto, y con frecuencia en muchos aspectos. Las personas maduras tienen que estar dispuestas a aceptar la mecánica de la ley como manera de honrar a Dios. No tratarán de zafarse de pagar el precio. El objetivo del pensamiento “positivo” mal aplicado o mal entendido es tener una perfección exterior a menudo demasiado rápidamente, tan sólo aprendiendo a controlar los pensamientos. Esto no es suficiente. Su naturaleza inferior toma prestado este principio porque se adapta muy bien a lo que quiere. El primer paso hacia un pensamiento positivo verdadero es tomar las consecuencias de lo que hemos hecho en el pasado, ya sea en una encarnación previa o en esta misma vida, y decir: “He violado la ley y los efectos tienen que salir a la luz. Esto significa, entre otras cosas, que tengo que aceptar las consecuencias en esta vida”.

Muchas veces observamos que a las personas les cuesta mucho trabajo practicar el pensamiento “positivo”. Una razón por la que les cuesta tanto es que, sin saberlo, sus pensamientos no están claramente formulados; cuando su deseo de felicidad proviene del Ser Inferior, tienden a pelearse con Dios y el destino siempre que se topan con dificultades y penurias. Ustedes pueden aceptar intelectualmente la verdad de que Dios no quería que tuvieran dificultades y que ustedes mismos son los responsables de ellas. Pero emocionalmente no han aprendido esta verdad mientras no estén dispuestos a pagar. Pagar significa aceptar sus dificultades, saber que son sólo temporales, ya que Dios es amor y quiere que todos Sus hijos sean felices. Pero la felicidad sólo puede alcanzarse mediante la aceptación consciente de las leyes de causa y efecto y no tratando de escapar del efecto por medio de un mero control de los pensamientos.

La felicidad no les puede llegar mientras se quieran tanto que un poco de dolor se vuelve insoportable para ustedes. Sólo mediante la aceptación de este dolor se pueden desapegar lo suficiente de su ego hasta que el dolor ya no sea necesario para su desarrollo. Esto no significa que deban resignarse y desesperanzarse, regodeándose en sus pequeños dolores y tribulaciones. Significa que deben ser perfectamente conscientes de que todas las dificultades de su vida son autoinfligidas y, por lo tanto, deben pasarlas, soportarlas, aceptarlas y, lo más importante de todo, encontrar su causa dentro de ustedes, para eliminarlas de una vez y para siempre. La causa sólo puede encontrarse en un camino de autoconocimiento. Encuentren la falla en ustedes que es responsable de su pesar externo y elimínenla, sabiendo que la manifestación externa de la causa raíz no puede desaparecer de inmediato, sino que tiene que disolverse mediante un proceso de crecimiento lento y orgánico. Mientras este proceso dure, honren a Dios aceptando Sus leyes; no se quieran tanto que rehúyan un poco de dolor, sino carguen con él valiente y humildemente, sin dar tanta importancia a su propia comodidad personal. Ésta es la manera mejor y verdadera de practicar el pensamiento positivo.

Con esta actitud serán penetrados por la profunda convicción de que el mundo de Dios es un mundo feliz en el que no tienen nada que temer, en el que hay muchas cosas buenas que esperar. También su sentido del tiempo cambiará gradualmente: Se volverá no sólo un concepto intelectual, sino una intuición profunda que les dirá cuán corta es la duración de su pequeño dolor cuando se le considera desde la perspectiva espiritual, que es la única real. Todos ustedes han oído decir muchas veces, a mí o a otros, que sus dificultades no son tan importantes como la manera en que las viven. Y yo les he enseñado cómo hacer frente a sus dificultades.

“El que quiera ganar su vida, la perderá. El que esté dispuesto a renunciar a ella, la ganará”. ¿Qué significa esto, amigos míos? Significa que si tienen constantemente mucho miedo de un poco de dolor, si se aferran muy fuertemente a su ego y a su pequeña sensibilidad o vanidad, no renuncian a su vida; más bien, se aferran a ella con demasiada fuerza y por lo tanto la pierden. Perder, en el sentido espiritual, significa que no pueden encontrar paz, armonía o felicidad ni de dentro ni de fuera. Pero aquellos que no se toman tan en serio, cuya comodidad y todo lo que pertenece al ego no es tan terriblemente importante, cuyos pequeños dolores y vanidad herida no importan tanto, que no piensan constantemente: “Si muestro mi afecto o mis verdaderos sentimientos, ¿qué pensará la gente? Me podrían lastimar o yo podría arriesgar algo”, los que verdaderamente renuncian a su ego, recibirán la vida, de nuevo en el sentido espiritual. Encontrarán armonía interior obedeciendo la ley, y encontrarán el amor y el respeto de otros que jamás hubieran encontrado aferrándose a sí mismos tan fuertemente.

Por lo tanto, es de la mayor importancia en el camino espiritual aprender a renunciar a la propia vida en el sentido verdadero, que entraña también ser capaces de aceptar el dolor. La aplicación mal entendida del pensamiento positivo deja fuera este capítulo entero del desarrollo espiritual.

La próxima vez, mis queridos amigos, hablaré de la manera en que nosotros, los espíritus, vemos a los seres humanos, a toda la unidad de la personalidad humana, y cómo afecta esto al proceso de purificación, o al sendero de la perfección, o a la terapia psicológica, como quieran llamarle. Quiero darles el ángulo espiritual de este tema. Y deseo informarles que mi próxima conferencia también será en inglés, para que un número mayor de ustedes se beneficien de ella. Luego veremos si tendremos una conferencia en alemán de nuevo, o no. Pero de cualquier manera, las conferencias en alemán tendrán lugar con menor frecuencia.

Antes de abordar sus preguntas, querría que tú, mi amigo Walter, organizaras las preguntas de hoy en adelante. Sería aconsejable que discutieras de antemano con todos los participantes las preguntas que quieren hacer. Sugiero que entonces las clasifiques para que se formulen en el orden de su importancia y su interés. Si no es posible responder a todas las preguntas en su momento, las restantes se aplazarán para la próxima sesión. Es más aconsejable manejar las preguntas de esta manera porque entonces no habrá pausas. Como están las cosas ahora, algunos amigos que desearían hacer preguntas a menudo titubean porque son tímidos. Entonces se produce una pausa innecesaria y este tiempo podría aprovecharse. Ahora que su círculo está creciendo cada vez más, estas cosas podrían funcionar mejor si estuvieran bien organizadas. Pero antes de entregarme a las preguntas planeadas, quisiera saber si hay algo de la conferencia anterior que les gustaría saber primero. Sólo después nos ocuparemos de las preguntas planeadas.

Y ahora, queridos míos, estoy listo para sus preguntas y las contestaré lo mejor que pueda.

PREGUNTA: ¿Por qué debe ser un anticlímax la respuesta a nuestras dudas?

RESPUESTA: Te diré por qué. Cuando un ser humano espera una respuesta de Dios y del mundo espiritual, se imagina que ésta debe llegar de una manera muy dramática, o tal vez incluso melodramática, es decir, como una especie de milagro. Sin embargo, Dios no trabaja así. Dios trabaja a través de ti o de otros seres humanos, y las respuestas que da parecen suceder de una manera tan natural que, en el momento, no puedes estar muy seguro de que realmente hubo una respuesta. Esto tiene una razón de ser muy buena; de hecho, varias razones. Una es que el estado más elevado de felicidad y gracia —la experiencia, el hecho de la existencia del otro mundo y su cercanía contigo— no debe facilitársete. Debes ser puesto a prueba una y otra y otra vez para determinar si eres merecedor de vivir en la verdad constantemente. En suma, tienes que trabajar para conseguir esto; tienes que mantener los ojos abiertos, y tus sentimientos y percepción internos sintonizados con el mundo espiritual. No debes darlo por sentado; debes entrenar estos sentidos internos mediante la observación y la conciencia. Así, trabajas hacia arriba, usando todo lo que te ha dado el mundo espiritual, y así debe ser. Si lo recibes en forma apropiada, el resultado será infinitamente mejor; no serás sostenido por sucesos o experiencias externos, sino por la fuerza y la sabiduría que has desarrollado en tu interior, y encontrarás una fuerza y una felicidad constantes que estarán construidas sobre una roca y jamás podrán ser jaladas de debajo de tus pies.

Así pues, las respuestas llegan de una manera “mundana”, casi como si fuera por casualidad; naturalmente, no sobrenaturalmente. Y es por eso que una respuesta puede parecer un anticlímax. Si no estás seguro, toma esta incertidumbre, formula tu pregunta claramente y pide saber la verdad. Pregunta si ésta fue una respuesta o no, y la recibirás de nuevo, sin sombra de duda. Por desgracia, esto rara vez se les ocurre a las personas, incluso a aquellas que están acostumbradas a rezar y volverse a Dios con todos sus problemitas e incertidumbres. Los seres humanos tienden a dejar que las incertidumbres se fermenten en sus sentimientos y creen desorden en su alma. Todos los conflictos no clarificados, pequeños o grandes, te debilitan. Por lo tanto, sería muy aconsejable que te volvieras siempre a Dios con todas las cosas cuando sufras de incertidumbre. Pide iluminación; pide la verdad. Pregúntale cuál es Su voluntad cuando debas tomar una decisión. Así, alcanzarás mucho más pronto el estado que anhelas.

PREGUNTA: ¿Hasta dónde es la ausencia de deseo un paso necesario hacia el camino de perfección? Me refiero especialmente a las diferencias en las enseñanzas entre Oriente y Occidente.

RESPUESTA: La ausencia de deseo suele ser malinterpretada no sólo por los occidentales, sino también por los orientales. Es obvio que cierto deseo debe permanecer en el corazón humano. Y es de nuevo la misma y vieja historia: el cómo es importante, el matiz exacto de él: la respuesta no es ni un Sí ni un No. En otras palabras, en un sentido debe existir deseo; en otro, el deseo debe cesar gradualmente. Debe permanecer el deseo de alcanzar a Dios, de experimentarlo, de servirlo, y, al servirlo, servir a nuestros hermanos. Este deseo no sólo debe venir del intelecto como un reconocimiento obediente de lo que es correcto; este deseo por sí solo, o mejor dicho su cumplimiento, traerá felicidad. Mediante el crecimiento espiritual, lo que uno desea sólo cambia. Sin embargo, la ausencia de deseo debe existir en lo que se refiere al ego. Nuevamente, este tipo de desapego no se puede forzar; es el resultado natural del crecimiento espiritual; sólo indirectamente se puede alcanzar este estado de ser. Aquí también es importante poder aceptar el dolor de una manera sana, como lo expliqué antes. Si te resistes mucho a aceptar el dolor, si todo tu ser se rebela tan sólo de pensarlo, deseas mucho no tener dolor, y por lo tanto no estás desapegado. Tienes que aprender a pensar que tu dolor, tu vanidad y tu comodidad no importan ni un ápice más que el de cualquier otro. Cuando sientes en forma creciente que no te importas más que cualquier otra persona a quien quizás ni conozcas personalmente, y no te consideras más importante, entonces estás un poco más cerca del desapego... y, por ende, de la felicidad.

Cuando el éxito o el fracaso personal no te afecta por dentro —y ambas cosas pueden hacer eso: una placenteramente y la otra desagradablemente— has alcanzado algo de este desapego, el único en el que encontrarás una seguridad real. De otro modo, la seguridad que buscas siempre dependerá de cosas fuera de tu control. Todo tiene que ser como tú quieres para que puedas sentirte feliz, satisfecho y seguro. Pero cuando no es así, te pierdes y te pones a merced de fuerzas dentro de ti que no puedes controlar. En otras palabras, eres controlado por ellas y pierdes la serenidad, o lo que creías que era serenidad cuando las cosas eran como tú querías. Sin embargo, si eres desapegado de la manera en que lo doy a entender, eres independiente; no necesitas condiciones exteriores que te den armonía y seguridad. Nadas con la corriente y nunca contra ella. Nada puede tocarte entonces, ni hacerte perder el equilibrio.

Me doy cuenta de que para las personas que no están todavía tan avanzadas esto es difícil de entender. Ni siquiera me gusta hablar demasiado de este estado, ya que, si el desarrollo procede de manera adecuada, llega por sí solo y no necesita discutirse mucho. Al escuchar estas palabras antes de sentir su verdadero sabor, quizás teman desapegarse, porque me malinterpetarán, mis queridos amigos. Pensarán que este tipo de desapego significa que ya no aman más ni se preocupan por los demás, que se tornan resignados e indiferentes. ¡Pero eso está muy lejos de la verdad! La indiferencia significa no estar vivo, no vibrar con vitalidad. Y cuanto más alto están en su Pathwork, más vivos se sienten. Sí aman y sí se preocupan por los demás, pero de una manera diferente, sin los reclamos del ego, sin el lado de sombra que tienen todas las cosas en su plano de existencia.

Sus deseos y la realización de éstos no los hacen realmente felices, les pueden dar un momento de satisfacción, pero nunca tranquilidad de espíritu, serenidad y felicidad constante que nunca pueden perderse y que ustedes a menudo temen inconscientemente porque desconfían de emociones que todavía no están lo suficientemente maduros para sostener. Así que no teman, amigos míos. Ese estado es algo que vale la pena anhelar, desde luego. No ocurrirá de pronto, pero sí crecerán para alcanzarlo. Como todo lo demás, también esto se desarrollará gradual y orgánicamente si continúan en este Pathwork, y ni siquiera se darán cuenta al principio de que tiene lugar en ustedes una transformación. Sólo se sentirán más y más en paz; las cosas que salen mal ya no les afectarán; primero, menos que antes, y finalmente en absoluto. Ya no serán presa del enojo, la angustia ni la hostilidad. Vivirán más y más constantemente en un estado de gozo. Y no crean que las pequeñas alegrías les darán entonces menos placer. Por el contrario, mientras que ahora su capacidad de disfrute se ve obstaculizada por su propia alma perturbada, por todos sus deseos y apetencias, algunos de los cuales es imposible realizar, en el nuevo estado verdaderamente disfrutarán.

Mientras estén a merced de su ego con sus miedos y ansiedades, no pueden vivir en el presente. A veces viven en el pasado... y esto está mal. Y muy frecuentemente también viven en el futuro, lo que, a su propia manera, también está mal. Esto se aplica igualmente a las personas viejas. Cuando creen que es importante pensar en el mañana o en la siguiente hora, no viven este momento mismo. ¿Qué significa eso? Significa que hay cierto deseo conectado con el futuro. La angustia procede del tipo equivocado de deseo. Si temen algo, desean que esta cosa no suceda. Así ocurre con la mayor parte de ustedes; viven casi toda su vida en el futuro, y, por ende, dejan que la vida se deslice junto a ustedes. Se pierden de ver y apreciar las cosas más hermosas que tienen frente a los ojos; no las ven porque están demasiado ocupados con sus deseos. El ahora se pierde para muchos de ustedes por sus deseos. Si este tipo de desapego no se alcanza, constantemente pierden la felicidad del ahora. Y les ruego a todos ustedes, amigos míos, a quienes la idea de la ausencia de deseo o desapego los asusta un poco, que no piensen en ello. Llegará como un subproducto cuando sigan este camino de felicidad, si deciden seguirlo. Esto es lo que tengo que decir.

PREGUNTA: Cuando usted habla del pensamiento positivo, dice que deberíamos ser conscientes del odio o el resentimiento que sentimos. Pero ¿cómo se supone que debemos relacionar el tipo de pensamiento positivo que deberíamos tener con los sentimientos que hay en nosotros, y no entrar en conflicto?

RESPUESTA: Cuando medites, escucha tu interior. Sólo observa tus sentimientos, reacciones y tendencias internos. No trates de tapar tus verdaderos sentimientos por ningún motivo. Dile a Dios: “Quiero la verdad, incluida la verdad temporal acerca de mí, acerca de todos mis sentimientos y pensamientos verdaderos”. No puedes acceder a la verdad absoluta a menos que descubras primero tu propia verdad temporal, por desagradable que ésta sea. Por lo tanto, pídele a Dios tu propia verdad y está dispuesto a encararla. Sobre todo, ora para tener la voluntad de hacerlo meditando sobre estas palabras. Por ejemplo, como no puedes alcanzar tu meta sin encontrar tu propia verdad, te puedes liberar de todas las cadenas sólo conociéndote, encarándote y conquistándote. Obsérvate clínicamente. Luego sólo nota tus sentimientos; regístralos con desapego. Dite a ti mismo: “Ésta es la manera en que deseo pensar y sentir, pero en tal o cual aspecto, mis verdaderos sentimientos, mis pensamientos internos, aún se desvían de lo que entiendo intelectualmente. Esta comprensión todavía no llega a mis emociones. Obsérvate continuamente, todos los días. A veces habrá más discrepancia, a veces menos; esto depende de muchas cosas.

Si practicas este proceso durante un tiempo, aprenderás varias cosas de una vez. En primer lugar, aprenderás a aceptarte como eres, y aprenderás la humildad de la que muchos de ustedes carecen porque todos quieren ser perfectos y estar en la cima de la montaña, cuando en realidad no han llegado siquiera al primer valle. Y esto es también un tipo de orgullo, aunado a la pereza. Quieren estar allí sin al hacer el esfuerzo de llegar allí. De nuevo, su ser inferior no quiere pagar el precio. Así que aprende la humildad; aprende a aceptarte como eres; aprende tu verdadera naturaleza interna con sus muchas facetas y no sólo las facetas que quieres ver.

Todo este proceso es sumamente sano y te dará infinitamente más fuerza que el tipo de pensamiento fantasioso que podrías sentirte tentado a usar, motivado por una teoría malentendida de pensamiento positivo. Esto es mucho más que pensamiento positivo, pues aprendes a vivir en la realidad, la realidad temporal que has creado con tus actitudes anteriores. Si haces sólo esto durante un tiempo y te acostumbras a aceptar objetivamente, casi fríamente, la imperfección que vive en tu naturaleza inferior sin sentirte demasiado perturbado por ello, después de un rato llegarás al segundo paso. El siguiente paso consiste en meditar sobre la ley divina que tu tendencia interior ha violado. Quien siga este camino, quien desee sinceramente recorrerlo, definitivamente será guiado al mejor maestro para su personalidad y problemas específicos. Esto debe suceder y siempre sucederá porque no puedes emprender este Pathwork sin enseñanzas de fuera. Así aprenderás qué meditación en particular es la mejor para tu problema. El odio o el resentimiento pueden tener distintas causas o motivos en diferentes personas. Las mismas cosas pueden necesitar diferentes enfoques, diferentes tipos de meditación en distintos individuos. Pero esto vendrá después.

Primero, la observación clínica del ser, del Ser Inferior desde la perspectiva de Ser Superior, tiene que practicarse y dominarse antes de que se establezca la segunda fase. Primero tienes que aprender a aceptarte como eres, a descender del pedestal en el que te has colocado. Acéptate con humildad y sin sentimientos de culpa: “Así soy, pero ésta es la manera en que deseo ser, y para tender un puente entre la discrepancia deberé tener paciencia y la fuerza de voluntad de trabajar sin cesar, pues de lo contrario no puedo esperar llegar al lugar espiritual que busco”. Después de que hayas aprendido eso, tu segunda fase específica se te mostrará; eso te lo puedo asegurar.

Y ahora, amigos míos, los dejo. Hay una bendición especial para cada uno de ustedes y amor de todos sus seres queridos que se hallan en el mundo espiritual. Muchos de ellos están presentes durante estas conferencias; no todos, pero sí algunos. También aprenden y los observan. Llegará el día en que ocasionalmente les dé noticias de algunos de ellos. Todos les envían su amor y el ferviente deseo de que salgan de su ceguera, de sus nubes y, por ende, encuentren la verdad, la luz y la libertad. Sigan adelante con su vida y lleven con ustedes las bendiciones y el amor de Dios. ¡Queden en paz!

Dictada el 27 de septiembre de 1957.

Conferencia 14. El ser superior, el ser inferior y la máscara

Saludos en el nombre del Señor. Bendita sea esta hora en que se me permite hablarles, amigos míos

Les he prometido hablar esta noche de la manera en que nosotros, en el mundo espiritual, vemos toda la personalidad humana, la unidad completa. Todos ustedes saben que tienen no sólo un cuerpo físico, sino también varios cuerpos sutiles, cada uno de los cuales representa algo diferente. También saben que sus pensamientos tienen formas espirituales definidas, y que estas formas son creadas no sólo por los pensamientos, sino también por los sentimientos, ya que un sentimiento es realmente sólo un “pensamiento no pensado” que aún no se vuelve consciente. Aunque el pensamiento crea una forma diferente de la que crea un sentimiento, de todas maneras ambos crean formas definidas y sustanciales. Cada cuerpo sutil, así como el cuerpo físico, tiene un aura: la vibración y emanación de ese cuerpo. Las formas-pensamiento o las formas-sentimiento reflejan su imagen en el aura. Estas formas realmente existen en el espíritu. Las auras, por lo tanto, no son las imágenes mismas, sino sólo reflejos de las imágenes. Estas formas crean las esferas en el mundo espiritual y, de acuerdo con la intensidad de los pensamientos o sentimientos, son vagas y débiles, o definidas, fuertes y duraderas. En otras palabras, todas estas formas fluctúan y cambian ya que todo en el espíritu está en movimiento perpetuo.

El aura del cuerpo físico muestra la enfermedad o la salud física, y todas las demás condiciones del ser físico. Las reacciones emocionales, intelectuales o espirituales aparecen en el aura del cuerpo sutil respectivo.

Cada ser vivo tiene un Ser Superior o chispa divina. Éste es el cuerpo más fino y más radiante de todos los cuerpos sutiles, el que tiene la más alta frecuencia vibratoria, porque cuanto más alto es el desarrollo espiritual, más rápida es la vibración. Desde la caída de los ángeles, el Ser Superior se rodeó lenta y gradualmente de varias capas de materia más densa, no tan densa como el cuerpo físico, pero infinitamente más densa que el Ser Superior. Así llegó a existir el Ser Inferior. Desde la perspectiva de ustedes, estas capas son de materia sutil que no puede verse con el ojo físico.

El propósito del desarrollo espiritual es eliminar al Ser Inferior para que el Ser Superior vuelva a liberarse de todas las capas externas que ha adquirido. En su propia vida, ustedes serán capaces de intuir con bastante facilidad, con ustedes mismos o con otros, que ciertas partes del Ser Superior ya están libres, mientras que otras están ocultas todavía. La medida en que el Ser Superior esté libre u oculto, y el grado de espesor que lo envuelve, dependen del desarrollo general de la persona respectiva. El Ser Inferior consta no sólo de las fallas comunes y de las debilidades individuales que varían con cada persona, sino también de la ignorancia y la pereza. Detesta cambiar y conquistarse; tiene una voluntad muy fuerte que no siempre se manifiesta fuera, y quiere salirse con la suya sin pagar el precio. Es muy orgulloso y egoísta, y siempre tiene mucha vanidad personal. Es el ego en todas sus manifestaciones. Generalmente, todas estas características son parte del Ser Inferior, independientemente de otras fallas individuales. Sin embargo, hay muchos matices y posibles formas en que el Ser Inferior puede exhibir estas tendencias generales. Estas manifestaciones dependen de varios otros factores, como las fallas personales que pueden tener distintos efectos sobre estos rasgos comunes del Ser Inferior. Las cualidades del Ser Superior, así como diversas otras circunstancias, también influyen sobre la manifestación externa, la intensidad, el grado y la dirección que estas tendencias generales pueden tomar.

Nosotros vemos tanto al Ser Superior como al Ser Inferior. Sin embargo, no todos los espíritus pueden ver todos los cuerpos sutiles de una criatura; sólo pueden hacerlo los que han alcanzado cierto grado de desarrollo. En otras palabras, el mero hecho de que un espíritu deje su cuerpo físico no indica que pueda ver necesariamente más que ninguno de ustedes. Un espíritu que ha alcanzado cierto grado de desarrollo podrá no sólo interpretar al Ser Inferior, sino que también será capaz de ver a través de él para descubrir al Ser Superior en todo su esplendor, porque la materia densa o física no representa un obstáculo para nuestros ojos y percepción espirituales. Así pues, podemos determinar muy bien qué formas-pensamiento proceden del Ser Superior, y cuáles del Ser Inferior. También podemos determinar qué deseos y esfuerzos del Ser Superior podrían estar mezclados con tendencias del Ser Inferior porque el matiz original se enredó, se falseó o se ensució.

Cuando los mensajes del Ser Superior se contaminan con motivos del Ser Inferior se crea un desorden en el alma que enferma emocionalmente a su portador. Todas las diversas tendencias tienen diferentes colores y, en muchos, casos, diferentes tonos u olores. Por ejemplo, una persona podría querer algo egoísta y como no quiere admitir que esto es egoísmo, empieza a racionalizar el deseo egoísta y a engañarse acerca de él. Podemos ver todo esto muy claramente, y, de hecho, este tipo de autoengaño es muy común entre los seres humanos. Las formas del Ser Superior tienen un carácter enteramente distinto de las del Ser Inferior.

Existe otra capa que, desafortunadamente, aún no se reconoce suficientemente entre los seres humanos en toda su importancia, y es lo que yo llamo el ser de la máscara. El ser de la máscara se crea de la siguiente manera: Cuando reconocen que pueden entrar en conflicto con su ambiente si ceden al Ser Inferior, es posible que todavía no estén dispuestos a pagar el precio que implica eliminar al Ser Inferior. Esto significaría, en primer lugar, que tendrían que encararlo tal como es, con todos sus motivos e impulsos, ya que sólo pueden conquistar aquello de lo que son plenamente conscientes. Esto significa tomar el camino estrecho, el camino espiritual. Muchas personas no quieren pensar en eso profundamente; más bien, reaccionan emocionalmente sin pensar en encarar al Ser Inferior. El subconsciente siente que es necesario presentar una imagen diferente del ser a fin de evitar ciertas dificultades, situaciones desagradables o desventajas de todo tipo. Así, las personas crean otra capa del ser que no tiene nada que ver con la realidad, ni con la del Ser Superior, ni con la realidad temporal del Ser Inferior. Es lo que ustedes podrían llamar fingido o falso; es irreal.

Regresaré al ejemplo anterior. El Ser Inferior le dicta a la persona que sea muy implacable con respecto a un deseo egoísta. No es difícil para nadie, aun de la más limitada inteligencia, darse cuenta de que, al ceder a este deseo, será relegada al ostracismo y nadie la querrá, resultado que ninguno desea. En vez de vencer su egoísmo mediante el lento proceso de desarrollo, las personas a veces actúan como si ya fueran generosas y desinteresadas. Pero en realidad son egoístas, y perciben su egoísmo. Odian la presión de su Ser Superior para que actúen contrariamente a los deseos de su Ser Inferior, pero se sienten obligadas a fingir, lo que perturba su paz interior, ya que ésta no va de la mano de sus aún predominantes sentimientos propios del Ser Inferior. Su desprendimiento y su generosidad son sólo una farsa.

En otras palabras, el acto correcto no está apoyado en absoluto por los sentimientos impuros, y por lo tanto la persona libra una guerra interior. El acto apropiado se vuelve un acto necesario, compulsivo y no el producto de la libertad de elección. Así, la bondad sobreimpuesta no cuenta en el verdadero sentido. Aunque es posible que estas personas den algo, detestan la sola idea de hacerlo. No sólo permanecen convencidas de que necesitan ser egoístas, sino que traicionan su naturaleza, violan su realidad y viven una mentira. De ninguna manera sugiero que sea aconsejable ceder a la naturaleza inferior; uno debe luchar por la iluminación y tratar de desarrollarse a fin de purificar sus sentimientos y deseos. Pero si esto no se logra, al menos debe no haber un autoengaño. Uno debe tener por lo menos una imagen clara y verdadera de la discrepancia entre los sentimientos y las acciones. De esta manera no podrá formarse un ser de la máscara.

No obstante, demasiado frecuentemente las personas tratan de creer en su desprendimiento y de esa manera se engañan acerca de sus verdaderos sentimientos y motivos al no mostrarlos y no querer verlos. Después de un tiempo, el mal se hundirá en el subconsciente donde se fermentará y creará formas que tienen su efecto y no pueden ser eliminadas, porque la persona no se da cuenta de ellas. El ejemplo del egoísmo es sólo un caso; hay muchos otros rasgos y tendencias que sufren el mismo proceso, amigos míos.

Cuando las personas están emocionalmente enfermas, siempre es señal de que, de una manera o de otra, se ha creado un ser de la máscara. No se dan cuenta de que están viviendo una mentira. Han creado una capa de irrealidad que no tiene nada que ver con su ser real. Así, no están siendo fieles a su personalidad real. Como dije antes, ser fiel a uno mismo no significa que deban ceder a su Ser Inferior, sino que deben ser conscientes de él. No se engañen si todavía actúan de acuerdo con la necesidad de protegerse y no porque tengan una visión más sabia y una convicción interna. Sean conscientes de que sus sentimientos todavía son impuros en tal o cual aspecto. Entonces tendrán una buena base de la cual partir. Les será más fácil encararse de esta manera cuando se den cuenta de que bajo las capas de su Ser Inferior vive su Ser Superior, la realidad última y absoluta que deberán alcanzar algún día. A fin de alcanzarla deben encarar primero a su Ser Inferior, o su realidad temporal, en lugar de taparla, porque eso pone una distancia aún mayor entre ustedes y la realidad absoluta, o su propio Ser Superior. Para encarar al Ser Inferior deben a toda costa desterrar al ser de la máscara. Pueden decidir hacerlo si visualizan los tres seres que les estoy presentando aquí.

