Tabula Rasa

Todo comienza ahora

Good Will

25 de julio de 2021 por Tasshin.com

Metta Sutta

"Monks, for one whose awareness-release through good will is cultivated, developed, pursued, handed the reins and taken as a basis, given a grounding, steadied, consolidated, and well-undertaken, eleven benefits can be expected. Which eleven?

"One sleeps easily, wakes easily, dreams no evil dreams. One is dear to human beings, dear to non-human beings. The devas protect one. Neither fire, poison, nor weapons can touch one. One's mind gains concentration quickly. One's complexion is bright. One dies unconfused and — if penetrating no higher — is headed for the Brahma worlds.

"These are the eleven benefits that can be expected for one whose awareness-release through good will is cultivated, developed, pursued, handed the reins and taken as a basis, given a grounding, steadied, consolidated, and well-undertaken."

Practicing Loving Kindness

Often, loving kindness is taught with a formulaic approach. There are certain stock phrases that you say repeatedly, such as “May you be safe and healthy. May you be free from ill will. May you be full of loving kindness. May you be truly happy.” Some people use these traditional phrases or others like them; others customize the phrases to suit their personality, needs, and circumstances.

Whatever phrases you use, you say them in your mind as you direct them towards specific people in the following order:

  • yourself;
  • close loved ones: family and friends, or spiritual teachers;
  • acquaintances: people that you don’t know very well but who are in your life;
  • difficult relationships: people that are quite difficult for you; perhaps people who have hurt you or who it’s hard for you to love;
  • all life: love for all living beings, human and non-humans, past, present, and future.

Sutta Karaniya Mettá (I)

Que todos los seres sintientes seamos capaces y probos, rectos, de lengua cortes y sin orgullo.

Que estemos contentos y de apoyo fácil, libres de carga, y con todos los seis sentidos en calma.

Que seamos sabios, virtuosos, no arrogantes y sin ningún deseo por los bienes y riquezas de los otros.

Que seamos incapaces de hacer algo malo que los sabios podrían reprobar.

Que todos los seres estén bien, felices y en paz.

Que vivamos en seguridad y en pleno regocijo.

Que todos los seres vivos seamos felices, tanto débiles como fuertes, altos y robustos, de talla media o pequeña, presentes o no presentes, próximos o distantes, nacidos o por nacer.

Que nadie defraude y maltrate a otro o desprecie a un ser vivo por cualquier razón o causa.

No permitamos que la ira, el odio y la codicia nos haga desear el mal a otro ser vivo, sea quien sea.

Así como una madre vela por su hijo único, dispuesta a perder su propia vida para proteger su vida, con corazón ese corazón de amor puro, se debe cuidar a todos los seres vivos, inundando el mundo entero con una bondad y compasión que venzan todos los obstáculos para la paz y la felicidad.

Por lo tanto, de pie o andando, sentado o echado, despiertos y dormidos, durante nuestras horas de estudio, trabajo y paseo, debemos recordar conscientemente que la mejor forma de vivir en el mundo es cultivando en nuestros corazones el Amor hacia todos los demás, sin discriminación alguna y con plena ecuanimidad.

Sin ataduras producidas por el engaño del apego, la aversión y la ignorancia, y con una clara visión sustentada en la sabiduría y la compasión, no entraremos más en el ciclo de los sufrimientos.

Sutta Karaniya Mettá (II)

Que todos los seres que existen, débiles o fuertes, largos o grandes, medianos o bajos, pequeños o gruesos, conocidos o desconocidos, cercanos o lejanos, nacidos o por nacer, que todos los seres sin excepción estén felices.

Que nadie engañe ni desprecie al otro en ningún lugar; que no desee el sufrimiento del otro con provocación o con enemistad.

Así como una madre protege a propio hijo, su único hijo, a costa de su propia vida, de la misma forma uno debería cultivar un corazón sin límites hacia todos los seres.

Que sus pensamientos de amor llenen todo el mundo, arriba, abajo y a lo largo; sin diferencias, sin malicia, sin odio.

Parado, caminando, sentado o acostado, mientras despierto, uno debería cultivar esta meditación de amor. Ésta, ellos dicen, es la mejor conducta en este mundo.

Sin caer en opiniones erróneas, virtuoso y dotado de visión, uno elimina el apego a los sentidos y realmente no viene de nuevo al vientre.