Mentirse a uno mismo y no pensar en absoluto en las propias emociones y motivos verdaderos, sino simplemente dejar que las emociones reaccionen sin pensar, puede parecer adecuado en ocasiones, pero no lo es. La persona que desea ser feliz, sana y tener paz interior necesita, a fin de cumplir verdaderamente con esta vida presente y estar en armonía con Dios y, por ende, con el ser interno, encontrar la respuesta a estas preguntas de una vez y para siempre: ¿Cuál es mi yo real? ¿Cuál es mi Ser Superior? ¿Cuál es mi Ser Inferior? ¿Dónde puede haber una máscara, una falsedad?

Muchísimas personas usan una máscara, al menos en algunos casos. Este ser de la máscara nos presenta a nosotros, los espíritus, un color muy feo, mis queridos amigos. No es oscuro, negro o siniestro, como lo son las tendencias del Ser Inferior en sus diferentes variantes; los colores del ser de la máscara son asquerosamente dulces. Si alguno de ustedes es pintor o tiene tendencias artísticas sabe cómo determinar un buen color genuino o una coloración irreal y dulcemente artificial. Ustedes han creado una palabra para el arte y la coloración malos: lo llaman kitsch. Lo mismo pasa con los matices y el olor del ser de la máscara; son asquerosos y nauseabundos. Nosotros, los espíritus, preferimos la emanación y los efectos del Ser Inferior, por desagradables que sean para nosotros, pero al menos son honestos.

Es importante que todos ustedes traten de entrenar su visión interna para verse a sí mismos y a otros seres humanos desde ese punto de vista. Cuanto más despiertos estén espiritualmente, más fácil les será percibirse a ustedes mismos y a otros con precisión. Cuando entren en contacto con el Ser Superior una vez que su intuición haya despertado por medio de su desarrollo espiritual personal, sentirán una diferencia clara entre la máscara y el Ser Superior. Sentirán las nauseabundas manifestaciones del ser de la máscara, en primer lugar las suyas propias, no importa lo agradable que parezca ser esa máscara.

Si sus psicólogos, sus psicoanalistas y sus psiquiatras empezaran a ver a sus pacientes desde este punto de vista, lograrían mucho. Tendrían éxito allí donde todavía no lo tienen. Llegará el momento en que este conocimiento sea suyo. Cuando tengan la madurez y valentía suficientes para incluir la realidad espiritual en su pensamiento, descubrirán todo esto y demostrarán la verdad por su éxito con sus pacientes. Resolverán problemas con ellos, aunque no puedan ver lo que nosotros vemos, que hasta ahora han parecido imposibles de resolver. El mero conocimiento de estas tres partes de la personalidad humana marcará una tremenda diferencia en los resultados que obtengan, porque, después de algo de práctica y estudio, determinarán fácilmente con qué parte del ser lidian en cierta fase del tratamiento. Desarrollarán diferentes medios para ocuparse de los diferentes seres, y sabrán cómo instruir a la parte consciente y voluntaria de la persona en el uso de esta información. Esto marcará una diferencia enorme. Si una persona está lista para aceptar ayuda a ese respecto, la parte consciente y voluntaria del ser estará en el camino correcto. Lo que entonces quedará por lograr es penetrar también en las capas subconscientes de la personalidad con estas verdades, de modo que toda resistencia interior pueda vencerse. Esto sólo puede hacerlo la persona misma.

Si ustedes quieren recorrer este camino y curarse de su enfermedad emocional, es importante que entiendan todo esto. Incluso si no son lo que se llama neuróticos, y hay dentro de ustedes sólo unas desviaciones menores de la ley, les resultará muy útil entender todo esto y meditar en ello. Así podrían explicarse por qué sucede frecuentemente que una persona sometida a psicoanálisis con un médico que sigue rígidamente una escuela de pensamiento que no reconoce ninguna verdad espiritual, y que no es muy intuitivo acerca de estas cosas, puede sumirse en una crisis en la que su estado mental queda peor que antes del tratamiento. Desde luego, también puede haber médicos con buena intuición y un sentido correcto de la orientación, en cuyo caso el resultado indeseable puede no ocurrir tan frecuentemente ni con tanta fuerza. Pero cuando la máscara se ha derribado y el paciente es confrontado con el Ser Inferior, la experiencia puede ser tan demoledora que aquél sufrirá una crisis nerviosa total, abandonará la terapia y sufrirá consecuencias aún más graves. Por otra parte, si a esta persona se le dijera lo que yo les estoy diciendo aquí, y por lo tanto supiera qué esperar, podría evitarse mucho sufrimiento, y frecuentemente incluso una tragedia. Si un paciente supiera que tiene que enfrentarse al Ser Inferior que existe en todos los seres humanos, y también supiera que este Ser Inferior, por desagradable que sea, no es el “yo” definitivo o ser verdadero, y que el Ser Superior, que es la perfección que algún día surgirá de estas capas de imperfección, es el ser verdadero, entonces está conmoción no ocurriría. Por lo tanto, este conocimiento es importante para sus psicólogos y médicos de todo tipo, así como para todos los maestros y padres. Ayudará muchísimo. Tal vez tengan preguntas sobre este tema, mis queridos amigos.

PREGUNTA: ¿Cuál es la explicación metafísica de las alergias? Por ejemplo, las personas muchas veces son alérgicas a cosas que les gustan mucho.

RESPUESTA: Puede haber diferentes explicaciones. Por lo general, puede ser simplemente que no se permite a la verdadera personalidad evolucionar, que se pone una máscara sobre la personalidad y la reacción interior; o una sublevación por parte del Ser Superior puede crear ciertos síntomas físicos a fin de despertar a la persona para que descubra la razón. Ésta es sólo una posibilidad; puede haber otras. Una posibilidad adicional es que muy frecuentemente el alma humana está desgarrada por deseos en conflicto; una parte quiere ir en una dirección, y otra parte en la dirección contraria. Estos deseos se jalonean alternadamente. Al mantener el conflicto en el subconsciente, el alma no ha hecho las paces consigo misma. Hay gran tensión y fricción. Mientras estas corrientes no se traigan a la conciencia para examinarse y resolverse, mientras su verdadero significado y motivo no se entienda, la pelea interna no podrá decidirse. Empero, el Ser Inferior actúa para que las cosas no se saquen a la luz. Y mientras el consciente y la voluntad de la personalidad no se hagan cargo, la pelea y la fricción internas continuarán. Como todo esto tiene lugar en el inconsciente, lo que sale son los síntomas, que pueden ser cansancio, alergias y varios otros síntomas físicos. Estos conflictos realmente crean un cortocircuito en el alma.

Una tercera alternativa es que puede haber una reacción de choque en la vida de la persona. Ella ha enviado el incidente original al subconsciente, y no lo recuerda conscientemente en absoluto. Un alimento, una planta, un animal o algo semejante podría haber estado involucrado, incluso indirectamente. Como la persona tiene esta asociación, actúa en concordancia. El incidente puede haber ocurrido en la niñez, o en la primera infancia, o quizás en una encarnación anterior. No siempre es necesario recordar el incidente real, aunque esto también puede ayudar. El punto importante es que la reacción interior equivocada que ha creado este mal debe erradicarse. Siempre que algo se reprime en el inconsciente, pueden estar seguros de que ha tenido lugar algún tipo de reacción interior equivocada.

Hablando en términos generales, cualquiera de estas alternativas o sus variaciones puede ser responsable de las alergias. También puede haber otras posibilidades, pero es imposible que entre ahora en todos los detalles. Te estoy dando sólo un panorama general.

PREGUNTA: Hay mucha hipocresía en este mundo, que desde luego es el ser de la máscara. Es propiciada por el mundo, porque el mundo quiere ver el bien. Desde el punto de vista de todo el mundo, ¿no es preferible obrar y actuar bien, aunque sólo sea una máscara, que permanecer en el Ser Inferior cuando uno no puede erradicarlo?

RESPUESTA: Todo el mundo puede erradicarlo si realmente lo desea. Es sólo cuestión de cuánto puede ser erradicado en la presente encarnación. Sin embargo, puedes erradicar una parte suficiente de manera que no cometas crímenes o hagas cosas dañinas a otros. Además, uno no tiene que escoger entre dar rienda suelta al Ser Inferior y crear un ser de la máscara. Como ya lo expliqué, aun si los sentimientos no pueden purificarse de inmediato, porque esto requiere mucho tiempo y una combinación de esfuerzo y paciencia, puedes darte cuenta de tus propias imperfecciones, deseos impuros y naturaleza inferior. Al mismo tiempo, sí puedes actuar en concordancia con las normas de tu sociedad sin creer que el ser de la máscara es tu verdadera naturaleza y ser real, engañándote así y creando una mentira interna. En otras palabras, no tienes que escoger entre convertirte en un caníbal, si éste es tu Ser Inferior, y ser hipócrita y engañarte. Aun si no puedes o no quieres hacer lo que se necesita para transformarte, debes ser consciente de tu Ser Inferior y saber que actúas de acuerdo con tu necesidad y tu conveniencia, pero que tus sentimientos todavía son impuros y no siempre van de la mano con tus acciones externas. Aunque estés siguiendo el camino de la purificación, no tendrás ningún grado de éxito hasta que estés dispuesto a esperar y trabajar, trabajar y esperar. Mientras tanto, la autohonestidad es absolutamente esencial como requisito necesario para tener éxito en esta tan maravillosa aventura. Pero incluso si no estás dispuesto a tomar este camino, es infinitamente mejor que no te hagas ilusiones acerca de tu persona a que optes por crear esta aura malsana y enfermiza.

PREGUNTA: ¿Cómo es posible deshacer lo que el Ser Inferior ha manifestado en forma de enfermedad física?

RESPUESTA: En primer lugar, mi querido amigo, no debes tratar de eliminar las consecuencias primero; eso sería demasiado fácil. Si tu Ser Inferior ha creado una enfermedad, ésta tiene que aceptarse primero. Debes ponerte a buscar las raíces o la parte de tu Ser Inferior que ha creado esta enfermedad. El Ser Inferior tiene que encararse y explorarse a fondo. Tu objetivo debe ser la purificación y la perfección por sí mismas. Lo haces por el amor del Dios que llevas dentro, y no con el fin de soportar una incomodidad. Es cierto que necesitas vencer muchas cosas y tener la fuerza interna necesaria para purificar los motivos primero, pero esos son los cimientos necesarios. Mientras haces esto, al mismo tiempo aprendes muchas otras cosas. Así, la fuerza espiritual crece mientras aprendes a aplicarte una autohonestidad absoluta. Una vez que tus motivos sean puros, la enfermedad no te importará ni la mitad que el estado de tu alma. En la medida en que el ego y la comodidad de todo lo que lo acompaña pierden importancia, habrás acatado una ley espiritual muy importante. Así, tu salud se restaurará gradualmente. Esta ley tiene que ver con la renuncia al ser del ego que Jesús enseñó. Sólo así ganaras tu vida.

Así que empieza por encarar tu Ser Inferior con valentía, optimismo, humildad y con un espíritu guerrero, por decirlo así. Una vez que descubras tu Ser Inferior y te arranques todas las máscaras y todas las capas que te ocultan, empezarás a trabajar en los diferentes aspectos del Ser Inferior. Harás esto observándote y poniéndote a prueba todos los días, examinando una y otra vez hasta qué grado tus corrientes internas aún se desvían de lo que deseas que sean. Y al hacerlo y llegar a dominar tu Ser Inferior, aprenderás la verdadera autohonestidad, y tus motivos para desarrollarte se volverán más y más puros. Tu visión se ampliará, se te dará iluminación y tu enfermedad desaparecerá gradualmente.

Así que ni siquiera pienses en tu enfermedad primero, sino en la raíz del problema. Ese será el único éxito duradero... ¡el único, querido mío! Si tu deseo se reconoce en el mundo espiritual, si verdaderamente quieres purificarte, no sólo librarte de las consecuencias desagradables que te son más visibles o notables, te llegarán la ayuda y la guía para que puedas librar la batalla con tu Ser Inferior, ya que nadie puede hacerlo solo.

PREGUNTA: Pregunté la vez pasada por qué la filosofía hindú no contempla la caída de los ángeles. Usted prometió que lo respondería esta noche.

RESPUESTA: Existen unas tres razones, y cada una es buena.

La primera razón es que la filosofía oriental da al progreso espiritual una importancia suprema, como debe ser. Todo lo demás que ha sucedido alguna vez en la Creación es de importancia sólo secundaria, y esto es muy cierto, amigos míos. Sin embargo, resulta útil en algunos casos arrojar luz sobre ciertos hechos que ocurrieron en un pasado lejano, porque para ciertas personas es necesario conocer la razón de la existencia en la Tierra, la razón del mal y las respuestas a otras preguntas. La comprensión de ciertos hechos, aun si sólo pueden transmitir un cuadro muy general y amplio, eliminará dudas que podrían interponerse en el camino cuando se toma la decisión de tomar el camino de la perfección y la purificación. En su mayor parte, las almas encarnadas en Oriente no sienten un impulso tan fuerte de explorar y buscar a este respecto como el alma occidental. Por lo tanto, dicen: No necesitamos saber nada más; lo importante es cómo nos desarrollamos.

La segunda razón es un poco más complicada de transmitir. Una vez dicté una conferencia sobre los dos aspectos principales de Dios: el aspecto activo o masculino y el aspecto pasivo o femenino. Expliqué que en Su parte activa Dios es personalidad: activo, pensante, planeador, es decir, el Creador. En su aspecto femenino, Dios se halla en un estado de ser. Por la explicación que les di en esa conferencia les será fácil reconocer que los maestros y filósofos orientales han experimentado a Dios en Su manifestación femenina y pasiva. Esa es una respuesta parcial a esta pregunta. La caída de los ángeles muestra los eventos de la Creación en que Dios se manifestó como Creador y, por lo tanto, en su aspecto masculino. En esta tragedia Dios estaba dictando y creando condiciones nuevas mediante las cuales se aseguraba finalmente a todas las criaturas el regreso a Él. Por lo tanto, es comprensible que una filosofía que experimenta a Dios en Su aspecto femenino tienda menos a recibir iluminación con respecto al aspecto masculino de Dios; mientras que la filosofía occidental, abierta a la experiencia del aspecto de la personalidad de Dios que es activo, estaría ciega a la experiencia del lado femenino de Dios y a la iluminación en el sentido oriental.

La tercera razón se refiere a que la caída de los ángeles tiene mucho que ver con el espíritu de Jesucristo. Él desempeña un papel de primera importancia en la caída de los ángeles. La religión oriental, que ha recibido emisarios propios —frecuentemente espíritus muy grandes, muy exaltados y muy altamente desarrollados— es renuente a reconocer que otros, en muchos aspectos no tan espiritualmente avanzados como ellos, puedan haber recibido uno aún mayor: de hecho, el más grande de todos los espíritus creados. Esto es comprensible y típico de la naturaleza humana. Las conclusiones lógicas de ustedes pueden ser muy limitadas, y entonces pierden de vista el cuadro completo.

Estas tres razones juntas constituyen la explicación principal, o por lo menos responden a tu pregunta de la mejor manera. No dudo de que también puedan encontrarse otras explicaciones, pero éstas son indudablemente las más importantes. ¿Te resulta claro?

PREGUNTA: Todavía no entiendo. Comprendo que una de las razones tiene que ver con Jesucristo, quien desempeñó este importante papel en la caída, pero ¿por qué no tienen algo similar a Él?

RESPUESTA: Esto es así porque, como dije, las otras razones cuentan también; porque no consideran muy importante saber de estas cosas; porque han experimentado a Dios de manera diferente y no en Su aspecto activo. Una razón influye en la otra, una apoya a la otra, y las tres hacen un todo.

PREGUNTA: ¿Es tal vez esa la razón por la que el aspecto femenino de Dios se reconoce más allí y el aspecto masculino más en Occidente, y eso es por lo que Oriente y Occidente deberían unirse?

RESPUESTA: Desde luego. También explica que en Oriente el desarrollo espiritual esté mucho más avanzado, y que sea generalmente la mujer la que está espiritualmente más despierta y es más fácil de guiar. En Occidente, el progreso técnico y material está mucho más avanzado porque esto, a su vez, es típicamente un aspecto masculino. Son de nuevo la creación y la actividad lo que se manifiesta. Y los dos deberían unirse, porque se complementan entre sí y se crearía una maravillosa integración si pudieran intercambiar el conocimiento que cada uno posee en mayor grado que el otro.

PREGUNTA: ¿Significa eso en general que las enseñanzas orientales han pasado por una fase diferente de Brahman y desean encontrar el Brahman donde todas estas cosas son una?

RESPUESTA: Sí. Y así debería ser. De nuevo a este respecto, en lo que se refiere a las enseñanzas espirituales y religiosas, los lados occidental y oriental deberían unirse, porque ambos lados ofrecerán el cuadro completo sólo cuando se junten. Cada uno tiene ahora una mitad, y cuando se unan y “se casen”, entonces la Humanidad tendrá una comprensión mucho más clara de la verdad espiritual, y a esto seguirá una mayor iluminación.

PREGUNTA: ¿Está la caída de los ángeles dentro de maya?

RESPUESTA: No. No. Maya es resultado de ella, amigo mío.

PREGUNTA: ¿Cómo aprenden el lenguaje los espíritus? Y ¿pueden usar lenguas no conocidas por el médium?

RESPUESTA: Responderé ambas preguntas. Los espíritus del mundo espiritual no usan lenguas humanas entre ellos, desde luego. No necesitamos hacerlo porque tenemos el lenguaje espiritual. Como he explicado, cada pensamiento crea automáticamente una forma y se vuelve aparente. Así que ese es nuestro lenguaje. Nosotros, los espíritus, aprendemos lenguas sólo con un propósito definido y bueno. En otras palabras, si tenemos una tarea que realizar con los seres humanos, necesitamos el conocimiento de sus lenguas humanas sólo en conexión con la mediumnidad. Cuando un espíritu tiene la tarea de guiar a un ser humano que no es médium, de todas maneras tiene que aprender la lengua que conoce su protegido, aunque vemos el pensamiento del ser humano respectivo también. Ahora bien, puede ocurrir, desde luego, que un espíritu es escogido como guardián que, por recordar su última lengua en la Tierra, no tiene que aprenderla desde el principio, y le será asignado a una persona que habla esa misma lengua. Pero hay casos especiales en que se vuelve necesario el aprendizaje de una lengua, y para eso tenemos escuelas, así como ustedes las tienen también. Tenemos escuelas para muchas, muchas materias, y las lenguas son una de ellas. Pero las aprendemos más fácilmente porque, aquí de nuevo, la materia no se interpone en nuestro camino y eso se aplica también a las lenguas. Es imposible que te imagines la manera en que se aplica, y no tengo palabras para describirlo. Tendrás que usar tu intuición, tus sentimientos, y tal vez deduzcas lo que quiero decir con esto. Pero es más fácil para nosotros que para los seres humanos aprender lenguas.

En lo que se refiere a tu segunda pregunta —que si un espíritu puede hablar a través de un médium en una lengua que éste no conozca—, la respuesta es sí. Y ha sucedido muchas veces. Pero se necesita un tipo muy definido y claro de mediumnidad para eso. Hay muchos tipos diferentes de mediumnidad, incluso de mediumnidad con trance tan sólo, por no hablar de todos los demás. Puede haber “mediumnidad de voz directa”, cuando escuchas la voz del espíritu mismo en una parte diferente de la habitación. Puede haber materialización, levitación y muchos otros fenómenos que no puedo ni siquiera enumerar aquí. Uno de estos fenómenos es —y la Biblia se refiere a él también, y usa la frase “hablar en lenguas”— que una lengua se habla a través de un médium que no la conoce. Pero para todos estos tipos diferentes de mediumnidad es necesaria una capacitación especial del médium, así como de los espíritus en conexión con el médium. Es una forma diferente de materialización o transfiguración. Hay, por ejemplo, médiums cuyos rostros adoptan una forma enteramente diferente, incluso una estructura ósea distinta. Esto es lo que podría llamarse “transfiguración”. Hablar lenguas extranjeras es una transfiguración auditiva. Pero, como dije, tienen que satisfacerse condiciones diferentes con cada uno de estos tipos de mediumnidad.

El mundo espiritual de Dios es un mundo de orden. Cuando se reconoce que un ser humano puede realizar una tarea como médium, primero se determinará para qué tipo de mediumnidad es mejor el talento específico de esta persona; cuál podría ser la tarea más importante para las condiciones de vida y el ambiente de esa persona en particular; y, de acuerdo con todas estas consideraciones —y la más importante desde nuestro punto de vista es siempre lo que es óptimo para el desarrollo espiritual, lo que sirve al Gran Plan de la manera más eficiente y no lo que puede ser sensacional y espectacular—, se ponen en movimiento fuerzas para entrenar a este médium específico para su tarea. Una vez que se ha escogido esta tarea y trabajado para ella, es poco probable que haya cambios en el tipo de mediumnidad, a menos que haya una razón real, buena y espiritual para ello. Así funciona el mundo de Dios que, como ya dije, es, sobre todo, un mundo de orden.

PREGUNTA: Quisiera saber lo que piensa el mundo espiritual de este planeta nuevo, Sputnik.

RESPUESTA: Eso, querido mío, depende de la actitud espiritual, moral y ética de todos los interesados. La cosa misma no tiene importancia, en cuanto a nosotros se refiere. Nada en sí tiene, desde nuestro punto de vista, ninguna importancia. La única importancia es la que ustedes, los seres humanos, le atribuyen.

Y con eso, amigos míos, los dejo con las bendiciones del Señor. Sigan su camino en paz; sepan que Dios está presente dentro de ustedes y traten de encontrarlo. No permitan que las nubes de los poderes de la oscuridad destruyan su visión y su sentido de la verdad, que de vez en cuando toca su corazón. Queden con Dios.

Dictada el 11 de octubre de 1957.

Conferencia 15. La influencia entre el mundo espiritual y el mundo material

Saludos en el nombre del Señor. Les traigo bendiciones y amor, amigos míos. Saludo a todos mis viejos amigos, así como a aquellos que se han abierto paso hasta aquí por primera vez. También saludo a mis buenos amigos que no están presentes esta noche, y a los que están lejos. Todos los que lean mis palabras deben saber que no están olvidados. Todos ustedes son bienvenidos, y aunque este tipo de comunicación puede ser nuevo e inusual para algunos de ustedes, les ruego que abran su mente. Muchas cosas son posibles, de las cuales ustedes, los seres humanos, no tienen conocimiento hoy. La Humanidad verá muchas más cosas en las décadas venideras.

Hoy deseo hablarles de la influencia entre los mundos espiritual y material. Mucho se ha dicho de la influencia del mundo del espíritu sobre el mundo de la materia, pero no tanto acerca de la influencia contraria. Ambos se afectan entre sí.

Primero abordaré el tema de la influencia del espíritu sobre su esfera terrenal. Existen esferas espirituales en todo el universo: en los planetas, dentro de los diferentes sistemas estelares, e incluso en los espacios intermedios. Hasta dentro de su esfera terrestre tienen todo tipo de esferas espirituales, desde la más baja hasta la más elevada. Como la distancia en el mundo del espíritu no se determina con sus medidas geográficas, es posible que existan muchas esferas en el mismo sitio geográfico o material, y que se traslapen. Por ejemplo, una persona humana puede vivir en la Tierra, estar en esta habitación y también estar conectada con una esfera espiritual específica, mientras que otra persona que esté en la misma habitación puede estar conectada con otra esfera de muy distinto nivel. Me doy cuenta, amigos míos, de que esto resulta sumamente difícil de imaginar, porque la distancia para ustedes es una cuestión de espacio. Sin embargo, en la realidad absoluta no es así. Una persona está conectada con una esfera que corresponde a su desarrollo espiritual general. Como nadie en la Tierra está armoniosamente desarrollado —si lo estuvieran, no tendrían que vivir aquí—, es posible que en un momento dado estén en contacto con una esfera espiritual específica, y cuando su estado de ánimo cambia, las corrientes que salen de su alma, de su subconsciente y de su mente consciente los conectarán con una esfera muy distinta.

En mi última conferencia les hablé del Ser Superior, el Ser Inferior y el ser de la máscara. Todos los seres humanos tienen los dos primeros, y quizás noventa por ciento de la Humanidad también tiene, hasta cierto grado, el tercero, el ser de la máscara. A aquellos de ustedes que están aquí por primera vez les sería benéfico leer mi última conferencia para que puedan entender más completamente ésta. Siempre que el Ser Superior ha sido devuelto a su estado original mediante la eliminación de las capas que lo rodean y que constituyen el Ser Inferior, automáticamente se conecta con las esferas más elevadas y radiantes, aunque aún vivan en la Tierra, y aunque, medidas por su distancia, estas mismas esferas radiantes se encuentren a cientos de miles de kilómetros de distancia. Y siempre que el Ser Inferior sigue siendo fuerte y no le permite al Ser Superior asomarse y brillar, se establece la conexión con las fuerzas de la oscuridad, de acuerdo con la actitud y el desarrollo de cada persona. En otras palabras, el Ser Inferior de una persona puede ser más bajo que el de otra. Como cada esfera está densamente poblada por los espíritus que son afines a ella, todos ustedes están constantemente en contacto con espíritus de desarrollo espiritual variable, así como con las fuerzas y las corrientes que genera nuestra esfera en particular.

Algunas personas culpan a los espíritus del mal cuando su Ser Inferior toma el control, y creen que ellas no tienen la culpa. Esto no es cierto. Indudablemente, los espíritus del mal pueden influir en ustedes, y lo hacen, pero sólo si ustedes lo permiten, y cuando lo permiten, por su falta de rigor para buscar su desarrollo espiritual y por su tendencia a seguir la ley del mínimo esfuerzo. Ustedes creen que sólo porque sus fallas no son tan graves como las de ciertas personas de desarrollo muy bajo —un asesino, por ejemplo—, esas fallas no importan mucho. Incluso si sus fallas son menores, no crímenes declarados ni pecados reconocidos, ustedes son responsables. Cuanto más alto es su desarrollo, mayor es su responsabilidad y su deber de perfeccionarse. Cuanto más libres están de tendencias muy perversas o malvadas, evidentemente mayor es su desarrollo. Por lo tanto, poseen más iluminación y más fuerza, y por eso mismo puede esperarse más de ustedes. Una llamada falta menor puede contar tanto para ustedes como lo haría un crimen para una persona de poca o ninguna iluminación espiritual. Así pues, no comparen sus fallas y desviaciones de la ley espiritual con las de otro. Su comparación puede estar equivocada, porque no les es posible juzgar el lugar que ocupan en comparación con el de otros. Digo esto porque las personas suelen ser condescendientes consigo mismas al decir o pensar: “No soy el único que hace eso; otras personas hacen cosas peores”, y culpan a los espíritus del mal cuya influencia sobre ellos —les gusta creer— es mera coincidencia. De igual modo, si las entidades elevadas del mundo de Dios pueden guiarlos, ayudarlos e influir sobre ustedes, sólo puede ser porque su actitud interior los ha atraído.

Dondequiera que se encuentre un ser humano, también se encuentran cerca varios seres espirituales en diversas etapas de desarrollo. En todas las esferas hay especialistas de todo tipo. He dicho esto antes y lo repito aquí porque su importancia no se ha entendido por completo. El mundo del espíritu, en todas sus gradaciones, es mucho más especializado que su esfera terrenal. Esto se aplica al orden divino y al mundo de la oscuridad, así como a todas las variaciones intermedias. Cada uno de ustedes atrae a aquellos especialistas cuyas cualidades específicas posee, buenas o malas. Lo semejante atrae lo semejante inevitable y magnéticamente. Cuando un ser humano crece, está rodeado de espíritus guardianes que pertenecen al orden y la organización de los mundos divinos, y estos guardianes pueden acercarse a su protegido sólo si éste pide conocer la verdad y la voluntad divinas, y trata de elevarse. De lo contrario, tienen que mantenerse a distancia y observar desde allí. Intervendrán sólo para proteger de acuerdo con los méritos pasados, obedeciendo leyes espirituales precisas que jamás violan y con las cuales son muy cuidadosos, porque estas leyes son perfección, amor, sabiduría y justicia. Esta misma persona también está rodeada de varios otros espíritus no incorporados al orden divino. Algunos pueden pertenecer al mundo de la oscuridad. Si esta persona no es un asesino o un alma realmente pecadora, los espíritus muy malvados se mantendrán alejados, pues no podrían ejercer su especialidad con ella.

No obstante, incluso los especialistas de las llamadas fallas humanas menores o cotidianas pertenecen al mundo de la oscuridad. También operan de acuerdo con sus propias leyes, y logran lo mismo para sus fines que, digamos, un especialista del asesinato que influya en un ser humano. Si la falta de ustedes es el egoísmo, habrá un especialista del egoísmo adherido a ustedes. Si su falta es que son propensos a estallidos de furia, tendrán junto a ustedes a un especialista del tipo que esperará a que le permitan tomar el control, ejercer su influencia y, así, vivir a través de ustedes. Esto le da una gran satisfacción, no sólo porque realiza su tarea, sino también porque puede darse gusto con su debilidad particular. Por otra parte, pueden ustedes estar totalmente desprovistos de envidia, así que no tendrán a un especialista de la envidia adherido a su persona. Pero otro individuo, no inferior a ustedes en su desarrollo general, puede tener junto a él a este especialista de la envidia debido a esa falla.

Así pues, deben tener presente que son sus propias fallas las atraen a los especialistas a ustedes, y que constantemente esperan la oportunidad de vivir a través de ustedes. De este modo se coluden con ellos, y sólo pueden librarse de estas influencias mediante su esfuerzo personal por superar sus fallas. Pero antes de que puedan hacer esto deben reconocer todas esas fallas, de las que muchas veces no se dan cuenta simplemente porque no desean cargar con el peso de reconocer rasgos poco halagadores. Pocas personas realmente desean conocer sus fallas. La mayoría reconoce que tiene algunas fallas, pero admitirlas de una manera superficial y volverse totalmente consciente de ellas son dos cosas muy distintas.

Así, para su propia protección, cada uno de ustedes debe encararse a sí mismo con total honestidad. Pueden estar seguros de que, cualesquiera que sean sus fallas específicas, llevarán con ustedes y alrededor de ustedes a los especialistas espirituales correspondientes que esperan la oportunidad de inspirarlos para que cedan a esas fallas específicas. Y dado que no se necesita mucha presión para sucumbir, y ésta es la manera fácil y cómoda, muy a menudo ustedes obedecen estas inspiraciones. ¡Cuanto más fuerte sea la falla que llevan dentro y cuanto menos se den cuenta de toda su importancia, más cerca estará el especialista de ustedes! Así pues, para las personas que saben de la existencia del más allá y de las criaturas espirituales, es al mismo tiempo correcto e incorrecto decir que un espíritu del mal influyó en ellas. Cuando dicen esto, y al decirlo afirman que se están responsabilizando por entero de su propia participación, es correcto; pero cuando lo dicen porque se quieren absolver de su responsabilidad y culpa personales, es incorrecto.

Entre estas bajas criaturas y las entidades más elevadas del mundo de Dios hay muchos espíritus que son muy similares a ustedes en sus actitudes. Pueden ser personas fallecidas que tienen buenas intenciones y no son particularmente malas, pero que todavía no pertenecen al orden divino y, por lo tanto, están ciegas en muchos sentidos. Frecuentemente buscan influir en los seres humanos porque esto les ayuda de alguna manera, o simplemente porque no tienen nada mejor que hacer. Pueden aprender de ustedes si ustedes buscan el camino espiritual del autodesarrollo. No obstante, si ustedes no son más fuertes que ellos, ellos influirán sobre ustedes, a veces no perjudicialmente, pero, aunque tengan buenas intenciones, no los inspirarán del modo más ventajoso espiritualmente porque están ciegos. A veces su orientación puede darles a ustedes ventajas materiales, que podrían o no interferir con su progreso espiritual, y a veces su influencia puede ser inofensiva, o parecer inofensiva, pero a final de cuentas no es ventajosa para ustedes. De nuevo, cuándo y hasta qué grado puede suceder esto no es coincidencia: las actitudes internas de ustedes inevitablemente atraen su influencia.

Si meditan en esto, en ustedes, en su vida y en sus deseos, descubrirán qué espíritus los rodean. Las personas que recorren el sendero de la perfección, que es la única protección real que tienen, no serán perturbadas ni influidas por espíritus que no cumplen la voluntad de Dios en todos los sentidos. Existen otros medios de protección, pero tienen sólo un efecto temporal. Si ustedes se hallan en desarmonía —por ejemplo, cuando sienten que se gesta una riña con sus congéneres— y tienen la presencia de ánimo de optar por orar, por buscar a Dios dentro de ustedes, o por pedir guía espiritual, esto seguramente ayudará y yo lo recomiendo mucho. Pero ayudará sólo en esta ocasión en particular, porque no siempre tienen esta presencia de ánimo. A veces estarán cansados y se dejarán ir, y entonces se convierten en presa de estas influencias que, como dijimos, pueden ejercer su efecto sobre ustedes sólo a causa de lo que ya hay en su interior. Por lo tanto, la única cura y protección definitiva y permanente consiste en arrancar los brotes malos desde la raíz. Esto sucede en el camino de la perfección y el autodesarrollo, el camino de la felicidad. Si están dispuestos a tomar este camino, serán guiados y ayudados. Pero, primero, esta voluntad y decisión debe ser claramente formulada dentro de ustedes, y después será reconocida. En ese momento, su guía divina puede automática e inmediatamente acercarse a ustedes, y puede también, entre otras cosas, encaminarlos a la ayuda humana adecuada que también necesitan a fin de recorrer este Pathwork. Serán guiados al lugar y a la persona más adecuados para su temperamento y carácter.

Así es como las diferentes esferas espirituales con sus respectivas criaturas influyen sobre los humanos. Los seres humanos no son presas indefensas de estas influencias, sino que las determinan. Y al rechazar cualquier influencia que no venga del mundo divino, la persona no sólo controla su vida sino que también debilita a las fuerzas de la oscuridad, pues cuanto menos material tengan con el cual trabajar en el mundo físico, más poder inevitablemente pierden.

Los humanos tienen otro tipo de influencia en el mundo espiritual. Trataré de pintarles un cuadro de esto, aun cuando sólo puede ser muy limitado. Ustedes saben, como lo he dicho muchas veces, que sus pensamientos y sentimientos son creaciones espirituales. Crean formas de todo tipo en el mundo espiritual. Si su vida está de acuerdo con su destino, y cumplen con lo más que pueden de acuerdo con su desarrollo —lo cual ocurre raras veces—, crean formas que construirán esferas, estructuras y paisajes armoniosos en el mundo del espíritu. Esto puede sonarles increíble a algunos de ustedes. Sin embargo, queridos míos, ¡les aseguro que es cierto! Llegará el día en que todos ustedes vean esta verdad. De hecho, cuando la vean, sabrán lo que han sabido siempre en espíritu. Este conocimiento se borró sólo temporalmente de su conciencia mientras estuvieron encarnados. Las personas que ceden al Ser Inferior crean formas que corresponden a la cualidad, la fuerza y el tipo de su Ser Inferior. Esto no excluye que simultáneamente creen formas bellas y armoniosas hasta el grado en que permitan actuar a su Ser Superior.

Imaginemos que toda la Humanidad, es decir, cada individuo, obedeciera la ley del menor esfuerzo y cediera al Ser Inferior, y lo nutriera en vez de combatirlo. ¿Qué pasaría desde nuestro punto de vista? Las esferas superpuestas que he descrito cambiarían de aspecto. La Humanidad fortalecería y ampliaría las esferas discordantes, que nublarían por completo a las esferas armoniosas de luz, verdad, amor y felicidad, y las relegaría al fondo, para que pudieran afectar a los humanos menos y menos. Como resultado, sólo la influencia de las fuerzas discordantes tendría un efecto. Así, la Humanidad proveería de material constantemente al mundo de la oscuridad, y la influencia de éste, a su vez, sería tanto mayor para ustedes. Por otra parte, imaginemos de nuevo que toda la Humanidad —cada persona en lo individual— buscara el camino de la perfección. Aunque este camino sería distinto para cada individuo, porque lo que puede ser necesario para una persona puede resultar demasiado difícil para otra, empero, si todos los hijos de Dios, en cualquier nivel de desarrollo en que se encuentren, hicieran su mejor esfuerzo, las esferas de la oscuridad y la desarmonía, el mal y la envidia, el odio y el prejuicio, la guerra y la codicia serían apartadas y se disolverían gradualmente. Sin embargo, la creación divina nunca puede disolverlas; sólo puede relegarlas al fondo para que no afecten al mundo material mientras la actitud negativa retenga el control allí. La desarmonía, con todas sus facetas, puede y debe ser finalmente destruida y disuelta. Así que pueden ver muy claramente no sólo cómo los afecta el mundo espiritual, sino también cómo ustedes lo afectan a él. Entre ambos mundos se pone en movimiento un círculo continuo, ya sea vicioso o virtuoso. Esto nunca cambiará en tanto exista un mundo material; y así debe ser.

Por ejemplo, si un grupo de seres humanos, tal vez sólo un grupo muy pequeño, se une con el deseo sincero y honesto de servir a Dios y a Su gran plan, ¿saben ustedes qué forma vemos en el mundo espiritual? Vemos un templo muy bello que se está construyendo en el mundo del espíritu. Este grupo ante el cual me manifiesto aquí esta construyendo un templo así, piedra por piedra. No está completamente erigido, todavía le faltan el techo y los muebles, pero la construcción ya está avanzada. No crean que hablo simbólicamente; hablo con la verdad. El templo ya existe en nuestra esfera espiritual correspondiente. Ustedes, amigos míos, que pertenecen a este grupo, deben saber que mientras su cuerpo reposa, o cuando duermen, como dicen, su espíritu muchas veces es guiado a este sitio, y cada uno de ustedes se regocija porque puede ver dónde ha puesto una piedra. Cada uno de los que realmente se esfuerzan, honesta y sinceramente, y que trabajan en este Pathwork, pone muchas piedras; no sólo la médium, sino todos los que recorren este camino con mi ayuda.

Y ahora, antes de pasar a sus preguntas, quiero mencionar algo que toca un aspecto más psicológico del ser humano. De nuevo, sería necesario que los amigos nuevos revisaran lo que he dicho antes, a fin de que entiendan lo que voy a decir ahora.

La gente suele incurrir en lo que se llama soñar despierto. Nadie cree que haya algo de malo en ello. Ustedes creen que no es un pasatiempo perjudicial, ya que no dañan a nadie al hacerlo. Pero sí es perjudicial para ustedes. Trataré de explicarles por qué. Cuando las personas muy jóvenes sueñan despiertas, es una cosa; cuando maduran, superan esto. Empero, si las personas siguen soñando despiertas cuando son adultas, es otra cosa. Significa que, en algún sentido, estas personas no han madurado; si hubieran madurado, vivirían en la realidad, no en la fantasía. Soñar despierto es muy dañino porque, cuando hacen esto, están escapando de la realidad. Si su vida es muy difícil, se escapan de su vida real y sus problemas fantaseando con situaciones que querrían que fueran verídicas. Esto significa que no pueden resolver sus problemas reales, ya que no están dispuestos a verlos y a llegar hasta sus raíces.

Como saben, no hay pensamiento sin sustancia y forma. Las fantasías crean sus formas también, y estas formas de pensamiento se interponen entre ustedes y cualquier realización que pudieran tener. Es muy tentador escaparse de esta manera aparentemente inofensiva, pero mi consejo es que rechacen la tentación, porque estas formas de pensamiento impiden su realización plena. Además, pierden el tiempo. Todas las horas que invierten en este pasatiempo podría y debería ser utilizado para la verdadera meditación, el autorreconocimiento y el desarrollo. Soñar despierto podría compararse, en cierto modo, con tomar drogas. Tomar una droga una vez no dañará su cuerpo ni su espíritu. Pero una vez que empiezan, existe el peligro de que se vuelvan adictos. Hay muchas personas adictas a las fantasías; consumen su energía para construir estas formas de pensamiento. De tal suerte, se retiran de la realidad de la vida y de la realidad que podrían crear si no incurrieran en estas formas de pensamiento específicas.

¿Tienen preguntas en relación con esto, amigos míos?

PREGUNTA: ¿Cómo se aplicaría esto a la publicidad?

RESPUESTA: Esto no entra exactamente en el tema de las fantasías; sin embargo, a lo que te refieres también es dañino, pero de un modo diferente. Aquí también, todo depende del individuo. Si un individuo toma lo que aprende de la publicidad como una realidad, entonces lo que podría suceder es que hiciera surgir su ser de la máscara, que no es del todo lo mismo. El mundo de las fantasías del que yo hablaba, aunque también puede ser influenciado por la publicidad, es algo que existía mucho tiempo antes que ella. En otras palabras, la publicidad no es realmente la causa de soñar despierto, pero lo puede fomentar.

PREGUNTA: ¿Dónde está la línea divisoria entre el concepto del artista y la fantasía?

RESPUESTA: Esa es una pregunta muy buena. Yo diría lo siguiente: Cuando el artista convierte sus fantasías en creaciones reales, entonces dejan de ser fantasías. Cuando el artista juega con estos pensamientos de fantasía con el propósito de crear, de realizar, de dar algo a otras personas y no con el fin de drogarse para no encarar una realidad desagradable, entonces está en el camino correcto y no rebasa los límites. Y de nuevo, como en todas estas cosas, únicamente cada individuo por sí solo puede determinar donde están los límites. Y sólo poniéndose severamente a prueba puede conseguir esto.

PREGUNTA: Usted dijo que era difícil para los espíritus enfocar la vista en los cuerpos físicos a menos que hubiera una buena razón para ello. Me pregunto cómo es posible que usted u otros lean.

RESPUESTA: Es posible porque el pensamiento que contiene la palabra escrita es una forma. Todo pensamiento es una forma, ya sea escrito, hablado, designado o interpretado con música; no hay diferencia. Nosotros vemos las formas del pensamiento.

PREGUNTA: En otras palabras, ¿usted no ve la escritura sino el significado detrás de la escritura?

RESPUESTA: Sí, es correcto. También podemos ver la escritura, como podemos ver el cuerpo humano. Pero, de nuevo, sólo si existe un propósito específico; de lo contrario, vemos la forma.

PREGUNTA: En la escritura, ¿ve usted el color, la emanación de la forma-pensamiento, independientemente del tipo de persona?

RESPUESTA: No, no independientemente, porque el color, la vibración, la frecuencia —todo lo que mencioné anteriormente— están determinados también por las características de esa persona, por su estado de ánimo y por su actitud general. Todo eso se toma en consideración y forma un todo.

PREGUNTA: ¿Entonces algo escrito por una persona es muy distinto de la misma cosa escrita por otra persona?

RESPUESTA: Sí, muy distinto.

PREGUNTA: Me gustaría preguntar a este respecto: ¿Se parece esto a ciertas lecturas psicométricas hechas por personas que creen que pueden determinar el aura a partir de una obra de arte o algún objeto?

RESPUESTA: Sí, es correcto.

PREGUNTA: Hablando de fantasías y de soñar despierto, escribí una obra de teatro acerca de una encarnación anterior en Egipto, y me pregunto si yo viví en Egipto en una encarnación anterior.

RESPUESTA: Me gustaría aprovechar esta oportunidad para dar una explicación breve a todos mis amigos aquí reunidos. Los espíritus que pertenecen al orden del plan divino no pueden dar, ni darán, este tipo de información a menos que exista un propósito muy bueno, a menos que sea importante para el autodesarrollo. Si esta información resulta necesaria para ti, y cuando ese sea el caso, tendrás este conocimiento, ya sea a través de mí o de otro espíritu, o mediante una iluminación que te llegará directamente. Pero mientras esto no sea más que una especulación interesante, no damos esta información, porque si tratáramos esto con tanta ligereza, no habría razón de que la memoria se te borrara de una vida a la siguiente. Ya sé que hay muchos espíritus que se manifiestan a través de médiums que son muy liberales con este tipo de información. Pero no son espíritus nuestros. Es fácil decirlo, satisface la curiosidad humana y jamás puede demostrarse. Un espíritu podría decirte fácilmente “sí” o “no”, pero tú no lo sabrías internamente. No quedarías satisfecho. Pero no lo hacemos de esa manera. Cuando un conocimiento así llega, debe tener un significado real. Debe ser una clave para tu vida presente. A veces se da iluminación sobre el tema de vidas pasadas. El país rara vez importa, pero otras circunstancias sí importan. Siempre que conocen la verdad sobre una encarnación anterior —y esto se lo digo a todos ustedes— necesariamente tienen una sensación de victoria, o liberación. Es como si se metiera una llave en el ojo de una cerradura y se abriera una puerta, y de repente entendieras muchas, muchas cosas de tu vida presente, como tus dificultades, tus penurias y tus pruebas. Si esa sensación no acompaña a la información, no confíes en ella.

PREGUNTA: En opinión del mundo espiritual, ¿cuándo se considera que una persona está iniciada?

RESPUESTA: Bueno, como esta pregunta me la hacen muchas veces, trataré de responderla brevemente; no obstante, antes de hacerlo quiero decir esto: El peligro con los seres humanos es que usan ciertas palabras y etiquetas demasiado apresuradamente y sin pensarlo mucho. Esto es dañino. A veces sería mejor que no conocieran estas palabras. Desde nuestro punto de vista, la iniciación tiene lugar cuando una persona le ha entregado su vida a Dios realmente, de todo corazón, no sólo en pensamiento y en teoría sino en la práctica; cuando ninguna otra consideración importa; cuando Dios siempre viene primero. Esto no significa que deban volverse fanáticos o entrar en un claustro. Por el contrario, a Dios no le gusta el fanatismo. Lo que significa entregarse completamente a Dios es que la comodidad material y los deseos del ego se vuelvan secundarios a las consideraciones que tienen que ver con Dios y su Gran Plan, y con la realización de la vida presente de acuerdo con la voluntad de Dios. Cuando reconocen esto y alcanzan cierta etapa en la que lo ponen conscientemente en práctica, entonces podríamos aplicar tu palabra “iniciación”.

PREGUNTA: La médium quería hacerte una pregunta: Aparte de las razones biológicas y del derecho civil, ¿cuáles son las leyes espirituales en relación con el matrimonio entre hermanos y hermanas?

RESPUESTA: Cuando las personas encarnan en la misma familia o en el mismo ambiente, siempre hay razones kármicas; razones conectadas con la realización de una tarea. Ahora bien, los hermanos y las hermanas suelen encarnar juntos porque estas almas deben aprender a amarse, pero me refiero sólo a cierta manera de amar. En otros casos las personas deben encontrarse como esposas y esposos, porque cuando la pasión o la sexualidad desempeña un papel, es posible aprender a amar donde antes existió el odio. Es más fácil de esta manera. Entre hermanos y hermanas se elimina este elemento, porque en esta etapa de su relación kármica pudiera ser que deben aprender a amarse sin la ayuda de eros. Ésta podría ser exactamente su tarea. Es por esto por lo que, desde el punto de vista espiritual, se prohíbe el matrimonio entre almas que están encarnadas como hermano y hermana.

PREGUNTA: ¿Podría explicarme de qué manera el cumplimiento de la propia voluntad se relaciona con “Hágase Tu voluntad”?

RESPUESTA: No hay ningún problema aquí, querido mío. Cuando una persona que está en el Pathwork desea algo, debe primero preguntarle a Dios: “¿Es ésta Tu voluntad, Padre? Me abriré para recibir Tu respuesta”. Y si estás abierto, si no tienes en mente una idea preconcebida, si estás dispuesto a aceptar que la respuesta de Dios sea lo opuesto de lo que tú deseas, entonces la recibirás. Esa es la única acción correcta. ¿Dónde está el problema?

PREGUNTA: Porque si recibo una respuesta de Dios que sea contraria a mi deseo, entonces ¿cómo se relaciona esto con las enseñanzas de “reclama lo que te pertenece”?

RESPUESTA: Pero lo que te pertenece no debe ser lo que va en contra de la voluntad de Dios. Y yo te enseño en primer lugar que, en todos los momentos y en todas las cosas, te abras a la voluntad de Dios. Tienes que aprender a dejar de lado tu propia voluntad. Si antepones a todo la voluntad de Dios, si no te amas más de lo que amas a Dios, cuando hayas aprendido eso, siempre podrás recibir la respuesta.

PREGUNTA: ¿Por qué existe en el hombre el impulso de buscar la vida espiritual?

RESPUESTA: Porque el Ser Superior o chispa divina está en todos, y te impulsa exactamente en esa dirección. Cuanto más bajo es el desarrollo, cuantas más capas del Ser Inferior tapan al Ser Superior, más se oculta este impulso y, a la postre, deja de existir. Pero cuando alcanzas cierto desarrollo, el deseo del Ser Superior te empuja. Y de nuevo algunas voces de tu Ser Inferior tratan de alejarte de él. Esa es la lucha que tienen que librar en su interior todos y cada uno de ustedes. Cuanto más alto es tu desarrollo, más infeliz te sientes si no escuchas la voz de tu Ser Superior, ni, por cierto, las voces de los espíritus divinos que te inspiran.

Estos espíritus superiores sólo pueden hallarse alrededor de ti porque tu Ser Superior se ha liberado suficientemente, por lo menos hasta cierto grado. Si no haces caso de estas voces, si permites que otras consideraciones, cualesquiera que éstas sean, se interpongan en tu camino, serás infeliz. Te sentirás frustrado, no tendrás tranquilidad de espíritu. Si optas por escuchar esta voz, si has decidido recorrer este camino y permanecer en él sin importar nada más, serás feliz. Pero siempre es la chispa divina, el Ser Superior, el que te impulsa a seguir adelante, y no tendrás paz hasta que encuentres lo que has salido a buscar. El que llama a la puerta entrará; el que busca encontrará.

PREGUNTA: Al tratar de separar el Ser Superior del Ser Inferior para conocernos realmente, a veces sucede que parte del Ser Superior se confunde con el Ser Inferior y viceversa. ¿Hay algún indicio que pudiera ayudarnos a entender esto, a establecer una distinción entre los dos?

RESPUESTA: Sí, lo hay, pero no tengo tiempo de responder esto ahora. De hecho, daré una conferencia entera sobre este tema, que complementará las anteriores sobre la conformación psicológica del alma humana. Sería muy importante que sus psicólogos, sus analistas y sus psiquiatras entendieran esto. En mi última conferencia hablé del ser Ser Superior, el Ser Inferior y el ser de la máscara; y quizás en la próxima conferencia trataré el tema de la manera en que las corrientes del Ser Superior se activan, penetran el Ser Inferior y en algunos sitios salen limpias y puras, y en otros sitios el Ser Inferior las altera y las encauza en los canales equivocados debido a ciertas fallas que todavía tienes.

PREGUNTA: ¿Existe una relación entre los sueños que tenemos cuando dormimos y las fantasías del soñar despierto?

RESPUESTA: Podría haberla en cierto sentido. Las fantasías también podrían arrojar luz sobre ciertos factores psicológicos presentes en el individuo.

Esta pregunta me brinda la oportunidad de sugerir a todos los que trabajan conmigo personalmente que anoten sus fantasías en sus cuadernos. Tráiganlas a sus sesiones personales o escriban sobre ellas en sus reportes mensuales, si están ausentes. Porque, como dijiste con razón, existe una conexión. Los sueños muestran tus deseos subconscientes de una manera ligeramente distinta, pero también arrojan luz sobre otros aspectos de tu configuración interior. Por lo tanto, puede ser muy útil para tu progreso que consideres la naturaleza de tus fantasías. Por favor —y esto es para todos ustedes— agreguen esto a las diversas tareas que les he dado.

PREGUNTA: ¿La próxima conferencia va a ser en inglés?

RESPUESTA: Sí, todas serán en inglés ahora.

PREGUNTA: Tengo una pregunta sobre las distancias y las medidas geográficas. ¿El mundo espiritual en el que usted está y vive se extiende a las estrellas muy distantes, como la Vía Láctea?

RESPUESTA: Sí a todas partes, a todo el universo.

PREGUNTA: ¿En otras palabras, puede usted viajar con facilidad a cualquier espacio del universo?

RESPUESTA: El espacio no es obstáculo.

PREGUNTA: Pero ¿acaso no existe la distancia?

RESPUESTA: La distancia existe sólo desde el punto de vista humano. Sé que es imposible para ustedes imaginar esto.

PREGUNTA: Así que, ¿dos millones de años luz no significan nada como medida para usted?

RESPUESTA: Es correcto. Y a este respecto, si estoy aquí ahora, pero quiero estar en Suiza, estoy allí en el mismo minuto. Y en el mismo minuto, o medio minuto, o fracción de minuto —aunque nosotros no tenemos estas medidas— estaría de regreso. Para mí, si no hay distancia espiritual, no hay distancia. Y sin embargo, ir de aquí a la puerta puede ser una distancia insuperable para un espíritu.

PREGUNTA: ¿Por la densidad de la médium?

RESPUESTA: La actitud espiritual es la distancia.

PREGUNTA: En otras palabras, ¿para usted estar en Ras Algeth o cualquiera de las grandes estrellas es lo mismo que viajar de aquí a un lugar que para nosotros es una distancia corta?

RESPUESTA: No hay diferencia. No hay medidas de tiempo y espacio en el mundo espiritual como las que tienen aquí. La medida que tenemos es puramente individual, espiritual y psicológica. Ahora bien, no crean que cuando digo “psicológica” me refiero sólo a una idea; es un hecho. Un espíritu que ha alcanzado cierto desarrollo tiene el universo entero a su disposición hasta la esfera adonde ha llegado. No puede elevarse más hasta que alcance el desarrollo respectivo.

PREGUNTA: En otras palabras, ¿un espíritu de menor desarrollo no puede hacerlo?

RESPUESTA: Cualquier espíritu tiene a su alcance sólo lo que está dentro de su terreno de desarrollo, o más abajo. Allí es libre.

PREGUNTA: ¿Diría usted que leer un libro que nos hace retroceder muchos millones de años es como el pensamiento del espíritu que está donde cree que quiere estar?

RESPUESTA: Sí, sí. Pero no es sólo una idea, es una realidad.

PREGUNTA: ¿Pero la mente humana no puede concebirlo?

RESPUESTA: Es casi imposible que ustedes lo conciban, a menos que lo intuyan, lo sientan en meditación. Pero luego descubrirán que no pueden expresar su conocimiento a otros.

Con eso, amigos míos, regresaré a mi mundo. Los dejo con las bendiciones de Dios. Que estén en paz. Dios está con ustedes.

Dictada el 25 de octubre de 1957.

Conferencia 16. El alimento espiritual. La fuerza de voluntad

Saludos en el nombre del Señor. Bendita sea esta hora, benditos sean todos ustedes, amigos míos. Nuevamente tengo el placer de dar la bienvenida a algunos amigos nuevos aquí esta noche, y quiero decirles a todos que, durante esta hora, no piensen en ninguna de sus dudas. Sólo dejen que su alma hable y les dé la respuesta. Esto puede suceder si están abiertos.

No es sorprendente que una persona, confrontada por primera vez con este fenómeno —que un espíritu pueda en verdad hablar a través de un ser humano—, no lo acepte con facilidad. Sin embargo, muchas cosas son posibles de las cuales ustedes aún no saben nada. Así que estén abiertos y esperen. Con el tiempo no sólo podrán aceptar todo esto intelectualmente, ¡sino que realmente lo experimentarán! Su vida cambiará cuando conozcan ciertas verdades. Esto les dará dirección y propósito, mientras que ahora muchas veces no saben de qué se trata esta vida y por qué tienen que pasar por tantas dificultades, tantas pruebas. Y sin embargo, todo esto tiene sentido. Así que relájense, desaten los nudos y estén abiertos.

Sus problemas se relacionan muy frecuentemente con su pan de cada día, sus necesidades materiales. Empero, por importante que sea el pan de cada día, tiene sólo una importancia secundaria frente al pan espiritual de cada día que necesitan. Gran parte de sus conversaciones giran en torno de los alimentos más adecuados, y de las vitaminas, minerales, proteínas y dietas. Efectivamente, es bueno que la Humanidad haya empezado a investigar estas cuestiones. Pero nosotros, los espíritus, vemos una tremenda discrepancia entre la preocupación por el alimento material y la falta de alimento espiritual. Este último es tan importante como el primero. Vemos personas mal alimentadas, mal nutridas; tantas padecen una deficiencia de vitaminas espirituales. El alma y el espíritu necesitan alimento urgentemente, a menudo sin que la persona se dé cuenta de esa necesidad. Y sólo si este alimento se provee, se toma y se digiere, se satisfarán automáticamente todas las demás necesidades, incluido el pan de cada día. La inanición de su espíritu tiene sus consecuencias.

Lo mismo se aplica a la higiene. La Humanidad ha hecho grandes progresos en el sentido de la higiene física. Hoy la gente se baña todos los días y mantiene limpio su cuerpo. Y al mismo tiempo andan por ahí muchas almas antihigiénicas. Ahora bien, podrán preguntarse cómo se logra esta limpieza del alma o la alimentación del espíritu. ¿Qué tiene que hacerse desde un punto de vista práctico? La nutrición del espíritu es la ingesta diaria de verdades espirituales; ¡incluso las repeticiones son importantes! El aprendizaje de las leyes espirituales también es importante. La perspectiva de la vida desde el punto de vista espiritual suele contrastar con el punto de vista material, y algún día su perspectiva cambiará por consiguiente. Nutrirse espiritualmente tiene que convertirse en un hábito regular, ya que es posible que se acostumbren a vivir sin ello durante mucho tiempo, así como la persona que se acostumbra a comer alimentos malos que no le dan los elementos esenciales que el organismo necesita a fin de mantenerse fuerte y vigoroso. Uno puede hacer esto durante un buen tiempo sin conectar jamás causa y efecto. La persona físicamente mal alimentada se quejará de cansancio, debilidad u otros síntomas físicos, sin pensar en la razón real detrás de ellos. Lo mismo vale decir de los espiritualmente mal nutridos; los problemas emocionales, la falta de paz interior y todos los demás síntomas de esta deficiencia rara vez se conectan conscientemente con la causa de todos ellos.

El alimento espiritual no les llega solo. Tienen que salir a buscarlo, de la misma manera en que tienen que conseguir su alimento físico. Tienen que ganarse su pan, comprarlo, prepararlo, comerlo. Esto es tan cierto en el caso del pan espiritual como en el del pan físico. Se ganan su pan espiritual mediante su deseo sincero de recibirlo. Preparan su alimento espiritual por medio de la búsqueda de la fuente correcta para ustedes, por medio del despliegue de cierta cantidad de esfuerzo para obtenerlo. Y lo digieren pensando por ustedes mismos en lo que han escuchado o leído, meditando en ello, tratando de aplicárselo de alguna manera para que algo cambie para bien en su interior. Por lo tanto, el alimento espiritual es, en parte, leer conferencias, leer la literatura apropiada y conversar con personas que sepan más que uno. El alimento espiritual también es la oración y la meditación correctas. Aquí, de nuevo, tienen que luchar dentro de ustedes para vencer su resistencia. Siempre habrá una voz que diga: “Estoy muy cansado. No tengo ganas; no importa si no lo hago hoy. ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué debe preocuparle a Dios que le rece hoy?” No, a Dios no le preocupa, amigos míos. Pero su alma y su espíritu se morirán de inanición. Al abrirse todos los días, reciben la fuerza y la luz que los mantiene, que los guía en la dirección correcta.

La limpieza del alma, que es igualmente importante, si no más, debe hacerse de esta manera: Muchas veces la persona no se da cuenta de ciertas fallas, actitudes, opiniones, reacciones emocionales. Las personas llevan consigo muchas de estas tendencias desde una edad temprana, debido a cierta influencia de su medio y a algunas ocurrencias en su vida. Estas actitudes pueden o no haber tenido su justificación en el pasado, pero son completamente obsoletas en el momento presente, y muy dañinas. No obstante, al no ser conscientes de la existencia de estas reacciones viejas y de su nocividad, las personas todavía las llevan consigo inconscientemente y aún reaccionan de cierta manera a causa de ellas. Examinen lo que realmente piensan, lo que realmente sienten, lo que realmente desean. Hagan un inventario de sus tendencias emocionales y de las corrientes de su alma. Al reexaminarlas pueden eliminar lo que no tenga ya validez para ustedes y cambiar en consecuencia sus corrientes. Así ponen orden en su alma. Entonces podrán cambiar la dirección de su voluntad a donde sea necesario. Pueden cambiar incluso sus deseos. Sólo cuando hacen esto conscientemente pueden establecer en ustedes la existencia de los diversos sentimientos, deseos y actitudes. Entonces podrán, con la ayuda del alimento espiritual que tomen, ver si estas tendencias van de la mano de las leyes espirituales o no. También verán si han violado alguna ley espiritual en el pasado, muy inconscientemente, debido a su dirección interna equivocada.

Cuando estas tendencias son inconscientes dentro de ustedes, crean mucho daño; crean conflicto y desorden dentro de ustedes. Todo esto representa al alma sucia o “antihigiénica”. Hay mucho en ella que debe lavarse o eliminarse. Así que limpien su alma como limpian su cuerpo. Deben hacer esto todos los días. Deben revisar su día y examinar sus propias reacciones a los diversos incidentes que han tenido lugar durante ese lapso. Ésta es la única manera en que pueden limpiar su espíritu, su alma. Sólo de esta manera estarán abiertos y receptivos al alimento apropiado con el que pueden crecer espiritualmente todos los días.

Con esta actitud nada que suceda los deprimirá jamás. Sí, amigos míos, ésta es la verdad. Ni las cosas desagradables de la vida tendrán el poder de derrotarlos, ya que así podrán aprender más acerca de ustedes mismos, acerca de la ley espiritual, acerca de la verdad divina, lo que aún les falta por lograr y lo que ya han logrado. Sus propios fracasos, que son inevitables, les darán fuerza en lugar de debilidad cuando se ven a a sí mismos diariamente y cuando consideran sus fracasos con la actitud de: “¿Qué puedo aprender de ellos? ¿En qué aspecto debo trabajar todavía en mi autopurificación?”

Nada de lo que ocurre en su vida es bueno o malo en sí. No crean en esta falacia. Lo mejor que pueda ocurrirles podría parecer un desastre en el momento en que ocurra; y será un desastre si tienen la actitud equivocada. Un suceso que les parezca muy afortunado puede resultar muy desfavorable si no aprenden la lección espiritual que encierra. Así que todo lo que les ocurre puede ser bueno si lo hacen bueno, si lo usan desde un punto de vista espiritual, si aprenden de ello para poder seguir creciendo espiritualmente ¡y así alcanzar la felicidad!

Ésta es la única manera en que pueden encauzar su vida, en vez de ser esclavos y ser dirigidos por sus estados de ánimo y los sucesos externos. Ustedes tienen el poder de cambiar. Tienen su vida en sus manos si usan este conocimiento, pero muchas veces no quieren usarlo. Les parece mucho más fácil ceder a un estado de ánimo de depresión y desesperanza, ya que esto les permite ser pasivos y —consciente o inconscientemente— culpar al destino, a las circunstancias o a otras personas de lo que les ha pasado. No, amigos míos, de esta manera se vuelven esclavos de sí mismos; se vuelven dependientes de los sucesos externos sobre los cuales no tienen control. Es mejor que se digan a sí mismos: “Si algo desagradable sucede, la respuesta debe de estar dentro de mí: la causa del problema, así como la solución”. En ese instante pidan a Dios en oración que les ayude a encontrar la respuesta, y tengan la voluntad absoluta de encararse de lleno. Si vencen la resistencia a hacerlo, lo que sólo es difícil al principio, recibirán la respuesta tan inevitablemente como el sol sigue a la lluvia, como la vida debe seguir a la muerte. Y esto infundirá gran felicidad a su alma, una felicidad que nunca han conocido antes. Porque no hay felicidad comparable con la que viene de conquistarse a sí mismo, cuando deciden: “Ya no soy un esclavo. De aquí en adelante dirijo mi vida. A fin de poder hacer esto, debo, en primer lugar, hacer frente dentro de mí a lo que quizás no me gusta y a lo que me hace sentir incómodo”.

Tienen ustedes mucho más poder del que se imaginan. La fuerza de voluntad que yace dormida dentro de ustedes es algo de lo que no se dan cuenta, amigos míos. Como la fuerza de voluntad es de gran importancia en la vida de una persona, me gustaría hablar ahora de este tema. En primer lugar, quiero decir: No hay persona viva que no tenga fuerza de voluntad. Quien diga: “Soy débil, no tengo fuerza de voluntad” se engaña porque parece mucho más fácil ser dirigido que ser el director de la propia vida y asumir la responsabilidad sobre los propios hombros. Es sólo cuestión de despertar la fuerza de voluntad que ya tienen.

Ahora bien, ¿cómo pueden despertar su fuerza de voluntad en la dirección correcta? Todos los que dicen que no tienen ninguna fuerza de voluntad, constantemente usan esta fuerza sin darse cuenta de que lo hacen. Lo hacen subconscientemente, y a menudo en la dirección incorrecta porque lo hacen sin una conciencia clara.

Existen muchas personas que dicen, con razón, que lo que realmente se desea, se alcanza. Esto es más o menos cierto. Pero el hecho de que lo que desean sea, efectivamente, lo mejor para ustedes, es otra cuestión. Por lo tanto, el poder de dirigir la voluntad debe ser examinado por la persona que desea, sobre todo, crecer espiritualmente y acercarse a Dios. Este examen tiene que llevarse a cabo a la luz de la verdad y la ley espirituales. El Ser Inferior suele distorsionar las corrientes que salen del Ser Superior. Aquí tenemos un buen ejemplo, porque la fuerza de voluntad en sí es un bien muy valioso; sin él, de hecho, no puede haber ningún progreso espiritual. La fuerza de voluntad viene del Ser Superior; será una corriente pura de luz y fuerza limpia siempre que se le use con un fin espiritual, para el crecimiento espiritual, para Dios, con Dios y en Dios. En el momento en que la voluntad consciente la usa en una dirección equivocada, el Ser Inferior la distorsiona y se vuelve una fuerza impura.

Tomemos el ejemplo de un criminal. Éste usa su fuerza de voluntad muy obvia y notablemente en una dirección equivocada. Quiere hacer su voluntad a toda costa. Para él, la gratificación de sus deseos personales es tan importante que está dispuesto a llegar incluso al límite de dañar a otras personas a fin de alcanzar su meta. Una persona más altamente desarrollada no actuará de esa manera porque sabe que el crimen es pecado. Y sin embargo, también él podría usar su fuerza de voluntad en la dirección equivocada, si bien inconscientemente y, desde luego, no en acciones que obviamente dañen a otras personas, sino en sentimientos y reacciones internas que también den la mayor importancia a la gratificación del ego. Esto es violar la ley espiritual y tiene consecuencias en términos de desarmonía interna y/o conflictos externos. Todo el proceso permanece en el subconsciente porque esta persona sabe en algún lugar de su ser que lo que desea está mal, pero no está dispuesta a renunciar a ello; de todos modos lo desea. La fuerza de voluntad sigue fluyendo en la dirección equivocada sin que se tenga conciencia de ello. Éste es frecuentemente un factor muy importante en una persona emocionalmente perturbada. Todo esto no se aplica sólo al crimen o al pecado como se les entiende normalmente. Todo lo que se desvía de la ley espiritual es pecado... o ignorancia, si lo prefieren. Son la misma cosa.

Ahora bien, podrían ustedes desear muy fervientemente algo que, en sí, no se considere pecaminoso; es posible que ni siquiera viole las normas reconocidas de ética en su sociedad. Y sin embargo, lo que desean puede ser malo para ustedes, para su vida. Podría ser correcto para otra persona. El pecado, o la violación de la ley espiritual, no es sólo algo generalmente establecido para todos por igual, sino también algo muy personal que varía con cada individuo. Llegar a ser escritor podría ser el destino de una persona; así puede cumplir de la mejor manera con las tareas que debe realizar en esta vida. Otra persona, al dedicarse a escribir, podría descuidar la tarea que realmente vino a llevar a cabo. No podemos decir que ser escritor sea un pecado, y, sin embargo, para una persona específica podría ser la tarea equivocada. Ahora bien, si usa su fuerza de voluntad ciegamente, será escritor, pero no será feliz, porque sólo somos felices si cumplimos con la tarea que hemos elegido en esta encarnación. ¡Y todo el mundo tiene una tarea, amigos míos, todos!

Dondequiera que estén, tienen una tarea, ya sea que tengan una familia o que vivan muy solos. Pero no tienen que ir muy lejos para descubrir esta tarea. Ni siquiera piensen primero en otras personas a quienes desearían ayudar. Serán capaces de hacer eso también, desde luego, pero sólo después de que se hayan encontrado. Antes de desempeñar una tarea con otras personas, deben desempeñarla primero dentro de ustedes. Eso significa que tienen que alcanzar el crecimiento espiritual, la purificación y el autoconocimiento en la mayor medida posible de acuerdo con su fuerza y su desarrollo. Cuando hacen esto, están en el camino correcto y ya realizan una parte de su tarea, cualquiera que sea el resto de ella. Si empiezan con ustedes mismos, el resto les llegará sin que tengan que mover un dedo, se los aseguro.

Volviendo a la cuestión de la fuerza de voluntad: El paso más importante para canalizarla en la dirección correcta es declarar primero: “De una vez por todas, usaré la voluntad que haya dentro de mí de acuerdo con la voluntad de Dios”. Cuando hagan eso, amigos míos, la fuerza de voluntad que ya está viva dentro de ustedes cambiará frecuentemente de dirección y, aunque quizás no les guste esto al principio, serán felices, inevitablemente felices, porque Dios sabe más que ustedes lo que es mejor para ustedes y lo que les brinda más felicidad. De pronto sus problemas desaparecerán, les prometo esto. Su fuerza de voluntad, incluso si ha estado muy dormida, de pronto aumentará y los invadirá con una fuerza limpia que jamás sospecharon que existía. Todo el cansancio, toda la debilidad, toda la fatiga —física o emocional— desaparecerá si sinceramente tienen la intención de poner la voluntad de Dios por encima de todo lo demás, si cumplen esta promesa y la viven. “Cualquiera que sea la fuerza de voluntad que tengo, la usaré de acuerdo con Tu voluntad”: esta resolución es el principio de un cambio para bien en su vida. Son los cimientos.

Tengan esto en mente y llévenlo a la práctica aun cuando hacer su propia voluntad a menudo parezca mucho más tentador. Cuando prefieren decirse: “¿Por qué habría de oponerse Dios a que yo haga esto o aquello? Es una cosa tan pequeña que no puede dañar a nadie; no es posible que sea tan importante”, entonces, naturalmente, ni siquiera tienen la intención de averiguar la respuesta; ya han decidido y han puesto su voluntad por encima de la voluntad de Dios.

No hay cosas pequeñas y grandes, amigos míos. Lo que puede parecerles tremendo quizás sea muy poco en términos de la verdad absoluta, y viceversa. La cosa más pequeña podría ser un trampolín a la más grande e importante. La cosa más pequeña podría ser un síntoma muy importante, una clave de todos sus problemas. No la pasen por alto. No la minimicen. Y confíen en que lo que Dios quiere para ustedes debe ser mejor que lo que les dicta su miopía, aun si significa un pequeño sacrificio al principio. Cuando ponen su vida real y verdaderamente en las manos de Dios, si se entregan a Él, necesariamente serán felices. Sencillamente no hay otra alternativa. Es la única consecuencia posible. Pero muchas veces hay que trasponer una puerta que parece representar un sacrificio en el presente, cuando su mirada todavía está nublada. Después no podrán entenderse: lo que parecía tan importante y atractivo, o tan difícil de abandonar, parecerá entonces un peso que han cargado por todas partes, ¡y eso era en efecto! Amigos míos, todo lo que los separa de Dios es un peso.

Y no me pregunten: “¿Cómo voy a saber lo que Dios desea? ¿Cuál es Su voluntad? ¿Y cuándo debo luchar y ser activo, y cuándo debo ser pasivo?” Cuando realmente quieran saberlo, tendrán la respuesta. Dedicarán tiempo a meditar sobre cualquier problema específico y preguntar a Dios. Y Él les mostrará la respuesta; puede hacerlo de muchas maneras.

El problema no es que no conozcan la voluntad de Dios. El problema reside únicamente en si realmente quieren conocer Su voluntad; si han decidido que harán Su voluntad, aun en contra de sus aparentes intereses, en este pequeño momento de ahora. Si satisfacen las condiciones, deben recibir la respuesta. Una y otra vez observamos que sí reciben respuestas a sus oraciones, a sus preguntas acerca de cuál podría ser la voluntad de Dios, pero muchas veces no quieren recibirlas. Deliberadamente mantienen los ojos cerrados. Mis queridos amigos, sólo la primera vez resulta tan difícil realmente entregarle su vida a Dios, con todo lo que esto implica. Una vez que lo hayan hecho y experimentado la paz y la alegría que se derivan de ello, nunca volverá a ser difícil, porque entonces se establecerá su confianza. ¿Y por qué es tan difícil la primera vez? Porque la duda todavía acecha dentro de ustedes: “¿Y si Dios me hace infeliz?” Si se ponen a prueba sinceramente, verán que ésta es la razón de su titubeo. Aquí está la clave de todo.

PREGUNTA: ¿No es concebible que un ser humano cometa un error sincero en cuanto a la voluntad de Dios?

RESPUESTA: Sí, es posible, temporalmente, pero no cuando has alcanzado el estado que describí. Desde luego, las personas que no reciben el alimento espiritual apropiado pueden, de todas formas, querer hacer la voluntad de Dios, pero no saben cómo encontrarla ni tienen la paciencia necesaria para esperar Su respuesta. O no se dan cuenta de que les está llegando la respuesta, así que cometen errores. Pero ustedes, amigos míos, que escuchan estas conferencias —o las leen— satisfacen los requisitos necesarios para buscarla de la manera correcta, y por lo tanto tienen ese grado más de responsabilidad. No pueden fracasar si están realmente abiertos a recibir la voluntad de Dios.

Estar realmente abierto significa estar dispuesto a escuchar lo que menos les gustaría. Cuando se abren de esta manera y ponen su destino y su vida en las manos de Dios, entonces recibirán la respuesta. No hay ninguna duda de esto. Y entonces no cometerán un error, nunca. Porque pueden preguntar dos, tres, cuatro veces, si no están seguros de que la primera respuesta fue realmente eso, y no, tal vez, una coincidencia. Y la respuesta llegará una y otra vez, quizás de distintas maneras: a través de otra persona, por medio de una señal, mediante algo que ocurra, por medio de una voz interior, mediante un sueño tal vez, o por medio de una iluminación. Nada puede sacudir este conocimiento profundo. Recibirán la respuesta de muchas maneras. Desde luego que cometerán errores si hacen esto superficialmente, y luego ni siquiera esperan la respuesta. Pero si lo hacen sinceramente y se abren y piden una y otra vez y esperan la respuesta, no habrá errores.

Y ahora, queridos míos, estoy listo para sus preguntas.

PREGUNTA: Quisiera que nos dijera si existe vida consciente en otros planetas.

RESPUESTA: Sí, desde luego. Cada planeta, cada estrella, es una esfera donde existe vida espiritual.

PREGUNTA: Pero yo me refería a seres orgánicos conscientes.

RESPUESTA: Un ser espiritual también es orgánico, pues todos los órganos existen en la materia radiante. ¡Y naturalmente que hay conciencia! Pero no existe vida como la vida material de ustedes. La materia sólo es diferente, de una densidad distinta. Desde luego, esos espíritus pueden materializarse. Podemos hacerlo y lo hemos hecho en ciertas condiciones. Si esto sucediera, pensarías que ese espíritu materializado era de carne y hueso. Pero la vida en los otros planetas no se presenta exactamente en tu forma material. La materia radiante varía mucho. Lo que puede ser para ti materia radiante que no puedes percibir con los ojos, es para nosotros materia densa de una vibración y tipo diferentes. Por otra parte, la materia de los poderes de la oscuridad es tanto más burda incluso que tu materia, que tampoco puedes verla. No es radiante, sino todo lo contrario, demasiado burda para que puedas percibirla. Crees que toda la vida en el más allá es materia sutil, pero no es así. Cualquier diferencia en el grado de densidad es automáticamente invisible para un espíritu acostumbrado a otra vibración, a menos que los espíritus estén tan altamente desarrollados que tengan el poder de enfocar su vista en grados diferentes de densidad. A menos que se produzca una materialización, no puedes ver la textura de la materia que existe en otras esferas.

PREGUNTA: Si experimentamos un sentimiento repentino de felicidad o percibimos una ocasional fragancia agradable, ¿significa eso que hay espíritus armoniosos alrededor de nosotros?

RESPUESTA: Efectivamente. Cuando los espíritus armoniosos pueden acercarse tanto a ustedes, debe de existir una razón, por ejemplo, una victoria interior. Nada sucede sin causa y efecto. La percepción de una fragancia ya algo más, es una experiencia espiritual, una señal. Esta señal se da como estímulo para que permanezcas en tu camino, o puede ser un recordatorio de que tomes este camino. Es, de cualquier modo que la veas, una señal de gracia. Significa que se te está dando ayuda y fuerza para que tu próxima victoria sea más fácil.

PREGUNTA: ¿Podemos recordar nuestra identidad presente en la próxima vida y vamos a trabajar sobre nuestros problemas viejos?

RESPUESTA: El que recuerdes tu vida presente en la siguiente depende mucho de ti. Efectivamente, es un hecho que en tiempos venideros, cuando la espiritualidad se haya desarrollado mucho más, un buen número de personas podrán recordar sus vidas pasadas cuando antes no habían podido hacerlo. Pero no todas serán capaces de ello. Te lo explicaré: Hay personas hoy que pueden, por medio de su desarrollo, recordar algo de una vida pasada. El recuerdo les llega. Y al avanzar el desarrollo, más se corre la cortina. Cuanto más elevado es tu desarrollo, cuanto más tiendes a la perfección y trabajas espiritualmente, más capaz eres de conocer algo de tus encarnaciones pasadas. Entonces ese conocimiento se puede usar con un fin bueno. En cuanto a los problemas, tienes toda la razón. Te ocuparás exactamente de los mismos problemas, vida tras vida, hasta que los hayas resuelto. En tanto no hayas resuelto un problema en esta vida, se te presentará en la siguiente, aun cuando tus circunstancias sean distintas; podrías vivir en un país diferente, podrías tener una pauta de vida distinta, pero los problemas se te harán presentes ya que no los has resuelto. ¿Y cuáles son los problemas? No son otra cosa sino la materialización de tus faltas. Cuando purifiques tus faltas, tus problemas desaparecerán. Y cuando no lo hagas, tus problemas reaparecerán en otras formas en tu siguiente vida.

PREGUNTA: En su libro, Johannes Greber escribe sobre el Antiguo Testamento, sobre personajes grandes como Moisés, por ejemplo, que entraban en contacto con los espíritus y les pedían ayuda para tomar decisiones. Que si debían iniciar una guerra, que si iban a salir victoriosos, y así por el estilo. Pero a nosotros se nos enseña que debemos tomar nuestras propias decisiones, y esas personas estaban mucho más adelantadas espiritualmente que nosotros.

RESPUESTA: A esas personas les preocupaba mucho cumplir la voluntad de Dios, que es la decisión más difícil de todas. El hecho de que preguntaran, en lo que se refiere al bienestar de todo su pueblo, a un espíritu y no a sus propios canales muy personales, tiene una razón buena y valiosa: el pueblo podría no haberle creído a su líder si éste les hubiera dicho que recibía respuestas directamente. Estas personas creían mucho en los espíritus de Dios y aceptaban más fácilmente su testimonio.

PREGUNTA: ¿Tienen los seres humanos guardianes espirituales, y reciben los espíritus inferiores la ayuda de los espíritus superiores?

RESPUESTA: Los espíritus inferiores también tienen sus guardianes, ciertamente. Pero, como los seres humanos, no pueden verlos. Y a veces esos guardianes no pueden acercarse a ellos. Eso depende de su propia actitud. En algún lugar y de alguna manera, cada espíritu tiene un guardián. En lo que se refiere a los seres humanos, todos tienen efectivamente un guardián. Algunos tienen más de uno, algunos tienen sólo uno. Depende del caso, pero nunca hay injusticia. A veces un espíritu guardián puede ser más poderoso que tres o cuatro. Una persona que tiene más cosas que lograr tiene espíritus guardianes más poderosos que una persona que sólo deja correr los días sin desear ningún progreso espiritual. Así que todo esto se determina con la mayor justicia.

PREGUNTA: ¿Está el mundo espiritual al tanto de las naves espaciales y platillos voladores que aparecen con tanta frecuencia en las noticias hoy, y en cuya observación parece hacer cierta validez?

RESPUESTA: No estoy autorizado a dar información sobre esto. Lo he dicho antes y lo diré de nuevo. Existe una muy buena razón para ello. En unos cuantos años entenderás por qué no puedo hablar de esto.

PREGUNTA: En relación con su última conferencia, cuando habló de los muchos espíritus que rodean a un ser humano, espíritus de la oscuridad y espíritus superiores: Me pregunto si cuando los invocamos lo hacemos de manera consciente.

RESPUESTA: No, no es algo consciente. De hecho, la mayor parte de las veces es inconsciente. Rarísima vez se hace esto conscientemente, por lo menos en lo que se refiere a los espíritus de la oscuridad. Si alguien realmente los invoca, debe de ser él mismo un espíritu muy malvado. En lo que toca a los espíritus de la verdad y la luz, debes y puedes invocarlos conscientemente. Pero aun si no lo haces, en el momento en que vences una falla, luchas contra tu Ser Inferior, deseas sobre todas las cosas cumplir la voluntad de Dios y vives de acuerdo con la ley divina, emanas cierta sustancia que atrae a los espíritus de luz hacia ti. Del mismo modo, si cedes a tu Ser Inferior, si violas la ley divina, emanas una cualidad que acerca a los espíritus de la oscuridad a ti, como un imán. Por ejemplo, cuando emanas enojo, atraes a ti a un espíritu del enojo. Cuando emanas egoísmo, atraes a ti a un especialista que te animará a profundizar en esta falla. Y así sucesivamente. Lo que sale de ti es lo que atraes hacia ti. Lo semejante atrae lo semejante.

PREGUNTA: ¿Hay una actividad mutua en esta atracción?

RESPUESTA: Claro que sí.

PREGUNTA: ¿Por ambas partes?

RESPUESTA: Por ambas partes, efectivamente. Y no sólo este tipo de actividad mutua, sino también el aprendizaje. Mira, con los espíritus de la oscuridad las cosas son así: cumplen con una tarea en su mundo de oscuridad cuando triunfan sobre una persona, especialmente sobre las personas que aman a Dios. Les interesa mucho alejarlas de Él. No tienen que preocuparse de los criminales. Tienen acceso a ellos de todos modos. Pero les interesa sobremanera conquistar a las personas que aman a Dios, que buscan a Dios, para que puedan ceder a sus debilidades. Los espíritus reciben recompensas especiales en su mundo por este trabajo. Y saben muy bien que no pueden lograr nada tratando de inspirar a las personas a caer en un tipo de maldad que les sea ajeno. Pero sí pueden tener éxito con las faltas aparentemente inofensivas que llevan a esas personas lenta pero inexorablemente a un nivel más bajo de oscuridad, depresión, estados de ánimo de autodesprecio, y por lo tanto, a la separación de Dios.

No es tanto la falta en sí lo que los daña, sino que empiezan a sentir repugnancia por sí mismos y pueden, por ende, renunciar por completo a la lucha. He dicho a menudo que tropezar con la misma falta no es malo en sí, siempre que uno la reconozca y aprenda de ella adoptando la actitud correcta y constructiva. De hecho, no es posible progresar sin tropezar. Pero cuando el tropiezo se ve con una actitud de desesperanza y repugnancia de sí mismo, entonces las nubes crecen y crecen; entonces la persona se involucra más y más con los espíritus respectivos de la oscuridad, totalmente con el mundo de la oscuridad

No tienes que cometer un crimen para vivir en el mundo de la oscuridad. Hay otras vibraciones que pueden lograr esto. No obstante, si una persona se niega a ser un instrumento de los poderes de la oscuridad, si lucha —y sólo se puede hacer esto conociendo las propias faltas muy bien, pues sólo a través de ellas pueden tentarla los espíritus oscuros— ¿sabes qué pasa? El espíritu de la oscuridad se elevará en su desarrollo; aprenderá, no directa ni inmediatamente, porque todavía está tan envuelto en la oscuridad que al principio sólo experimentará la derrota. Esta derrota le costará su posición, así que sufre, y sólo este sufrimiento lo acercará a Dios. Porque sólo entonces se volverá a Dios, como último recurso, en total desesperación. Mientras pueda reclamar victorias en su mundo de oscuridad, y tenga poder allí, jamás se volverá a Dios. Así que cada victoria, aun la más pequeña, de cada ser humano, provoca una tremenda reacción en cadena en el universo entre seres de los que tú no eres siquiera consciente.

Amigos míos, si ustedes supieran cuánto logran con su victoria, no sólo en lo que se refiere a ustedes y a su ambiente inmediato, sino en lo que toca a muchos espíritus también, realmente se esforzarían mucho más. Y no sólo los espíritus del mal son afectados por su victoria, sino también los espíritus errantes que no pertenecen a ningún lugar. Frecuentemente se hallan alrededor de ustedes y aprenden de su victoria de una manera mucho más directa que esos espíritus del mal. Así que cuando se conquistan, se convierten, de hecho, en parte vital del gran Plan de Salvación. Son entonces soldados activos en la batalla. Son soldados de primera línea. Y un soldado de primera línea necesita mejores armas, más fuerza y más protección que uno que no pelea o que está en la retaguardia. Las armas y la fortaleza les llegan del mundo espiritual de Dios en forma de guía, iluminación y reconocimiento.

Y ahora, queridos míos, me retiraré a mi mundo. Bendigo a cada uno de ustedes. Benditos sean sus seres queridos, benditos sean ustedes. Aprovechen la fuerza que ahora fluye a ustedes para que puedan resolver sus problemas con Dios, en Dios.

Dictada el 8 de noviembre de 1957.

Conferencia 17. El llamado. La revisión diaria

Saludos en el nombre del Señor. Les traigo Sus bendiciones, amigos míos.

Muy pocas personas no creen en Dios en absoluto. Casi todo el mundo tiene por lo menos una débil creencia en una inteligencia superior, en una sabiduría superior que creó este universo. Sin embargo, muy pocas personas saben como proseguir lógicamente a partir de esta premisa. Limitan a Dios todo el tiempo.

Muchos de ustedes admiten que Dios existe. Dios o esta Inteligencia Superior —o como quieran llamarle— es, desde luego, una y la misma cosa. Empero, no creen que sea posible en esta maravillosa Creación que una entidad de mayor inteligencia que los seres humanos se manifieste a ustedes a través de un instrumento humano, si se hacen los preparativos y se satisfacen ciertas condiciones. Esto, piensan ustedes, es increíble. Esto es algo que no pueden creer. Pero ¿por qué no, amigos míos? ¿Por qué es tan difícil creerlo? Ciertamente no es inimaginable que puedan existir criaturas de mayor inteligencia, de mayor sabiduría, dotados de más amor que los seres humanos. Si es así, debería ser posible comunicarse con ellos.

Hace cien años les habría parecido imposible que una máquina pudiera volar en el cielo, o que pudieran dar vuelta a un botón y escucharan música interpretada a cientos de kilómetros de distancia, o que pudieran accionar otro botón y vieran imágenes. Muchas veces, porque algunas personas en las que confían declaran que algo es posible y científico, ustedes están de acuerdo, si bien nunca lo han experimentado. ¿Por qué, entonces, cuando la comunicación con el mundo espiritual de Dios se les manifiesta, siguen pensando en lo más profundo de su mente que eso es imposible, que debe de ser, si no un truco, entonces un engaño, el subconsciente de la médium, o algo parecido? ¿Es eso razonable, amigos míos? Si tantas otras cosas sorprendentes son posibles en este mundo suyo, ¿por qué no habría de ser igualmente posible que Dios les enviara a Sus emisarios de la verdad para su beneficio? Esto, en sí, no es más increíble que muchas otras cosas que han aceptado libremente.

Además, hay cierto número de personas que saben y admiten que una comunicación con el más allá es posible. La han experimentado; no tienen duda posible acerca de ello. Sin embargo, niegan la posibilidad de tal comunicación con entidades superiores a ellos. ¡Esto es aún más irrazonable! Aunque es muy cierto que una comunicación con los espíritus divinos es mucho más difícil de lograr —y así debe ser—, es sumamente ilógico creer que es imposible. Si Dios ha creado la posibilidad de comunicación con personas que están del otro lado, entonces Él también debe de haberles dado los medios de estar en íntima comunión con las esferas superiores, de las que ustedes pueden recibir enseñanzas que los hagan progresar espiritualmente y los acerquen más a Dios.

Así pues, amigos míos, la comunicación con las esferas divinas es posible; siempre ha existido y siempre existirá. La frecuencia con la que ocurra depende únicamente de las personas, de si satisfacen o no los requisitos necesarios. He dicho ocasionalmente cuáles son estos requisitos, y es probable que vuelva a mencionarlos en el futuro. Sin embargo, quienes estén seriamente interesados pueden averiguar la mecánica de la mediumnidad, de lo que es necesario para comunicarse con las esferas divinas, cuál es la diferencia entre esta comunicación aconsejable y la comunicación con espíritus errantes y atados a la Tierra, y cómo puede determinarse esta diferencia. De hecho, cualquiera de ustedes que realmente desee formarse una opinión juiciosa tiene el deber de averiguar, de lo contrario no tiene derecho de decir, aunque sea para sí mismo, que todo esto es imposible.

Hay muchas personas que son llamadas. Dios las está llamando. El que este llamado ocurra o no depende del desarrollo espiritual de la persona. Cierto, hay muchas, muchas personas que viven en la Tierra que no han experimentado ese llamado. Todavía están en su infancia espiritual y este llamado carecería de significado para ellas. Todavía no han alcanzado la fuerza y el desarrollo necesarios para responder a él; por lo tanto, Dios espera hasta que hayan alcanzado la suficiente madurez en el curso de sus diversas encarnaciones, en las que hacen acopio de experiencia y sabiduría y, paso a paso, se desarrollan espiritualmente. Pero en algún momento debe ocurrir el llamado, y me aventuro a decir que todos ustedes, amigos míos, han sido llamados.

Podrían ustedes preguntar cómo se siente este llamado. Como lo he dicho repetidamente, el ser humano consta de dos naturalezas: el Ser Superior y el Ser Inferior, que están en conflicto uno con el otro. El Ser Superior se da cuenta del llamado y empuja a la persona en cierta dirección que el ser consciente no puede interpretar inmediatamente. El ser consciente sólo siente cierto anhelo, cierta insatisfacción con la vida presente, aun cuando ustedes cumplan con todos sus deberes terrenales de la mejor manera posible. Sin embargo, hay cierta voz dentro de ustedes, cierta presión; parecería que los empujaran en alguna dirección desconocida, y no saben exactamente a dónde ni por qué. A la larga lo descubrirán, siempre que no luchen contra este impulso ni cedan a su Ser Inferior.

Si su Ser Inferior no estuviera también vivo dentro de ustedes, sería comparativamente fácil que siguieran el llamado. Pero su Ser Inferior no quiere hacer ningún esfuerzo, no desea ningún cambio, y los refrena y les da muchas excusas para no seguir el dictado de su Ser Superior. Las excusas son múltiples. Algunas son muy transparentes, como “No tengo tiempo”. O toman la forma de dudas. Todas éstas son racionalizaciones, pero, como ustedes no tienen experiencia en diferenciar y arrancarse sus máscaras, creen en los pretextos y los autoengaños —que es la voz de su Ser Inferior— porque desean creer estas racionalizaciones; es mucho más fácil hacer esto. Pero hasta que ganen esta guerra, de una vez y para todas, no tendrán paz; ¡nunca, amigos míos! El llamado se hará más y más fuerte con el tiempo, y cuanto más lo resistan, más insatisfechos se sentirán si no le hacen caso.

Muchas veces se ha preguntado por qué hay tantas personas que son inferiores a otras y, no obstante, son mucho más felices. Esto parece ser una injusticia. ¿Por qué es así? Porque puede esperarse menos de un niño que está en un grado inferior que de otro que está en un grado superior. Estarán insatisfechos con su vida exterior así como con su vida interior si no producen resultados acordes a su desarrollo.

Ahora que ya saben cómo se siente el llamado, explicaré qué le sigue y qué se espera de ustedes. Su Ser Inferior tiene cierta idea. Si no la tuviera, no lucharía contra ello. Ahora bien, ¿qué quiere Dios de ustedes cuando los llama? No espera que se conviertan en mártires ni que lleven a cabo tareas inmensas; aunque podría esperar esto último de algunos de ustedes, no lo espera de la mayoría. Ustedes pueden cumplir Su voluntad dentro de sus cuatro paredes y nadie tiene que saberlo. ¿Quién puede decir lo que es una tarea grande o una tarea pequeña? El simple hecho de que sean famosos y estén bajo los reflectores no entraña necesariamente que su tarea sea más grande que trabajar espiritualmente en soledad sin que nadie lo sepa. Lo que Dios desea de todos y cada uno de ustedes, como primer paso y prerrequisto necesario antes de que puedan dar a otros, es el autodesarrollo, la autopurificación y el autoconocimiento. Es arrancarse las máscaras; deshacerse de todas sus ilusiones acerca de ustedes mismos y de sus motivos interiores o exteriores. Dios espera esto de ustedes.

Cualquiera que no sea muy feliz ni se sienta muy armonioso puede declarar con toda la verdad: “No he respondido de la mejor manera al llamado de Dios”. ¿Cuán felices son? ¿Cuán bien equilibrados están? ¿Cuán armoniosos se sienten “por dentro”? Afuera podrían tener problemas, pero si están verdaderamente en el camino correcto y cumplen con la voluntad de Dios para ustedes —no importa cuáles puedan ser sus dificultades externas—, deben de ser felices. Esa debe ser su vara de medir y la indicación de dónde están parados y cuánto están logrando, amigos míos. Quiero que cada uno de ustedes, cuando llegue a su casa esta noche, se pregunte: “¿Cuán feliz soy? ¿Cuán satisfecho estoy con mi vida y conmigo mismo?” Piensen en ello. Si sienten alguna desarmonía o insatisfacción, sabrán la respuesta.

Si realmente quieren seguir el llamado, pueden hacerlo. No digan: “No sé cómo ni a dónde volverme; no puedo hacerlo solo”. Naturalmente que no pueden hacerlo solos. Sin embargo, primero deben desearlo realmente; primero deben decidir clara e incondicionalmente que quieren hacerlo, y luego Dios los guiará a donde necesiten ir y les indicará qué medio podría ser el mejor para ustedes de manera que reciban la ayuda necesaria del exterior y puedan desarrollarse interiormente hasta el grado más alto que puede esperarse de ustedes.

No es suficiente que lleven una vida digna y sean lo que se llama una persona ética que no daña a otros ni viola las leyes terrenales. Esto puede ser suficiente para una persona que tiene un alma joven, pero no para ninguno de ustedes, amigos míos. Así que examínense y respondan a la pregunta: ¿Cuánto deseo en realidad responder al llamado, aun si eso significa que tengo que hacer gala de fuerza de voluntad, esfuerzo, paciencia... y, tal vez, experimentar un poco de dolor?

Autorreconocerse y arrancarse las máscaras siempre es doloroso durante el proceso, aunque brinda un enorme alivio después; un alivio que le traerá una paz nueva a su alma una vez que hayan vencido la resistencia inicial. Así pues, deben darse cuenta de que primero deben batallar con su Ser Inferior; tienen que echar mano de su fuerza de voluntad consciente para conquistar su Ser Inferior. Combinada con su Ser Superior, la conciencia que dirige su voluntad debe ganar. Pero no sean superficiales al respecto. Examínense una y otra vez para ver cuán sincero y profundo es su deseo de hacer la voluntad de Dios. ¿Cuánto están dispuestos a sacrificar? Lo que tienen que sacrificar puede ser su comodidad, sus ilusiones, su egoísmo, su aferramiento a diversas fallas y debilidades. ¿Cuán dispuestos están a renunciar a todo esto?

Al principio este sacrificio les parecerá tremendo, pero sólo mientras están en la batalla. Después se darán cuenta de que se han liberado de pesos y cadenas que eran directamente responsables de su infelicidad. Después reconocerán sin sombra de duda que la voluntad de Dios para ustedes no significa ningún sacrificio, ya que les trae felicidad en todos los planos de la existencia: físico, mental, emocional y espiritual. Pero mientras no hayan obtenido esta victoria, les parecerá que la decisión y sus consecuencias les exigen un sacrificio; y esto, también, es lo que Dios quiere de ustedes. Existe una razón por la que Él no les hace comprender todo esto antes, sino sólo después. En otras palabras, hasta que hayan decidido completamente hacer la voluntad de Dios, cualquiera que ésta sea, y hasta que hayan sometido a su Ser Inferior —y esto pueden hacerlo si hacen penetrar su fuerza de voluntad en todas las capas de la conciencia— no deben siquiera tratar de pensar en lo que deben hacer o en cuáles serán las consecuencias prácticas de su decisión. Lo que sigue se les dará a conocer por medio de la guía, por medio de la inspiración. No se preocupen por eso ahora.

Primero tienen que preparar el terreno, poner la primera piedra por medio de esta batalla inicial dentro de ustedes que les permite tomar la gran decisión. Sólo entonces pueden cruzar el primer umbral en su camino a Dios. Pero esta lucha no puede ganarse en un día. A veces es una batalla dura, y al emprenderla, ustedes deben saber en qué se están metiendo. Sin embargo, puedo prometerles, amigos míos, que si han alcanzado la etapa en la que pueden decir: “Deseo responder al llamado al cien por ciento”, habrán ganado la más importante y la más difícil de todas las batallas y nada de lo que siga en este Pathwork podrá compararse con ella. Saldrán de esta batalla no sólo victoriosos, sino también mucho más fuertes de lo que eran antes, y, aunque no es necesario decirlo, algo más felices. No serán exactamente la misma persona que eran antes de entrar en esta batalla. Y entonces Dios los ayudará a seguir adelante y dar el siguiente paso. Pueden creer esto sin lugar a dudas. Pidan a Dios fuerza para ganar la batalla.

Todo lo que tienen que hacer es pensar en pedir ayuda a Dios. Muchas personas dicen plegarias maravillosas y emplean palabras bellas y poéticas, pero rara vez piensan en pedir ayuda con sus problemas espirituales inmediatos. Esto es un gran error, pues también hay leyes espirituales que rigen este tema. Si piden ayuda, podrán recibirla, especialmente el tipo de ayuda del que he hablado.

De ustedes se espera que vuelvan la cara a Dios con sus dificultades. Si realmente desean esta ayuda con todo su corazón y se la piden a Dios, Él les responderá. Puedo prometerlo. La única pregunta que queda es ¿cuán honestamente la desean? ¿Cuánto queda todavía de su Ser Inferior que sea lo suficientemente poderoso para jalarlos en la dirección opuesta? Mientras no encaren esto y no quieran darse de su importancia, no podrán ganar, y su oración no tendrá el efecto deseado porque será tibia y estará llena de reservas. Les estoy dando estas palabras para que sepan cómo ganar su batalla y responder a su llamado. Sólo entonces encontrarán la paz y la armonía de la realización que anhelan... todos ustedes.

Todo el mundo sabe que el egoísmo es malo. De la misma manera, todo el mundo sabe que dar a nuestros hermanos es bueno. Va de acuerdo con la ley divina, y lo hace a uno feliz. Sin embargo, hay muchas clases de dar. Para muchas personas, la salida más fácil, si se me permite decirlo así, es dar dinero. Es lo que menos duele y lo que representa el menor sacrificio. Todo el mundo sabe, por otra parte, que dar amor es el mayor regalo de todos. Y cada uno de ustedes pide nada menos que ser capaz de dar amor. Pero cuántos de ustedes dicen: “¡Si tan sólo supiera cómo! Soy incapaz de amar tanto como quisiera”. Si se sienten así, queridos míos, su alma está enferma y debe curarse.

No pueden efectuar esta curación solos, pero Dios los ayudará. Si todas sus corrientes internas fluyeran de acuerdo con la ley divina, ciertamente serían capaces de amar. Cada una de sus fallas y defectos es un obstáculo directo al desenvolvimiento del amor. Cuando digo desenvolvimiento, quiero decir que el amor que desean dar ya está dentro de ustedes. No pueden recibirlo de fuera. Existe dentro de ustedes, pero está tapado por capas obstructoras que impiden que su amor brille, que se manifieste. Estas capas son, como dije, sus fallas, sus temores y su ignorancia de la ley espiritual. Estas capas tienen que desaparecer, y esto sólo pueden lograrlo mediante sus muy personales y serios esfuerzos. Éste es el camino a Dios. Esto es lo que significa responder al llamado.

Cada una de sus fallas es un obstáculo directo o indirecto al amor. Jamás pueden aprender a amar forzándose; el amor crecerá y evolucionará como consecuencia orgánica de su autopurificación. Una de las mejores meditaciones es sopesar: “¿Cuáles son mis fallas? ¿Y cómo puede cualquiera de mis fallas impedir la manifestación del amor que obviamente está oculto dentro de mí?” Reto a cada uno de ustedes a presentarme un ejemplo personal, ya que al principio pueden creer que varias de sus fallas no tienen absolutamente nada que ver con el desenvolvimiento del amor, ¡y sin embargo así es!

Al mismo tiempo, existe un camino maravilloso y directo al amor, además del indirecto que acabo de mencionar. Ambos deben tomarse simultáneamente para promover el crecimiento del amor dentro de ustedes. Si se deciden a aprender a hacer lo que les diré ahora, tendrán un arma poderosa para curarse de las corrientes enfermas que hay dentro de su alma, y desenvolverán el amor en ustedes.

Cada individuo vivo tiene la comprensible tendencia a querer parecer superior a otros. Ustedes ocultan sus fallas, ocultan sus deficiencias y quieren mostrar su mejor lado. Todos ansían ser admirados, aceptados y amados. Creen que si muestran su mejor lado tendrán amor. Y sin embargo, todos saben que si quieren recibir amor, deben darlo primero. Impresionar a otras personas, lo hagan consciente o inconscientemente, no es dar amor. Por otra parte, decididamente dan amor en el sentido más profundo cuando se dan y se muestran como realmente son, sin máscaras... aun si esto entraña un poco de humillación.

Sí, amigos míos, de esta manera ofrecen el mayor regalo. ¿Por qué? Porque sus congéneres se sienten tan inseguros como ustedes. Si los ven tan perfectos como ustedes quieren aparentar, su sentimiento de inferioridad crecerá. Sentirán, consciente o inconscientemente: “Él es tan perfecto —o ella es tan perfecta—, ¿por qué no puedo yo ser así? Se sentirán aún más solos y más deprimidos, y se despreciarán todavía más. Por lo tanto, en su ceguera y como su única defensa, se rodearán de una concha aún más hermética. Esto los separa incluso más de sus hermanos y hermanas. Harán lo que hacen ustedes que se esfuerzan tanto en parecer independientes, fuertes y ¡tan perfectos! Sin embargo, si ustedes se muestran como realmente son, con todas sus debilidades, sin fingimientos, hacen un regalo grande y generoso; su hermano o hermana pensará: “Bueno, él o ella no es mejor que yo”, y esto le levantará el ánimo. Se relajará, se sentirá menos solo o sola. Entonces, ¿saben ustedes qué pasará? Recibirán de esta manera exactamente lo que querían en primer lugar: amor, admiración.

Recibirán amor porque primero renunciaron a él. Ya conocen la ley espiritual: primero tienen que renunciar a lo que quieren obtener. Han renunciado a la admiración, lo que significa que han renunciado a impresionar, a querer el amor de otros porque ustedes parecen ser tan maravillosos; en vez de ello, han hecho un regalo a otros al aliviar su soledad en su supuesta imperfección. Todas las personas creen que están muy solas con sus imperfecciones, aun cuando puedan ver y criticar las imperfecciones de otros todo el tiempo. Esta es una de las incongruencias del ser ciego y no desarrollado.

Han renunciado ustedes a su vanidad. Han renunciado a parte de su ego. Y ésta es la razón por la que deben recibir de esta manera, y sólo de esta manera, lo que nunca han logrado recibir de la otra manera, que su Ser Inferior ha elegido hasta ahora en su ceguera. Si renuncian a su ego de esta manera, confieren el mayor regalo posible a otro ser humano, y por lo tanto la ley debe cumplirse. Es una manera tan sencilla, queridos míos, tan sencilla que a ninguno de ustedes se le ocurriría. Y sin embargo, al principio no parece fácil. Se antoja difícil bajarse del pedestal que consciente o inconscientemente han erigido para ustedes. Una vez que han dado este paso a pesar de toda la resistencia, seguramente verán la ley divina actuar dentro y fuera de ustedes. El resultado debe llegar.

Siempre que haya un problema que no pueden resolver, intenten esto. ¡Inténtenlo! No tienen que exagerar; no tienen que ir con desconocidos y denigrarse. Esto hasta podría avergonzar a otros. Sólo quítense las máscaras de manera natural y sin ostentación. Descubran qué y quiénes son realmente y sean esa persona. Aquí, también, recibirán ayuda, oportunidad y la inspiración sobre cuándo y cómo hacerlo, una vez que hayan decidido pedir ayuda a Dios. De pronto, si se mantienen abiertos, se encontrarán en la posición —quizás con un miembro de su familia o con un amigo— de descubrir por primera vez en su vida que hasta ahora han representado un papel, que no se han dado como realmente son. Una vez que se vuelvan conscientes de esto, podrán actuar como realmente son, amigos míos, y sin fingimientos.

¡Cuídense de las exageraciones enfermizas! ¡No se vayan a los extremos! Como en todo lo demás, aquí también encontramos dos extremos. Algunas personas caen en la autodenigración, se envilecen ante los ojos de otros. Dicen: “Soy tan malo, tan pecador, soy esto y soy aquello”. Ésta es una máscara tan falsa como el otro extremo. Estas personas desean lograr por estos medios lo mismo que el otro grupo de personas. Ésta es una maniobra muy inteligente, aunque a veces es inconsciente. Al acusarse, le quitan el arma a los demás. En esta situación, para ellos será imposible acusarlos e incluso se sentirán inclinados a contradecir las autoacusaciones de ustedes; así, el ego se reafirma. Además, ustedes creen que acusarse es suficiente y que no tienen que hacer nada más para superar sus defectos. También existe esta actitud y es tan mala como su opuesto.

Cuando piensen en esta cuestión, piensen en los dos extremos. Es importante que conozcan sus debilidades, y a cuál de los extremos tienden, ya que sólo lo que es verdaderamente genuino tendrá un efecto: ¡de eso pueden estar muy seguros! También esto es una ley.

Y ahora, mis queridos amigos, estoy listo para sus preguntas.

PREGUNTA: ¿Me puede ayudar a encontrar el problema psicológico que yace bajo mi estado físico?

RESPUESTA: Sí, mi querido amigo. Responderé a tu pregunta de una manera general, pero también se aplicará, en parte, a ti. No puedo darte una respuesta completamente personal aquí; no sería justo para los demás, y no sería justo para ti. Sin embargo, una explicación general te ayudará a buscar en la dirección correcta y, al mismo tiempo, será útil para todos.

Siempre que existe una de las llamadas enfermedades psicosomáticas, debe buscarse en el inconsciente la causa o raíz de ella. Es muy difícil hacer esto solo; sin embargo, hay ciertos indicios que puedo ofrecerte que te ayudarán a recorrer un trecho mayor del camino. En primer lugar, te aconsejaría que encontraras todas sus fallas, pues prácticamente no hay un ser humano —a menos que haya pasado por un proceso de purificación como éste con ayuda de alguien— que esté realmente consciente de todas sus fallas. Y sí puedes encontrarlas. No es fácil; entraña tal vez también un poquito de humillación, lo que es bueno y sano para ti, especialmente en relación con lo que acabo de mencionar.

Pregúntales a tus seres queridos, y a aquellos que están más cerca de ti y te conocen mejor: “Por favor, díganme, ¿cuáles son mis defectos? Me lo pueden decir francamente; no voy a enojarme con ustedes; pensaré cuidadosamente en lo que me digan”. Y después de que lo hayan hecho, considera cada uno de los defectos que se han mencionado, aun si tú estás convencido de que eres injustamente acusado. Siempre encontrarás un grano de verdad en lo que otros han observado de ti. Esto te dará un indicio muy importante que te orientará para llegar a las raíces de tus problemas. Cuantos menos defectos encuentres, más pruebas tendrás de que no te conoces muy bien.

La mejor manera de descubrir tu inconsciente, aparte del análisis de los sueños —pero no todo el mundo sabe cómo hacer eso— es practicando lo que yo llamo la Revisión Diaria. Con su ayuda puedes encontrar tus verdaderas reacciones a ciertos eventos; empiezas a quitarte máscaras y a dejar atrás los fingimientos. Puedes descubrir en qué contrarían tus acciones una ley espiritual. La revisión diaria debe llevarse a cabo de la siguiente manera: Deja que todo el día pase frente a tus ojos y en tu memoria; piensa en todo lo que ha pasado y te ha dado, de alguna manera, un sentimiento o reacción discordante. Y no importa lo equivocada que pueda haber estado la otra persona, el hecho de que te afectó negativamente indica la presencia de algo malo en tu interior. Escribe en unas cuantas palabras las ocasiones, tus reacciones y tus asociaciones. Si perseveras en esta práctica durante un tiempo, y no sólo una o dos veces, sino fielmente, verás surgir después de un rato una pauta clara. Al principio, estos incidentes poco armoniosos parecerán enteramente inconexos y aislados; carecerán de significado para ti. Más adelante empezarás a intuir y, con el tiempo, a entender claramente la pauta. Esto te ayudará mucho.

Debes orar para pedir iluminación y guía cada vez que hagas la revisión diaria. Entonces te llegarán las ideas que, a la larga, te proporcionarán más indicios, aunque al principio no tengan sentido para ti. No descartes ninguna de las ideas; no te resistas a ellas. Más tarde, todas ellas formarán un cuadro claro. Como sucede con un rompecabezas, cuando miras las piezas no puedes ver el cuadro, pero si las juntas pacientemente, tendrás éxito. Así descubrirás tus ansiedades y complejos ocultos que son la causa de tu enfermedad. La mayor parte de ella se compone de angustia o miedo. Esto sucede con casi todas ellas, de una manera u otra. Podría existir un miedo que no te permites reconocer conscientemente, que has enviado a las profundidades de tu inconsciente. Así que ahora debes dejarlo salir. Necesitas tiempo y esfuerzo antes de que puedas lidiar con él apropiadamente en tu mente consciente y conozcas las leyes espirituales de las que te has desviado dentro de tu alma.

El reconocimiento de tus defectos reviste la mayor importancia y se relaciona directamente con tus angustias ocultas. Ésta es la única manera en que puedes resolver tus problemas. Y te digo, amigo mío, que hay en ti un enorme miedo, parte del cual no quieres reconocer, un miedo que crea hostilidad en ciertos aspectos de tu vida, que tampoco quieres ver. Cuando descubras esto, habrás llegado a la raíz, y lo único que te quedará por lograr es la reeducación de ciertas corrientes emocionales. Si te ocupas de esto seriamente y no esperas un resultado mañana o la semana próxima, y sigues trabajando, deberás llegar a la raíz y así disolver el nudo de tu alma que crea los síntomas físicos. ¿Está claro? [Sí, gracias.]

PREGUNTA: Me gustaría preguntarle si puede explicar el milagro de Therese von Neumann, que tiene los estigmas que sangran todas las semanas; no ha comido en años...

RESPUESTA: Bueno, no me es posible darte en este breve tiempo una explicación técnica de cómo operan estas cosas, pero hay muchas, muchas cosas posibles en este mundo. Lo que llamas “milagros” son simplemente leyes que no entiendes, así como muchas personas no conocen las leyes que gobiernan la comunicación con el más allá, o no entienden que un espíritu pueda manifestarse a través de un médium. Hay muchas leyes espirituales que gobiernan el dominio sobre el cuerpo físico, y esta persona no es la única que lo ha hecho. Hay otros ejemplos en que las funciones físicas se controlan completamente. Cuando esto sucede, puede haber ciertas influencias del mundo espiritual. Estos fenómenos pertenecen al mismo capítulo.

PREGUNTA: ¿Significa necesariamente que una persona así está muy desarrollada espiritualmente?

RESPUESTA: Normalmente, sí. Esas personas tienen una tarea que cumplir. Traen algo que ayuda a la Humanidad a despertar. Producen lo que se llama un milagro. Aquí quiero hacer hincapié en la cuestión, aunque todos ustedes lo saben, de que no existen los milagros en el sentido en que la palabra suele entenderse, a menos que consideren que todo el universo es un milagro, ¡que lo es! Pero sólo hay leyes, algunas de las cuales entienden y muchas que no entienden. La Humanidad ha caído en el hábito de llamar “milagros” a los eventos o fenómenos que no entiende.

PREGUNTA: Me gustaría saber sobre la evolución de los animales. ¿Cuándo se convierte en ser humano el animal más elevado, por ejemplo? El hecho de que un caballo bueno y dócil se convierta en el tipo más bajo de ser humano, como un criminal, es algo que no puedo imaginar.

RESPUESTA: No, no puede decirse que un caballo se convierta en ser humano. Eso no es correcto. Hay muchas partes que forman un todo. Y no tiene que ser necesariamente un criminal. No, no es así. Más bien, una persona que se encuentra en el nivel más bajo del desarrollo humano sabe muy poco, está todavía muy ciega, y si se convierte en criminal es sólo porque su libre albedrío lo lleva a ceder a la parte más baja de su naturaleza. Verás: las partículas del alma encarnadas como animales son diferentes aspectos de la composición humana interna. Tal vez un caballo —aunque esta es una explicación burda— representaría un aspecto, y así por el estilo. Porque el alma animal no es un todo, es sólo una partícula de un alma grupal. Antes de la encarnación, las almas grupales de los animales respectivos se reúnen en el mundo espiritual y durante mucho tiempo se les somete a un proceso extremadamente complicado, que sería imposible explicarles a ustedes. Se les pone en un estado de inconsciencia y sus fluidos y cuerpos sutiles se disuelven y se someten a un proceso en el que pueden formarse nuevos cuerpos sutiles alrededor de la chispa divina original, más cerca del estado que tenía antes. Entonces puede empezar la primera encarnación y se comienza de cero. Cualquier cosa que este ser decida hacer, puede hacerla. ¿Es un poco más claro? [Sí.] Sé que esto es demasiado complicado para que lo entiendan.

PREGUNTA: Los animales tienen las mismas enfermedades que los seres humanos, pero los seres humanos aprenden de ellas. ¿Qué puede aprender un animal de una enfermedad?

RESPUESTA: No se trata de eso. En esa etapa, antes de la encarnación humana, no hay nada que aprender; la enfermedad es sólo algo que hay que atravesar.

PREGUNTA: ¿Empiezan las grandes ideas en el mundo espiritual, o empiezan aquí y se llevan allá?

RESPUESTA: Oh, no. Empiezan en el mundo espiritual, desde luego. Para cada especialidad, arte o ciencia —y ya he dicho esto antes—, existen esferas especiales. Diferentes criaturas trabajan y crean en las esferas respectivas. Cuando estos seres encarnan, traen parte de su conocimiento con ellos. Sólo una parte, desde luego. No pueden recordarlo todo. Desarrollan su don aquí con la ayuda de sus amigos del mundo espiritual que los guían en ello. Pero las ideas se crean en el mundo espiritual. La Tierra entera es sólo el efecto, no el origen ni la causa. Así que todo debe crearse en el mundo espiritual.

PREGUNTA: ¿Están los espíritus o doctores o maestros del mundo espiritual limitados en la medida de su capacidad para aconsejarnos sobre algunos problemas materiales?

RESPUESTA: Oh, sí. De hecho, están limitados en cierta medida. Sólo pueden aconsejar de acuerdo a una ley, que está muy firme y sabiamente regulada. Aquí nuevamente tocas una cuestión que es imposible que entiendas. Tienes sólo una vaga idea de ella. Por ejemplo, los espíritus no pueden interferir con su guía en los asuntos de nadie si esa interferencia representa un obstáculo para el libre albedrío de la persona. Vives en esta Tierra con tu libre albedrío con un propósito muy definido. No es tan importante que todo sea agradable y sin dolor. Sólo ustedes, los seres humanos, creen que esto reviste la mayor importancia. Cuando están enfermos, cuando sienten dolor, cuando tienen un problema o algún tipo de infelicidad, creen que es el fin del mundo. Su meta es ser siempre felices y eliminar todos los problemas de la manera más fácil, pero no se trata de eso. Se trata de cómo pueden superarlos, de cómo pueden resolver sus problemas y de cómo pueden enfrentarse a ellos desde un punto de vista espiritual. Sólo de esa manera pueden volverse fuertes e independientes. Si hubiera una interferencia indebida, no serían capaces de aprender lo que tienen que aprender.

PREGUNTA: ¿Aun si pedimos cierta ayuda específica?

RESPUESTA: Ciertamente se puede brindar ayuda, y esto, de nuevo, está regulado de acuerdo con la ley. El hecho de que la pidas ya es una señal de que has aprendido algo. Pero aquí nuevamente, tienes que ser cuidadoso con la manera en la que pides. Te aconsejo que pidas de esta manera: “Muéstrame, Padre, la verdadera razón de mis dificultades, para que pueda resolverlas”. No pidas que simplemente se te elimine la dificultad. Esa sería la manera equivocada e inmadura de pedir. Pero si pides de la manera correcta, tratando de aprender de tus dificultades, tendrás la respuesta. ¡Y tal vez se te responderá de una manera muy distinta de la que pensabas, querido mío!

PREGUNTA: ¿En qué medida podemos esperar sanar a nuestros amigos mediante la meditación y la oración?

RESPUESTA: Muy pocas personas, de hecho, tienen la fuerza para sanar mediante la oración. Sin embargo, cuando oras y piensas en tus amigos, o en cualquier persona por cierto, en meditación, les ayudas enormemente. Ni siquiera puedes empezar a apreciar lo mucho que ayudas de esa manera. Como lo sabes, cada sentimiento o pensamiento es una forma sustancial en el mundo espiritual, y ningún pensamiento se pierde jamás, sobre todo no uno constructivo y bueno que proceda del amor y la buena voluntad. Estos pensamientos contribuyen al receptáculo y al flujo cósmicos en el universo, de manera que las fuerzas del bien se vuelven tanto más fuertes comparadas con las fuerzas del mal, ya que cada pensamiento malvado se agrega a ese receptáculo y lo fortalece.

Si, de acuerdo con muchos factores que no puedo examinar aquí, puede dársele ayuda directa a un amigo en particular —tal vez en una forma distinta de la que ustedes, los seres humanos, pueden concebir en el presente—, entonces tu oración tendrá un resultado inmediato. Si, por otra parte, este ser querido tiene que experimentar algunas dificultades por el bien de su posterior felicidad y liberación permanente, entonces tu oración no se perderá tampoco. Puedes estar muy seguro de eso. Su forma se preserva, por así decirlo, y tendrá su efecto apropiado en el momento apropiado. Así que nada de ese tipo se pierde jamás.

Recomiendo fuertemente a los pocos privilegiados que han encontrado a Dios en su alma en cierta medida que dediquen más tiempo a orar, no sólo por sí mismos, sino también por otras personas. Ofrezcan sus oraciones por el desarrollo general, por las almas infelices que no han alcanzado ni siquiera un rayito de luz. Tantos pensamientos se desperdician en reflexiones tristes, improductivas e incluso dañinas. Si ese mismo tiempo pudieran emplearlo productivamente —y no hay nada más productivo que la oración—, agregarían una gran fuerza al Plan de Salvación que opera en todo el universo.

PREGUNTA: Me gustaría saber si todo es una manifestación de la creencia del hombre.

RESPUESTA: ¿Qué quieres decir exactamente, querido mío?

PREGUNTA: Me refiero a todo lo que conocemos en la Tierra. ¿Es resultado de lo que creemos que es?

RESPUESTA: Es muy difícil responder a esto con un sí o un no. Trataré de explicarlo así: La esfera terrestre o el mundo material se creó para ustedes, los humanos, con un propósito definido que he mencionado muchas veces. Ese propósito principal es el desarrollo. En la esfera terrestre, el desarrollo procede infinitamente más rápido. La esfera terrestre, con todo lo que contiene —paisajes, montañas, mares, casas, cualquier objeto— existe concretamente y no altera su forma de acuerdo con las actitudes de las personas. En otras palabras, ustedes ven esta habitación de la misma manera en que la vería una persona de mucho más alto desarrollo o de mucho más bajo desarrollo. Los objetos de esta habitación son los mismos para cualquier ser humano con un sentido normal de la percepción, mientras que el mundo espiritual es un reflejo de las ideas, actitudes, pensamientos y mentalidad del espíritu. Allí, todo es el resultado de los pensamientos, los sentimientos y las acciones. Por lo tanto, los espíritus del mismo desarrollo siempre están juntos en una esfera. Otros espíritus, digamos los bajos, ni siquiera podrían ver loa paisajes u objetos que los espíritus ven y que son el producto de su personalidad. Pero en la Tierra no es así, y existe una muy buena razón para ello. No obstante, en otro sentido, hay una partícula de verdad en lo que dijiste, pero no en lo que se refiere a los objetos mismos. Es mucho más en el sentido de lo que hace la gente con su vida. Una persona puede guiar y determinar su propia vida en un grado muy alto, y en eso tienes razón.

Cualquiera que tenga suficiente fe también obedecerá automáticamente las leyes divinas. Y cualquiera que esté tratando seriamente de aprender y guardar las leyes divinas obtendrá la fe que quizás todavía le falte al principio de este Pathwork. Aquí, también, nadie puede tener fe obligándose a tenerla; la fe sólo puede crecer orgánicamente mediante el autodesarrollo. Crecerá al vivir estas leyes, aunque pueda ser difícil al principio. Entonces guiarán su propia vida y producirán todas las condiciones que necesitan para encontrar a Dios, mientras que, si no acatan las leyes divinas, producirán condiciones desfavorables. A ese respecto, lo que piensas es cierto. ¿Entiendes la diferencia?

PREGUNTA: La razón por la que pregunté fue que la Biblia dice: “Con la fe moverás montañas”.

RESPUESTA: Oh, sí, eso es muy cierto. Éstos son entonces los llamados milagros, los llamados sucesos sobrenaturales. ¿Hay más preguntas?

PREGUNTA: ¿Nos podría explicar en pocas palabras la diferencia entre misticismo y la magia blanca y negra?

RESPUESTA: Ese es un tema demasiado largo para esta noche. Te sugiero que recuerdes la pregunta para la siguiente vez y la hagas al principio del periodo de preguntas, cuando tengo más tiempo para abordar el tema.

Me retiro y los dejo con las bendiciones del Señor. Reciban Su amor, pues de hecho hay una gran bendición en este lugar ahora. Si se abren a ella, aunque tal vez no todos pueden ver esta fuerza resplandeciente, podrán sentirla y recibirla y usarla para Dios. ¡Queden en paz!

Dictada el 11 de abril de 1958.

Conferencia 18. El libre albedrío

Saludos en el nombre del Señor, amigos míos. Bendita sea esta hora; benditos sean todos ustedes. No es fácil para algunas personas que se han abierto camino hasta aquí por primera vez entender que una personalidad muy diferente habla a través de esta persona humana. Necesitarán estudio y apertura para creer que tal cosa es posible.

Como cada vez acuden aquí amigos nuevos, me resulta difícil presentar mis conferencias de manera que todos puedan entenderlas con claridad. Si sólo tomara en cuenta a los recién llegados, no haría justicia a todos mis amigos que asisten a las conferencias regularmente. Por otra parte, si dictara las conferencias únicamente para mis amigos regulares, los recién llegados no podrían ligarlas. Sin embargo, haré lo mejor que pueda dadas las circunstancias.

En esta ocasión me gustaría hacer hincapié una vez más en que, incluso para los asistentes más regulares, las repeticiones son esenciales. No sólo olvidan ustedes, los seres humanos, muchas cosas que son importantes para el progreso espiritual, sino que, incluso lo que sí recuerdan, pueden conocerlo sólo con el intelecto y no en su corazón también. Existe una vasta diferencia entre el conocimiento intelectual y lo que se llama iluminación. Pueden no alcanzar un conocimiento profundo y penetrante aunque escuchen el mismo pensamiento veinticinco veces, aun si se le aborda desde ángulos nuevos, hasta que lo escuchen por vigésimo sexta vez: entonces, de pronto, alcanzan la iluminación en ese aspecto tan sólo

El tema que trataré esta noche es el libre albedrío. Las personas debaten eternamente este tema. Un grupo sostiene que no existe para nada el libre albedrío: todo obedece a la suerte y al destino. Otro grupo dice, más o menos, que sólo existe el libre albedrío. De acuerdo con un tercer grupo, algunas cosas están determinadas por el libre albedrío, y otras no. Ahora bien, ¿quién tiene la razón?

Examinemos juntos este tema desde el punto de vista espiritual y desde el punto de vista de la realidad absoluta. Para una persona que cree sólo en esta vida presente, y no en una existencia antes o después de ella, para alguien que no puede creer en el mundo espiritual ni en la ley y el orden divinos, la tercera alternativa lógica es que algunos factores están determinados por el destino y otros por el libre albedrío de la persona. Esta persona estaría segura de que uno no escoge dónde nace, como qué nace, dónde, cuándo y cómo va a morir, e incluso cómo se van a desenvolver ciertas fases definidas dentro del lapso de su vida presente. Sin embargo, para la persona que siente, conoce y ha experimentado la verdad de la ley de causa y efecto y de la reencarnación, este punto de vista no podría ser correcto. En el cuadro general, cada individuo tiene un total libre albedrío, aunque temporalmente este libre albedrío no pueda manifestarse porque los factores que uno no puede controlar en esta vida fueron determinados por uno en sus vidas anteriores. Esos factores son sólo los efectos provocados por las causas que ustedes mismos han puesto en movimiento.

Quisiera darles un ejemplo. Supongamos que un asesino, un hombre que ha cometido un acto no sólo contra la ley divina sino también contra la ley humana, es aprehendido y encarcelado. Supongamos también que ha perdido la memoria y ha sufrido amnesia desde que cometió este acto. Así que se encuentra en prisión sin saber por qué, porque no recuerda lo que hizo. Se le puede decir al asesino que ha hecho tal o cual cosa, pero él lo ha olvidado. Sin embargo, esto no cambia el hecho de que ha cometido el crimen. El hecho de que lo recuerde y lo sepa o no, no modifica las cosas. Debido a su amnesia y a que no cree lo que se le dice, el asesino estará convencido de que estar en prisión es, de hecho, una suerte muy injusta porque él sólo ve una parte, la parte presente, e ignora las conexiones y reacciones en cadena del pasado. La acción pasada que lo ha llevado al estado actual está oculta de su vista, pero de todas maneras existe como una realidad. El encarcelamiento es la creación del libre albedrío que opera a través de la causa y el efecto.

Siempre que su libre albedrío parezca oponerse a la satisfacción de sus intereses inmediatos aparentes, esto se debe a causas que ustedes mismos han creado, aunque no puedan recordarlas. Del mismo modo, siempre que tienen la posibilidad de usar su libre albedrío para su ventaja real o aparente, ustedes mismos ponen en movimiento las causas respectivas; que sea en esta misma vida o en una anterior no cambia el funcionamiento de la ley. Su libertad presente, o su falta de libertad, depende enteramente de sus acciones, pensamientos y reacciones internas pasadas.

Más y más gente reconoce hoy el hecho de que esta ley se aplica a la vida presente de las personas. Muchísimas causas de lo que ocurre en su vida actual pueden rastrearse a alguna acción externa o interna en algún momento anterior de esta misma encarnación. Hace apenas poco tiempo, la Humanidad no tenía los medios para explorar con suficiente profundidad el alma humana a fin de encontrar estas causas ocultas, ya fueran buenas o malas, favorables o desfavorables. Como dije, hay cierto número de causas que provienen de esta misma vida que ustedes no recuerdan; se necesita mucho tiempo y esfuerzo para descubrirlas. No se les ocurriría afirmar que no son responsables sólo porque las han olvidado. En algún tiempo escogieron libremente actuar y pensar de una manera que produjo cierto resultado.

No hay acción, pensamiento o sentimiento que no produzca un resultado. Algunos efectos ocurren rápidamente, así que es más fácil rastrear sus causas. Otros recorren un camino más largo, pero el hecho sigue siendo que nada ocurre en su vida de lo que ustedes no sean responsables. Todos ustedes lo saben. Por lo tanto, la idea de que el libre albedrío existe sólo una parte del tiempo debe de estar equivocada, o, en el mejor de los casos, es una media verdad. Cualquier cosa que hagan o piensen hoy y la manera en que reaccionen ahora debe de afectarles mañana, el mes siguiente, el año siguiente, y en muchos casos también en la vida siguiente. ¡Así que en realidad tienen un libre albedrío total, amigos míos! Sólo donde y cuando ustedes, los seres humanos, no pueden recordar ni reconocer las semillas que han sembrado, dicen que opera el destino.

Muchas personas piensan que tener libre albedrío significa que pueden hacer o pensar lo que les plazca sin causar ningún efecto. Naturalmente, este concepto del libre albedrío es un error craso. Dios creó el Universo, que está gobernado por un número infinito de leyes. Creó a Sus hijos y les dio libre albedrío para que pudieran decidir guardar o no guardar las leyes mucho antes de que esta Tierra y este mundo material llegaran a existir. Obedecer las leyes trae como consecuencia felicidad, amor, armonía, luz y sabiduría suprema, porque Dios, que es perfecto, no puede crear nada salvo la perfección. Sin embargo, si cualquier criatura fuera forzada a permanecer dentro del marco de estas leyes, como si no tuviera libre albedrío, las leyes no serían lo que son, ni estarían de acuerdo con la naturaleza de Dios. Existiría una discrepancia entre la ley básica del libre albedrío y su aplicación en la Creación. La belleza, la armonía, la sabiduría, la dicha suprema y el amor no pueden existir si la experiencia de estos estados se impone al individuo contra su voluntad o contra su propio reconocimiento de la sabiduría y la perfección de las leyes. Entonces Dios no sería un dios de libertad, sino un dios de esclavitud, aun si Sus criaturas pudieran ser felices en un sistema impuesto. Así pues, cada criatura —hombre o espíritu— tiene la posibilidad de decidir vivir de acuerdo con las leyes o no. Ahí yace la clave de esta cuestión; no sólo la clave de una mayor comprensión del libre albedrío, sino de una comprensión de cómo llegaron a existir el mal, la oscuridad y la crueldad; en suma, la caída de los ángeles. Muchas personas se preguntan cómo un dios de amor pudo haber creado el mal. Pero Dios no creó el mal. Como tal vez entiendan ahora, Él dio a cada criatura la oportunidad de decidir o no decidir libremente obedecer Sus leyes de perfección.

Ustedes podrían decir que es difícil acatar las leyes divinas, y efectivamente lo es, en ciertos sentidos. Quien en algún momento o en otro ha dejado de lado la ley divina sí encuentra difícil volver a obedecerla. Pero para aquellos que nunca la han abandonado —y hay muchos— no es difícil. La dificultad reside únicamente en purificarse, paso a paso, hasta que alcancen el estado que una vez fue suyo, cuando la obediencia a la ley no representaba dificultad alguna. Aquí me gustaría hacer hincapié en que no decidieron abandonar la ley divina porque fuera demasiado difícil de guardar. En cualquier aspecto de su personalidad en que no se han desviado de la ley divina —ya que esto no ocurrió necesariamente en todos los aspectos —o en cualquier sentido en el que han logrado purificarse en encarnaciones anteriores y volver a su estado original, no les resulta difícil en lo más mínimo guardar las leyes.

La dificultad varía con cada individuo. Para una persona puede ser difícil no robar. Para otra, esto no representa ninguna dificultad, pero sí lo es perder los estribos y enojarse. Para un tercer individuo, puede resultar difícil no ser envidioso, y así sucesivamente. El objetivo de ustedes, a través del desarrollo y el progreso espirituales, es alcanzar un estado en el que puedan vivir dentro de la ley divina en cualquier aspecto concebible a través de su propia decisión y su propio libre albedrío.

Todo esto tal vez les aclare también la idea del “castigo”, contra la que tantos de ustedes se rebelan. No existe un dios que distribuya castigos arbitrarios. Dios ha creado leyes y condiciones perfectas que sus hijos pueden aceptar libremente o no. Si ustedes escogen la palabra “castigo” para definir eso, es asunto suyo, pero tendrán que admitir que esto da un sesgo muy equivocado a la verdad. La creación de Dios es tan perfecta y Sus leyes son de tal sabiduría y amor supremos que, hagan lo que hagan los individuos —incluso aquellos que se han desviado de Sus leyes— a final de cuentas encontrarán el camino de regreso a estas leyes y, por ende, a un estado de dicha y perfección supremas. La ecuación debe equilibrarse al final. Debe suceder de una manera o de otra. Entender esto es quizás una de las mayores dificultades para la Humanidad. No obstante, trataré de darles una explicación, aunque me resulta difícil por tener que usar el habla humana, que representa un gran obstáculo para nosotros, los espíritus.

A primera vista, parece ser que cuanto más se alejan ustedes de Dios y sus leyes de perfección, más difícil les es regresar. En un sentido es así, pero sólo en un sentido. Podría decirles que la dificultad “técnica” aumenta, pues tienen que regresar paso a paso al estado de perfección que una vez poseían. Sin embargo, cuanto más alejados están de Dios, más infelices son; por lo tanto, con más seguridad regresarán finalmente a Dios a través de este mismo estado de infelicidad. En la violación de la ley y la experimentación de la infelicidad resultante reside el remedio mismo y la vía para aliviar esa infelicidad. Hacer eso es lo que realmente cuenta. Podrán comprender esta verdad únicamente si ven la vida y el mundo no sólo desde su perspectiva humana y presente, sino desde el punto de vista global de la Creación y la realidad absoluta. Todo esto representa un muy buen tema de meditación.

Piensen en las muchas personas que viven en un estado de contento mediocre sin problemas ni conflictos particulares, pero carentes de una felicidad real, personas que nunca se yerguen para buscar más sabiduría, verdad y realización profundas. No hacen nada para promover su progreso espiritual. Sin embargo, cuando experimentan una crisis o alguna infelicidad, eso se convierte en su punto de partida para tratar de alcanzar un grado más alto de conciencia y, por lo tanto, también de felicidad. Este ejemplo les hará más fácil entender que la infelicidad es el remedio. Es una motivación muy importante que la Humanidad no ha reconocido generalmente, con excepción de algunas grandes personas.

Mientras sean dependientes de sucesos externos sobre los cuales no tienen control, jamás conocerán la felicidad. Podrán sentir un contento temporal, pero constantemente tendrán miedo de perderlo porque no pueden controlar a otras personas y el poder que tienen sobre ustedes o sobre sus circunstancias. La única felicidad que es duradera y nadie les puede quitar, el único equilibrio seguro que pueden tener, llega cuando se desarrollan, cuando purifican y curan su alma de todas las corrientes enfermizas y equivocadas que se desvían de la ley divina. Entonces es cuando encuentran las causas internas a las que se deben sus penas y tribulaciones. Desafortunadamente, la mayor parte del tiempo no hacen eso, a menos que ocurran en su vida eventos desagradables.

Ahora bien, Dios no les envía estos sucesos desagradables deliberadamente. Debido a su desviación de la ley divina en un momento o en otro, ya sea en esta vida o en una anterior, ustedes han preparado las condiciones que entran en vigor en este mismo momento. No es en modo alguno necesario que sepan dónde y cómo vivieron en su vida pasada a fin de encontrar las raíces de su dificultad presente; ya que mientras una tendencia no haya sido purificada, existe en ustedes, y por ende la tienen a su alcance para reconocerla, si están dispuestos a hacerlo. Cuando ustedes conocen sus defectos y sus debilidades, es seguro que encuentren directa o indirectamente las raíces de todo lo que no les gusta de su vida actual. Si encuentran dónde se desvían de la ley divina, podrán iniciar un proceso de purificación y, en un camino largo y cuesta arriba, saldrán de toda la oscuridad en la que se han metido por elección; nadie más los puso allí.

Esto me lleva al tema de la dirección de la voluntad y la fuerza de voluntad: dónde emplear esta última y dónde no. Empecemos con la premisa de que desean sobre todas las cosas hacer la voluntad de Dios. Ya he hablado largamente de cómo descubrir cuál es la voluntad de Dios en cualquier circunstancia dada. Aparte de la fuerza de voluntad para tomar decisiones o emprender cierto camino en la vida, hay muchas corrientes internas y sutiles de la voluntad que hay que conocer y aprender a usar.

Es cierto, como sostienen muchas personas, que pueden lograr casi cualquier cosa mediante la fuerza de voluntad. Las fuerzas psíquicas interiores, una vez utilizadas, son mucho más potentes de lo que nadie se imagina actualmente; pero cuándo, cómo y en qué dirección es aconsejable usar estas fuerzas es otra cuestión. ¿Cuándo deben aceptar la voluntad de Dios y no ejercer presión en contra de ella? ¿Cuándo es correcto utilizar los poderes latentes? Muchas personas están confundidas y no conocen las posibilidades.

Así, el primer paso es descubrir si esta confusión existe en ustedes. Si existe, formulen sus pensamientos clara y concisamente. Háganse conscientes de lo que desean. Si tienen la duda de si lo que desean va de acuerdo con la voluntad de Dios, primero encuéntrenla de la manera en que siempre recomiendo, es decir, poniendo en formas-pensamiento claras y concisas lo que desean conseguir. Una vez que quede decidida esta cuestión dentro de ustedes, habrán ganado más paz interior. Cualquiera que haya logrado algo en esta vida, sea lo que sea, ha hecho esto. Las personas que no ponen a Dios sobre todo lo demás podrían lograr cosas que no corresponden a Su voluntad. Pero ustedes tienen siempre la oportunidad de descubrir la voluntad de Dios desde el principio.

Independientemente de que sus deseos tengan que ver con cosas terrenales que no se desvían de la ley divina o con su progreso espiritual y autopurificación, ustedes podrían usar su fuerza de voluntad con mayor frecuencia o con mayor fuerza. Algunos de mis amigos que desean seguir este Pathwork en un sentido general no han empleado todavía este poder interno cuando se topan con los muchos detalles específicos del viaje. Tienen ciertamente muchas dificultades que vencer en su propia personalidad, muchos defectos que conocer y desterrar, y muchas cosas que aprender. Todo esto podrían lograrlo más fácilmente si usaran el poder apropiado de la manera apropiada.

Ustedes pueden querer desde su intelecto y desde su alma. La fuerza de voluntad intelectual puede ser intensa, pero nunca tendrá el poderoso efecto de la fuerza de voluntad del alma. Pueden usar su fuerza de voluntad de dos formas muy definidas. Una crea una presión y tensión que les resta paz; los aleja del estado de desapego tan necesario para alcanzar la madurez espiritual y emocional. La otra fluye libre, intensa y vitalmente, y jamás les resta serenidad; opera en lo más profundo del ser, pero muy conscientemente; quiere de manera intensa pero paciente; los deja libres y desapegados, pero jamás pasivos y resignados. Una corriente de la voluntad viene de su Ser Superior, la otra de su Ser Inferior. Si quieren algo que va contra la ley y la voluntad divinas, ese algo jamás les dará paz. Sin embargo, también es posible que quieran algo que es completamente bueno para ustedes, pero que lo quieran de manera equivocada, y que por ello le mezclen corrientes o motivos equivocados.

Supongamos, por ejemplo, que en su profesión desean hacer las cosas lo mejor posible. Éste es ciertamente un deseo legítimo. No tener ningún deseo a este respecto estaría mal porque quedarían fuera su chispa y su vitalidad. Es peligroso no tener deseo alguno y estar demasiado desapegado, pues entonces podrían moverse lenta e inadvertidamente, y entrarían primero en un estado de resignación y luego en un estado en que no les importe nada ni estén completamente vivos. Aquí, como en todo lo demás, el punto medio correcto es muy difícil de alcanzar y mantener.

Pueden encontrar y adoptar el punto medio correcto entre extremos si meditan diariamente y examinan sus motivos internos con completa honestidad. ¿Desean hacer las cosas lo mejor posible porque buscan gratificar su vanidad? Su deseo de hacer las cosas lo mejor posible ¿está diluido por razones egoístas y vanas? Una vez que se hayan dado la respuesta a estas preguntas, podrán empezar a redirigir su motivación en conciencia y la fuerza de voluntad interior fluirá libremente. Una vez que sus motivos sean limpios, no tendrán remordimientos inconscientes ni subconscientes que obstruyan el libre flujo de su fuerza de voluntad. Cuanto más alto es su desarrollo, más fuertemente incapacita su subconsciente su fuerza de voluntad si su deseo no es limpio y correcto. Así, aquí de nuevo, el primer paso es hacer consciente lo que hasta ahora ha sido inconsciente dentro de ustedes. De esa manera pueden examinar dónde soltar y renunciar a su fuerza de voluntad, y dónde pueden y deben usar más de ella que en el pasado. Cuando se topan con una fuerte presión de su ego, deben aprender el desapego. Mirando una y otra vez el impulso de su ego, gradualmente aprenderán a soltarlo. Una vez que hayan separado estas dos tendencias en ustedes —la egoísta o vana de la que desea servir a otros en su profesión, cualquiera que ésta sea— podrán desarrollar la fuerza de voluntad en la dirección correcta, pues entonces estarán libres de todas las máscaras y los motivos equivocados.

Ustedes pueden entrenar su fuerza de voluntad para que fluya de su plexo solar y no de su cerebro. Existe una diferencia muy sutil e importante en esto. Sé que mientras no hayan experimentado esta diferencia hasta cierto grado, mis palabras serán solamente palabras para ustedes, quizás incluso palabras sin sentido. Sin embargo, pueden experimentar la diferencia si lo siguen intentando, y una vez que lo hayan experimentado, sabrán y entenderán muy bien lo que es querer desde el cerebro y querer desde el alma. Las dos tendencias suelen mezclarse; la tendencia impura diluye y echa a perder la tendencia limpia. Surge una confusión del alma porque no saben claramente cuál es cuál, o no saben siquiera que estas dos tendencias muy definidas y diferentes existen en ustedes. Sepárenlas. Después de hacer esta separación, suelten la voluntad del ego que actúa contra la ley divina. Sólo les traerá desarmonía. Revivan la chispa vital y revivan la fuerza de voluntad que está en lo más profundo de su alma, para que la voluntad limpia que no pone a su ego en el centro del mundo se imponga.

Sé, mis queridos amigos, que esto es verdaderamente difícil. Para algunos de ustedes estas palabras sonarán a griego, pero los que tienen una comprensión más profunda podrían entender un poco de lo que digo. Hay que trabajar para tener una comprensión real y profunda. Esto no puede hacerse escuchando una conferencia una sola vez. Esto jamás bastará. Lo que he descrito es una de las muchas claves de su liberación de la cárcel en la que ustedes mismos se han metido. Es un aflojamiento de las cadenas que se han puesto. Mientras no empiecen a liberarse de estas cadenas, se sentirán frustrados, infelices y descontentos con su vida. Empiecen a actuar ahora para que en cada corriente interna vayan de la mano de la ley divina y no contra ella. La ley divina comprende que no matarán, robarán ni cometerán crímenes o pecados reconocidos. Éstos son los casos más amplios y extremos. Pero ustedes, a quienes ya no se aplican estas leyes más extremas porque han vencido estas tendencias durante sus encarnaciones pasadas, deben empezar a aplicar la ley divina dentro de su alma, en sus tendencias internas, en sus corrientes del alma, en sus reacciones emocionales, y no sólo en sus actos externos. Cambiar sus pensamientos no basta. También deben cambiar sus sentimientos, y esto no lo pueden lograr a menos que se vean tal como son.

Y ahora, mis queridos amigos, estoy listo para sus preguntas. Antes de ocuparnos de las preguntas planeadas, ¿hay algunas relacionadas con este tema?

PREGUNTA: Pienso en todas esas personas que han hecho grandes carreras, por ejemplo, en el teatro y los negocios. Están llenas de su propio ego y no se desarrollan espiritualmente. ¿Puede hablar acerca de esto?

RESPUESTA: Una persona que fomenta una corriente equivocada, enfermiza o ignorante y que no cumple el destino que es la razón de su actual encarnación, podría aun así progresar espiritualmente en algunos aspectos de su personalidad, aunque quizás en un compartimento muy distinto de su alma. Tal vez esta persona supera otro defecto, aunque no haya vivido su vida de acuerdo al plan y fomente una corriente equivocada. Es posible que su vida no se desperdicie completamente desde el punto de vista espiritual.

PREGUNTA: ¿Qué quiere usted decir por plexo solar a diferencia del cerebro?

RESPUESTA: Un deseo puede proceder del intelecto o del cerebro, o de lo que algunas veces se denomina el alma. En la región del plexo solar, en la materia radiante no visible con el ojo humano, está el campo magnético espiritual, donde no sólo existen todas las emociones, sino que están marcados y profundamente inscritos todos los factores que tienen que ver con el ciclo entero de la existencia de un individuo. La trascendencia de las vidas anteriores, los méritos y los llamados pecados están contenidos en este campo, así como todo el libro de la vida. Los sentimientos, los deseos o los pensamientos proceden no sólo de la región del cerebro, sino también de esta parte. Muchas personas no han experimentado esto todavía. Cuando quieren algo, o cuando piensan o forman ideas, creen que esto sucede en el cerebro. Pero una vez que alcanzan cierta etapa de su desarrollo espiritual, sentirán que pueden desear y aun pensar en la región de su campo espiritual. Cuando los pensamientos proceden de allí, tienen una cualidad y un carácter muy distintos de los pensamientos que proceden del cerebro.

Lo mismo se aplica a la fuerza de voluntad. La voluntad que procede de la región del cerebro producirá tensión, a menos que la sustancie la voluntad que procede del campo espiritual o magnético. Desde luego, incluso una idea correcta puede echar raíces primero en el cerebro, pero mientras permanezca en esa región tan sólo jamás tendrá el poder para penetrar toda la personalidad humana. Desear o pensar desde el campo espiritual involucra al Ser Superior o chispa divina de la persona. Cualquiera que haya experimentado esto lo confirmará. Cualquiera que tenga un pensamiento, una idea o un deseo que proceda del campo espiritual se llenará completamente de felicidad y certidumbre. Esa persona sabrá sin sombra de duda que el pensamiento es verdadero y que la verdad habita el alma en ese momento.

La fe nunca puede proceder del cerebro. Si es sólo una cuestión de convicción intelectual, es una fe débil. Pero la fe que procede del campo espiritual y la chispa divina es la convicción y la experiencia de la verdad. Por lo tanto, las personas que no tienen fe están equivocadas cuando piensan que tener fe en algo es una cuestión de preferencia personal. La fe en su verdadero significado siempre es una certeza que se ha experimentado personalmente, aunque la experiencia no pueda transmitirse a otros que no hayan tenido aún esta experiencia. El hecho de que muchas personas tengan el tipo equivocado de fe no significa que la fe en el verdadero sentido no exista.

Del mismo modo, una persona emocionalmente inestable e inmadura puede tener deseos internos intensos e incluso compulsivos que pueden estar ya sea parcial o enteramente en el inconsciente. Estos deseos no proceden del cerebro, pero tampoco del campo espiritual. En el proceso de descubrir el inconsciente de la persona, no sólo se vuelven aparentes las corrientes equivocadas y retorcidas, junto con la ignorancia y la miopía, y no sólo se manifiestan los defectos y las debilidades que yo llamo el Ser Inferior. Uno también se encuentra con el Ser Superior. A veces está profundamente oculto, primero bajo máscaras protectoras de falsedad que no tienen nada que ver con la verdadera naturaleza de la persona, y después bajo el Ser Inferior. Por fin surge la parte del Ser Superior a la que hasta ahora no se le permitía funcionar. En este Ser Superior o chispa divina, que hasta cierto grado es libre en todos, reside la sabiduría, la verdad y el amor en un grado muy alto. Así que hay una diferencia muy importante entre pensar y desear en el cerebro y hacerlo en el centro espiritual. Este último tiene que cultivarse, desde luego, y no puede funcionar a menos que la persona pase por un riguroso proceso de desarrollo y autopurificación.

PREGUNTA: ¿Puede lograrse una cooperación entre su método y nuestra manera de practicar la psicoterapia?

RESPUESTA: ¡Claro que sí! Cualquier persona que esté realmente interesada y abierta puede lograr esto. Me dará mucho gusto darles las ideas y el sistema que empleo. Y me atrevo a decir que esto podría ser benéfico no sólo para ustedes, sino para cualquiera que esté interesado. En algún momento del futuro quizás tenga yo la oportunidad de trabajar con un grupo de psiquiatras, psicólogos y terapeutas. Podríamos organizar un curso en el futuro. Tal vez te preguntes si va a ser posible que un médico humano, que no puede ver el alma como lo hace un espíritu, emplee ese sistema. Ciertamente, el hecho de que podamos ver a través de una persona ayuda tremendamente y abrevia el camino al éxito. Pero de todas maneras, los seres humanos también pueden usar este sistema, y no hay duda de que los médicos humanos que lo empleen tendrán considerablemente más éxito y lograrán mejores resultados.

PREGUNTA: Pregunté la vez pasada qué diferencia había entre el misticismo y el ocultismo, y entre la magia negra y la blanca, pero no hubo tiempo para la respuesta. ¿Me lo puede decir hoy?

RESPUESTA: Bueno, todos saben muy bien la diferencia que existe entre la magia negra y la magia blanca, estoy seguro. Así que daré respuesta a la pregunta sobre la diferencia entre el misticismo y la magia. Nosotros no tenemos estas palabras o términos exactos, pero sé lo que me quieres decir. Incluso entre los seres humanos existe confusión con respecto a estos términos. Una persona puede tener una idea muy diferente del significado de estas palabras que otra. Por lo tanto, usar estas palabras puede llevar a malentendidos.

El verdadero significado del misticismo es alcanzar y experimentar a Dios en la medida de lo posible para un ser encarnado. El camino místico, por lo tanto, significa una purificación total, el objetivo es completa y únicamente Dios, hacer Su voluntad y experimentarlo. Pero el verdadero místico ni siquiera querrá tener ésta, la más elevada de todas las experiencias, como objetivo último porque éste sería un objetivo egoísta, y el egoísmo es diametralmente opuesto al misticismo. Por lo tanto, a nuestros ojos, el objetivo del verdadero místico es el servicio. Alcanzar la perfección y llegar a ese estado de felicidad en que pueden servir mejor a sus congéneres es el objetivo. Y sólo una persona muy sana, muy integrada y muy armoniosa, una persona muy feliz, puede realmente dar, amar y ayudar. Así pues, el objetivo del místico es Dios, no porque la unión con Dios signifique una felicidad inexpresable y una dicha suprema e inimaginable —aunque éste es un derivado maravilloso, por decirlo así—, sino porque el servicio a Dios a través del servicio a los congéneres cumple de la manera más completa con la voluntad de Dios en cada partícula de vida. La magia solamente explora las fuerzas psíquicas. El objetivo del mago, incluso del mago blanco, es la exploración y el uso de ciertas fuerzas psíquicas. Es cierto, la magia blanca usa estas fuerzas con un buen propósito. Pero la magia no va más allá del control de las fuerzas psíquicas. El místico, en su camino a alcanzar su objetivo último, también se encontrará con algunas de las mismas fuerzas psíquicas y puede incluso usarlas ocasionalmente, pero su objetivo siempre permanecerá claro en su mente. El místico no se apartará de su propósito por la fascinación de la magia, que representa una gran tentación y el grave peligro de que pierda el camino o emplee mal los poderes que ha aprendido a usar. No se dejará engañar por experiencias revolucionarias a menudo pasmosas. Muchas personas han emprendido el camino místico sólo para abandonarlo porque quedaron demasiado impresionadas por las fuerzas mágicas que, en un punto u otro de este camino, se pusieron a su alcance.

PREGUNTA: ¿Y el ocultismo?

RESPUESTA: La palabra “oculto” se refiere sólo a cosas que no conoces bien todavía o que no se han probado científicamente, o donde todavía hay una cortina entre tu mundo y el nuestro. Hace veinte años la energía atómica era oculta.

PREGUNTA: ¿Cuál es el estado de éxtasis?

RESPUESTA: En el estado de éxtasis la persona experimenta fuerzas divinas, seres divinos o incluso a Dios. Esto no puede suceder muy fácilmente. Pero cuando las personas trabajan en el camino místico, llega el tiempo en que esto también debe de ocurrir.

PREGUNTA: ¿Puede ser inducido por drogas?

RESPUESTA: No de esa manera, eso es un éxtasis falso. Tú tienes ciertos “éxtasis” pequeños e insignificantes en tu mundo. Puedes llamar experiencia extática a comer una buena comida o a beber un buen vino, o cuando disfrutas de cualquier cosa. Es sólo cuestión de grado. El éxtasis en ese sentido nunca puede ser inducido por medios artificiales. Y sólo una persona que lo ha experimentado puede confirmar la vasta y enorme diferencia entre el éxtasis de experimentar a Dios y cualquier otra cosa en la Tierra o el Cielo. Este éxtasis no tiene nada que ver con la imaginación o el subconsciente, ni puede ser reproducido por medios artificiales. Eso sería completamente insensato, ilógico y contra cualquier ley del universo. Sólo puedes tener sustitutos pobres, muy pobres. Únicamente mediante el esfuerzo, el desarrollo y la purificación puede ocurrir el verdadero éxtasis. Cuando tu Ser Superior se libera de las capas de tu Ser Inferior, brilla a un grado tan alto que puede unirse con las fuerzas de Dios; así se prepara en calidad para el influjo de las corrientes divinas. Entonces puede ocurrir el verdadero éxtasis, no de otro modo.

PREGUNTA: ¿No es prueba del verdadero éxtasis un mejoramiento constante y permanente del extático?

RESPUESTA: ¡Claro que sí! Pero este mejoramiento permanente empieza con frecuencia mucho antes de que se alcance el éxtasis. Cualquiera que recorra seriamente el Pathwork de purificación y perfección, después de un tiempo comparativamente corto, corto incluso de acuerdo con los cálculos humanos, debe llegar al punto en que sienta este mejoramiento. Esto sucede primero en el estado de ánimo, más tarde también en todas las manifestaciones externas, permanente y definitivamente, pese a ciertos tropiezos ocasionales y pruebas que son inevitables al principio. En general, debe notarse un mejoramiento constante, permanente y muy real mucho antes de alcanzar un estado de éxtasis e incluso antes de la exploración de las fuerzas psíquicas.

PREGUNTA: Me gustaría saber si las personas que se han ido al más allá siguen teniendo sentimientos de amor por sus hijos o parientes.

RESPUESTA: Ésta no es una pregunta que se pueda responder con un “sí” o un “no”. Mucho depende del individuo. No se puede generalizar. Hay algunos espíritus que, con la condición de que haya habido amor durante su vida, se sienten unidos a sus parientes durante mucho tiempo. Pero éste no es necesariamente un estado muy bueno. Cuanto más progrese el desarrollo espiritual, más aprenderá el ser a desapegarse de sus parientes y de sus viejos vínculos. Eso no significa que su amor cese, pero el crecimiento espiritual significa que, gradualmente, todas las criaturas son incluidas en el amor de uno, no sólo las cercanas y queridas. El bebé espiritual tiene que aprender a amar poco a poco. Cuanto más avance el crecimiento, más seres pueden ser incluidos en ese amor. Amar a más personas de la manera correcta no disminuye el amor que uno siente por unos cuantos. Y luego debes considerar también otra cosa: Cuando regreses al mundo espiritual, te encontrarás primero que nada a todos tus seres queridos de esta vida. Y, de acuerdo con tu propia voluntad y deseo, permanecerás en el estado en el que te encontrabas en el momento de tu llamada muerte. Pero cuando empieces a desarrollarte más, conocerás a muchos otros espíritus, algunos de los cuales reconocerás como seres muy cercanos en vidas anteriores, o en vidas en diferentes planos, no sólo en el plano terrenal. Allí redescubrirás contactos, seres amados, viejos amigos. Y cuando la reencarnación ya no sea necesaria, el amor que hoy sólo puedes dar a algunas personas podrás darlo a todas las criaturas. Así pues, algunas personas fallecidas todavía se sienten muy unidas a sus parientes de la última vida. Otras también tienen este amor, pero ya no están unidas por él. Pasan a realizar otras tareas. Y éste es un estado infinitamente mejor.

PREGUNTA: Me gustaría saber si los espíritus del mundo espiritual siguen atados a su país y sus nombres.

RESPUESTA: La misma respuesta a la pregunta anterior se aplica aquí. Depende mucho del individuo. Desde luego, los espíritus atados a la Tierra, o los espíritus que no están aún muy desarrollados, suelen aferrarse a sus lazos terrenales pasados, ya sea que estos lazos tengan que ver con un patriotismo fanático, un orgullo familiar, una profesión o cualquier otra cosa. No debes imaginar que cuando mueres tu estado de ser será completamente diferente sólo porque dejaste tu cáscara atrás. Toda tu personalidad, tu manera de pensar, de sentir, y tus opiniones si están muy arraigadas, tus idiosincrasias y tus fijaciones, todo esto no es parte de tu cuerpo; es parte, sin embargo, de tus cuerpos sutiles que siguen viviendo. Y cualquiera que sea tu personalidad hoy, así será después de tu muerte. De tal suerte, cuando una persona muere con un sentimiento fanático de patriotismo, no va a sentir nada diferente después de la muerte, y de este modo puede estar atada. Pero si la persona ha empezado a desapegarse y adopta una visión más amplia de las cosas, podrá progresar espiritualmente mucho mejor una vez que esté en el más allá. Puede ser guiada más fácilmente y vivir así una vida más agradable. Si mueres, por ejemplo, en un estado de miedo, estarás en ese mismo estado después. Si mueres en un estado de serenidad, estarás sereno después. Comoquiera que te encuentres en el momento de tu muerte, eso sentirás, experimentarás y vivirás después, y éste será tu mundo porque tus pensamientos, opiniones, sentimientos y actitudes crean el mundo que te rodea. Podría decir que es un mundo psicológico, lo que no significa que sea un mundo de fantasía. Es real. Para ti, las ideas abstractas carecen de forma. En el mundo espiritual todas las ideas abstractas tienen forma y sustancia. Así es como los individuos construyen sus mundos con sus personalidades.

PREGUNTA: Me gustaría saber si eso se aplicaría a una persona que es un genio, pero que nace... digamos, por ejemplo, el hombre que inventó el Sputnik. Quiero decir, para una causa que puede no ser buena.

RESPUESTA: Se aplica a cualquiera, querido mío. Si un genio inventa algo grande y lo usa con un propósito malo, ese es otro tema que se tomará en consideración a final de cuentas. Sus motivos reales y más internos quedarán al desnudo; no existirán pretextos ni falsas justificaciones. Será juzgado de una manera mucho más puntual y profunda de lo que ustedes, los humanos, jamás serían capaces. Pero hablábamos ahora del estado de ser después de la muerte. Esto se aplica aquí también, naturalmente, como se aplica a todo el mundo. En ese caso, la persona podría haberse convencido de que tenía motivos diferentes de los que realmente lo guiaron. Esta falsedad también creará una forma correspondiente. Pero qué y cuándo y cómo será juzgada una persona en el más allá es imposible que los seres humanos lo determinen. A veces podrían tener una idea vaga, pero incluso entonces es imposible que sepan qué factores intervienen en estas consideraciones. No pueden asomarse realmente al alma de una persona. No conocen su desarrollo global, sus vidas pasadas, sus obstáculos internos y externos presentes, sus méritos, etc. Sólo ven una parte muy pequeña de una persona; todo el resto de la historia está oculto para ustedes.

PREGUNTA: ¿Una persona que esté apegada a su país puede regresar al mismo país?

RESPUESTA: ¿Quieres decir como espíritu, o en la siguiente encarnación? [Las dos cosas.] Eso depende. Como espíritu, podría hacerlo. Si es un espíritu atado a la Tierra o no organizado, por así decirlo, si no pertenece al mundo divino, puede tener en cierto grado la libertad de ir adonde le plazca, y puede entonces escoger el lugar al que está atado. Lo que sea más fuerte en él determinará su destino en el más allá. Si su amor a Dios es más fuerte que todo lo demás, a través de este amor podría superar su atadura a su país. Pero si su amor a su país es más fuerte, esto determinará su destino. También habrá casos en que, por algunas razones, esta libertad de movimiento no pueda darse. Es muy complicado explicar esto ahora. Si un espíritu se encuentra de regreso en su viejo país, nuevamente dependerá de su actitud cuánto tiempo se quedará allí. Cuando cambie su actitud, podrá pasar a cosas mejores. Desde luego, es una cuestión distinta si un espíritu que pertenece al orden de las fuerzas divinas tiene una tarea que cumplir en relación con un pueblo o un país. Pero si un espíritu está tan apegado que va allí por su cuenta, no será muy feliz. En lo que se refiere a la reencarnación, es muy poco probable que un espíritu reencarne en el mismo país. Esto puede ocurrir ocasionalmente si existen buenas razones para ello. Pero precisamente en un caso así, hay más razones para que esta persona viva en otra parte, quizás en el país que odió más en su última vida. El motivo del ciclo de la reencarnación es el desarrollo espiritual y la perfección, y donde esto falta todavía, debe tener lugar una armonización a través de experiencias variadas.

Sean benditos, queridos míos, estén con Dios.

Dictada el 6 de diciembre de 1957.

Conferencia 19. Jesucristo

Saludos en el nombre de Dios y de Jesucristo. Benditos sean, amigos míos; bendita sea esta hora.

Mis queridos amigos, he estado hablando a la mayoría de ustedes durante un periodo de meses, pero todavía no menciono a Jesucristo, quién es y lo que ha hecho. En esta época del año, cuando ustedes celebran el nacimiento de Cristo, creo que mi elección del tema es la más apropiada.

La luz de Cristo se esparce no sólo dentro de la esfera terrenal, sino también en el mundo espiritual. Podrían decirme: “Pero en el mundo espiritual no existe el tiempo”, y es cierto. Esto es difícil de explicar. Después de cierto periodo, que es mucho más extenso en el mundo espiritual que en la Tierra —de acuerdo con su calendario humano después de un año—, la luz de Cristo regresa con fuerza renovada en recuerdo de la mayor hazaña que jamás se ha realizado. La luz es tan fuerte, tan penetrante y gloriosa, que resulta inimaginable. ¡Hay tanta dicha, tanto regocijo, tanta felicidad y tanta sabiduría que emana de esta luz! Pues la sabiduría y la luz son una. En su lenguaje humano ustedes llaman a esto iluminación. En el mundo espiritual, la luz y el conocimiento y el amor son todos uno y lo mismo.

En este periodo la luz de Cristo penetra hasta las esferas más bajas de la oscuridad, y por lo menos en un grado pequeño en el mundo de las tinieblas. Puede haber sólo un destello, un pequeño brillo, un vislumbre de luz, pero el influjo está allí; y en este periodo en que los seres que viven en el mundo de la oscuridad encuentran la luz, reaccionan a ella de manera diferente. Los que ya están listos para avanzar espiritualmente acogerán la luz y la seguirán. Otros que no estén tan avanzados se encogerán ante ella, pues les resulta muy dolorosa; les causa un dolor extremo que no pueden soportar. Por lo tanto, el ser humano que ha logrado sacar la luz que lleva dentro, pues es una y la misma luz, estará protegido de las criaturas del mundo de la oscuridad.

Ahora bien, ¿quién es Cristo? Algunas religiones cristianas afirman que es Dios. Esto no es cierto, ya que él mismo ha dicho, como puede leerse en las Sagradas Escrituras, que no es Dios. No es el Padre, ni el Creador. Algunos dicen que Jesús fue sólo un sabio, un gran maestro, no distinto de algunos que han vivido en otros tiempos en otros países. Esto también es erróneo. La verdad es, amigos míos, ya sea que quieran creerlo ahora o no, que Jesús, el hombre, fue la encarnación del Cristo. Y este espíritu es el más elevado y exaltado de todos los seres creados. Es la primera creación directa e innata de Dios. Su sustancia es la misma que la sustancia de Dios. Todos ustedes poseen parte de esta sustancia que yo llamo el Ser Superior o la chispa divina; ésta tiene que salir gradualmente a través del desarrollo espiritual. Pero ningún otro ser creado tiene esta sustancia en la misma medida que el Cristo. Y ahí radica la diferencia.

Una y otra vez veo que los seres humanos piensan o sienten: “¿Por qué fue escogido? Si él es el hijo de Dios, también lo somos todos nosotros. ¿Por qué debe ser él el mejor, el más exaltado o el más elevado? ¿Por qué? Eso no es justo”. Estos pensamientos y sentimientos suelen acechar en el alma de los seres humanos aun si no se atreven a hacerlos conscientes. Allí residen las semillas de la Caída de los Ángeles. Este mismo pensamiento o actitud, que empezó mucho antes de que hubiera una Tierra material, hizo que llegaran a existir la desarmonía y el mal. Desde luego, nadie que haya tenido en esa época este pensamiento se imaginó el peligro ni los posibles resultados de tal actitud. Nadie se dio cuenta en realidad de que en esta envidia reside una falta de fe en Dios y en su capacidad de amar. Aunque Dios creó a Su primer hijo como el más elevado de todos los seres y le dio la mayor parte de Su sustancia, si ustedes tienen la confianza y la fe que el Creador merece, no pensarán que esto fue injusto ni que les falta nada. Hoy en día, la gente no lleva estos pensamientos tan lejos; sin embargo, ese leve sentimiento de resistencia contra Cristo en cierto número de personas representa el germen de la Caída y el germen del mal.

¿En qué forma salvó Cristo a la Humanidad? ¿En qué sentido fue su hazaña la mayor de todas? ¿Cuál fue el propósito de su vida en la Tierra, de su única encarnación? El propósito de su vida fue no sólo difundir sus enseñanzas; por verdaderas y hermosas que sean, básicamente las mismas enseñanzas podían encontrarse en otras partes, aunque tal vez en otra forma. Así que éste no fue ciertamente el único propósito.

El segundo propósito de su vida, aunque todavía no el principal, fue mostrar simbólicamente a través de su vida y su muerte el curso y las etapas de desarrollo para todas las personas que quieren recuperar el reino del cielo. Periodos de pruebas, tribulaciones, fe en Dios en épocas de adversidad, la crucifixión del ego personal con su vanidad y su voluntarismo: todo esto fue simbolizado por el cuerpo de Jesús. La resurrección de su espíritu significa la vida eterna de dicha suprema y felicidad para la esencia espiritual de cada individuo después de que el ego ha sido crucificado. Esto no puede ocurrir más que a través del dolor. Pero incluso esta parte de su tarea no es la principal ni la más importante. Los dos propósitos mencionados aquí pueden considerarse acompañamientos del propósito principal que tuvo que cumplir.

En una fecha futura explicaré con mayor detalle cómo fue que su tarea principal significó la salvación, pues ¡él fue el Mesías! En este momento quiero decirles esto: si Jesús hubiera fracasado, otro espíritu habría tratado de realizar la tarea; ya que no era seguro de antemano que Jesús la realizaría, aunque él era la opción natural y lógica. Alguien tenía que venir a la Tierra y pasar por todos los sufrimientos completamente solo, en ciertos momentos sin ninguna protección divina, y resistiendo todo el mal y todas las tentaciones con su propio libre albedrío. Sólo de esta manera podían seguir invioladas las leyes espirituales, para que en un espíritu de justicia cada individuo y aun las fuerzas mismas del mal pudieran encontrar el camino de regreso a Dios.

Dios es el poder, y con Su poder ciertamente podría haber hecho cualquier cosa, hasta violar Sus propias leyes. Si Él hubiera hecho esto, un gran número de criaturas que aún no estaban listas para encontrar su camino de regreso habrían quedado permanentemente separadas de Dios y de una vida eterna de dicha suprema. Eso podría haber incluido a cualquiera de ustedes. Sólo gracias al vasto y complejo Plan de Salvación es posible que hasta la última de las criaturas caídas pueda en algún momento encontrar el camino de regreso a Dios. Es difícil entender esto ahora, pero en el futuro lo explicaré con mayor detalle. Por el momento esto debe bastar para darles una idea de lo extremadamente grave y seria que era la tarea. Sólo entender esto evitará que la gente diga jamás que Dios es injusto o que usó Su propio poder para violar Sus propias leyes. Naturalmente, el poder de Dios tiene que ser el más grande. Nadie podrá decir que Dios ha usado este poder para violar el don de libre albedrío que concedió a todos y cada uno de los individuos. La justicia suprema de esta solución sólo podía ocurrir mediante el cumplimiento de una tarea semejante. Así, no se violó el libre albedrío ni se usó el poder indebidamente. Jesucristo ha demostrado esto.

Naturalmente, podría surgir la pregunta: “¿Podemos encontrar y alcanzar a Dios, y podemos llegar a la perfección sólo a través de Jesucristo?” La respuesta es, amigos míos: “Sí y No”. Éste es uno de esos casos aparentemente paradójicos en que ambas respuestas son correctas.

Trataré de explicar cómo es esto. Ustedes pueden alcanzar un estado de desarrollo a través de todas las grandes religiones del mundo, incluidas las no cristianas, en las que puedan experimentar la verdad absoluta. Ningún espíritu del mundo de Dios les dirá jamás que dejen su iglesia o su templo o su fe. Si han encontrado lo que buscan y necesitan en términos de felicidad y alimento espiritual en la fe a la que están acostumbrados, quédense allí: todas las grandes religiones contienen una dosis suficiente de verdad fundamental y de lo que necesitan para su desarrollo espiritual. De ustedes depende averiguar cuáles son las verdades necesarias para su desarrollo personal y ponerlas luego en práctica.

Cuando hablo de satisfacción con su fe, no me refiero a la satisfacción de su conciencia superficial: eso no basta. Pero si siguen las enseñanzas de su religión y por ellas aprenden y hacen lo único que importa, es decir, trabajar en su autoconocimiento, en su autopurificación y en la más completa honestidad consigo mismos, entonces la religión a la que pertenecen o han escogido satisfará su espíritu. La purificación de su Ser Inferior y la crucifixión del ego son las cosas más importantes. No importa tanto dónde puedan encontrar la ayuda, la guía y la inspiración necesarias para lograr esto, aun si por muchas razones no pueden reconocer a Cristo en una afiliación religiosa. Tan sólo por medio de la autopurificación elevarán su conciencia a tal grado que estarán abiertos a la verdad en todos sus aspectos en relación con el papel que desempeñó Cristo en la historia de la Creación, o en relación con cualquier otra cosa por cierto. Así pues, a este respecto, la respuesta es “No” a la pregunta de si sólo a través del reconocimiento de Cristo en este momento puede uno llegar a Dios. La percepción de la verdad absoluta en cualquier aspecto sólo puede ocurrir mediante un proceso de autopurificación a lo largo de las vidas. Desafortunadamente, pocas personas están haciendo eso.

Cualquiera que esté pasando por el difícil proceso de autopurificación abonará el terreno para llegar a ser capaz de recibir y experimentar la verdad absoluta en todas sus facetas, ya sea que parte del reconocimiento tenga lugar durante esta encarnación o, debido a ciertas circunstancias, después. El terreno tiene que prepararse, y esto significa la perfección mediante la purificación. Por ejemplo, mientras haya obstinación en el alma, la experiencia y la percepción de la verdad absoluta son imposibles. La obstinación y el voluntarismo son exactamente lo que entorpece la elevación de la conciencia. Cualquier imperfección es un obstáculo. No puedo insistir demasiado en que sólo aquellos que crucifican su Ser Inferior están listos para la verdad pura en relación con cualquier cosa que tenga que ver con la Creación y lo divino.

El hecho de que Cristo es el Mesías y que Cristo es el más exaltado de todos los seres creados es una parte muy importante de la gran verdad y de la historia de la Creación. El que puedan y quieran reconocer esto o no, no oculta la gran verdad. Esto no significa, amigos mío, que deban orar a Jesucristo. Sólo Dios el Creador debe recibir nuestras oraciones. Lo que Dios espera de ustedes y lo que es parte de la perfección y el desarrollo, por lo menos de cierto grado en adelante, es gratitud para la persona sin cuya hazaña nadie podría regresar a la luz divina, sin cuya hazaña la corriente de regreso a Dios se habría interrumpido. Ahora bien, algunos de ustedes todavía no están listos para esta decisión y otras cosas han de lograrse aún. Sin embargo, cuando llegue el tiempo y los invada la gratitud por esta gran hazaña sin la cual estarían perdidos, entonces serán capaces de dársela a aquel a quien se la deben. Esa es la voluntad de Dios.

Piensen en todo esto, aun si no reconocen “oficialmente” a la religión cristiana. Así como todas las religiones tienen una dosis suficiente de verdad para promover su purificación, así también todas las religiones contienen errores. Es importante que sigan sólo lo que su espíritu les exija y lo que su Ser Superior anhele. El resto llegará solo. Pero eso no cambia el hecho de que deben abrir el corazón y no dejar de lado completamente a la persona a la que más le deben después de Dios. No se olviden de Cristo tan fácilmente. Espero que me hayan entendido y que no malinterpreten estas palabras.

Nunca debió haber una escisión entre el judaísmo y el cristianismo. Ni Dios ni el mundo espiritual tuvieron nunca la intención de que eso sucediera. Y el hecho de que haya sucedido es culpa de la Humanidad. Ustedes han inventado etiquetas a las que dan significados especiales. Para nosotros, etiquetas como judaísmo y cristianismo no significan nada. El hecho de que Cristo naciera como Jesús en esa época en particular y entre esas personas específicas tuvo sus buenas razones; la intención era que una y la misma verdad se expandiera y creciera, y que no hubiera escisión alguna. La escisión es caos; la escisión es la naturaleza de la Caída de los Ángeles, o el resultado de la Caída con todos sus sufrimientos y odios. La escisión es separación de Dios, y esta tragedia inicial, que tuvo lugar mucho antes de que existiera la Tierra, se sigue repitiendo a lo largo del tiempo hasta que la enfermedad se cure para siempre. La unión con Dios, que es el objetivo, es lo opuesto de la escisión y la separación. La escisión entre el judaísmo y el cristianismo después de la vida de Jesús fue otra falla que creció de la misma mala raíz de la separación inicial de Dios. Debió de existir una unidad entre el judaísmo y el cristianismo, una integridad y una completitud.

Como Cristo representa una parte tan importante de su regreso a Dios, merece su gratitud personal y algún contacto de parte de ustedes: en última instancia, no podrán alcanzar a Dios sin él. Él es, de hecho, el mejor amigo que jamás podrán tener y su ayudante más firme. La respuesta a la pregunta de si pueden alcanzar a Dios sólo a través de él es “Sí”, pues la constante negación de estos hechos implicaría una obstinación de su corazón que es síntoma de imperfección; y mientras cualquier imperfección esté viva dentro de ustedes, no podrán unirse a Dios.

Y ahora, amigos míos, quiero decirle a cada uno de ustedes: Independientemente de qué religión profesen, traten de abrir el corazón y la mente. ¡Tengan amplitud de pensamiento! No dejen la fe a la que están acostumbrados, pues eso no es necesario a menos que deseen hacerlo. Pero consideren que mis palabras son verdaderas, aun si no creen que un espíritu pueda hablarles, un ser del mundo espiritual que tiene la percepción y el conocimiento de que éstas son verdades y no meras opiniones, como las que ustedes en la Tierra pueden tener sobre estos temas. Incluso si tienen dudas, y probablemente la mayoría de los que están aquí todavía tienen algunas, consideren que las cosas pueden ser así después de todo. Lo que sus padres y sus antepasados, o las personas en las que confían y que han influido en ustedes, han dicho puede no ser enteramente correcto. Desde luego, han expresado algunas verdades, ya que la verdad existe en todas partes, pero ningún grupo entre toda la Humanidad tiene toda la verdad.

Ustedes que son buscadores espirituales deben abrir las puertas a la verdad, sin importar desde qué lado se les presenta. No sean obstinados. No crean que esto significa ceder o mostrar falta de carácter, amigos míos. ¡Qué idea tan inmadura es esa! Aquí, la pregunta sigue siendo, como siempre: ¿“Qué es cierto?” Dios es verdad, así como sabiduría y amor. Si niegan la verdad por cualquier idea tonta, necia e infantil, están negando a Dios, por lo menos en un aspecto de su personalidad. La única pregunta que cuenta es: ¿“Qué es cierto?” Nada más cuenta, pues cualquier otra pregunta sólo puede venir del Ser Inferior, aún si se presenta envuelto en motivos aparentemente altisonantes.

Sean benditos.

Dictada el 20 de diciembre de 1957.

Conferencia 20. Dios: La Creación

¡Saludos en el nombre del Señor! Benditos sean todos ustedes, bendita sea esta hora.

Mis queridos amigos, la mayoría de ustedes creen que cuando imparto una conferencia elijo libre y arbitrariamente el tema, de acuerdo con mi propia autoridad. No es así. Creo que les interesará saber cómo se escoge un tema y qué se hace en el mundo espiritual con respecto a su pequeña comunidad.

En primer lugar, sepan que como contraparte a su comunidad en la Tierra, que está creciendo gradualmente, existe una comunidad considerablemente más grande en el mundo espiritual, que gobierna todo lo que tiene que ver con la comunidad de ustedes. Esta organización en el mundo espiritual los ayuda y los guía, y decide muchos factores en conexión con todos ustedes, pero en una escala mucho más amplia de lo que se imaginan.

Quiero hacer hincapié en que no hay coincidencias aquí: ninguno de ustedes ha sido atraído a esta comunidad por casualidad, ni siquiera los que vienen aquí una vez y no se quedan porque les falta ya sea la madurez espiritual para entender lo que está sucediendo, o porque no quieren desarrollarse espiritualmente y recorrer este Pathwork de perfección para el que es necesario un suministro constante de alimento espiritual.

Tampoco es coincidencia que más personas de esta última categoría estén llegando en las etapas iniciales de su comunidad. Existe un propósito y una razón de esto, que enseguida les explicaré. Hasta que las personas que pertenecen al círculo interno, quienes ayudan activamente a construir esta comunidad, hayan demostrado que están lo suficientemente conscientes de muchas de sus debilidades, la presencia de personas que hasta ahora no pueden apreciar completamente esta comunicación con el mundo de Dios es una prueba para ellas. Todas las pruebas y tribulaciones son resultado directo o indirecto de la propia imperfección, y su propósito inevitable debe ser también incrementar el aprendizaje, y por ese hecho mismo, lograr que cada individuo se dé cuenta de su debilidad. Ustedes, que pertenecen al círculo interno, tienen una gran responsabilidad y, por lo tanto, deben fortalecerse. Esto sólo puede lograrse por medio de todo tipo de sucesos, aun los aparentemente intrascendentes y casuales. Todos los que recorren el Pathwork activamente y con los ojos abiertos observarán y examinarán todo lo que les pasa en el curso de un día para que puedan incrementar su autoconocimiento. En la medida en que se fortalezcan tanto espiritual como emocionalmente y crezca su perfección, no sólo disminuirán sus conflictos personales sino que también cambiarán el carácter y el desarrollo espiritual de la mayoría de las personas que se van integrando a su grupo. Así que ya lo ven, no es mera coincidencia que al principio la mayoría de las personas que llegan a ustedes no sean del calibre que desearían. Probablemente hayan notado que esto ya ha empezado a cambiar, y cambiará más aún al avanzar el tiempo.

A la vez, las personas que caen dentro de la categoría anterior y se acercan a ustedes en los inicios de esta comunidad, no son guiadas aquí al azar tampoco. Tal vez tengan ciertos méritos de vidas anteriores —o de esta misma vida, de hecho—, por los cuales merecen ayuda y guía especiales que les permitan progresar más espiritualmente y más rápido. Sin embargo, siempre debe dejarse a la ley y a su propio libre albedrío si aceptan esa ayuda o no. Sin embargo, debe ofrecérseles la oportunidad. Si la aprovechan, significa una gran victoria para ellos y también para el mundo de Dios. Si la rechazan, su rechazo sirve al buen propósito de que haya pruebas y aprendizajes para las personas con brazos y hombros fuertes, espiritualmente hablando, a fin de que sean dignos de la gran realización que les espera.

Algunos de quienes piensan que llegaron aquí por casualidad o por curiosidad, necesitan saber que hay otras razones mucho más poderosas. Existe una organización en el mundo espiritual que los gobierna y decide a quién debe escogerse y a quién debe pasarse por alto, al menos en este momento. Los espíritus específicos que tienen esta tarea y están adiestrados para este trabajo son enviados como exploradores para que consideren todas las circunstancias que tienen que ver con los individuos en cuestión. Si parece que una persona debe integrarse a ustedes o que por lo menos debe dársele esa oportunidad, entonces los espíritus exploradores se ponen en contacto con los espíritus guardianes de la persona: éstos últimos guían a sus protegidos a alguien de su círculo y tal vez inspiran a esa persona para que le proponga a la otra la idea de unirse a su grupo. Esto les dará una idea de cuánto trabajo y cuidado se aplica incluso al detalle más pequeño.

La elección de los temas de las conferencias también requiere una cantidad considerable de trabajo en el mundo espiritual, ya que el tema apropiado en el momento apropiado no siempre es fácil de determinar, y yo personalmente no podría hacer esto solo. ¡No tienen ustedes la más vaga idea de cuánto orden y organización rigen el mundo espiritual de Dios! La eficiencia de los espíritus que están capacitados de manera experta para llevar a cabo sus tareas específicas y del trabajo de equipo que esto entraña es algo que rebasa su comprensión. Por ejemplo, hay cierto número de espíritus más exaltados que están por encima de mí a quienes tengo que consultar para la elección de un tema para mi conferencia y para el consejo que doy a ciertos individuos, así como para diversas otras decisiones. Por otra parte, estos espíritus también toman en consideración mis opiniones, mis experiencias y mi consejo. Tengo cierto número de ayudantes a quienes envío a otras partes o que ayudan con otras tareas en conexión con la construcción de su comunidad. Tras considerar todos los informes que me llegan de los espíritus involucrados en este trabajo, cada tema se decide, y también se determinan los límites de cuán lejos puedo llegar al responder a ciertas preguntas que pudieran surgir inesperadamente. Estas decisiones se toman con base en el gran número de componentes y situaciones en las que han de considerarse todas las leyes pertinentes. Es una especie de trabajo de contabilidad, si se me permite llamarlo así, en el que deben considerarse y sopesarse minuciosamente muchos detalles.

No tienen idea de cuánto trabajo realizamos en nuestro mundo en relación con esta comunidad suya; cuántas cosas hay que considerar en lo que se refiere al futuro. Es sumamente difícil determinar qué información puede ser perjudicial para algunos de los oyentes y lectores, y al mismo tiempo ser útil para otros, dependiendo de su grado de progreso y del tiempo que les ha tomado progresar. En otras palabras, es difícil encontrar maneras de promover el progreso de cada individuo que pertenece al grupo de ustedes dándole sólo la cantidad correcta de alimento espiritual en el momento correcto, y al mismo tiempo prever de manera sabia el futuro del grupo en su conjunto.

Ustedes en su mundo están muy ciegos. Sólo reconocen lo que tienen delante de los ojos. No se dan cuenta de que muchas veces una verdad escuchada demasiado pronto puede ser más dañina que si fuera escuchada demasiado tarde. ¡Sí, amigos míos, así es! Por otra parte, puede ser imperativamente importante para algunas personas escuchar una verdad o ley espiritual específica en un momento determinado. En tales casos, la información que ha de darse debe ser expresada de manera tal que no la entiendan quienes aún no están listos y maduros.

Esto puede darles una idea de la organización que, en el mundo espiritual, es la contraparte de su grupo. En esta organización intervienen de manera profunda muchos detalles que ustedes desconocen por completo; ella trabaja con amor, cuidado y sabiduría para guiar todo del modo más ventajoso para todos los involucrados, incluidos aquellos a quienes todavía no conocen pero que se sumarán a ustedes en el futuro. Computar todos estos datos exige expertos capacitados que trabajan con esfuerzo incesante, previsión y conocimiento exhaustivo de la ley divina, así como con gran devoción a Dios y a su Gran Plan de Salvación. El crecimiento apropiado de su comunidad es de imperativa importancia en el Plan de Salvación y de un significado más profundo del que intuye la mayoría de ustedes. A través de las explicaciones ustedes pueden entender un poco mejor lo que al principio les parecía una reacción en cadena de coincidencias, pero que no es otra cosa que una gran guía puesta en movimiento. Así, también pueden entender el hecho de que el retrato interno de cada persona que viene aquí se ha tomado en cuenta, hasta los detalles más insignificantes, de modo que no sólo los temas de las conferencias generales se determinan por todos estos factores juntos, sino también la manera en que se dan ciertas explicaciones y se tratan ciertos temas. Entenderán que yo no llego aquí y escojo libremente un tema. Siempre que las personas logran establecer contacto con el mundo de Dios, jamás sucede que el espíritu contactado pueda elegir libremente el tema, porque deben considerarse muchas cosas y están en juego muchas otras de las cuales ustedes no saben nada.

La última vez les dije que hablaría de la Caída de los Ángeles. A fin de hacer esto eficazmente para que ustedes lo entiendan tanto como cualquier ser humano es capaz de entender, tengo que tratar el tema en este orden: Dios, la Creación, la Caída de los Ángeles y el Plan de Salvación. Sólo puedo tocar cada uno de estos temas de la manera más breve y condensada, ya que no puedo hacer caber toda esta información en una conferencia. En la última empecé con una explicación acerca del espíritu de Jesucristo, quien es parte integral de todos estos temas. Primero, condensaré esta información y agregaré ciertos detalles suplementarios más adelante. Sí quiero hacer el mayor hincapié en que esta conferencia aborda las cuestiones más grandes que existen, y por lo tanto es sumamente difícil presentarla de tal manera que se entienda, incluso por aquellos que están espiritualmente avanzados. Así pues, no deben tratar de absorber lo que oigan con su limitado intelecto tan sólo; esto no los llevará a ningún lado. Más bien, deben tratar de escuchar con el corazón, con el alma y con los sentidos internos para que puedan sentir la verdad en vez de entenderla intelectualmente. Sólo esto les dará una comprensión real; en cierto sentido, puede ser material que contenga semillas de iluminación.

Para empezar, ¿qué puedo decirles de Dios, amigos míos? Es tan grande que su grandeza jamás podrá explicarse con palabras. En particular para un ser humano, es imposible intuir, percibir y menos aun saber lo que es Dios. Deseo decir sólo esto sobre el Creador: Dios es tanto persona como principio. Las religiones y las filosofías humanas siempre han debatido esta cuestión. Según una opinión, Dios es persona; la otra sostiene que Dios no está hecho de sustancia, ya que es únicamente principio y fuerza. Como ya lo he dicho, ambos puntos de vista son ciertos. Dios, en su aspecto masculino, es Creador y, como tal, es persona.

El aspecto masculino es el creativo, no sólo en el caso de Dios, sino, al originarse de Él, es el principio creativo del universo en el caso de todos los seres. En esta capacidad, Dios toma decisiones y establece disposiciones y determinaciones. En esta capacidad, Dios como Creador y persona creó el universo con todas sus leyes y otros seres, aunque la creación de estos últimos fue en conjunción con el aspecto femenino divino. Cuando se dice que Dios creó a sus hijos a Su imagen, se quiere decir que todos los aspectos divinos reaparecen en menor grado dentro de estos seres creados. Así, la capacidad creativa existe también en cierta medida en todos los seres.

Esta sustancia divina que Dios posee en grado máximo, y que Cristo posee en menor grado, pero en un grado mayor que todas las demás criaturas, puede describirse de la mejor manera posible como una sustancia fluida de la materia más radiante. Es la fuerza de la vida. Dios, así como todas las criaturas en su forma más elevada de desarrollo, puede disolver esta sustancia fluida de manera que la personalidad compacta se convierta en un flujo, un principio o un río divino. Esto no entraña la aniquilación de la individualidad como ser pensante capaz de tomar decisiones. En este estado de flujo, el aspecto femenino divino es prevalente. Es el estado de ser y el estado de crecimiento lento y construcción orgánica. Siempre que Dios lo quiera, los fluidos pueden retraerse para que Su aspecto masculino prevalezca de nuevo. Esto mismo es cierto en el caso de todos los seres creados en su estado más elevado de desarrollo. Si prevalece su aspecto femenino, se fusionan con Dios en un estado de ser. Si prevalece su aspecto masculino, ayudan en la Creación de acuerdo con la voluntad de Dios y de acuerdo con la ley divina. Entiendo que es imposible que ustedes entiendan todo esto por completo. Tal vez sea sólo el comienzo de una percepción más profunda que aún ha de venir. Ni siquiera los espíritus más elevados pueden comprender por entero el amor, la sabiduría y la perfección de Dios y la infinita diversidad de Su creación. ¡Lo único que podemos hacer es contemplarla con asombro reverente, regocijarnos y alabarlo!

Como dije en mi última conferencia, Dios presentó como Su primera creación el espíritu de Jesucristo, y la mayor parte de esta sustancia divina está en él. Por lo tanto, algunas religiones se refieren a Dios el Padre y Dios el hijo. Pueden ver que hay verdad en esta afirmación, aunque es erróneo considerarlos una y la misma persona. Después del espíritu de Cristo, muchas otras criaturas llegaron a existir; tantas que no podrían ustedes contarlas con los números que hay en el mundo. Una vez me preguntaron: “¿Por qué creó Dios a estos seres? Si es omnisciente, debe de haber sabido que de ello podría derivarse el sufrimiento”. Ésta es, en efecto, una pregunta importante, sobre la que me gustaría hablar brevemente.

Dios es amor y el amor debe compartir: ésta es la naturaleza del amor. Desde luego, Dios sabía que como creó seres con libre albedrío, éstos podrían decidir con este libre albedrío que el sufrimiento llegara a existir, ya sea permanente o temporalmente. No obstante, como indicio de Su grandeza, Dios creó seres que pudieran escoger libremente con el poder que se les otorgó. O tendrían la sabiduría de no abusar de este poder y vivir así dentro de la perfección de la ley divina en un estado de dicha eterna, o, si decidían lo contrario, finalmente llegarían a comprender mucho mejor la perfección de la ley divina, después de haber transitado por el valle de la muerte. Así, se parecerían más a Dios que nunca antes. El sufrimiento temporal para aquellos que pudieran decidir equivocadamente no es nada en comparación con la dicha suprema y la felicidad de la eternidad después de que el sufrimiento autoinfligido se haya experimentado. La balanza muestra esto tan claramente que un espíritu ni siquiera tiene que haber alcanzado un desarrollo muy alto para reconocer este hecho.

Así pues, Dios creó a muchos seres y muchos mundos mucho antes de que existiera un mundo material: mundos de armonía, felicidad, belleza infinita y posibilidades infinitas que desplegaron aspectos creativos divinos para todos los seres. Aquí, la sustancia divina de cada ser creado era libremente activa y no estaba cubierta por materia extraña y ajena a Dios. He dicho muchas veces que la tarea de ustedes es descubrir esta sustancia divina dentro de ustedes y liberarla de estas capas opuestas a Dios que les roban su unidad con ustedes mismos y con Dios. También se hace referencia a esta sustancia divina como el Ser Superior o la chispa divina del ser humano. También se le llama, a veces, el Espíritu Santo. El Espíritu Santo no es un ser, ni es parte de un Dios triple en el sentido que suele dársele: es simplemente la sustancia divina que toda criatura viva posee en cierto grado, independientemente de que esté libre en alguna medida de otras sustancias o esté todavía cubierta por ellas. Así pueden ver que muchas veces la idea de la Trinidad no se ha entendido; pero también existe mucha verdad dentro del malentendido.

Ahora querrán saber cómo fue que estas capas extrañas llegaron a cubrir la sustancia divina que cada ser era originalmente. Éste es el tema de la Caída de los Ángeles, ya que otro nombre de estos seres puros, semejantes a Dios o Espíritus Santos, es ángeles. Primero, sin embargo, me gustaría aclarar que es un gran error suponer que esta sustancia divina que existe en todos es Dios mismo, o idéntica a Dios el Creador. Dios es un ser y lo que ustedes poseen dentro de ustedes es de sustancia divina y tiene muchos de los atributos divinos, aunque no en la misma medida que la sustancia de Dios mismo. La chispa divina que existe dentro de ustedes es parecida a Dios. Sólo esta sustancia purificada y liberada que hay en su interior puede unirse con Dios y, por lo tanto, ser una con Dios. Ninguna sustancia que no se parezca a Dios puede unirse con Él. Es erróneo confundir la sustancia semejante a Dios de cada ser creado con la del Creador mismo.

La gente suele expresar la idea de que Dios no debería haber dotado a Sus criaturas de libre albedrío, pues entonces jamás habría ocurrido la caída; o, afirman, Dios por lo menos debería haber intervenido cuando empezó la caída. Sin embargo, este punto de vista es muy miope y ciego. La felicidad sólo puede existir para cualquier criatura creada a través de la unión con Dios. Y para estar en unión con Dios, deben ser de la misma sustancia y estar dotados de los mismos aspectos y cualidades; de lo contrario, no se parecerían a Dios y, por ende, serían incapaces de estar en unión con Él. El libre albedrío y la libre elección conllevan la posibilidad de dirigir el libre albedrío en un sentido contrario a la ley divina. En el hecho de escoger libre y correctamente y de abstenerse de abusar del poder residen la divinidad, el amor, la sabiduría y diversos otros atributos divinos. Es de la mayor importancia que todos ustedes capten esta idea, pues entonces podrán dar respuesta a muchas preguntas que hasta ahora quizás no hayan entendido.

Dios también puso en la Creación un número infinito de leyes. Estas leyes establecieron de antemano la posibilidad de un regreso a Dios si y cuando cualesquiera de los seres creados abusaran del poder y la libertad que Él les concedió. Estas leyes operan en ciclos que tienen que cerrarse; pase lo que pase, estos ciclos siguen su curso y las leyes funcionan de manera tal que, a final de cuentas, todo lo que una vez se alejó de Dios y de la ley divina tendrá que regresar a la postre. Cuanto mayor sea la distancia de Dios, más sufrimiento habrá, pues sólo en Dios y con Dios reside la felicidad. Pero a través de este sufrimiento surge un incentivo más fuerte para regresar a Dios. Este pensamiento también se presta muy bien a meditaciones profundas. Al entender parte de esta verdad, podrían llegar a entender muchas cosas que hasta ahora han permanecido ocultas de ustedes. Si sus ojos y sus sentidos internos se purifican suficientemente, reconocerán esta ley incluso en su vida diaria, hasta en los incidentes pequeños.

Así pues, los mundos espirituales sí existieron durante un tiempo muy largo, en el cual todos los seres creados vivieron en un estado de dicha suprema, de una manera que resulta inimaginable. Para todas las criaturas existía la posibilidad, desde que llegaron a existir, de escoger libremente ya sea vivir dentro de la ley divina o actuar en contra de ella. Pueden hallar la explicación simbólica de esto en la historia de Adán y Eva en el Paraíso. En realidad, esto sucedió de una manera muy distinta, aunque la idea de la tentación estaba ahí. Tal vez puedan comprender parte de esto si imaginan poseer un gran poder. Saben que usar este poder de cierta manera podría resultar peligroso para ustedes, pero mientras no exploten este poder, sentirán la curiosidad de saber qué pasará si lo usan. Esta tentación se vuelve más y más fuerte. Cuanto más fuerte se vuelve, menos pueden pensar en el medio para contrarrestarla. Ni siquiera tienen la intención de seguir usando este peligroso poder, pero sienten que tienen que experimentarlo un poco, sólo para ver. Todo el conocimiento teórico que poseen, en el sentido de que una vez que lo prueben les resultará imposible ya no dejarse arrastrar por él, se disuelve bajo el creciente peso de la tentación.

Una vez que el primer espíritu sucumbió a la tentación, puso en movimiento algo que ya no pudo cambiarse. Este espíritu supo una vez que así sería, pero no quiso recordarlo después de haber sucumbido. El resultado no fue un cambio inmediato, sino uno gradual. El cambio de armonía a desarmonía tuvo lugar tan gradual y lentamente como ocurre su cambio personal de la desarmonía a la armonía. Esta última es evolución; la primera podría llamarse involución, y ninguna de las dos puede suceder repentinamente. Aquí me gustaría darles otro ejemplo de este proceso, que les ayudará a entender si abren sus sentidos. Supongamos que sienten la tentación de tomar una droga adictiva, y que tienen la intención de no sucumbir a ella por completo, porque saben, como todo el mundo, que esto significaría su ruina en todos los sentidos. Pero creen que la pueden probar sólo una vez, únicamente para saber qué se siente. Después de esta sola vez, ya no pueden escapar pues están atrapados. El mismo principio rige para todo lo que se opone a la ley divina.

Este espíritu que sucumbió primero generó un poder que actuaba en sentido contrario a la ley divina, pero seguía siendo el mismo poder, sólo que usado en una forma diferente. Con este poder, el espíritu pudo afectar e influir en muchos otros espíritus, poco a poco. Pero no todos los espíritus fueron afectados. Hubo una división entre los que sucumbieron y los que no sucumbieron. Con los primeros empezó la “caída de los ángeles”. En este proceso, todos los aspectos divinos se convirtieron en su naturaleza opuesta: la armonía se convirtió en desarmonía, la belleza en fealdad, la luz en oscuridad, la sabiduría en ceguera, el amor en odio, miedo o egotismo, y la unión en separación. Entonces la integridad se escindió aún más a medida que procedía esta atracción de la tentación. Así llegó a existir el mal.

Una vez expliqué que los mundos espirituales son mundos psicológicos, lo que no significa que sean insustanciales y amorfos. Sólo en su mundo material son abstractos los pensamientos y los sentimientos: en otras esferas los espíritus crean sus propios mundos, en los que viven de acuerdo con sus estados anímicos. Cada estado anímico crea como acción-reflejo una esfera que consta de paisajes, casas, objetos y así por el estilo. De tal suerte, sólo espíritus de igual desarrollo pueden compartir un mundo, que, en ciertos estados de desarrollo, facilita la vida en general, pero, del mismo modo, retrasa el desarrollo individual. Cuando tienen en mente que sus actitudes, sus pensamientos, sus sentimientos, sus opiniones y sus metas crean su mundo, entenderán que el mundo de los espíritus más elevados es hermoso y luminoso, mientras que el mundo de los espíritus caídos se ha vuelto oscuro y feo. Desde que se puso en marcha el gran plan, muchos mundos intermedios han llegado a existir en diversos grados de armonía y desarmonía, de acuerdo con el estado de desarrollo que los espíritus una vez caídos habían alcanzado. Su mundo material es uno de estos mundos intermedios.

La mayoría de ustedes saben que el espíritu individual en su grado más alto de desarrollo combina los aspectos masculino y femenino de la divinidad. No hay división interna ni desunión en ese punto. La existencia en la Tierra del hombre y la mujer como entidades separadas es resultado de esta escisión, como ya lo entienden. Por lo tanto, cada ser humano tiene su contraparte. El impulso humano de encontrar a la pareja correcta no es otra cosa sino el profundo anhelo de reunirse con la otra parte separada de uno. Todos los seres viven ciertas encarnaciones con su verdadero doble o contraparte, porque a través de la felicidad que entraña esta reunión existe el deber de realizar algo. Ciertas otras encarnaciones tienen que vivirse sin esta contraparte: en eso reside una realización de un tipo diferente.

Sin embargo, este último tipo de encarnación, en el que no se da la reunión con la verdadera contraparte de uno, no significa que sea necesario llevar una vida de celibato. Puede haber otras parejas con las que no sólo puede construirse una gran felicidad, sino con las que se podría también cumplir otros deberes, pagar karma y así sucesivamente. Así pues, si pasan una encarnación sin su verdadera contraparte, pero tienen otra pareja con la que deben realizar algo, no piensen que su contraparte en el mundo espiritual se sentirá herida o celosa por el amor que ustedes le den a su pareja presente. No es así. Las cosas no funcionan así en la Realidad Absoluta. No importa de qué manera lo aprendan, si aprenden a dar amor, se acercan un poco más a Dios, a su realización y a su liberación... y por lo tanto también a su contraparte. El deseo de este tipo de amor en las relaciones sexuales es el anhelo de unión con su contraparte para ser completo otra vez. Esa realización, sin embargo, depende de la manera en que dirijan esta fuerza.

Los seres menos desarrollados, como los animales, las plantas y los minerales, se encuentran aún en un estado de mayor escisión o división. La condición humana, el estado de estar dividido a la mitad, por así decirlo, es la última forma antes de que pueda tener lugar la reunión con nuestro estado original. Los mundos inarmónicos que llegaron a existir después de la separación de Dios y a través de la llamada caída de los ángeles se llaman también infierno. Estos mundos simplemente reflejan el estado mental de las criaturas que viven allí; estas esferas llegaron a existir como resultado directo del estado mental de estos seres. Pero el infierno no es sólo una esfera: hay muchas esferas allí, así como hay muchas esferas en el mundo divino, o el llamado cielo. Cuando tuvo lugar la caída, no todos los que participaron llegaron a tener un estado igual de desarmonía y maldad. El grado fue muy individual y diferente. Así, llegó a haber esferas distintas dentro del mundo de la oscuridad, que siempre correspondían al estado mental del individuo. No obstante, en conjunto, se puede decir que todos los aspectos divinos se convirtieron más o menos en su opuesto.

En tanto no se haya logrado la purificación completa, algunas de las características de la caída seguirán existiendo dentro de la persona hasta cierto grado. Sería sumamente útil que cada uno de ustedes explorara su alma y llegara a sentir claramente este proceso, para que lo hicieran consciente. Cuando ustedes consideren sus defectos individuales, traten de encontrar el aspecto divino original de ellos. Sepan que ningún defecto pudo llegar a existir por sí solo; es una distorsión de algo que una vez fue divino. Pueden encontrar este aspecto divino en todos sus defectos. Entonces les será mucho más fácil purificar sus faltas y al mismo tiempo perder su sentimiento de desesperanza acerca de ustedes mismos. Perderán también su sentimiento de inferioridad. Pero, a fin de hacerlo, deben encontrar primero qué defectos tienen y encararlos valerosamente.

Cuando estos mundos de infelicidad gradualmente llegaron a existir y la separación de Dios tuvo lugar para un gran número de seres, la ley divina estableció la posibilidad de recuperar el feliz estado de existencia que estos seres conocieron una vez. Sin embargo, tenían que tomarse ciertas decisiones y hacerse ciertos cambios, siempre de acuerdo con el libre albedrío de los espíritus caídos, ya sea individualmente o como grupo. Esto también fue previsto y establecido por Dios, y la oportunidad se dejó para el momento correcto. Todo esto es parte del Plan de Salvación para el que Dios consiguió la ayuda de todos los espíritus que permanecieron fieles a Él, así como el auxilio de quienes alcanzaron y todavía están alcanzando un desarrollo suficiente después de su caída, para asistir a otros. Hablaré más de esto la siguiente vez.

Piensen cuidadosamente en todo lo que les he dicho hasta ahora, aun cuando todavía les falte cierta información para que el cuadro sea más completo. Sin embargo, incluso a través de este cuadro incompleto, ustedes verán respondidas varias preguntas si se toman la molestia de pensar profundamente, meditar y pedir a Dios que les ayude a entender. Cuando hayan obtenido esta comprensión, estarán en la posición de saber qué significa realmente la vida, cuál es la razón de su existencia aquí y cuál es su tarea personal en esta vida. ¡No hay persona que no tenga una tarea! Los que tienen paz de espíritu han encontrado su tarea. Quien no ha encontrado esta paz no ha encontrado su lugar. Su ser más íntimo les dará el mensaje de si han encontrado su tarea o no por medio de la felicidad o la inquietud que les comunica. Todo lo que tienen que hacer es preguntarse. Si todavía encuentran inquietud, apuro, nerviosismo y falta de tranquilidad de espíritu, entonces pidan a Dios que les ayude a encontrar su tarea, ábranse a ella, para que puedan entender Su guía. Lo que aún podría ser un obstáculo entre ustedes y la realización completa de su tarea de vida acaso sea su desarrollo personal. Podría ser que estén ciegos a algunos aspectos de su propia personalidad y que éstos se interpongan en el camino a su realización. Así que no busquen muy lejos para encontrar la respuesta. Dentro de su ser están todas las respuestas que necesitan a fin de conducir su vida de una manera que agrade a Dios.

La siguiente vez entraré en mayores detalles con respecto al Plan de Salvación en el que Jesucristo desempeña un papel fundamental. Con él, ninguno de los ángeles caídos podría regresar. Es muy importante que entiendan esto en cierto punto de su desarrollo.

Dictada el 1 de enero de 1958.